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Un grupo de pequeños animales de tamaño microscópico de agua dulce, los rotíferos bdeloideos, son capaces de protegerse de las infecciones con recetas antibióticas ‘robadas’ a las bacterias, según un estudio que publica la revista Nature Communications.
Detrás de la investigación hay un equipo de la Universidad de Oxford y la Universidad de Stirling, ambas en Reino Unido, y del Laboratorio Biológico Marino de Woods Hole, en Estados Unidos.
Estas diminutas criaturas tienen cabeza, boca, intestino, músculos y nervios como los demás animales, aunque son más pequeños que un cabello.
Según el nuevo trabajo, cuando estos rotíferos se exponen a una infección fúngica activan cientos de genes que han adquirido de bacterias y otros microbios. Algunos de estos genes producen en ellos armas de resistencia, como antibióticos y otros agentes antimicrobianos.
«Cuando tradujimos el código del ADN para ver qué hacían los genes robados, nos llevamos una sorpresa», explica Chris Wilson, de la Universidad de Oxford. «Los genes principales eran instrucciones para sustancias químicas que no pensábamos que los animales pudieran fabricar: parecían recetas para antibióticos».
Investigaciones anteriores ya habían constatado que los rotíferos han estado recogiendo ADN de su entorno durante millones de años, pero el nuevo estudio es el primero que los descubre utilizando estos genes contra enfermedades, según los autores, que añaden que no se conoce ningún otro animal que ‘robe’ genes de los microbios a tan gran escala.
Estos genes complejos -algunos de los cuales no se encuentran en ningún otro animal- fueron adquiridos de bacterias pero han sufrido una evolución en los rotíferos, explica por su parte David Mark Welch, del Laboratorio Biológico Marino.
Los antibióticos son esenciales para la asistencia sanitaria moderna, pero la mayoría de ellos no fueron inventados por científicos. Los producen de forma natural hongos y bacterias en la naturaleza, y los humanos pueden fabricar versiones artificiales para utilizarlas como medicina, detalla un comunicado del citado laboratorio.
La nueva investigación sugiere que los rotíferos podrían estar haciendo algo parecido. «Estos extraños animalitos han copiado el ADN que indica a los microbios cómo fabricar antibióticos», afirma Wilson.
El equipo los observó utilizando uno de estos genes contra una enfermedad causada por un hongo; los animales que sobrevivieron a la infección produjeron 10 veces más de ‘la receta química’ que los que murieron.
Los científicos creen que los rotíferos podrían dar pistas importantes en la búsqueda de fármacos para tratar infecciones humanas causadas por bacterias u hongos.
Enzimas inusuales
Los genes que los rotíferos adquirieron de las bacterias codifican una clase inusual de enzimas que ensamblan aminoácidos en pequeñas moléculas llamadas péptidos no ribosomales.
La siguiente fase de la investigación incluirá la identificación de múltiples de estos péptidos y el establecimiento de las condiciones en las que se puede inducir la síntesis de estos compuestos.
Uno de los problemas que plantea el desarrollo de nuevos fármacos es que muchos antibióticos fabricados por bacterias y hongos son venenosos o tienen efectos secundarios en los animales. Sólo unos pocos pueden convertirse en tratamientos que eliminen los microbios nocivos del cuerpo humano.
Si los rotíferos ya fabrican sustancias químicas similares en sus propias células, podrían abrir el camino a fármacos más seguros para otros animales, incluidas las personas, según los autores.
18 julio 2024|Fuente: EFE |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia
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20
Las mordeduras de serpientes se estima que matan a unas 138 000 personas al año, sobre todo en África subsahariana y sur y sudeste de Asia. Ahora, un equipo científico descubrió que un anticoagulante de uso común, la heparina, puede utilizarse como antídoto barato contra el veneno de la cobra.
La prometedora investigación, portada de la revista Science Translational Medicine, se realizó en células y ratones. Detrás hay científicos de la Universidad de Sídney (Australia) y de la Escuela de Medicina Tropical de Liverpool (Inglaterra).
Las cobras matan a miles de personas al año en todo el mundo y muchas más quedan gravemente mutiladas por la necrosis (muerte de tejidos y células) que provoca el veneno, que puede llevar a la amputación. El tratamiento antiveneno actual es caro y no trata eficazmente la necrosis de la carne, señala un comunicado de Sídney.
«Nuestro descubrimiento podría reducir drásticamente las terribles lesiones causadas por la necrosis provocada por las mordeduras de cobra y podría frenar el veneno, lo que mejoraría las tasas de supervivencia», afirma Greg Neely, de la universidad australiana.
La ‘disección’ molecular del veneno
El equipo, en el que también hay científicos de Canadá y Costa Rica, utilizó la tecnología de edición genética CRISPR para identificar formas de bloquear el veneno de la cobra escupidora de cuello rojo y cuello negro y logró reutilizar la heparina y otros fármacos afines, demostrando que pueden detener la necrosis.
Los investigadores usaron CRISPR para encontrar los genes humanos que el veneno de cobra necesita para causar necrosis. Una de las dianas que este necesita son las enzimas necesarias para producir las moléculas heparán y heparina, en muchas células humanas y animales.
El heparán se encuentra en la superficie celular y la heparina se libera durante una respuesta inmunitaria; su estructura similar significa que el veneno puede unirse a ambas. El equipo utilizó estos conocimientos para fabricar un antídoto capaz de detener la necrosis en células humanas y ratones.
A diferencia de los métodos actuales para las mordeduras de cobra, con tecnologías del siglo XIX, los fármacos heparinoides actúan como antídoto ‘señuelo’. Al inundar el lugar de la mordedura con sulfato de heparina (señuelo) o moléculas heparinoides afines, el antídoto puede unirse a las toxinas del veneno que causan daños tisulares y neutralizarlas.
Tres de las heparinas utilizadas en el estudio son los mismos fármacos que se usan actualmente para prevenir los coágulos sanguíneos. Todos están ya autorizados como anticoagulantes, incluida la heparinoide más eficaz probada (tinzaparina), explica a EFE Nicholas Casewell, de la Escuela de Medicina Tropical de Liverpool.
«Los heparinoides están disponibles para uso subcutáneo, por lo que prevemos que estas moléculas se inyecten cerca del lugar de la mordedura en el entorno comunitario, donde se produce la mordedura de serpiente».
En la actualidad, los pacientes tienen que viajar muchas horas para llegar a un hospital donde puedan recibir tratamiento antiveneno; «nuestra esperanza es poder utilizar heparinoides mucho antes, tras una mordedura para reducir la gravedad del envenenamiento», añade Casewell.
Para este investigador, los hallazgos son interesantes porque los antivenenos actuales son en gran medida ineficaces contra el envenenamiento local grave.
Un reto de la OMS
Las mordeduras de serpiente matan hasta 138 000 personas al año y 400 000 más sufren secuelas a largo plazo. Aunque el número de afectados por cobras no está claro, en algunas partes de la India y África, estas representan la mayoría de las mordeduras de serpiente.
La Organización Mundial de la Salud identificó las mordeduras de estos reptiles como una prioridad en su programa de lucha contra las enfermedades tropicales desatendidas y anunció el ambicioso objetivo de reducir a la mitad la carga mundial de estas mordeduras para 2030.
Los compuestos no requieren refrigeración como la mayoría de los antivenenos basados en anticuerpos, lo que hace que los heparinoides sean particularmente útiles en regiones remotas que carecen de infraestructura médica, resume la revista.
Por ahora no hay previsto un ensayo clínico con humanos. «Esta es nuestra esperanza para la siguiente fase de este trabajo, primero tenemos que conseguir financiación (…)», indica a EFE Casewell, quien no obstante recuerda que las moléculas de heparina ya fueron sometidas en su día a ensayos clínicos para usos distintos de las mordeduras de serpiente.
«Tras el éxito de los ensayos en humanos, podría extenderse con relativa rapidez y convertirse en un fármaco barato, seguro y eficaz para tratar las mordeduras de cobra», concluye Tian Du, de la Universidad de Sídney.
17 julio 2024|Fuente: EFE |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia
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12
Investigadores del Sistema Sanitario Público de Andalucía han constatado que un fármaco antipsicótico, el aripiprazol, podría reducir la mortalidad asociada a la covid.
Científicos de distintas instituciones vinculadas a la sanidad pública como la Plataforma de Medicina Computacional de la Fundación Progreso y Salud o el Instituto de Biomedicina de Sevilla han estudiado la incidencia de fármacos antipsicóticos en casi 16 000 pacientes con covid-19, ha informado este miércoles la Consejería de Salud.
El objetivo era saber si los antipsicóticos podrían tener alguna incidencia, tanto positiva como negativa, en los cuadros clínicos mortales que provoca esta enfermedad, ha explicado Joaquín Dopazo, director de la Plataforma de Medicina Computacional.
Repositorio clínico
Para este estudio, los investigadores han recurrido a la Base de Población Sanitaria (BPS) del Sistema Sanitario Público de Andalucía, un extenso recurso de historia clínica electrónica puesto en marcha en 2001.
Con más de 15 millones de usuarios, esta base representa uno de los repositorios de datos clínicos más extensos del mundo y constituye un recurso «excepcional» para estudios de generación de evidencia del mundo real.
Este tipo de estudios se basan en explotar los denominados datos del mundo real, todos aquellos referidos a la salud de los pacientes y la prestación de servicios sanitarios que se recopilan de forma rutinaria y desde distintas fuentes de información, como las historias clínicas electrónicas, los registros de medicamentos o la información de salud procedente de dispositivos móviles, entre otras.
La Plataforma de Medicina Computacional de la Fundación Progreso y Salud cuenta con una infraestructura específica para estudios de investigación clínica con datos médicos de forma segura y ética, que recientemente ha recibido el premio Novartis-IESE a la excelencia operativa en gestión sanitaria.
Esta infraestructura dota a la sanidad pública andaluza de los medios adecuados para gestionar, interpretar y generar evidencia del mundo real a partir de sus datos del mundo real y se ha adelantado al Espacio Europeo de Datos Sanitarios dos años, ha destacado la Junta.
Esto supone un impulso transformador para que el sistema sanitario pase de ser un mero almacén de datos clínicos pasivo a un generador de conocimiento biomédico de rápida aplicación.
10 julio 2024|Fuente: EFE |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia
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Un equipo de científicos españoles ha identificado un conjunto de microproteínas que solo se producen en los tumores de hígado y que son claramente identificables para el sistema inmunitario, lo que los convierte en una diana perfecta para desarrollar vacunas contra el cáncer.
Los detalles del estudio, liderado por el Instituto de Investigación Hospital del Mar, con la Universidad Cima de Navarra (CIMA) y la Universidad Pompeu Fabra, se han publicado en la revista Science Advances.
En una primera fase del estudio, basada en técnicas bioinformáticas de última generación, el equipo identificó este conjunto de microproteínas a partir de las muestras de 117 pacientes con cáncer de hígado.
«Teníamos tejido del tumor pero también del tejido adyacente sano y por eso hemos identificado con mucha precisión estas microproteínas que solo están en el tumor y no aparecen ni en el tejido sano del mismo paciente ni en el hígado o en otros tejidos», explica a EFE Mar Albà, investigadora ICREA en el Instituto de Investigación Hospital del Mar y autora del estudio.
Estas microproteínas representan una diana perfecta para el desarrollo de vacunas contra el cáncer porque al expresarse solo en tumores y no en los tejidos sanos, permiten diseñar vacunas que activen las defensas del sistema inmunitario para atacar específicamente a las células que contienen estas proteínas y que solo están en el tumor.
Para confirmar estos hallazgos en el laboratorio, el equipo estudió la respuesta inmune a la vacuna en ratones y confirmó que el sistema inmunitario de estos animales podía ver a estas microproteínas, lo que hace pensar que «tienen potencial para desarrollar vacunas», subraya Albà.
Vacunas contra el cáncer
El desarrollo de vacunas contra el cáncer se basa en la capacidad del sistema inmunitario para reconocer moléculas extrañas que no forman parte del organismo pero algunos cánceres, como el de hígado, son muy difíciles de detectar.
Por eso, para este tipo de cáncer, el hallazgo de estas microproteínas supone una alternativa muy alentadora.
«Este estudio demuestra que hay un número importante de microproteínas que se expresan exclusivamente en las células tumorales y que podrían servir para desarrollar nuevos tratamientos», sostiene Marta Espinosa Camarena, del Instituto de Investigación Hospital del Mar y coautora del estudio.
«Hemos visto que algunas de estas microproteínas pueden estimular el sistema inmune, generando potencialmente una respuesta contra las células cancerosas. Esta respuesta se puede potenciar con vacunas, similares a las del coronavirus, pero produciendo estas microproteínas. Estas vacunas podrían detener o reducir el crecimiento tumoral», dice Puri Fortes, científica del CIMA y del CIBERehd.
Además, a diferencia de otros tipos de vacunas basadas en mutaciones específicas de cada paciente, este tratamiento podría utilizarse en múltiples personas, ya que la misma microproteína se expresa en varios pacientes.
Y aunque la investigación para la aplicación de las vacunas todavía no ha comenzado, los investigadores creen que su administración podría ser relativamente sencilla. «Ese es nuestro objetivo», defienden los autores.
Antes, el equipo probará combinaciones de estas microproteínas en ratones para ver cómo responde el sistema inmunitario de los ratones y ver cómo funciona como vacuna y, si todo va bien, el siguiente paso sería probarlo en células humanas para ver si los linfocitos se activan.
Un estudio de gran calidad
En opinión de Ramón Salazar, jefe del Servicio de Oncología Médica del Instituto Catalán de Oncología en l’Hospitalet (ICO), este estudio «de gran calidad», combina «todas las tecnologías de última generación para validar un nuevo concepto que puede ser clínicamente muy relevante».
«Lo más relevante es la validación de que existen zonas del genoma de estas células cancerosas que se creían silentes pero que en realidad codifican para microproteínas, así como el descubrimiento de que estas proteínas son específicas del tumor y que pueden estimular una respuesta inmunitaria», explica en declaraciones al Science Media Centre España (SMC España).
«Por tanto, pueden ser aprovechadas para la fabricación de vacunas genéricas de manera masiva, sin necesidad de individualizar para cada paciente, lo que podría significar un gran avance», puntualiza.
En cuanto a las posibles limitaciones del estudio, apunta que todavía no hay experiencia clínica y que, aunque el concepto es «muy atractivo», uno de los problemas del carcinoma hepatocelular y de otros tumores es que «les falla el sistema de presentación de las proteínas al sistema inmunitario, que es necesario para que las vacunas sean eficaces»
10 julio 2024|Fuente: EFE |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia
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El sueco Bengt Samuelsson, premio Nobel de Medicina en 1982, falleció a los 90 años, informó este lunes a AFP el Instituto Karolinska.
«Fuimos informados el sábado, por uno de sus excolegas […] Nos dijo, por correo electrónico, que el profesor emérito Bengt Samuelsson había muerto, plácidamente en su casa, a los 90 años», indicó a AFP Peter Andreasson, director de comunicación del Instituto Karolinska de Estocolmo, de donde procede la asamblea que designa a los ganadores el premio Nobel de Medicina.
En 1982, Bengt I. Samuelsson recibió, junto a Sune Bergström y el británico John Vane, el prestigioso galardón por su trabajo en las prostaglandinas, unos componentes bioquímicos que influyen en la coagulación y la presión sanguínea, la temperatura corporal, reacciones alérgicas y otros fenómenos fisiológicos en los mamíferos.
Su trabajo ha dado lugar a medicamentos antiinflamatorios, antihistamínicos, contra el glaucoma y contra enfermedades cardiovasculares.
El bioquímico, nacido en 1934 en Halmstad, en el suroeste de Suecia, estudió en la Universidad de Lund, en el sur del país, y en el Instituto Karolinska, a las afueras de Estocolmo.
También realizó una estancia de investigación en la universidad estadounidense de Harvard durante un año.
Bengt Samuelsson tenía tres hijos.
08 julio 2024|Fuente: AFP |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia
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El Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (CGCOF) de España ha recordado este viernes que algunos medicamentos agravan los efectos del calor en la salud, como diuréticos, antiinflamatorios o antidepresivos, y ha apelado a una correcta conservación de hasta 7 500 presentaciones, la mitad de las comercializadas.
El CGCOF ha lanzado este aviso coincidiendo con el incremento de los termómetros en España, por lo que ha querido dar una serie de recomendaciones que han de cumplirse para esquivar el impacto de las altas temperaturas en la salud.
Por una parte, señala que hay fármacos que pueden favorecer la deshidratación o la pérdida de electrolitos, como los diuréticos; otros afectan a la funcionalidad del riñón, como los antiinflamatorios, y también hay algunos que interfieren con los mecanismos de pérdida de calor del cuerpo, como los antihistamínicos o tratamientos para el Parkinson.
Además, analgésicos como tramadol o los antipsicóticos para la esquizofrenia pueden aumentar de forma directa la temperatura corporal.
Por otra parte, los farmacéuticos explican que la mitad de las presentaciones de medicamentos comercializadas en España -7 500 de 15 000- precisan de especial precaución durante una ola de calor.
Sobre todo, aquellos que exigen ser conservados en nevera, como los indicados para el tratamiento de la diabetes o las vacunas, de los que en España se venden más de 1 000 presentaciones. De ellos, 400 son dispensables en las farmacias comunitarias y el resto son de uso hospitalario.
En estos casos, aconsejan utilizar una nevera portátil para transportarlos hasta casa y conservarlos a temperatura indicada -entre 2 y 8 °C-, utilizándolos tan pronto como se hayan sacado del frigorífico, especialmente en estas fechas en las que aumentan los viajes.
Para las vacunas que deben mantenerse en nevera, la operativa es la misma: entre el centenar disponibles en las farmacias, se encuentran algunas antigripales, indicadas frente a la hepatitis B o C o frente al rotavirus, que es una de las principales causas de diarrea grave en niños menores de cinco años.
Las recomendaciones de uso y conservación de los medicamentos y vacunas están recogidas en su prospecto, por lo que el CGCOF subraya la importancia que tiene su lectura antes de utilizarlos, así como de preguntar al farmacéutico en caso de duda, especialmente en los productos que necesitan de conservación especial, sea en frío o una temperatura inferior a 20 o 30 grados.
Aquellos que deben conservarse por debajo de 25 o 30 grados -que engloba cremas, pomadas, geles, supositorios y óvulos- tienen un límite superior de tolerancia; rebasar puntualmente estas temperaturas no tiene consecuencia sobre su estabilidad o su calidad, pero hay que supervisar las condiciones de conservación.
Por ejemplo, en cremas o pomada se puede producir una separación de las fases, en las que el medicamento deja de tener un aspecto homogéneo y se puede distinguir una parte acuosa o semisólida; en el caso de los óvulos o supositorios se pueden reblandecer. En estos casos, se recomienda evitar utilizarlos.
Asimismo, los estudios de los medicamentos que no comportan ninguna mención especial de conservación demuestran que no se degradan cuando son expuestos a temperaturas de 40 grados durante seis meses.
El CGCOF ha lanzado la campaña «Cuidados del verano 2024″, que incide en la importancia de usar una correcta fotoprotección; en este sentido, señala que los fotoprotectores orales nunca van a sustituir a los tópicos, sino que son un complemento que permite alcanzar una protección frente al sol más profunda e integral.
05 julio 2024|Fuente: EFE |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|Noticia
