Una sencilla prueba neurológica, llamada magnetoencefalografía, ha sido usada por investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid para detectar si las pequeñas pérdidas de memoria que sufren las personas a partir de una cierta edad están o no relacionadas con el inicio del deterioro cognitivo. La técnica se usa habitualmente para estudiar la conectividad funcional entre distintas áreas cerebrales.
La  magnetoencefalografía permite estudiar la conectividad funcional entre distintas áreas cerebrales. / UPMUna batalla silenciosa que se libra en nuestro cerebro deteriorándolo progresivamente antes de dar síntomas claros. Así es cómo actúa la enfermedad de Alzheimer, la causa más común de demencia en el mundo cuya prevalencia aumenta cada año junto con nuestra esperanza de vida.

Su prolongada etapa preclínica, en la que apenas se muestran síntomas más allá de pequeñas pérdidas de memoria es uno de los grandes desafíos a los que se enfrentan los investigadores. Pero, ¿y si una prueba relativamente común como es la magnetoencefalografía pudiera ayudar a detectar si esas pequeñas pérdidas de memoria son o no el inicio de la enfermedad? Eso es lo que se ha planteado un equipo de investigadores del Centro de Tecnología Biomédica de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) que propone el uso de esta técnica para favorecer el diagnóstico precoz de la enfermedad.

“Uno de los grandes problemas de la enfermedad es que su etapa preclínica puede extenderse entre 10 y 15 años, un periodo demasiado largo en el que los daños se van acumulando poco a poco en el cerebro hasta llegar a un punto irreversible a día de hoy”, explica David López, investigador del CTB y uno de los autores del estudio.

El trabajo ha utilizado la magnetoencefalografía para discriminar si las pequeñas pérdidas de memoria o quejas subjetivas de memoria que muchos sufren a partir de una determinada edad se corresponden con una persona mayor sana o si, por el contrario, pueden ser el inicio del deterioro cognitivo.

“Las personas mayores con quejas subjetivas de memoria no presentan deterioro cognitivo al realizar una evaluación neuropsicológica, es decir, nuestras herramientas diagnósticas actuales los etiquetarían como personas mayores sanas y normales”, explica Ricardo Bruña, también investigador del CTB- UPM y otro de los autores del estudio.

“A pesar de ello, dichas personas presentan el sentimiento subjetivo de pérdida de memoria y deterioro, que en algunos estudios ha sido relacionado con un mayor riesgo de desarrollar alzhéimer en el futuro, algo que tratamos de comprobar mediante la magnetoencefalografía”.

Modificaciones en el funcionamiento del cerebro

Para ello se registró la actividad magnética cerebral de cada uno de los participantes mediante magnetoencefalografía (MEG), una técnica que permite a los expertos estudiar la conectividad funcional entre distintas áreas cerebrales, o lo que es lo mismo, medir como se comunican entre sí las regiones del cerebro en cada uno de los participantes.

Al comparar al grupo de pacientes con deterioro cognitivo leve con el grupo control (personas mayores sin quejas de memoria) se encontraron alteraciones en la conectividad funcional de los pacientes cuyo cerebro ya había empezado a deteriorarse. Dichas alteraciones consistían en una importante desconexión entre regiones posteriores del cerebro, que disminuyen su comunicación, y que iban acompañadas de un aumento de conectividad entre ciertas regiones anteriores del cerebro. Sin embargo, el resultado más relevante del artículo es que las personas mayores con quejas subjetivas de memoria y sin deterioro cognitivo mostraban un patrón de alteraciones en su conectividad funcional muy similar al de los pacientes cuyo cerebro sí estaba deteriorado.

“Este estudio muestra que la perdida subjetiva de memoria, incluso en ausencia de manifestaciones clínicas, produce cambios en el cerebro similares a los que se observan en un grupo de pacientes en los estadios iniciales de la enfermedad y que la magnetoencefalografía es capaz de mostrar esos cambios antes de que nuestras herramientas clínicas detecten ese deterioro”, explica López.

La importancia de este trabajo radica en la posible utilidad de una herramienta como la magnetoencefalografía para adelantarse al desarrollo de la enfermedad de Alzhéimer en estadios tempranos.

“Es necesario realizar más estudios que nos permitan discriminar uno a uno qué individuos de entre aquellos con quejas subjetivas de memoria tienen de verdad un riesgo aumentado de padecer alzhéimer, ya que se trata de un grupo muy diverso y heterogéneo, en el que la perdida subjetiva de memoria podría ser causadas por otros motivos tales como la depresión. No obstante, la magnetoencefalografía se presenta como una herramienta muy útil en las etapas iniciales de la enfermedad, ya que en este estudio muestra mayor capacidad para encontrar diferencias entre personas mayores con y sin quejas de memoria que nuestras herramientas habituales”, asegura Bruña.

En el trabajo, que ha sido publicado en Frontiers in Aging Neuroscience también participan la Universidad Complutense de Madrid, el Hospital Clínico San Carlos y el Centro de Prevención del Deterioro Cognitivo Madrid Salud.
julio 21/2017 (agenciasinc.es)

 

Un grupo de investigadores del Centro de Tecnología Biomédica de la Universidad Politécnica de Madrid (CTB-UPM), en colaboración con  investigadores del Hospital Clínico San Carlos de Madrid y del Centro de Prevención de Deterioro Cognitivo del Ayuntamiento de Madrid, publicado en la revista Journal of Neuroscience. Read more

Un proyecto cooperativo español, el primero de investigación colaborativa en red sobre trastornos de personalidad, analizará a una muestra cercana al millar de pacientes con trastornos impulsivos-agresivos de la personalidad con el objetivo de determinar los factores biológicos que determinan su origen. Read more

julio 12, 2012 | Dra. María T. Oliva Roselló | Filed under: Enfermedades Cerebrales | Etiquetas: , , , |

Un grupo de investigadores estadounidenses descubrió un patrón específico de actividad cerebral en las personas que padecen trastorno por estrés postraumático (TEPT), lo que brindaría a los médicos una forma de evaluar la enfermedad.
A través de una técnica de toma de imágenes denominada magnetoencefalografía, que mide cómo el cerebro procesa la información, un equipo de la Universidad de Minnesota y el Centro Médico VA de Minneapolis halló diferencias en la actividad cerebral de personas con TEPT y otras saludables.
Contar con una prueba para el TEPT podría acelerar el tratamiento y simplificar la cobertura médica, dijo el doctor Apostolos Georgopoulos, de la Universidad de Minnesota, cuyo estudio fue publicado en la Journal of Neural Engineering.
El TEPT, que es un desorden de ansiedad a veces causado por traumas de guerra, puede provocar la aparición de recuerdos traumáticos, pesadillas, ira o irritabilidad.
Actualmente es considerado un “desorden leve”, indicó Georgopoulos en una entrevista telefónica. “Se cree que las personas pueden padecerlo, pero no hay un indicador biológico”, añadió.
El equipo de Georgopoulos estudió a 74 veteranos de guerra con TEPT y 250 personas sin problemas de salud mental.
Los expertos controlaron el cerebro de los participantes en busca de una señal que distinguiera a un paciente con TEPT de un voluntario saludable.
Georgopoulos dijo que las técnicas de toma de imágenes actuales, incluida la resonancia magnética (RM), observan la actividad cerebral indirectamente.
Para obtener imágenes directas, el equipo usó un dispositivo de magnetoencefalografía de alta sensibilidad, que mide los campos magnéticos generados por la actividad eléctrica en el cerebro.
“Lo que se obtiene de ello es una señal que directamente proviene de la actividad cerebral”, indicó el autor.
Las mediciones permitieron a los investigadores detectar bioindicadores o señales cerebrales en quienes padecían TEPT. Cuando los autores compararon los resultados de los pacientes con TEPT y las personas saludables, pudieron identificar correctamente un 90% de los enfermos.
“Lo que se tiene en ese desorden es una interrupción funcional de la actividad cerebral. Eso es lo que hallamos de una manera altamente precisa”, señaló Georgopoulos.

Chicago, enero  23/2010 (Reuters)

enero 24, 2010 | Lic. Sandra Rodríguez García | Filed under: Neurología | Etiquetas: , , |

  • Noticias por fecha

    mayo 2020
    L M X J V S D
    « abr    
     123
    45678910
    11121314151617
    18192021222324
    25262728293031
  • Noticias anteriores a 2010

    Noticias anteriores a enero de 2010

  • Suscripción AL Día

  • Categorias

    open all | close all
  • Palabras Clave

  • Administración