Un exhaustivo estudio de ADN antiguo procedente de diversos puntos de las Américas sugiere una población altamente compleja en los continentes americanos, que no podría explicarse con modelos o patrones de dispersión simples.
corteOKEl estudio publicado en Science incluyó genomas americanos antiguos obtenidos de yacimientos desde Alaska a la Patagonia. Hasta el momento, se había prestado mucha atención a las migraciones al norte y sur de América, sin embargo, se había prestado poco interés a la expansión posterior a todo el continente americano.

Estudios genómicos anteriores habían sugerido que las primeras poblaciones estadounidenses se separaron de sus ancestros siberianos y asiáticos orientales hace casi 25 000 años y, posteriormente, se dividieron en distintas poblaciones de América del Norte y del Sur unos 10 000 años después.

Sin embargo, la expansión de los primeros estadounidenses sigue siendo un tema polémico y ha sido difícil de entender a partir del análisis de las poblaciones actuales. Víctor Moreno-Mayar, de la Universidad de Copenhague (Dinamarca) y sus colegas secuenciaron los genomas de 15 individuos americanos antiguos y seis de ellos tenían más de 10 000 años.

Los resultados revelan una imagen compleja de la expansión y diversificación de la población.
Según Moreno-Mayar et al., los individuos se dispersaron rápidamente, aunque de manera desigual, a lo largo de las Américas, y se diversificaron en múltiples poblaciones, algunas de las cuales no se conocían antes de este análisis, y son solo visibles en el registro genético.

Curiosamente, los autores identificaron la presencia de una población del Pleistoceno Tardío (hace alrededor de 11.700 años) con ascendencia Australasia solo evidente en América del Sur, que no dejó rastros genéticos aparentes en América del Norte.

Además, los autores encuentran evidencia de una expansión poblacional mesoamericana más pequeña, evidente a través de una mezcla de material genético extendida geográficamente. Si bien los resultados del estudio llenan algunos vacíos en nuestra comprensión de los primeros americanos y revelan una historia compleja de la población, los autores señalan que es probable que sea aún más complicada, como demuestra la identificación de grupos desconocidos.

Prehistoria genética de los Andes

Por otro lado, e un estudio separado publicado en Science Advances que se centra en la prehistoria genética de los Andes sudamericanos, John Lindo y sus colegas encontraron que la adaptación genética y cultural a los extremos de los entornos andinos de gran altitud, en los primeros pobladores de la región y en aquellos que soportaron encontrarse con los europeos, fue un proceso complejo, aunque relativamente rápido.

La evidencia arqueológica sugiere que la primera ocupación humana permanente de las tierras altas andinas comenzó más de 12 000 años.

Debido a la tensión de vivir a grandes alturas, las bajas temperaturas, el bajo nivel de oxígeno y la fuerte radiación UV, la investigación ha sugerido que las presiones selectivas sobre los genes humanos y los procesos sociales condujeron a adaptaciones biológicas y sociales únicas. Aun así, la genética de las poblaciones andinas de las tierras altas no se comprende bien.

Para explorar más a fondo la historia poblacional de estos pueblos, John Lindo y sus colegas compilaron genomas antiguos, derivados de restos arqueológicos que abarcan tres períodos culturales distintos que datan de 6800 a 1400 años años. Estas secuencias se compararon con otras de las poblaciones sudamericanas prehistóricas y modernas de las tierras bajas y altas, así como con las secuencias de los antiguos nativos americanos de lugares lejanos.

El análisis sugiere que las poblaciones permanentes de las tierras altas se establecieron en los Andes hace entre 9200 y los 8200 años, una fecha más reciente que la que se ha reportado en estudios que solo utilizan genomas modernos.

Sorprendentemente, dicen los autores, los rasgos genéticos modificados debido a los factores estresantes ambientales no incluían genes relacionados con la adaptación a la hipoxia. Más bien, fueron modificados los genes asociados con la sangre y el, un hallazgo que confirma las hipótesis previas de que los andinos nativos pueden haberse adaptado a grandes alturas mediante modificaciones cardiovasculares.

Además, los investigadores demostraron cómo el contacto con los europeos puede haber afectado a la genética andina en los últimos 500 años mediante la identificación de genes asociados directamente con la resistencia a enfermedades que probablemente trajeron los primeros europeos.
noviembre 20/2018 (dicyt.com)

noviembre 21, 2018 | Lic. Heidy Ramírez Vázquez | Filed under: Antropología, Genética | Etiquetas: , |

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