Las personas con hepatitis C son más propensas a beber alcohol regularmente en la actualidad o a haberlo hecho en el pasado, según sugiere un estudio reciente.

Desgraciadamente, el alcohol podría acelerar el daño hepático asociado con el virus, añadieron los investigadores.

 Los adultos con hepatitis C tenían el triple de probabilidades de tomar 5 o más bebidas al día (en la actualidad o en el pasado) que las personas que no tenían el virus, según un estudio publicado en una edición reciente de la revista American Journal of Preventive Medicine.

 “El alcohol promueve el desarrollo más rápido de la fibrosis y la progresión a la cirrosis (la cicatrización del hígado) en las personas con hepatitis C, lo que hace que beber sea una actividad peligrosa y a menudo mortal”, dijo la investigadora principal, Amber Taylor, de la División de Hepatitis Viral de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos.

 “En 2010, las enfermedades hepáticas relacionadas con el alcohol fueron consideradas la tercera causa de mortalidad de las personas con hepatitis C”, añadió Taylor.

La hepatitis C es una infección en el hígado provocada por un virus trasmitido por la sangre, como, por ejemplo, al compartir agujas. La hepatitis C crónica puede resultar en problemas en la salud a largo plazo, como el cáncer de hígado, según los CDC.

En Estados Unidos, el abuso del alcohol acaba con la vida de casi 88 000 personas cada año, informaron los investigadores. Beber alcohol es particularmente dañino para las personas con hepatitis C, indicó.

 Para realizar el estudio, los investigadores revisaron los datos de más de 20 000 personas que participaron en la Encuesta nacional de examen de salud y nutrición de Estados Unidos. Concretamente, examinaron las tasas de infección con la hepatitis C en los siguientes 4 grupos: los que nunca habían bebido; los que bebieron regularmente en el pasado; los que bebían en la actualidad, pero no mucho, y los que bebían mucho en la actualidad.

 Aunque el estudio no se diseñó para demostrar que hubiera una relación causal, los investigadores descubrieron que los que habían bebido con regularidad en el pasado y los que bebían mucho ahora tenían unas tasas más altas de hepatitis C que los que nunca habían bebido o los que solamente bebían con moderación.

Una encuesta de seguimiento realizada a los participantes que se habían infectado con el virus en algún momento de su vida mostraron que un 50 % ciento de ellos no sabían que tenían la hepatitis C.

 “La mitad de las personas que viven con la hepatitis C no son conscientes de su infección ni de los riesgos médicos graves a los que se enfrentan cuando consumen alcohol”, dijo Taylor en un comunicado de prensa de la revista.

“Esto enfatiza la necesidad de aumentar los diagnósticos, además de las intervenciones integrales y efectivas dirigidas a los individuos infectados con la hepatitis C, para que se sometan a los tratamientos curativos que hay disponibles hoy en día y proporcionarles la educación y el respaldo necesarios con el fin de reducir el consumo de alcohol”, añadió.

 Los CDC recomiendan que todas las personas nacidas entre 1945 y 1965 se realicen las pruebas de hepatitis C al menos una vez. Se debería evaluar el consumo de alcohol en las que tengan un resultado positivo del virus, aconseja la agencia.

Los investigadores afirmaron que sus hallazgos podrían ayudar a los proveedores de atención médica a desarrollar estrategias de tratamiento e intervenciones más efectivas para los pacientes.

mayo 27/ 2016 (HealthDay)

mayo 30, 2016 | Dra. María Elena Reyes González | Filed under: Adicciones, Gastroenterología, Hepatopatías, Psicología, Psiquiatría | Etiquetas: , , , , |

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