El estrés no controlado en nuestra vida diaria tiene consecuencias negativas ya conocidas en nuestra salud cardiaca y nos hace propensos a padecer enfermedades como depresión. Sin embargo, los efectos sobre el sistema nervioso, aunque se sospechaban, no estaban claros hasta ahora.

Por primera vez, un estudio del madrileño Hospital Clínico San Carlos, ha analizado qué incidencia tienen los acontecimientos estresantes en el aumento de la probabilidad de sufrir un accidente cerebrovascular. La conclusión es clara: el estrés, independientemente de otros factores biológicos o ambientales, eleva el riesgo de padecer un ictus.

«Todo el mundo parece tener claro que una sobrecarga emocional, psicofísica, por estrés, afecta al corazón pero no existían trabajos que evaluaran los efectos del estrés en el cerebro tratados más allá de una manera superficial», afirma José A. Egido, coordinador de Unidad de Ictus en el Hospital Clínico San Carlos, y uno de los autores de la investigación.

El equipo de científicos diseñó una muestra caso -control de 150 pacientes en edad laboral menores de 65 años y 300 personas sanas de edad similar seleccionadas al azar en el mismo distrito de cada caso. Los niveles de estrés crónico de los participantes fueron evaluados utilizando valores cuantitativos combinados de cuatro escalas, donde se incluía haber vivido acontecimientos estresantes en el último año, síntomas como ansiedad o depresión y  bienestar general; y pautas de comportamiento indicativas de la personalidad tipo A (hostilidad, agresión, impaciencia, entre otros, medidos por la Escala ERCTA).

Los resultados del trabajo, que aparecen en la publicación internacional Journal of Neurology Neurosurgery and Psychiatry, mostraron que llevar una vida estresante, independientemente de los otros factores estudiados, puede aumentar el riesgo de infarto cerebral. Así, en comparación con el grupo de personas sanas, el riesgo de un accidente cerebrovascular era casi cuatro veces más alto entre aquellos que habían sufrido un acontecimiento importante el año antes. Un valor alto en la escala ERCTA aumentaba en más del doble el riesgo de ictus, tal como ocurría si se era fumador y si se tomaban más de dos bebidas energéticas al día.

«El estrés es muy difícil de medir ya que cada persona lo percibe de distinta manera y la personalidad puede influir en cómo le afecta», explica Egido quien añade que la personalidad tipo A responde al ejemplo del típico ejecutivo agresivo.

Además, los científicos tuvieron en cuenta los factores biológicos de los pacientes, tratados en colaboración con el equipo de enfermería de la propia unidad.  Se trata de valores de riesgo ya conocidos como la diabetes, hipertensión arterial, hipercolesterolemia, historial previo de anormalidades rítmicas cardiacas y somnolencia diurna. También fueron preguntados por su estilo de vida, incluyendo el consumo de cafeína, alcohol y bebidas energéticas, si fumaban o no, si tenían pareja y trabajo.

«Tener una puntuación alta en acontecimientos estresantes de todo tipo multiplica por cuatro la posibilidadess de sufrir un ictus independientemente de otros factores que se tengan como hipertensión o diabetes. Es decir el etrés per se aumenta considerablemente el riesgo de ictus», explica Egido «No es que los estresados tengan más ictus por tomar café sino por el estrés en sí».

Además, según el investigador que no descarta en un futuro poner en marcha en el hospital programas de intervención por estrés mediante terapia psicológica, la diferencia de género no tiene consecuencias en la investigación sino que en ambos sexos la repercusión del estrés sobre el riesgo de ictus es la misma.

Cómo disminuir el estrés:
José A. Egido, coordinador de Unidad de Ictus en Hospital Clínico San Carlos, recomienda realizar actividades relajantes y ejercicio físico de forma periódica para combatir el estrés. Además, herramientas como la psicoterapia pueden ser útiles para disminuir los niveles de ansiedad. «Es imposible cambiar circunstancias estresantes como enviuduar o quedarse en paro pero sí se puede aprender a tratar de otra manera la vida que llevamos», añade.
septiembre 3/2012 (Diario Médico)

Jose Antonio Egido, Olga Castillo, Beatriz Roig, Isabel Sanz, Maria Rosa Herrero, Maria Teresa Garay, et. al. Is psycho-physical stress a risk factor for stroke? A case-control study. J Neurol Neurosurg Psychiatry; doi:10.1136/jnnp-2012-302420.

septiembre 4, 2012 | Lic. Heidy Ramírez Vázquez | Filed under: Bienestar y Calidad de Vida, Neurología, Psiquiatría | Etiquetas: , , , , |

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