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Una investigación sobre la hipertensión puede dar un giro en su tratamiento para las personas mayores de 65 años de edad, las cuales deberán ser atendidas en función de su riesgo cardiovascular, informó hoy una fuente especializada.
Según la revista Annals of Internal Medicine, la forma de controlar la hipertensión cambiaría para quienes son elegibles para recibir medicación, el resto no la necesitaría.
Investigadores del Albert Einstein College of Medicine, la Facultad de Medicina de Yale y la Fundación Clínica Cleveland, en Estados Unidos, aseguran que aproximadamente el 11 por ciento de los adultos de entre 65 y 79 años con hipertensión en estadio I ya no cumplirían los requisitos para recibir medicación.
El grupo ahora exento está compuesto por adultos mayores generalmente sanos, cuyo riesgo cardiovascular previsto a 10 años se sitúa por debajo del nuevo umbral de tratamiento.
Los investigadores descubrieron que si bien a todos los adultos mayores en esta categoría se les habría recomendado medicación según las directrices anteriores, el nuevo enfoque reclasifica a aproximadamente uno de cada nueve como no necesitado de farmacoterapia inmediata.
Estas personas eran generalmente mujeres de unos 65 años con puntuaciones de riesgo cardiovascular bajas.
Los especialistas concluyen que la directriz actualizada dirige mejor el tratamiento a quienes tienen más probabilidades de beneficiarse, y refleja un cambio hacia una atención más personalizada basada en el riesgo cardiovascular para los adultos mayores.
De acuerdo con la literatura médica, la hipertensión es una afección médica que se produce cuando la presión con la que la sangre circula por las arterias se mantiene elevada de forma persistente.
Con el tiempo, este aumento puede obligar al corazón a trabajar más de lo normal y dañar los vasos sanguíneos, lo que incrementa el riesgo de problemas cardiovasculares como infartos o ictus.
19 marzo 2026 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2026. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia
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El consumo de cocaína sigue siendo un problema de salud pública, pero a pesar de los esfuerzos que se han realizado, no se ha aprobado ningún fármaco para resolver la adicción a la cocaína. Las investigaciones sugieren que el metilfenidato (MPH; Ritalin®), que es un fármaco para el trastorno por déficit de atención e hiperactividad, podría servir como terapia de sustitución de la cocaína, pero los resultados clínicos han sido dispares. Aunque varios laboratorios han producidos derivados del MPH para someterlos a prueba, seguía habiendo partes de la molécula químicamente inaccesibles. Ahora, investigadores
que publican un informe en ACS Central Science han superado ese obstáculo.
Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, más de 5 millones de estadounidenses declararon consumir cocaína de forma activa en 2020, y casi 25 000 estadounidenses murieron de una sobredosis relacionada con la cocaína en 2021. Aunque los fármacos de moléculas pequeñas han demostrado su eficacia en el tratamiento de
otras adicciones a las drogas ―por ejemplo, la metadona como terapia para el abuso de la heroína―, no existe ningún medicamento de este tipo para el consumo de cocaína. El MPH se ha considerado un posible tratamiento porque se comporta de forma similar a la droga ilícita, ya que aumenta los niveles de dopamina en el cerebro al bloquear la recaptación de dopamina. Además, los estudios clínicos han demostrado que el riesgo de abuso de MPH es menor que el de la cocaína. Aunque los estudios en animales han demostrado que el MPH puede reducir la dependencia de la cocaína, los estudios en humanos han arrojado
resultados más dispares. Por eso, los investigadores están desarrollando bibliotecas de derivados del MPH, en busca de moléculas con mayor eficacia clínica. Sin embargo, hasta hace poco era difícil crear derivados de uno de los componentes químicos del MPH: su anillo de piperidina. W. Dean Harman y sus colegas quisieron corregir esta deficiencia adoptando un enfoque organometálico.
Utilizando un reactivo a base de tungsteno, los investigadores sintetizaron una biblioteca de análogos del MPH modificados específicamente en el anillo de piperidina con diversos grupos químicos. Y mientras que el MPH es una mezcla de cuatro isómeros ―moléculas idénticas con pequeñas diferencias estructurales―, el nuevo método permitió a los investigadores sintetizar y purificar compuestos que estaban formados predominantemente por un solo isómero. Esto podría ser importante en los estudios clínicos, ya que los diferentes isómeros de algunos fármacos pueden tener repercusiones significativas
en la eficacia terapéutica o la seguridad. Aún queda por determinar si alguno de estos análogos del MPH resulta eficaz contra la adicción a la cocaína, pero los investigadores señalaron que el nuevo protocolo podría ser ampliamente aplicable al desarrollo farmacéutico, dada la ubicuidad del anillo de piperidina en los fármacos de moléculas
pequeñas.
Referencia
Jonathan D. Dabbs, Megan N. Ericson, Justin H. Wilde, Rachel F. Lombardo, Earl C. Ashcraft, Diane A. Dickie, and W. Dean Harman. The Tungsten-Promoted Synthesis of Piperidyl-Modified erythro-Methylphenidate Derivatives. ACS Cent. Sci. 2023. https://doi.org/10.1021/acscentsci.3c00556
https://pubs.acs.org/doi/10.1021/acscentsci.3c00556
30/08/2023( EurekAlert) Tomado News Release
