El papá ideal tiene todos los recursos como hombre para poder estar presente en la vida de los hijos sea niño o niña, para ello debe hacer una pausa a sus actividades laborales y dedicarle un tiempo a cada uno de sus menores, destacó Patricia García Hernández, maestra en Psicología Clínica de la UPAEP.

 En entrevista con motivo del Día del Padre, mencionó que mamá y papá tienen que estar en todo momento presentes en la vida de sus hijos, pero en el caso del padre se va a notar en el desempeño de la hija cuando sea una mujer va a buscar hombre parecido a él y en el hijo recordará esos tiempos de estar juntos.

 «El papá tendrá que hacer esa pausa -a las actividades laborales – y que ruede el mundo, es momento de estar con el hijo, se puede estar saturado de trabajo, pero los niños son primero y la familia», sentenció la académica de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP).

 Dijo que el papá debe ser un hombre que ama en el sentido de querer cuidar, proteger y ayudar al hijo, de estar pendiente de que cualquier cosa que diga, haga o deje de hacer, todo va ser pensando en el crecimiento de su hijo.

 Subrayó que esa función de papá es clave y vital en el desempeño del hijo varón y de la hija, de acuerdo a investigaciones se ha confirmado que la figura paterna es clave para el desarrollo en cuanto a la salud emocional de los hijos.

 «La mamá e hijo están vinculados de manera natural porque el bebé estuvo en el vientre durante nueve meses, y la figura del papá cuando llega con el bebé ayuda a que el vea que el mundo no sólo es mamá, sino que hay personas que lo cuidan que lo valoran, esa función es del papá y contextualiza al niño con el mundo real», dijo.

 La especialista de la UPAEP enfatizó que el papá ideal tiene todos los recursos como hombre para poder estar presentes en la vida de los hijos sea niño o niña, una acción muy simple y que es común ver a un papá jugando con el bebé aventándolo por los aires y cachándolo, en comparación a que mamá lo haga.

 «El bebé se pone todo rígido y loco al principio con ese momento de ser aventado, pero después empieza a sonreír, con esos juegos enseña que ahí está papá, qué el mundo puede ser divertido y que cuando hay peligro papá está para sostener», destacó.

 García Hernández mencionó que las hijas el primer modelo de hombre que van a tener va ser el de papá en donde dentro de 25 o 30 años después va a buscar a un varón con similitudes de papá.

 «Si papá está ahí presente en la vida de niña, la ama, la apapacha, la cuida, la hace ver que es una hija valiosa la cual merece ser amada, cuidada y atendida, esa mujer va a buscar un varón donde lo menos que espera es que se sepa amada y cuidada por él», puntualizó.

 Sentenció que el papá debe ser un hombre que ama en el sentido de querer cuidar, proteger y ayudar al hijo, de estar pendiente de cualquier cosa que diga, haga o deje de hacer va ser pensando en el crecimiento de su hijo o hija.

 La maestra en Psicología Clínica resaltó que en el caso del hijo varón al momento de que papá está presente es más fácil que el niño pueda identificarse al nivel de su rol como hombre, en donde él papá tiene estas actitudes con la mamá, si la apapacha y protege, y demás juega con el niño hasta de forma tosca, siempre pensará que el papá lo ama, está presente y le cuida.

 «Papá es muy importante en la vida de sus hijos, y mientras él ubique ese amor que tiene a sus hijos, que busque el bien de ellos y su crecimiento, hace un maravilloso complemento con mamá», precisó.

 Señaló que ocasiones el papá no es que no quiera estar en momentos importantes de los hijos, es que las actividades laborales lo impiden por esa responsabilidad que tiene o el simple hecho de estar frente a la computadora trabajando en casa.

 «Hay que dar tiempo para estar ahí presente, a veces por el estrés, el cansancio, el enojo, el papá responde al hijo que no tiene tiempo, que luego lo atiende. Por lo anterior el adulto debe respirar profundo, además que los niños no son tontos, se puede cambiar el tono y decir estoy ocupado dime que necesitas o permíteme un momento para poder atenderte y cumplir ese lapso», resaltó.

 Destacó que al momento de responder fuerte y agresivo lo único que aprende el hijo es sentirse que no es lo suficientemente valioso, que ya hizo enojar a papá, entonces aprenden a no acercarse.

 «Los niños son geniales y muy buenos para leer el cuerpo, van a empezar aprender que si papá está en la computadora y con el ceño fruncido no interrumpo, cuando papá se encuentra en el sillón o apaga la computadora, ya va tener tiempo para mí», acotó.

junio 21/ 2015 (Notimex).-

Tomado del Boletín de Prensa Latina Copyright 2015 Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.

 

junio 21, 2015 | Dra. María Elena Reyes González | Filed under: Medicina Familiar y Comunitaria, Psicología, Psiquiatría, Sociología |

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