may
11
De cada 10 adultos estadounidenses, nueve se encuentran en las etapas temprana, media o tardía de un síndrome que conduce a la enfermedad cardiaca, y casi un 10 % ya la padece, trascendió hoy.
«La mala salud cardiovascular, renal y metabólica está muy extendida entre la población de Estados Unidos», concluyó un estudio dirigido por el doctor Muthiah Vaduganathan, del Hospital Brigham and Women’s y de la Facultad de Medicina de Harvard, en Boston.
Los investigadores observaron específicamente las tasas de lo que la Asociación Americana del Corazón denominó síndrome cardiovascular, renal y metabólico (CKM, por sus siglas en inglés), factores interrelacionados que progresan con el tiempo y, si no se controlan, conducen a la enfermedad cardiaca.
Según los expertos, el CKM se divide en cuatro etapas: acumulación excesiva de grasa en el cuerpo, surgimiento de otros factores de riesgo metabólico (presión arterial alta, colesterol alto, diabetes), aparición de enfermedad renal de alto riesgo o un alto riesgo previsto de diagnóstico de enfermedad cardíaca en los próximos 10 años, y por último el dictamen de esta.
El estudio, publicado en la revista Journal of the American Medical Association, concluyó que casi el 90 % de los adultos estadounidenses cumplieron con los criterios para el síndrome de CKM (etapa uno o superior) y el 15 % para etapas avanzadas, ninguno de los cuales mejoró entre 2011 y 2020.
Halló que la gravedad del síndrome aumentó con la edad: un 55,3 % de las personas de 65 años o más estaban en una etapa avanzada, en comparación con un 10,7 % de las que tenían entre 45 y 64 años, y un 2,1 % de las que tenían entre 20 y 44 años.
La pesquisa demostró que la mayoría de los estadounidenses de 20 a 44 años (un 81,8 %) ya se veían afectados por estos factores de riesgo cardiacos y renales.
La raza también influyó, ya que los afroamericanos tenían un 38 % más de probabilidades de sufrir el síndrome de CKM en comparación con los blancos.
09 mayo 2024|Fuente: Prensa Latina |Tomado de |Noticia
may
11
La Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó hoy las primeras directrices mundiales para prevenir la aparición de infecciones del torrente sanguíneo y otras causadas por el uso de catéteres colocados en vasos sanguíneos menores durante procedimientos médicos.
Desarrollar e implementar orientaciones para prevenir la propagación de tales infecciones ha sido una prioridad clave para la OMS.
Las nuevas directrices incluyen 14 declaraciones de buenas prácticas y 23 recomendaciones sobre áreas clave para los trabajadores de la salud, que incluyen aspectos como: educación y capacitación, técnicas de asepsia y prácticas de higiene de manos, e inserción, mantenimiento, acceso, selección y retirada de catéteres.
Según los expertos, las malas prácticas en la inserción, mantenimiento y extracción de estos catéteres conllevan un alto riesgo de introducir gérmenes directamente al torrente sanguíneo, lo que puede provocar afecciones graves como sepsis y complicaciones difíciles de tratar en órganos importantes como el cerebro y los riñones.
También pueden ocurrir infecciones de tejidos blandos en el sitio de inserción del catéter.
Hasta el 70 % de todos los pacientes hospitalizados requieren el uso de un catéter insertado en una vena o arteria periférica, también conocido como catéteres de inserción periférica, en algún momento durante su estancia hospitalaria.
Las personas que reciben tratamientos a través de catéteres suelen ser particularmente vulnerables a las infecciones, ya que pueden estar gravemente enfermas o tener baja inmunidad.
De acuerdo con estimaciones de la OMS, entre los años 2000 y 2018 la mortalidad promedio entre los pacientes afectados por sepsis asociada a la atención médica fue del 24,4 %, cifra que aumentó al 52,3 % entre los pacientes tratados en unidades de cuidados intensivos.
Muchas infecciones del torrente sanguíneo son causadas por infecciones bacterianas resistentes a los antibióticos.
Se estima que la resistencia bacteriana a los antimicrobianos fue directamente responsable de al menos 1,27 millones de muertes y contribuyó a 4,95 millones de decesos adicionales en 2019.
09 mayo 2024|Fuente: Prensa Latina |Tomado de |Noticia
may
10
El Colegio de Cardiología y la Asociación del Corazón de Estados Unidos publicaron hoy una nueva guía clínica para el tratamiento eficaz de personas diagnosticadas con miocardiopatía hipertrófica (MCH), que hace énfasis en los ejercicios.
Se trata de una afección cardíaca hereditaria causada con mayor frecuencia por una mutación genética que hace que el músculo cardíaco sea demasiado grueso (hipertrofia), lo que afecta su capacidad para bombear sangre adecuadamente por todo el cuerpo.
Afecta aproximadamente a una de cada 500 personas, sin embargo, una parte importante de los casos permanece sin diagnosticar porque muchos no presentan síntomas.
En ocasiones, la primera vez que se diagnostica MCH es después de una muerte súbita.
Las personas que presentan síntomas pueden experimentar episodios de desmayos, dolor en el pecho, dificultad para respirar o latidos cardíacos irregulares.
«Estamos viendo más evidencia de que los pacientes con MCH pueden regresar a su vida diaria normal con la atención y el manejo adecuados», afirmó Steve R. Ommen, director médico de la Clínica Mayo de Miocardiopatía Hipertrófica y presidente del comité de redacción del texto.
Las recomendaciones actualizadas de la guía reflejan evidencia reciente sobre el tratamiento y manejo de la MCH, incluidas nuevas formas de manejo farmacológico, participación en vigorosas actividades recreativas y deportes competitivos, y estratificación del riesgo de muerte súbita cardíaca con énfasis en pacientes pediátricos.
Además del tratamiento con medicamentos, cada vez hay más pruebas que demuestran que los beneficios del ejercicio superan los riesgos potenciales para los pacientes con MCH.
El ejercicio recreativo de intensidad baja a moderada debería ser parte de la forma en que los pacientes con miocardiopatía hipertrófica manejan su salud general, incluso para algunos se pueden considerar los deportes competitivos en consulta con especialistas clínicos.
«Estamos viendo cómo las actividades físicas vigorosas pueden ser razonables para algunas personas. Con la toma de decisiones compartida entre el médico y el paciente, algunos pacientes pueden incluso volver a practicar deportes competitivos», apuntó Ommen.
08 mayo 2024|Fuente: Prensa Latina |Tomado de |Noticia
abr
29
¿Quieres vivir más tiempo? Elige las escaleras en lugar del elevador, sugiere una nueva revisión.
Las personas que suben escaleras con regularidad tienen un riesgo un 24 % más bajo de morir por cualquier causa, y un riesgo un 39 % más bajo de morir de enfermedad cardiaca, en comparación con los que siempre toman el ascensor, encontraron los investigadores.
Subir escaleras también se asocia con un menor riesgo de desarrollar una enfermedad cardiaca o de sufrir un ataque cardiaco, insuficiencia cardiaca o accidente cerebrovascular, según muestran los resultados.
«Si tiene la opción de tomar las escaleras o el ascensor, vaya por las escaleras, ya que ayudará a su corazón», dijo la investigadora, la Dra. Sophie Paddock, de la Universidad de East Anglia y del Norfolk and Norwich University Foundation Foundation Trust en Norwich, Reino Unido.
Subir escaleras es una forma práctica y de fácil acceso de actividad física, dijo Paddock. A pesar de esto, a menudo es pasado por alto por las personas que se apresuran a llegar a un piso más alto.
«Incluso breves ráfagas de actividad física tienen impactos beneficiosos para la salud, y las sesiones cortas de subir escaleras deberían ser un objetivo alcanzable para integrar en las rutinas diarias», dijo Paddock.
En el estudio, los investigadores reunieron datos de nueve estudios en los que participaron más de 480 000 personas. Los estudios se incluyeron independientemente del número de veces que las personas subieron o la velocidad a la que los tomaron.
«Basándonos en estos resultados, animaríamos a las personas a incorporar la subida de escaleras en su vida cotidiana», dijo Paddock en un comunicado de prensa. «Nuestro estudio sugirió que cuantas más escaleras se suban, mayores serán los beneficios, pero esto debe confirmarse. Así que, ya sea en el trabajo, en casa o en cualquier otro lugar, sube las escaleras».
Los investigadores presentaron los hallazgos el viernes en ESC Preventive Cardiology 2024, un congreso científico de la Sociedad Europea de Cardiología (European Society of Cardiology). Los hallazgos presentados en reuniones médicas deben considerarse preliminares hasta que se publiquen en una revista revisada por profesionales.
27 abril 2024|Fuente: HealthDay News |Tomado de infobae|Noticia
abr
3
Un estudio muestra que las mujeres alcanzan rápidamente a los hombres en términos de riesgo cardiovascular; subraya la necesidad de aumentar la concienciación y el cribado
El riesgo cardiovascular de una mujer puede aumentar drásticamente después de pasar por la menopausia, alcanzando rápidamente a los hombres de una edad y un perfil de salud similares, según nuevos hallazgos presentados en la Sesión Científica Anual del Colegio Americano de Cardiología (American College of Cardiology). Los investigadores dijeron que el estudio subraya la importancia de reconocer y abordar las señales de advertencia tempranas del riesgo de enfermedad cardiaca en las mujeres, a medida que pierden los efectos protectores del estrógeno después de la menopausia.
Esta es una cohorte de estudio única de solo usuarias de estatinas posmenopáusicas que indica que las mujeres posmenopáusicas pueden tener un riesgo de enfermedad cardíaca que está a la par con los hombres», dijo Ella Ishaaya, MD, médica de medicina interna en el Centro Médico Harbor-UCLA en Torrance, California, y autora principal del estudio. «Las mujeres no son sometidas a pruebas de detección ni reciben un tratamiento insuficiente, especialmente las mujeres posmenopáusicas, que tienen un aluvión de nuevos factores de riesgo de los que muchos no son conscientes. Este estudio crea conciencia sobre cuáles son esos factores de riesgo y abre la puerta a indicar la importancia de aumentar las pruebas de detección de calcio en las arterias coronarias (CAC)».
En el estudio, las mujeres posmenopáusicas se sometieron a escáneres cardíacos para evaluar su puntuación CAC, una medida de la acumulación de placa (grasa, calcio y otras sustancias) en las arterias del corazón. Los niveles de CAC se evalúan con una exploración rápida y no invasiva similar a una radiografía. Una puntuación CAC más alta indica un mayor riesgo de ataque cardíaco u otros eventos cardíacos.
Los investigadores analizaron los datos de 579 mujeres posmenopáusicas que tomaban estatinas para controlar el colesterol y que se habían sometido a dos escáneres CAC con al menos un año de diferencia. Los participantes no tenían enfermedad cardíaca en el momento de la primera exploración. Para comparar los cambios en el CAC en hombres y mujeres, cada participante femenina fue emparejada con un hombre de un perfil similar en términos de edad, raza, uso de estatinas, presión arterial y estado de diabetes.
Los investigadores dividieron a los participantes en tres grupos con niveles de CAC de 1 a 99, 100 a 399 y 400 o más al inicio del estudio. Entre su primera y segunda gammagrafía cardíaca, las mujeres con CAC basal de 1 a 99 vieron aumentar su CAC en una mediana de ocho puntos, el doble de la mediana de cuatro observada en sus contrapartes masculinas. Del mismo modo, las mujeres con CAC basal de 100 a 399 vieron aumentar su CAC en una mediana de 31 puntos, aproximadamente el doble de la mediana de 16 observada en los hombres. No hubo diferencias significativas entre sexos para aquellos con CAC basal de 400 o más.
Los hallazgos sugieren que la acumulación de placa se acelera en las mujeres posmenopáusicas en comparación con los hombres, lo que indica que muchas mujeres experimentan un fuerte aumento en el riesgo de problemas cardíacos. Ishaaya dijo que es probable que esto esté relacionado con la reducción en el estrógeno que experimentan las mujeres durante la menopausia. Desde hace mucho tiempo se sabe que el estrógeno tiene un efecto protector sobre la salud cardiaca, pero los investigadores dijeron que muchas mujeres e incluso muchos médicos no son conscientes de lo que significa perder esa protección durante la menopausia.
«Después de la menopausia, las mujeres tienen mucho menos estrógeno y cambian a un perfil más cargado de testosterona», dijo Ishaaya. «Esto afecta la forma en que su cuerpo almacena la grasa, dónde almacena la grasa y la forma en que procesa la grasa; Incluso afecta la forma en que se coagula la sangre. Y todos esos [cambios] aumentan el riesgo de desarrollar enfermedades cardiacas».
La enfermedad cardíaca es la principal causa de muerte tanto en hombres como en mujeres, pero el riesgo cardiovascular de las mujeres tradicionalmente no se ha tratado lo suficiente porque las mujeres tienden a desarrollar enfermedades cardíacas a una edad más avanzada que los hombres y pueden experimentar síntomas diferentes y, a veces, más sutiles.
Basándose en estos resultados, los investigadores sugirieron que las mujeres posmenopáusicas deben hablar con su médico sobre los factores de riesgo de la enfermedad cardiaca y hacer un seguimiento de las pruebas o el seguimiento recomendados. Más mujeres podrían beneficiarse de los escáneres cardiacos en comparación con el número de mujeres que los reciben actualmente, dijo Ishaaya.
Dado que todas las mujeres del estudio tomaban estatinas, pero muchas seguían viendo un aumento sustancial en el CAC, los resultados también podrían indicar que las estatinas no son suficientes para mantener la acumulación de placa bajo control en esta población, dijo Ishaaya. Estudios futuros podrían investigar la efectividad de las estatinas u otras terapias para reducir la carga de placa en las mujeres posmenopáusicas, planteó.
Las pautas de la ACC y la Asociación Americana del Corazón recomiendan considerar una gammagrafía cardíaca para evaluar el CAC cuando el nivel de riesgo de una persona es ambiguo o límite según los factores de riesgo estándar. En los EE. UU. y en muchos otros países, la puntuación CAC se utiliza más para determinar las recomendaciones de estatinas para pacientes de riesgo intermedio y asintomáticos.
02 abril 2024| Fuente: EurekAlert| Tomado de | Comunicado prensa
feb
2
Los mismos tratamientos oncológicos que aumentan la supervivencia también pueden ocasionar toxicidad cardíaca en los pacientes. Preservar la salud cardiovascular de los largos supervivientes del cáncer es el objetivo de la cardio-oncología, un campo en pleno desarrollo.
Con motivo del Día Mundial contra el Cáncer, el 4 de febrero, representantes de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) y de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) explican a EFE el trabajo de estas dos especialidades para controlar desde el ámbito hospitalario las dolencias cardíacas en los pacientes oncológicos. ‘No hay que lanzar un mensaje de alarma’, pero sí destacar la necesidad de hacer un seguimiento conjunto de estos pacientes, apunta la doctora Cristina Mitroi, coordinadora del Grupo de Trabajo de Cardio-Oncología de la SEC.
La especialista cita datos del estudio Cardiotox que refleja que, aunque un 37,5 % de los pacientes oncológicos desarrolla cardiotoxicidades, la gran mayoría son leves y solo un 5,9 % son moderadas o graves. Este trabajo, llevado a cabo en cinco hospitales públicos españoles y otros cuatro europeos, se basa en el seguimiento durante dos años de 865 pacientes en tratamiento contra el cáncer. ‘Nos preocupamos porque los pacientes no paguen el peaje de las secuelas cardiológicas a corto plazo, que pueden ser más importantes, pero sobre todo las de medio y largo plazo que antes no se contemplaban’, explica el vicepresidente de la SEOM, el doctor Javier de Castro.
La prevención, el primer paso Los dos especialistas coinciden en señalar que el paso principal es la prevención de esa dolencia cardíaca generada por la toxicidad farmacológica. Pero también preservar la salud cardiovascular de la persona que ya padezca problemas cardíacos o comorbilidades (hipertensión, colesterol, sobrepeso…) en el momento de recibir el diagnóstico de cáncer, algo habitual en casos de tumores de pulmón, próstata o colon que tienden a aparecer entre los 60 y 70 años de edad.
Javier de Castro, también jefe de sección del Servicio de Oncología del Hospital Universitario La Paz de Madrid, recalca: ‘Nos tenemos que preocupar desde el minuto uno de prevenir no solo la toxicidad, sino la propia salud de la persona’. La prevención primaria consiste en valorar, por parte de las dos especialidades, el riesgo cardiovascular del paciente antes de poner en marcha el tratamiento adoptado por oncología, y hacer un seguimiento posterior del enfermo con diferentes controles, explica Cristina Mitroi, también especialista en el Servicio de Cardiología del Hospital Universitario Puerta de Hierro de Majadahonda (Madrid). ‘Durante los primeros años, el superviviente está en conexión con el hospital, por eso donde más tenemos que trabajar es en el largo plazo, una vez superado el cáncer, ver cuál es la mejor estrategia’ de seguimiento, precisa la doctora.
Cardiotoxicidad, un amplio espectro ‘Puede haber muchos tipos de cardiotoxicidad’, indica la cardióloga, quien matiza que cada fármaco oncológico está asociado a determinados efectos secundarios cardíacos y en su interacción influyen las circunstancias de cada paciente (edad, tipo de tumor, otras enfermedades de base…).
La dolencia cardíaca más frecuente es la hipertensión arterial, mientras que la insuficiencia cardíaca no es habitual, pero sí más preocupante. La doctora explica que existe diferencia de género, mientras que las mujeres son más propensas a eventos de insuficiencia cardíaca y arritmias, los varones son más proclives a cardiopatía isquémica, infartos y eventos vasculares. Cardiólogos y oncólogos trabajan en coordinación en sus hospitales para cuadrar los diferentes tratamientos cuando coincidan, que no suelen presentar interferencias, y para hacer el posterior seguimiento del superviviente.
El arranque de la cardio-oncología y su futuro La cardio-oncología surge, sobre todo, por la necesidad de controlar los efectos secundarios cardiológicos que pueden producir los fármacos de oncología, terapias que en las últimas décadas han aumentado la supervivencia del cáncer al lograr la curación o cronificar la enfermedad en algunos casos.
El oncólogo Javier de Castro relata que estas toxicidades ya se evidenciaron hace unos cuarenta años con el uso de las antraciclinas, un tipo de quimioterapia para cáncer de mama y para linfomas y leucemias pediátricos que, en estos últimos, se observó la aparición de consecuencias cardíacas en la edad adulta. ‘Y esto llevó a la reducción de los tratamientos de quimioterapia, a evitar radioterapias torácicas en algunas situaciones. La oncología infantil fue el germen para evitar efectos a largo plazo’, señala el especialista.
Ahora, los tratamientos innovadores, como la inmunoterapia y las terapias diana, fundamentales en prolongar la supervivencia, también provocan ciertas toxicidades que se están investigando más en profundidad.
En concreto, una veintena de hospitales, entre ellos La Paz, y el Centro Nacional de Investigaciones Cardiológicas (CNIC) colaboran en un programa piloto para identificar los parámetros que producen los daños a nivel cardíaco relacionados con la inmunoterapia.
Otro de los objetivos de la investigación en cardio-oncología es buscar más biomarcadores que ayuden a predecir las posibles dolencias cardíacas La alianza entre SEOM y SEC trabaja para avanzar en la cardio-oncología también de la mano de la oncología radioterápica y la hematología (para los cánceres de la sangre), así como de la Atención Primaria, importante para orientar al paciente cardio-oncológico en un estilo de vida saludable, ya que los factores de riesgo (tabaquismo, sedentarismo, hipertensión, sobrepeso…) son los mismos para las dos enfermedades.
Pero los cardiólogos van más allá al querer promover la subespecialidad de cardio-oncología en los hospitales y el desarrollo de programas oficiales que conlleven recursos que permitan avanzar en este campo de la Medicina. En el día a día, se siguen las guías de la Sociedad Internacional de Cardio-Oncología y cada hospital se organiza en función de sus disponibilidades para coordinar la atención de los largos supervivientes del cáncer.
2 febrero 2024| Fuente: EFE| Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2019. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A
