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La batalla para frenar la malaria se ha complicado porque los mosquitos que la transmiten están cambiando más rápido de lo que los venenos pueden eliminarlos. Al usar los mismos productos químicos durante años, los insectos que logran sobrevivir a ellos terminan siendo los que más se reproducen. Así, las nuevas generaciones heredan esa fortaleza y el resultado es que cada vez hay más mosquitos resistentes, indica un estudio de marzo de 2026.
En tanto, la malaria es una enfermedad infecciosa causada por parásitos del género Plasmodium, transmitidos al ser humano a través de la picadura de la clase Anopheles. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2024 se estimaron 282 millones de casos y más de 600 000 muertes en 80 países endémicos.
La región más afectada es África, que concentra el 94 % de los casos mundiales y el 95 % de las muertes, principalmente entre niños menores de cinco años. Sin embargo, sudamérica también cuenta con estos ejemplares, ya que investigadores recolectaron los insectos tanto en la costa atlántica de Brasil como en los andes colombianos.
El fenómeno de la resistencia comprobada por la investigación surge a partir de la selección natural: los mosquitos con variantes genéticas capaces de sobrevivir a los insecticidas son los que predominan en generaciones sucesivas. Desde mediados de la década de 1990, la mayoría de los Anopheles africanos eran vulnerables a los piretroides, pero en la actualidad sobreviven a concentraciones diez veces superiores a las dosis letales anteriores.
Esta rápida adaptación ha sido potenciada no solo por los esfuerzos intensivos de control, sino también por el uso agrícola de estos mismos productos, que expone a los insectos a dosis subletales y favorece la selección de individuos resistentes.
En zonas de África, el problema ha escalado al punto de que este género muestra resistencia a las cuatro principales clases de insecticidas empleadas contra la malaria. Esta evolución acelerada implica que los métodos tradicionales pierden eficacia, incrementando el riesgo de transmisión y mortalidad asociada a la enfermedad.
El mecanismo genético detrás de la resistencia puede variar, pero el resultado es claro: las poblaciones se adaptan más rápido de lo que los químicos pueden eliminarlas, lo que obliga a repensar las estrategias de control y vigilancia.
La situación de los mosquitos en sudamérica
En el continente sudamericano, la situación de la malaria presenta características propias, ya que el principal transmisor es el Anopheles darlingi. A diferencia de sus parientes africanos, este mosquito ha evolucionado tanto que algunos científicos consideran que podría pertenecer a otro grupo llamado Nyssorhynchus.
Para entender cómo se adapta, el grupo de investigadores de la revisión publicada en la revista Science analizó el ADN de más de 1 000 mosquitos recolectados desde Brasil hasta la vertiente pacífica de los Andes en Colombia.
El resultado más llamativo fue que el Anopheles darlingi tiene una diversidad genética muy alta: más de 20 veces mayor que la de los seres humanos. Esto significa que hay muchísimos ejemplares distintos entre sí, lo que les da más posibilidades de encontrar cambios en sus genes que los ayuden a sobrevivir frente a los insecticidas. Cuando un mosquito presenta una mutación que le da ventaja, esta puede propagarse rápidamente, porque hay una gran cantidad de individuos y es difícil que desaparezca por casualidad.
Este nivel de adaptación genética los convierte en rivales difíciles para cualquier campaña de control, enfatiza Jacob Tennessee, autor del ensayo científico. A modo de comparación, los expertos mencionan a las águilas calvas en Estados Unidos, que nunca lograron desarrollar resistencia al insecticida DDT y estuvieron cerca de extinguirse. La diferencia radica en que los insectos son millones, lo que hace que la evolución sea mucho más rápida y efectiva.
En las últimas décadas, los investigadores han detectado señales claras de que el Anopheles darlingi está cambiando sus genes para resistir los venenos. Por ejemplo, en vez de modificar la parte del organismo sobre la que actúan los insecticidas, este mosquito ha fortalecido un grupo de genes que producen enzimas conocidas como P450, capaces de descomponer sustancias tóxicas. Se ha visto que estos genes han cambiado de manera independiente en varias regiones de Sudamérica desde que se empezaron a usar insecticidas, y que, en lugares con más actividad agrícola, la resistencia es aún más notoria.
Retos para el control de la malaria
Si bien la ciencia desarrolla vacunas e insecticidas habitualmente, el control de los mosquitos para reducir los casos de malaria sigue siendo un desafío. Ante la reciente resistencia, algunos países están probando métodos de manipulación genética, introduciendo cambios en los mosquitos para reducir su cantidad o disminuir su capacidad de transmitir el parásito Plasmodium.
Estas técnicas, aunque prometedoras, enfrentan el reto de la extraordinaria capacidad de los mosquitos para adaptarse y evolucionar frente a cualquier presión externa.
Otro enfoque en desarrollo es el monitoreo constante de la resistencia a los insecticidas. Investigadores están perfeccionando métodos para detectar rápidamente si los mosquitos están comenzando a resistir nuevos productos. La secuenciación genética a gran escala permite identificar cambios inesperados en sus genes, lo que ayuda a anticipar y responder a la evolución de la resistencia.
El riesgo de que los mosquitos se adapten aumenta cuando se usan siempre los mismos productos y de forma intensiva. Por eso, los expertos recomiendan alternar y espaciar el uso de insecticidas, así como emplear diferentes tipos de compuestos en distintas zonas o momentos. De esta manera, se dificulta que desarrollen resistencia generalizada.
Innovaciones y desafíos globales en la lucha contra la resistencia del mosquito de la malaria
Nuevos abordajes científicos buscan anticipar y contrarrestar la adaptación acelerada de los mosquitos transmisores de la malaria. Entre las estrategias emergentes se destacan el desarrollo de mosquitos modificados genéticamente mediante tecnologías de impulso génico, que persiguen reducir la capacidad de transmisión o limitar el ciclo vital del parásito Plasmodium en el vector. Estas herramientas, aún en fase experimental, despiertan expectativas y debates en la comunidad científica por su potencial y los desafíos éticos que plantean.
A esto se suma la aprobación y despliegue progresivo de vacunas como la RTS,S/AS01, que mostró eficacia para disminuir casos graves en niños africanos, aunque los expertos insisten en que no reemplaza los métodos tradicionales de prevención y control vectorial. Investigaciones recientes exploran el uso combinado de nuevas familias de insecticidas, la rotación programada de principios activos y el monitoreo genético en tiempo real para identificar focos emergentes de resistencia.
El cambio climático representa otro factor que complica la situación. Modificaciones en la temperatura y los patrones de precipitaciones favorecen la expansión de los mosquitos hacia regiones previamente libres de la enfermedad, lo que obliga a adaptar las estrategias de vigilancia y respuesta sanitaria. Organismos internacionales advierten que la cooperación transfronteriza y la educación comunitaria serán claves para evitar la propagación de cepas resistentes y frenar el avance de la malaria en la próxima década.
27 marzo 2026 | Fuente: Infobae | Tomado del sitio web | Noticia
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El Informe Mundial sobre la Malaria alerta que en 2024 se registraron 282 millones de casos de malaria y 610 000 muertes por esta causa, cerca de nueve millones de casos más que el año anterior.
Se estima que el 95% de estos fallecimientos ocurrieron en la Región Africana de la Organización Mundial de la Salud (OMS), y la mayoría se produjeron entre niños menores de cinco años.
No obstante, un uso más amplio de nuevas herramientas, incluidas las redes de doble ingrediente y las vacunas, ayudó a prevenir aproximadamente 170 millones de casos y un millón de muertes en 2024, según el reporte global de la OMS.
La quimioprevención de la malaria estacional se ha ampliado y se implementa en 20 países, llegando a 54 millones de niños en 2024, lo cual representa un aumento respecto a los aproximadamente 0,2 millones de 2012.
Hasta la fecha, la OMS ha certificado a 47 países y un territorio libres de malaria.
Cabo Verde y Egipto obtuvieron la certificación en 2024, y Georgia, Surinam y Timor-Leste se unieron a ellos en 2025.
El documento muestra que la resistencia a los medicamentos antipalúdicos está creciendo y obstaculiza el logro de la eliminación de la malaria.
“Las nuevas herramientas para la prevención de la malaria nos brindan nuevas esperanzas, pero aún enfrentamos desafíos importantes”, declaró el doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS.
El aumento del número de casos y muertes, la creciente amenaza de la farmacorresistencia y el impacto de los recortes de financiación amenazan con revertir el progreso logrado en las últimas dos décadas, advirtió.
La reducción de las muertes por malaria —una meta clave de la Estrategia Técnica Mundial contra la Malaria 2016-2030— sigue lejos de alcanzarse.
En 2024, se registraron 610 000 muertes, lo cual equivale a 13,8 muertes por malaria por cada 100 000 habitantes, más del triple del objetivo mundial de 4,5 muertes por cada 100 000 habitantes.
El informe de este año subraya una gama cada vez mayor de riesgos para los esfuerzos de eliminación de la malaria, además de la amenaza de la resistencia a los medicamentos antipalúdicos y las amenazas biológicas, los fenómenos meteorológicos extremos también contribuyen al aumento de los brotes de malaria.
Los cambios de temperatura y las precipitaciones están alterando los hábitats de los mosquitos y, por consiguiente, los patrones de transmisión.
Igualmente, los conflictos y la inestabilidad en las regiones afectadas provocan interrupciones de los servicios de salud, limitando el acceso a la atención y retrasando el diagnóstico y el tratamiento oportunos.
El desafío se agrava por el estancamiento de la financiación mundial en la última década, pues en 2024 se invirtieron 3 900 millones de dólares en la respuesta a la malaria, menos de la mitad del objetivo de financiación de 9 300 millones de dólares para 2025.
05 diciembre 2025 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de | Noticia
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La Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó hoy que la resistencia a los medicamentos antipalúdicos representa uno de los riesgos más graves en el control de la malaria en África y otras regiones.
Si bien esta enfermedad parasitaria transmitida por mosquitos es prevenible y curable, sigue siendo una amenaza grave y mortal para la salud global, cobrándose cientos de miles de vidas, principalmente entre niños pequeños y mujeres embarazadas, sobre todo en África subsahariana.
En su Informe Mundial sobre la Malaria, la agencia sanitaria aseguró que del año 2000 a la fecha, el diagnóstico y los medicamentos han salvado 14 millones de vidas en el mundo.
Además, 47 países y un territorio han sido certificados como libres de malaria o paludismo.
Sin embargo, el padecimiento sigue siendo muy preocupante: en 2024 se registraron más de 280 millones de casos y más de 600 000 muertes por malaria, con el 95% de los enfermos concentrados en África, la mayoría en 11 países.
Los expertos resaltaron que uno de los grandes obstáculos para la eliminación de la malaria es la farmacorresistencia.
El informe destacó que ocho países reportaron resistencia confirmada o sospechada a los medicamentos antipalúdicos, incluyendo la artemisinina, un tratamiento recomendado por la OMS.
De cara a esta situación, el informe recomienda a los países evitar la dependencia excesiva de un solo medicamento y optar por mejores sistemas de vigilancia y regulación sanitaria.
La falta de financiamiento en una región plagada de conflictos, desigualdad climática y sistemas de salud frágiles es otra causa importante del retraso en la eliminación del padecimiento.
En 2024 se invirtieron 3 900 millones de dólares en el combate a la enfermedad, menos de la mitad del objetivo establecido por la OMS.
04 diciembre 2025 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de | Noticia
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El Ministerio de Salud de El Salvador (Minsal) confirmó la presencia de malaria en territorio nacional y activó los protocolos para combatir la enfermedad.
Así lo indicó hoy un informe de la institución en su cuenta en X de redes sociales donde explicó que los 107 casos detectados son integrantes de un grupo de 310 trabajadores de seguridad que contrajeron la enfermedad en la República Democrática del Congo, donde la enfermedad está activa.
Aclaró el informe que no existen casos activos que contrajeran aquí la enfermedad pero que se mantiene la vigilancia epidemiológica de los restantes miembros del grupo y familiares para detectar posibles expansiones de la malaria.
Además de los protocolos activados, el Minsal ejecuta fumigaciones y orienta el combate de criaderos de mosquitos.
El territorio salvadoreño estaba libre de la malaria o paludismo desde 2021, según indicaron informes de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
Esta semana el presidente del Colegio Médico de El Salvador, Iván Solano, llamó al ministro del Minsal, Francisco Alabí, a pronunciarse sobre el caso y orientar los protocolos a seguir, de ser necesario, para combatir el mal.
Según seguimientos del ministerio en el país se reportaron los últimos 15 casos de la enfermedad en el año 2016, pero que desde el 2001 empezaron a descender drásticamente, en comparación con el año 1991 cuando aún se registraron 6 159 enfermos.
29 noviembre 2025 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de | Noticia
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Para 2030 siete millones de niños más quedarán protegidos contra la malaria tras el acuerdo anunciado hoy por el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y la Alianza para las Vacunas Gavi para reducir sustancialmente el costo de la vacuna R21/Matrix-M™ contra esta enfermedad.
El convenio, respaldado financieramente por Gavi y ejecutado por Unicef, permitirá ahorrar hasta 90 millones de dólares, suficientes para adquirir 30 millones de dosis adicionales y proteger a casi siete millones de niños más para 2030.
El acuerdo fue posible gracias a un pago anticipado financiado mediante el mecanismo IFFIm (International Finance Facility for Immunisation), que convierte compromisos de donantes a largo plazo en liquidez inmediata para acelerar intervenciones de salud.
Según los expertos, el precio de la vacuna se reducirá a 2,99 dólares por dosis, un importe que se espera entre en vigor dentro de un año.
Esta disminución de costos contribuirá directamente a la meta de la Alianza de vacunar a 50 millones de niños contra la malaria para 2030.
En 2023 se registraron 263 millones de casos de malaria y 597 000 muertes en el mundo, 11 millones más que el año anterior.
El 95% de esos decesos, principalmente de menores de cinco años, ocurrió en África, donde el acceso a medidas básicas de prevención y tratamiento aún es limitado.
En países con alta carga, la malaria representa la mayor proporción de consultas hospitalarias, lo que supone un grave impacto económico tanto para las familias como para los sistemas de salud.
Con el nuevo acuerdo, Gavi y Unicef ampliarán el acceso a la vacunación y fortalecerán un mercado sostenible y competitivo para las vacunas contra la malaria, un paso clave para reducir el peso de una de las enfermedades más letales para la infancia.
24 noviembre 2025 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de | Noticia
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Expertos de salud en El Salvador expresan hoy preocupación por la presencia de al menos 200 casos sospechosos de contagios con malaria.
La malaria o paludismo es una enfermedad grave, potencialmente mortal, causada por parásitos del género Plasmodium que es transmitido por la picadura del mosquito hembra del género Anopheles infectados, muy frecuentes en zona costeras.
Los síntomas más frecuentes de la enfermedad incluyen fiebre, escalofríos, dolor de cabeza y sudoración, y puede variar de leves a graves, llegando a causar la muerte del paciente si no se trata.
Médicos del sistema de salud que pidieron el anonimato indicaron que existen una gran cantidad de casos detectados en el Hospital San Juan de Dios, de San Miguel, ubicado en el oriente del país, a 133 kilómetros de la capital.
No obstante, el Ministerio de Salud (Minsal) no confirmó si es cierta la presencia de la enfermedad y los protocolos establecidos para tratarla.
Fuentes del entorno afirmaron que los portadores de la enfermedad pudieran ser trabajadores salvadoreños de empresas de seguridad privada, que hace poco regresaron del Congo, África, una de las regiones con mayor incidencia de esta enfermedad a escala mundial.
Especialistas indican que la variante de la enfermedad falciparum es la más peligrosa, capaz de causar cuadros severos, daño multiorgánico e incluso la muerte si no se trata a tiempo.
Por su parte, el secretario general del Sindicato de Médicos Trabajadores del Instituto Salvadoreño del Seguro Social (SIMETRISSS), Rafael Aguirre, declaró que de confirmarse la malaria hay que activar los protocolos para evitar que la enfermedad se expanda en otras zonas del país.
Asimismo, estimó que de ser positiva la información, el Minsal debe declarar emergencia sanitaria a nivel de la costa o en los lugares donde se ha detectado este tipo de patógeno que está provocando la malaria.
06 noviembre 2025 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de | Noticia
