oct
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La prevalencia genital del virus del papiloma humano (VPH) es alta en los hombres y continúa alta durante toda la vida sexual de los hombres heterosexuales.
Al constituirse como reservorio de la infección por VPH, la consistencia de los resultados enfatiza la importancia de incorporar a los hombres a los esfuerzos para controlar la infección.
Un tercio de los hombres mayores de 15 años está infectado con el VPH y uno de cada cinco presenta infecciones de alto riesgo u oncogénicas.
Los datos de prevalencia provienen principalmente de países de altos ingresos.
El estudio Global and regional estimates of genital human papillomavirus prevalence among men… publicado en la revista The Lancet Global Health, actualiza las estimaciones globales y regionales de la prevalencia específica por tipo y edad del ADN genital del VPH en poblaciones de hombres, previo al inicio de la vacunación generalizada contra el VPH de género neutro.
El frecuente padecimiento de infecciones genitales masculinas provocadas por el VPH subraya la importancia de controlar la propagación del virus tanto en hombres como en mujeres con el fin de mitigar la incidencia de las enfermedades asociadas.
Detalles de la investigación
El estudio basado en una revisión sistemática y metaanálisis de investigaciones publicadas entre 1995 y 2022, identificó 5 685 publicaciones en diversas bases de datos, de las cuales seleccionó 65 estudios que incluyeron 44 769 hombres residentes en 35 países.
La prevalencia global agrupada fue del 31 % para cualquier VPH y del 21 % para el VPH-AR. Entre los genotipos del virus, prevaleció el VPH-16 (5 % de incidencia), seguido por el VPH-6 (4 %).
Además, el artículo señala que la presencia del virus del papiloma humano fue mayor en adultos jóvenes, con punto máximo entre los 25 y 29 años, para luego estabilizarse o experimentar una ligera disminución en función de la mayor edad.
El progreso de la enfermedad
En América del Norte, África subsahariana, Europa, América Latina y el Caribe y Oceanía, las estimaciones de prevalencia agrupadas se mostraron similares, mientras que para Asia oriental y sudoriental correspondieron a la mitad.
Las regiones geográficas mencionadas integraron los fundamentos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (Sustainable Development Goals) enunciados en 2015 por la Asamblea General de las Naciones Unidas para que los países lograran alcanzarlos en 2030.
A pesar de que la mayoría de las infecciones por VPH en hombres y mujeres son asintomáticas, pueden provocar secuelas a largo plazo e incluso, un aumento en la mortalidad. Cada año más de 340 000 mujeres mueren de cáncer de cuello uterino.
Los autores aclaran que en los hombres, las infecciones por VPH a menudo se manifiestan clínicamente a través de verrugas anogenitales, las cuales no solo provocan una morbilidad significativa, sino que también aumentan las tasas de transmisión del virus. Además, se vinculan a los cánceres peniano, anal y orofaríngeo, habitualmente relacionados con el VPH tipo 16.
Según estimaciones del Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (The International Agency for Research on Cancer) -organismo internacional dependiente de las Naciones Unidas- en 2018 se registraron aproximadamente 69 400 casos de cáncer en hombres producto del VPH.
El estudio en hombres confirma la amplia distribución de esta infección, cuyas complicaciones en la población masculina pueden ocasionar verrugas genitales y aumentos del riesgo de cáncer oral, de pene y anal, especialmente en los casos de alto riesgo.
Al concluir su investigación, los autores remarcan la necesidad de continuar, tanto en hombres como en mujeres, con la búsqueda de medidas preventivas de la infección para reducir la incidencia de las enfermedades relacionadas con el virus.
Referencia
Bruni L, Albero G, Rowley J, Alemany L, Arbyn M, Giuliano AR, et al. Global and regional estimates of genital human papillomavirus prevalence among men: a systematic review and meta-analysis. The Lancet Global Health[Internet]. 2023[citado 13 oct 2023]; 11(9): e1345-e1362. https://doi.org/10.1016/S2214-109X(23)00305-4
13 octubre 2023│Fuente: SIICSALUD│ Tomado de Noticias biomédicas
oct
13
La trigonelina (TG), un alcaloide vegetal que se encuentra en el café, así como en las semillas de fenogreco y el rábano, posee propiedades de mejora cognitiva, según un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Tsukuba (Japón), quienes han estudiado sus efectos en la memoria y el aprendizaje espacial. El estudio, publicado en GeroScience, ha observado que la TG ayuda a adquirir, retener, estructurar y aplicar información relacionada con el entorno físico circundante desde una perspectiva tanto cognitiva como de biología molecular de manera integrada. Para demostrarlo han utiliza un modelo propenso a ratón con senescencia acelerada (SAMP8).
Después de la administración oral de TG a ratones SAMP8 durante 30 días, la prueba del laberinto acuático de Morris indicó una mejora significativa en el aprendizaje espacial y el rendimiento de la memoria en comparación con los ratones SAMP8 que no recibieron TG. A continuación, los investigadores realizaron un análisis transcriptómico del genoma completo del hipocampo para explorar los mecanismos moleculares subyacentes. Descubrieron que las vías de señalización relacionadas con el desarrollo del sistema nervioso, la función mitocondrial, la síntesis de ATP, la inflamación, la autofagia y la liberación de neurotransmisores estaban significativamente moduladas en el grupo de TG. Además, el equipo de investigación descubrió que los TG suprimían la neuroinflamación al regular negativamente la activación del factor de transcripción NF-B mediada por el factor de señalización Traf6.
Además, el análisis cuantitativo de proteínas confirmó que los niveles de citoquinas inflamatorias TNF-a e IL-6 disminuyeron significativamente y los niveles de los neurotransmisores dopamina, noradrenalina y serotonina aumentaron significativamente en el hipocampo. Estos hallazgos sugieren la eficacia de los TG para prevenir y mejorar el deterioro de la memoria del aprendizaje espacial relacionado con la edad.
Referencia
Aktar S, Ferdousi F, Kondo S, Kagawa T, Isoda H, et al. Transcriptomics and biochemical evidence of trigonelline ameliorating learning and memory decline in the senescence-accelerated mouse prone 8 (SAMP8) model by suppressing proinflammatory cytokines and elevating neurotransmitter release. GeroScience[Internet].2023[citado 2 oct 2023]. https://doi.org/10.1007/s11357-023-00919-x
13 octubre 2023│Fuente: Neurología. com│ Tomado de Noticia
oct
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Revisión de las manifestaciones físicas, psicológicas y/o cognitivas que se desarrollan después de una internación por una enfermedad crítica.
Aspectos destacados
El síndrome post cuidado intensivos (PICS, por sus siglas en inglés) afecta hasta al 80 % de los pacientes que sobreviven a la UCI.
Los intensivistas deben intentar minimizar los factores de riesgo modificables comunes para el desarrollo de PICS. Estos incluyen dosis acumuladas más altas de fármacos sedantes, inmovilidad, delirio, trastornos del sueño e hiperglucemia.
El impacto social y financiero de PICS puede ser sustancial; hasta el 50 % de los pacientes que sobreviven a la UCI dependen del apoyo de cuidados familiares y hasta el 40 % de los pacientes que trabajaban anteriormente y que sobreviven a la UCI no pueden volver a trabajar un año después del alta.
PREGUNTA CLÍNICA
Una mujer de 56 años con antecedentes de diabetes y obesidad ingresó en la UCI por neumonía. Su hospitalización se complicó por síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA), shock, insuficiencia renal aguda y bacteriemia asociada a la vía central. Requirió ventilación mecánica durante 7 días, vasopresores durante 5 días y terapia de reemplazo renal continua durante 4 días. Se observó que tenía delirium severo y agitación mientras estaba intubada y requirió sedación profunda en múltiples ocasiones. También demostró debilidad y problemas de movilidad y fue dada de alta a un centro de rehabilitación. Actualmente se encuentra en seguimiento post-UCI 1 mes después del alta. Su familia refiere problemas con su memoria. Obtiene una puntuación de 14/30 en la Evaluación cognitiva de Montreal, lo que corresponde a un deterioro cognitivo moderado.
¿Cuál de las siguientes condiciones está más asociada con el desarrollo de deterioro cognitivo a largo plazo?
A: shock B: delirio C: insuficiencia renal aguda D: bacteriemia (Ver Respuesta/Razones al final del artículo)
Introducción
El síndrome post cuidados intensivos (PICS, por sus siglas en inglés) ha sido reconocido durante más de 1 década y se define como un deterioro nuevo o que empeora de la salud física, psicológica o cognitiva, o una combinación de los mismos, después de una enfermedad crítica.
En el momento del alta hospitalaria, hasta el 80 % de los pacientes que sobreviven a la UCI tendrán síntomas de PICS
El objetivo de la presente revisión es describir las manifestaciones clínicas de PICS y su impacto en los pacientes, las familias y los sistemas de atención médica. También los autores discuten la relación entre PICS y los determinantes sociales de la salud y esbozando un marco para la evaluación y gestión.
Presentación clínica de PICS
El PICS puede incluir deficiencias en la cognición, la salud mental, la función física o una combinación de los mismos después de una enfermedad crítica (Figura 1A).
> Dominio cognitivo
Los sobrevivientes de enfermedades críticas son susceptibles a la disfunción cognitiva independientemente de las condiciones preexistentes, comorbilidades y edad. Los déficits cognitivos pueden ser tanto persistentes, con un tercio de los pacientes que sobreviven a la UCI que presentan déficits 1 año después de la hospitalización, como graves, lo que refleja el grado de deterioro observado en la lesión cerebral traumática moderada y la demencia de Alzheimer.
Las manifestaciones clínicas pueden incluir una disminución de la memoria, la función ejecutiva, la velocidad de procesamiento mental, la atención o la concentración, todo lo cual en conjunto puede impedir que las personas participen en el tipo de comportamiento intencionado y dirigido a un objetivo necesario para llevar a cabo las actividades de la vida diaria y regresar a su estado funcional premórbido.
Entre los factores de riesgo potencialmente modificables, el delirium ha sido el más estudiado. Incluso después de ajustar por edad, educación, función cognitiva preexistente, gravedad de la enfermedad y exposición a fármacos sedantes, la duración del delirium es un predictor independiente de deterioro cognitivo a largo plazo (Figura 1B).
> Dominio psicológico
La morbilidad psiquiátrica después de una enfermedad crítica es común. La ansiedad, la depresión y el trastorno de estrés postraumático (TEPT) se reportan en el 62%, 36% y 39% de los pacientes, respectivamente, con un alto grado de concurrencia de síntomas entre estas tres condiciones.
Los pacientes que sobreviven a la UCI también tienen un mayor riesgo de conductas suicidas y autolesivas en comparación con los sobrevivientes del hospital que nunca requirieron ingreso en la UCI.
Además, los trastornos del sueño son comunes después de una estadía en la UCI y ocurren en hasta el 57 % de los pacientes 6 meses después del alta hospitalaria y a menudo se asocian con un deterioro psicológico continuo.
Los factores de riesgo de secuelas psicológicas incluyen edad más joven, diagnósticos previos de salud mental y necesidad de ventilación mecánica. Los trastornos del sueño preexistentes y en el hospital se asocian con un mayor riesgo de trastornos del sueño posmórbidos (Figura 1B).
> Dominio físico
Hasta el 80% de los pacientes que sobreviven a la UCI experimentan una nueva disfunción física en el momento del alta. Los tipos de deficiencias físicas varían y pueden incluir debilidad adquirida en la UCI (ICU-AW), alteración de la función pulmonar y caquexia.
La debilidad adquirida en la UCI (ICU-AW), definida como una disfunción neuromuscular sin una causa plausible que no sea una enfermedad crítica y sus tratamientos, a menudo es el resultado de una miopatía de una enfermedad crítica, una polineuropatía de una enfermedad crítica o una combinación de ambas. Este grupo de trastornos está presente en casi la mitad de los pacientes que sobreviven a la UCI y puede manifestarse de diversas formas, que incluyen poca movilidad, debilidad, contracturas y reducción de la tolerancia al ejercicio.
Entre los factores de riesgo potencialmente modificables, los usos de bloqueantes neuromusculares y los corticosteroides históricamente han estado implicados en el desarrollo de la miopatía por enfermedad crítica, particularmente cuando se usan en combinación. Sin embargo, los datos anteriores sugieren que el uso a corto plazo de estos medicamentos puede ser seguro.
> Discapacidad, uso de la atención médica y mortalidad
Las secuelas colectivas de la enfermedad crítica pueden conducir en última instancia a la fragilidad, la discapacidad y la reducción de la calidad de vida relacionada con la salud (CVRS). Se observa fragilidad nueva o que empeora en el 40% de los pacientes que sobreviven a la UCI 12 meses después del alta hospitalaria. En consecuencia, se detecta al menos una discapacidad parcial en el 20% de las personas previamente independientes un año después del alta con puntajes bajos predominantemente atribuidos a una función física reducida.
Los patrones de uso de la atención médica también pueden cambiar después de una enfermedad crítica, con un mayor riesgo de rehospitalización que puede durar años. Más de la mitad de los pacientes son readmitidos después del alta hospitalaria, y en el año posterior a la enfermedad crítica, los sobrevivientes muestran un aumento en las visitas ambulatorias, las visitas al servicio de urgencias y las hospitalizaciones en comparación con el año anterior
Finalmente, el riesgo de muerte sigue siendo elevado incluso después de que los pacientes hayan sobrevivido a una enfermedad crítica, con tasas de mortalidad a 1 año de hasta el 21 %. Este riesgo es especialmente notable en los pacientes que sobreviven a la UCI que recibieron ventilación mecánica, cuya mortalidad al año puede superar el 40%.
> Familia y síndrome post cuidados intensivos (PICS)
El impacto de sobrevivir en la UCI puede extenderse más allá del paciente individual.
Entre el 25 % y el 50 % de los pacientes que sobreviven a la UCI requieren apoyo familiar a largo plazo que puede parecerse a la carga de cuidado que se observa en otras enfermedades crónicas. A su vez, los cuidadores pueden experimentar nuevos síntomas psicológicos, denominados colectivamente síndrome post cuidados intensivos posteriores de la familia. La prevalencia es muy variable, oscilando entre el 6 % y el 69 % en los primeros 6 meses y puede durar años- Los impedimentos más comunes incluyen ansiedad (73%), depresión (50%), duelo complicado (52%) y TEPT (56%).
Estos síntomas generalmente disminuyen con el tiempo, pero pueden persistir en aproximadamente un tercio de las personas a los 6 meses, con una baja CVRS asociada y angustia psicológica informada durante años a partir de entonces. Los factores de riesgo para el desarrollo de la familia PICS en general se pueden clasificar en características relacionadas con el paciente, el cuidador y el entorno (Figura 2). oxicidad financiera
Los pacientes que sobreviven a la UCI pueden experimentar una toxicidad financiera significativa. Menos de la mitad de los previamente empleados que sobreviven a la UCI regresan al trabajo un año después de una enfermedad crítica y alrededor de un tercio de los pacientes permanecen sin trabajo después de 5 años. En consecuencia, el desempleo puede provocar el agotamiento de los ahorros, la pérdida de la cobertura de atención médica y el aumento de las facturas médicas.
> Equidad en salud
Las disparidades e inequidades en salud exacerban y son exacerbadas por PICS. Las dinámicas que pueden influir en la incidencia y la recuperación se pueden clasificar en términos generales en factores individuales, comunitarios, del sistema de salud y a nivel de políticas (Figura 3).
La edad, el sexo, la raza y los ingresos son algunos de los determinantes sociales individuales de la salud asociados con los resultados a largo plazo. La educación también es un factor importante, ya que un mayor nivel educativo se asocia con mayores probabilidades de estar libre de PICS.
Desde el punto de vista de los sistemas de salud y las políticas, el acceso restringido a rehabilitación adicional, servicios auxiliares y recursos sociales propaga disparidades que se sabe que inhiben la recuperación exitosa.
Clínica de PICS
Se han establecido programas multidisciplinarios de recuperación de la UCI para abordar las deficiencias multifacéticas a largo plazo observadas en los sobrevivientes de enfermedades críticas. Actualmente, existe una heterogeneidad sustancial en la disponibilidad, la estructura y los modelos de dotación de personal de las clínicas.
Organizar la visita ambulatoria inicial puede estar plagado de desafíos porque pueden existir una gran cantidad de barreras para el seguimiento (Figura 4). Los factores a nivel del paciente pueden incluir edad avanzada, mayor gravedad de la enfermedad de la UCI y discapacidad. Las barreras financieras y ambientales pueden implicar la falta de seguro, el costo del transporte y la distancia a la clínica. Además, muchos pacientes se transfieren del hospital a un centro de rehabilitación antes del alta, lo que también puede disminuir la probabilidad de seguimiento. Evaluación y Manejo de PICS
La evaluación y la gestión de PICS están evolucionando, y las recomendaciones actuales se basan en gran medida en la opinión de expertos y la experiencia del proveedor. Cada dominio PICS debe evaluarse de manera estructurada (Figura 5), porque de otro modo se podrían pasar por alto las degradaciones más sutiles.
La evaluación inicial también debe incluir una conciliación completa de la medicación, la evaluación de síntomas nuevos o persistentes, la detección de brechas en el mantenimiento de la atención médica y la colocación de cualquier derivación clínicamente indicada. Además, se debe revisar en detalle con el paciente el ingreso en la UCI, así como el curso esperado de recuperación.
Dominio cognitivo
Idealmente, se debe utilizar una batería de tipos de evaluación para detectar déficits cognitivos, ya que brindan información diferente y pueden garantizar que los pacientes reciban la atención adecuada.
Los síntomas cognitivos subjetivos, como el olvido o una mayor dependencia de los cuidadores, pueden indicar un deterioro cognitivo.
El paso inicial en el tratamiento de la disfunción cognitiva debe ser evaluar y manejar cualquier causa potencialmente reversible. Estos incluyen, entre otros, efectos secundarios de medicamentos, trastornos del sueño, afecciones psiquiátricas y trastornos metabólicos o nutricionales. Después de abordar las causas reversibles, se pueden considerar otras opciones de tratamiento.
> Dominio psicológico
Varios centros posteriores a la UCI ofrecen grupos de apoyo entre pares a través de plataformas virtuales o en persona, lo que puede tener una serie de beneficios para los pacientes. También es importante que los médicos aconsejen a los pacientes sobre la trayectoria de recuperación esperada, normalizando su experiencia y validando su progreso.
Los pacientes con deficiencias psiquiátricas persistentes pueden beneficiarse de la remisión a un profesional de la salud mental para el tratamiento adecuado.
Los pacientes con depresión pueden ser tratados con un antidepresivo o psicoterapia solos, o en combinación, que puede ser más eficaz.
> Dominio físico
Los métodos para evaluar debilidad adquirida en la UCI (ICU-AW) no están ampliamente aceptados. Las herramientas de uso frecuente incluyen la prueba muscular manual, la dinamometría manual, la prueba de cinco veces de sentarse para ponerse de pie y la escala de equilibrio de Berg. La prueba de caminata de 6 minutos es recomendada por la Sociedad de Medicina de Cuidados Críticos como una medida de la función pulmonar y física. La espirometría al lado de la cama o la prueba de función pulmonar completa también pueden ser útiles, particularmente para los sobrevivientes de SDRA.
Debido a que una variedad de tipos de impedimentos físicos puede ocurrir después de una enfermedad crítica, también se deben abordar otros problemas que se encuentran comúnmente, como afecciones crónicas recién diagnosticadas, problemas para dormir y heridas y dispositivos adquiridos en la UCI.
Direcciones futuras
Aunque la pandemia de COVID-19 atrajo una atención muy necesaria a PICS, el acceso a la atención posterior a la UCI sigue siendo muy variable y se desconoce el modelo ideal y la prestación óptima de la atención posterior. Además, la base de evidencia para las intervenciones dirigidas al manejo de PICS, como la terapia cognitiva y los grupos de apoyo posteriores a la UCI, es limitada. Para garantizar que se satisfagan las necesidades de los pacientes con PICS, los esfuerzos futuros deben dirigirse a estudiar el impacto de las intervenciones existentes en los resultados de los pacientes, explorar nuevas intervenciones con beneficios potenciales y determinar la estructura más efectiva de la prestación de atención posterior a la UCI.
Comprender PICS también representa una oportunidad para mejorar la atención dentro de la UCI, tanto en tiempo real como en el futuro.
Para los médicos, presenciar el proceso de recuperación de un paciente puede ser educativo y, en última instancia, mejorar la precisión en la predicción de los resultados en la UCI y mejorar la toma de decisiones clínicas.
Para el personal de la UCI en centros sin clínicas PICS dedicadas, la educación y la apreciación del impacto de las intervenciones de la UCI en los resultados de no mortalidad tiene el potencial de mejorar la atención de la UCI al aumentar la vigilancia sobre los factores de riesgo modificables de PICS, como la sedación y las prácticas de movilización.
Conclusiones
La supervivencia en la UCI con frecuencia se ve complicada por el PICS, que provoca deficiencias físicas, cognitivas y psicológicas, así como una morbilidad considerable. Su impacto se extiende más allá de los pacientes individuales para incluir a las familias, los sistemas de atención médica y la sociedad en su conjunto. Las clínicas posteriores a la UCI son una herramienta importante para evaluar y manejar PICS y también pueden representar una forma de mejorar la atención dentro de la UCI.
Referencia
Schwitzer E, Schwab Jensen K, Brinkman L, Bagi E, Aysola R, Qadir N. Post-icu syndrome: chest critical care reviews. Chest [Internet]. 2023[citado 11 oct 2023]; 1(1). DOI:https://doi.org/10.1016/j.chstcc.2023.100003
11 octubre 2023 |Fuente: IntraMed| Tomado de Artículos
oct
12
El estudio, realizado por especialistas del CONICET, ayudaría a adaptar mejor las terapias para un subtipo específico denominado HER2 positivo CONICET/DICYT
Un equipo de investigación del CONICET identificó, en estudios bioinformáticos e in vitro, dos proteínas que podrían predecir si el tratamiento estándar de un subtipo de cáncer de mama, denominado HER2 positivo, resultaría efectivo para las personas que padecen esta enfermedad. El estudio fue publicado en la revista Cancers.
“El tratamiento habitual para el cáncer de mama HER2 positivo implica el uso de un medicamento llamado trastuzumab, que bloquea la acción de la proteína HER2. Este tipo de terapia es selectiva ya que afecta únicamente a las células tumorales, debido a que las normales no presentan esta proteína en gran cantidad. Sin embargo, existe una preocupación creciente ya que una fracción significativa de pacientes no responde favorablemente a este tratamiento, o responde inicialmente, pero luego la terapia deja de funcionar, dando lugar a lo que se conoce como resistencia”, afirma Marina Flamini, investigadora del CONICET en el Instituto de Medicina y Biología Experimental de Cuyo (IMBECU, CONICET-UNCUYO) y autora correspondiente del estudio.
Según la científica, existen diversos subtipos de cáncer de mama y esta clasificación es fundamental, ya que permite a los médicos entender mejor la biología de la enfermedad y elegir el tratamiento más adecuado. Entre ellos, uno de los más desafiantes, por su agresividad, es el HER2 positivo que representa entre el 15 y el 20 por ciento de los casos diagnosticados y presenta menor probabilidad de supervivencia que otros subtipos.
El equipo de investigación, del que también forman parte la becaria Carla Castro Guijarro y el investigador Matías Sanchez, ambos del IMBECU, identificó dos proteínas clave que podrían predecir si el tratamiento para HER2 positivo resultaría efectivo. “Encontramos dos proteínas, llamadas vinculina y cortactina, cuya expresión difería entre pacientes con mayor y menor probabilidad de supervivencia. Además, la expresión de estas proteínas también era útil para distinguir entre pacientes que responden favorablemente al tratamiento con trastuzumab y los que no. Las personas con menor expresión de estas proteínas tenían mejor pronóstico y mostraban una respuesta eficaz al tratamiento. En el ámbito científico, a este tipo de moléculas que permiten predecir la agresividad de la enfermedad y la respuesta a un determinado tratamiento se las denomina “biomarcadores” pronósticos y predictivos, respectivamente. En este caso, descubrimos estas dos proteínas que podrían estar involucradas en el tipo de respuesta de los tumores a los tratamientos, siendo estas moléculas un blanco interesante para mejorar la terapia”, dice Sánchez.
El estudio resulta relevante ya que, actualmente, no existen biomarcadores, aparte de HER2, disponibles para guiar las decisiones oncológicas. “Esta investigación es prometedora porque, desde hace tiempo, se busca un enfoque personalizado para el tratamiento del cáncer, adaptando las terapias a las características moleculares de cada paciente. Esto es esencial dado que el cáncer es una enfermedad muy heterogénea y, aunque dos tumores parezcan similares, pueden responder de manera diferente al mismo tratamiento. De esta manera, los biomarcadores son herramientas esenciales para asegurar que se administre el tratamiento adecuado a la persona adecuada, evitando tratamientos ineficaces. Más aún en este tipo de enfermedades donde el tratamiento certero y precoz marca la diferencia”, afirma Castro Guijarro.
A la luz de los resultados del estudio, el equipo destaca que estas proteínas podrían estar contribuyendo a la resistencia a trastuzumab en células de cáncer de mama que poseen el receptor HER2. “Ahora, buscamos ir más allá para evaluar si estos resultados obtenidos a partir de bioinformática y ensayos con líneas celulares son validados en muestras de pacientes. De ser así, estas proteínas podrían ser consideradas como blanco terapéutico en el desarrollo de futuras terapias para el tratamiento de tumores mamarios HER2 positivos resistentes a trastuzumab”, concluye Flamini.
Referencia
Castro Guijarro AC, Matias Sanchez A, Flamini MI. Potential Biomarkers Associated with Prognosis and Trastuzumab Response in HER2+ Breast Cancer. Cancers [Internet] 2023[citado 11 oct 2023]; 15(17): 4374. https://doi.org/10.3390/cancers15174374
11 octubre 2023 |Fuente: DiCYT| Tomado de Salud
oct
12
La enfermedad renal crónica puede aumentar el riesgo y predecir un paro cardíaco súbito entre los adultos hispanos/latinos, según una nueva investigación publicada hoy en Journal of the American Heart Association, una revista profesional con acceso abierto y revisada por pares de la American Heart Association.
En un estudio que comparó a adultos hispanos/latinos que sufrieron un paro cardíaco súbito con un grupo de adultos hispanos/latinos que no lo sufrieron, el 51 % de los casos de paro cardíaco súbito tenía un diagnóstico previo de enfermedad renal crónica y el 20 % de esos casos experimentó enfermedad renal en etapa terminal que requería diálisis.
“Nos sorprendió la alta proporción de personas hispanas/latinas con enfermedad renal crónica y especialmente el alto número en tratamiento de diálisis”, expresó Kyndaron Reinier, Ph.D., autora principal del estudio y directora Asociada de Epidemiología del Center for Cardiac Arrest Prevention en Smidt Heart Institute, Cedars-Sinai Health System, Los Ángeles.
En este estudio, los investigadores compararon a un grupo de 295 personas hispanas/latinas que sufrieron un paro cardíaco súbito con un grupo de control equivalente de 590 adultos hispanos/latinos que no sufrieron un paro cardíaco súbito, con el fin de analizar qué tan frecuente era que cada grupo tuviera ciertas afecciones médicas. En comparación con el grupo de control que no había tenido un paro cardíaco, los adultos hispanos/latinos que habían experimentado un paro cardíaco súbito tenían siete variables asociadas con este evento de salud:
7.3 veces mayores probabilidades en aquellos con enfermedad renal crónica;
4.5 veces mayores probabilidades en aquellos que consumían alcohol en exceso;
4 veces mayores probabilidades en aquellos con fibrilación auricular;
3 veces mayores probabilidades en supervivientes de un ataque o derrame cerebral;
3 veces mayores probabilidades en aquellos con enfermedad coronaria;
2.5 veces mayores probabilidades en aquellos con insuficiencia cardiaca; y
1.5 veces mayores probabilidades en aquellos con diabetes tipo 2.
“La tasa de mortalidad por paro cardíaco súbito es superior al 90 %, lo que hace que la predicción y prevención de esta afección sea una prioridad máxima”, comentó Reinier. “La detección temprana y el tratamiento de la enfermedad renal crónica pueden reducir el riesgo de paro cardíaco súbito entre las personas hispanas/latinas”.
Detalles y antecedentes del estudio:
Los participantes que sufrieron un paro cardíaco súbito fueron seleccionados del estudio Predicción de muerte súbita en comunidades multiétnicas (Prediction of Sudden Death in Multi-Ethnic Communities, PRESTO), el cual realiza un seguimiento a personas que han tenido un paro cardíaco súbito extrahospitalario en el condado de Ventura, California. El grupo de comparación fue seleccionado de los participantes del sitio de San Diego del estudio de la Encuesta de Salud de la Comunidad Hispana/Estudio de Latinos (Hispanic Community Health Survey/Study of Latinos, HCHS/SOL), un estudio amplio en curso en los Estados Unidos que investiga cuestiones relacionadas con la salud en personas hispanas/latinas.
El análisis incluyó muertes por paro cardíaco súbito y supervivientes de entre 18 y 85 años de edad en el momento del evento cardíaco, que eran de origen étnico hispano/latino, entre febrero de 2015 y enero de 2021.
El estudio no incluyó a personas que viven en instalaciones residenciales, como hogares de ancianos o centros de atención de rehabilitación para personas que necesitan asistencia diaria, personal o médica.
“Esperamos que otros investigadores intenten replicar nuestros hallazgos en diferentes poblaciones”, expresó Sumeet S. Chugh, M.D., director del Center for Cardiac Arrest Prevention en Smidt Heart Institute y coautor del estudio. “Nos gustaría comparar los factores de predicción de riesgo del paro cardíaco súbito en todos los individuos con el fin de determinar si se necesitan medidas de prevención o tratamiento específicas para cada grupo étnico”.
Entre las limitaciones del estudio se encuentra la posibilidad de que existan algunas diferencias no medidas entre los grupos de casos y control, las cuales el estudio no pudo tener en cuenta. El estudio también incluyó a personas hispanas/latinas que vivían en el sur de California y que eran, en su mayoría, de ascendencia mexicana. Por lo tanto, es posible que los resultados no se apliquen a las personas hispanas/latinas que viven en otras regiones de los EE. UU. o a todas las personas hispanas/latinas.
El paro cardíaco súbito es la pérdida repentina y abrupta de la función cardíaca en una persona a la que se le puede haber diagnosticado o no una enfermedad cardíaca. Puede aparecer repentinamente o como consecuencia de otros síntomas. El paro cardíaco suele ser mortal si no se toman las medidas adecuadas de inmediato. Cada año, alrededor de 436,000 estadounidenses mueren a causa de un paro cardíaco, según datos de la American Heart Association.
Los nombres de los coautores y todos los datos públicos se encuentran en el artículo. Este estudio fue financiado por el Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre, una división de los Institutos Nacionales de Salud (National Institutes of Health).
Leer más:
Reinier K, Young Moon J, Chugh HS, Sargsyan A, Nakamura K, Norby FL, et al. Risk Factors for Sudden Cardiac Arrest Among Hispanic or Latino Adults in Southern California: Ventura PRESTO and HCHS/SOL. JAHA[Internet].2023[citado 11 oct 2023]. e030062. https://doi.org/10.1161/JAHA.123.030062
11 octubre 2023 |Fuente: EurekALert| Tomado de Comunicado de Prensa
oct
12
Descripción general sobre el manejo inicial de la emergencia por tumores sólidos.
Introducción
La oncología aguda describe un enfoque sistemático para la investigación y el manejo de pacientes que desarrollan complicaciones de su diagnóstico de cáncer o tratamiento contra el cáncer. Este es un panorama en rápida evolución tras el desarrollo de nuevas terapias anticancerosas sistémicas y de radiación, que a menudo tienen toxicidades nuevas e impredecibles.
El objetivo de esta revisión es brindar una descripción general para guiar el manejo inicial de los pacientes con emergencias por tumores sólidos atendidos fuera de los centros oncológicos.
Nuevo diagnóstico o progresión del cáncer
> Compresión metastásica de la médula espinal
La compresión metastásica de la médula espinal (MSCC, por sus siglas en inglés) ocurre en 3 a 5 % de los pacientes con cáncer. La MSCC es causada por la extensión epidural de metástasis vertebrales o después de fracturas patológicas por compresión.
La investigación y el diagnóstico oportunos facilitan la administración de terapias paliativas, que minimizan los síntomas y el riesgo de discapacidad neurológica irreversible.
El método definitivo es una resonancia magnética nuclear (RMN) de toda la columna vertebral dentro de las 24 h posteriores a la presentación, debido a que los pacientes pueden presentar una enfermedad de varios niveles.
El manejo inicial comprende dexametasona (16 mg seguidos de 8 mg dos veces al día) con cobertura de inhibidores de la bomba de protones (IBP), analgésicos y antieméticos. Se deben evitar los esteroides antes de la biopsia en pacientes en quienes se sospecha un nuevo diagnóstico de linfoma.
Los marcadores tumorales, incluida la paraproteína sérica, el antígeno prostático específico (PSA), la alfafetoproteína (AFP), el lactato deshidrogenasa (LDH), la gonadotropina coriónica humana (GCH) y el antígeno del cáncer 125 (CA125) pueden ayudar al diagnóstico.
A los pacientes con buen estado funcional y enfermedad de un solo nivel se les debe ofrecer descompresión neuroquirúrgica. Los pacientes con un estado funcional deficiente y enfermedad multinivel suelen ser mejores candidatos para la radioterapia paliativa. La función neurológica previa al tratamiento es el factor predictivo más fuerte para el resultado neurológico.
> Edema vasogénico y aumento de la presión intracraneal
El edema vasogénico y la presión intracraneal elevada (PIC) pueden complicar los tumores cerebrales primarios y las metástasis cerebrales secundarias. Los síntomas comunes incluyen dolor de cabeza, vómitos, cambios en la visión y convulsiones. El examen físico puede revelar una puntuación de escala de coma de Glasgow (GCS) disminuida, parálisis del VI nervio, papiledema y la tríada de bradicardia, hipertensión y bradipnea conocida como reflejo de Cushing.
Los pacientes deben someterse a neuroimágenes urgentes con tomografía computarizada (TC) y/o RMI. Los signos de compromiso neurológico inminente incluyen desviación de la línea media, edema cerebral, hidrocefalia y hemorragia aguda. Una puntuación GCS <12 justifica una evaluación urgente en la unidad de tratamiento intensivo (UTI).
El manejo inicial incluye dosis altas de dexametasona (16 mg seguidos de 8 mg dos veces al día) con cobertura de IBP, analgésicos y antieméticos. No se recomiendan los anticonvulsivos profilácticos para uso rutinario. En casos refractarios, se puede requerir solución salina hipertónica y manitol.
> Obstrucción de la vena cava superior
La obstrucción maligna de la vena cava superior (OVCS) es causada por invasión tumoral directa, compresión externa o trombo tumoral. El aumento de la presión venosa produce edema de la cabeza, el cuello y las extremidades superiores, cianosis e inflamación de los vasos subcutáneos.
La investigación se realiza con TC con contraste, que puede evaluar el tumor primario, el sitio de oclusión o estenosis y la extensión del trombo tumoral.
En pacientes que están inestables y presentan complicaciones potencialmente mortales, como obstrucción de las vías respiratorias, estridor, hipotensión o GCS disminuida, se debe organizar una recanalización endovenosa urgente con la colocación de un stent en la VCS. En pacientes que están estables, se necesita un diagnóstico histológico preciso para dirigir la terapia contra el cáncer, porque los pacientes con cáncer de pulmón de células pequeñas, el linfoma o los tumores de células germinales podrían ser más adecuados para la quimioterapia que para la colocación de stents endovasculares.
> Hipercalcemia maligna
La hipercalcemia maligna ocurre en el 20-30% de los pacientes con cáncer avanzado, después de la secreción tumoral de péptido relacionado con la hormona paratiroidea (PTHrP) y vitamina D, o liberación de citoquinas para metástasis osteolíticas.
Los síntomas incluyen depresión, dolor musculoesquelético y dolor abdominal. La investigación con calcio total sérico, PTH, PTHrP, fosfato, vitamina D, creatinina sérica y tasa de filtración glomerular estimada (eGFR) permitirá un diagnóstico correcto en la mayoría de los casos.
En la hipercalcemia grave, los pacientes suelen tener depleción de volumen y la fluidoterapia intravenosa constituye el pilar del tratamiento inicial, lo que favorece la calciuresis. Después de 24 h de fluidoterapia parenteral, los bisfosfonatos intravenosos se usan como primera línea para reducir la resorción ósea y los niveles de calcio caen de manera constante durante un período de 1 a 5 días. En casos refractarios, se pueden probar bisfosfonatos, calcitonina, glucocorticoides o denosumab.
Toxicidad relacionada con el tratamiento
> Quimioterapia
La quimioterapia citotóxica provoca la muerte de las células cancerosas al interferir con el ciclo celular e inhibir la división celular. Sin embargo, la quimioterapia también causa citotoxicidad en células epiteliales no cancerosas de proliferación rápida. La toxicidad aguda de emergencia puede presentarse con náuseas y vómitos, diarrea, neumonitis o mielosupresión.
> Radioterapia
La toxicidad por radiación depende del sitio de tratamiento.
Las presentaciones agudas típicamente incluyen toxicidad gastrointestinal y neumonitis. La radioterapia rara vez puede causar edema agudo del cerebro y la médula espinal, y los pacientes que presentan nuevos síntomas neurológicos deben repetirse imágenes del cerebro o de la columna con TC o RMI. El tratamiento consiste en dexametasona, 4 a 8 mg dos veces al día.
> Terapia dirigida
La toxicidad es variable según el mecanismo de acción. Las terapias orales dirigidas más comunes son los inhibidores de la tirosina quinasa (TKI), que generalmente causan erupción cutánea, diarrea, fatiga, náuseas, dolor de boca y paroniquia como efectos secundarios. Recientemente se han identificado múltiples fármacos dirigidos con un riesgo elevado de neumonitis y esto debe investigarse cuidadosamente en cualquier paciente que presente dificultad para respirar o tos seca.
> Terapia con esteroides
A los pacientes con cáncer a menudo se les recetan glucocorticoides, especialmente como tratamiento de soporte. Se debe considerar el riesgo de insuficiencia suprarrenal.
La terapia con glucocorticoides debe prescribirse durante los «días de enfermedad», como cuando se presenta al departamento de emergencias con una enfermedad aguda.
> Sepsis neutropénica
La neutropenia febril o sepsis neutropénica es una emergencia médica y representa una complicación potencialmente mortal de la terapia sistémica contra el cáncer.
La sepsis neutropénica se puede diagnosticar en un paciente que presenta una temperatura superior a 38,0 °C y un recuento absoluto de neutrófilos (RAN) <1,0×109/L. Sin embargo, la fiebre puede no estar siempre presente y puede enmascararse con la terapia concomitante con esteroides. Por lo tanto, se debe sospechar sepsis neutropénica en cualquier paciente que no se encuentre bien dentro de los 60 días posteriores a la recepción de la terapia anticancerosa sistémica.
La evaluación inicial debe incluir un historial de cáncer detallado, incluido el régimen de quimioterapia y cualquier administración profiláctica de antibióticos. El examen físico debe evaluar la función circulatoria y respiratoria, y los pacientes deben recibir reanimación inmediata. Se deberán administrarse antibióticos intravenosos de amplio espectro dentro de la hora siguiente a la toma de hemocultivos. Su indicación no debe esperar a los resultados del hemograma completo. El tratamiento antibiótico empírico debe basarse en las pautas locales, los patrones epidemiológicos de los patógenos causales y la resistencia a los antimicrobianos.
Se debe considerar la aspergilosis invasiva en pacientes con neutropenia profunda y prolongada; neumonía por Pneumocystis jiroveciise debe considerarse en pacientes tratados con corticosteroides; y la candidiasis invasiva debe considerarse en aquellos con mucositis. Los niveles de proteína C reactiva (PCR) carecen de especificidad y una PCR elevada aisladamente no debería ser el único desencadenante para iniciar rápidamente la terapia antimicrobiana. El uso de procalcitonina es actualmente exploratorio.
Los autores sugieren buscar asesoramiento sobre el uso del factor estimulante de colonias de granulocitos (G-CSF) del equipo de oncología aguda; sin embargo, G-CSF está indicado si el paciente es séptico, tiene un ANC <0.5×109/L o tiene un riesgo elevado de complicaciones. Se debe realizar una evaluación del riesgo de complicaciones médicas utilizando la Asociación Multinacional de Cuidados de Apoyo en el Cáncer (MASCC). Los pacientes seleccionados de bajo riesgo pueden tratarse como pacientes ambulatorios después de un período de observación.
referencia
Palmer K, Wang E, Mattu R, Tipples K. The essentials of acute oncology. Clin Med[Internet].2023[citado 11 oct 2023]; 23(1): 45-51. DOI: https://doi.org/10.7861/clinmed.2022-0561
11 octubre 2023 |Fuente: IntraMed| Tomado de Artículos
