El duelo es la respuesta que toda persona tiene frente a unas determinadas situaciones dolorosas. Por lo general está directamente relacionado con la pérdida de un ser querido, la muerte de un familiar o amigo. Se trata de situaciones muy emocionalmente difíciles y hasta retadoras que cambian radicalmente el enfoque que tenemos de la realidad. Por toda la carga que conlleva asimilar una pérdida repentina -e incluso si no lo es-, si este tipo de situaciones no son llevadas correctamente, pueden dejarnos cicatrices profundas que pueden afectar nuestra manera de concebir el mundo de forma muy grave.

 

dueloAnte esta situación  es necesario balancear las gestiones propias de un fallecimiento con los problemas emocionales que conlleva esta situación. Es recomendable para ello contar con la ayuda psicológica correspondiente y sobre todo, no tener miedo o vergüenza de pedirla si se siente que se necesita. Después de todo, la psicología está para ayudar a sobrellevar aquellas dolencias que no se manifiestan físicamente, y que contrario a la creencia popular, son importantes de tratar pues con la salud emocional, como con la física, no es recomendable jugar.

 

Entonces, ¿qué hacer cuando nos vemos frente a un fallecimiento repentino que nos causa tristeza? Lo primero y más recomendable es delegar las tareas prácticas en la medida de lo posible. Del protocolo de flores, tanatorios y preparación del velorio pueden encargarse otras personas.

 

Por otro lado, existen psicólogos especialistas en la gestión del duelo y la tristeza frente a situaciones traumáticas. Cabe destacar que no solo los fallecimientos son motivos de duelo, existen otras situaciones que motivan estas sensaciones: rompimiento de una relación sentimental, ruptura de amistades, problemas de salud importantes, pérdida del trabajo… Por lo general, la situación más común reside en la incapacidad de las personas de asumir la muerte de un ser querido, llevando un duelo muy complejo y nada positivo capaz de generar problemas muy importantes para toda la vida.

Los psicólogos especializados en duelo son capaces de establecer una serie de pautas y rutinas, muy efectivas para llevar un duelo natural  de aceptación, capaz de preparar a las personas a continuar con la vida. Así pues en manos de un profesional es posible superar de forma positiva las distintas etapas del duelo: negación, ira, negociación, depresión y aceptación, un esquema vital básico capaz de ayudar de manera muy eficaz a aquellas personas que tienen problemas en superar la muerte de un ser querido.
julio 20/2017 (noticiasdelaciencia.com)

julio 21, 2017 | Lic. Heidy Ramírez Vázquez | Filed under: Psicología | Etiquetas: |

Así lo determina un estudio realizado por investigadores de la Facultad de Psicología, en el que participaron jóvenes de ambos sexos, de entre 15 y 18 años, de la ciudad de Córdoba. Los resultados indican que el uso de ese tipo de videojuegos potencia su habilidad para adoptar decisiones ventajosas en escenarios de riesgo o frente a situaciones de ambigüedad. Se trata de una exploración inédita a nivel local, que examina esas plataformas lúdicas como herramientas potencialmente estimulantes de las funciones cognitivas. Read more

julio 17, 2017 | Lic. Heidy Ramírez Vázquez | Filed under: Psicología | Etiquetas: , , |

Durante los meses de verano, las olas de calor pueden llegar a influir notablemente en nuestra conducta. El profesor de Psicología de la Universidad CEU San Pablo (España) Fernando Miralles explica que cuando el calor es excesivo “las personas meteoro sensibles se vuelven más apáticas y se sienten cansadas”.

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julio 17, 2017 | Lic. Heidy Ramírez Vázquez | Filed under: Psicología | Etiquetas: , |

Investigadoras de las Universidades de Sevilla y Córdoba han analizado la influencia de las redes sociales, wasap e internet en estudiantes universitarios para comprobar si interfieren en la calidad de sus relaciones sentimentales. Llamar o tratar de contactar con la pareja y que ésta no responda genera nerviosismo a muchos de los jóvenes encuestados. Read more

julio 15, 2017 | Lic. Heidy Ramírez Vázquez | Filed under: Psicología | Etiquetas: |

Experimentos con ratas realizados en la Universidad Federal de São Paulo (Unifesp), en su campus de Baixada Santista, São Paulo, Brasil, sugieren que la terapia de estimulación cerebral profunda (ECP o DBS) puede erigirse como una alternativa para el tratamiento de trastornos de ansiedad y de pánico refractarios a otros abordajes terapéuticos.

Los resultados de esta investigación, que contó con el apoyo de la FAPESP, salieron publicados en la revista Behavioural Brain Research.

 “Es importante hacer hincapié en que, debido a que es una técnica invasiva, la estimulación eléctrica profunda no debe constituir la primera opción terapéutica cuando se trata de trastornos mentales. Sin embargo, puede ser una opción con pacientes que no responden bien a los medicamentos, que suman entre el 30% y el 40% de los casos trastornos de ansiedad”, dijo Milena de Barros Viana, docente del Departamento de Biociencias del Instituto de Salud y Sociedad (ISS-Unifesp) y coordinadora del estudio.

En humanos, se ha venido empleando la ECP para mitigar los síntomas de la enfermedad de Parkinson, el temblor esencial, la epilepsia y la distonía. Su potencial terapéutico también ha sido objeto de estudios a cargo de diversos grupos de investigación relacionados con la depresión, el dolor crónico y el trastorno obsesivo-compulsivo, entre otras afecciones.

Para su empleo clínico, se implantan pequeños electrodos en áreas encefálicas profundas mediante microcirugía, aparte de un generador de pulsos ubicado debajo de la piel en la zona de la clavícula. Los impulsos eléctricos salen del generador y van hasta el encéfalo, y modulan así la actividad de ciertas estructuras nerviosas.

El mecanismo exacto de funcionamiento de esta técnica aún no ha sido completamente develado. Una de las principales hipótesis es la del “bloqueo por despolarización”, según la cual la estimulación de alta frecuencia bloquearía la emisión de señales eléctricas desde neuronas del área estimulada y desde áreas vecinas.

En los experimentos realizados en la Unifesp, se implantaron en ratas machos electrodos sumamente delgados (capilares) mediante microcirugía en las zonas encefálicas de interés.

“En nuestro estudio, estimulamos fundamentalmente el núcleo dorsal del rafe, situado en el mesencéfalo. Ese núcleo posee diferentes regiones, y algunas de éstas, tales como las alas laterales y la parte dorsal, han sido asociadas a la modulación de respuestas de pánico y ansiedad respectivamente”, explicó De Barros Viana.

Para evaluar el efecto de la estimulación eléctrica profunda en los animales, los investigadores aplicaron test conductuales. Pero antes de poner en marcha los experimentos, se dejaron pasar siete días tras la implantación de los electrodos, a los efectos de dar lugar a la recuperación posoperatoria.

El día en que se aplicaron los test, se conectó a los animales a un aparato estimulador y se los sometió al tratamiento durante una hora. Tras la estimulación, se los colocó en el modelo del laberinto en T elevado.

El modelo del laberinto en T elevado se desarrolló con base en la obstrucción de uno de los brazos cerrados del modelo del laberinto en cruz elevado (formado por dos brazos con paredes y dos brazos abiertos). Por ende, está constituido por dos brazos abiertos, dispuestos en forma perpendicular a un brazo protegido por paredes. Todo el aparato está elevado a 50 centímetros del suelo.

Para evaluar comportamientos asociados con la ansiedad generalizada, se coloca a la rata en el espacio cerrado, explicó la investigadora. “El animal exhibe una tendencia innata que lo lleva a explorar nuevos espacios. Con todo, el espacio abierto genera aversión en los roedores, que se valen de las vibrisas [los bigotes] para tantear las paredes y ayudarse en su desplazamiento”, dijo De Barros Viana.

Normalmente, añadió la investigadora, el animal tiende a salir hacia el espacio abierto rápidamente en una primera exposición al laberinto. Al segundo o al tercer intento, el roedor tarda más para salir o muchas veces ni siquiera sale, y permanece durante el período total del test (300 segundos) en el interior del brazo cerrado.

 “Existe una inhibición del comportamiento exploratorio: es lo que denominamos evitación inhibitoria de los brazos abiertos, y esto ha sido caracterizado como indicativo de ansiedad”, dijo De Barros Viana.

Para evaluar las respuestas de pánico, los investigadores pusieron a los animales directamente en el espacio abierto del laberinto en T. “En este caso es de esperarse que haya un comportamiento de fuga ante un peligro inminente. Un comportamiento de defensa explosivo, caracterizado como una respuesta de pánico. Es distinto al primer caso, cuando surge un comportamiento inhibitorio ante un potencial peligro”, dijo.

Todos los animales pasaron por la cirugía de implantación de electrodos, pero el tratamiento de estimulación cerebral profunda antes del test comportamental se aplicó únicamente con la mitad de éstos. Luego se subdividió a los animales en dos grupos: a un subgrupo se lo testeó en cuanto a la tarea de evitación inhibitoria (relacionada con la ansiedad) y a los restantes en la tarea de huida (relacionada con el pánico).

 “Teniendo en cuenta los resultados obtenidos, podemos afirmar que la estimulación de la región dorsal del núcleo dorsal del rafe generó un efecto ansiolítico [de disminución de las respuestas de evitación inhibitoria relacionadas con la ansiedad]. En tanto, la estimulación de las alas laterales del núcleo dorsal del rafe tuvo un efecto panicolítico [de disminución de las respuestas de fuga relacionadas con el pánico]”, dijo De Barros Viana.

Para intentar descubrir qué otras zonas encefálicas se activaron mediante la estimulación eléctrica profunda de los subnúcleos del núcleo dorsal del rafe, el grupo verificó los efectos del tratamiento con ECP sobre la inmunorreatividad a una proteína conocida como c-Fos.

 “Los llamados genes de expresión precoz son los primeros que se activan tras la estimulación. Éstos codifican a una familia de proteínas entre las cuales se encuentra la c-Fos, que funciona, por ende, como un marcador de las zonas que se activan mediante la estimulación”, explicó De Barros Viana.

Este análisis demostró que ciertas regiones encefálicas que reciben la inervación del núcleo dorsal del rafe se activan debido a la ECP, entre ellas la corteza prefrontal y la amígdala.

 “Aún debemos investigar mejor los mecanismos inherentes a los efectos terapéuticos de esta técnica. El análisis de la inmunorreatividad a la proteína c-Fos nos muestra qué regiones se activaron, pero no así qué grupos neuronales se activaron en dichas regiones. Esto es lo que estamos intentando analizar en este momento, mediante la realización de estudios más detallados. Nuestro principal objetivo consiste en utilizar la técnica de ECP como una herramienta tendiente a comprender los neurocircuitos referentes a las respuestas de ansiedad y pánico”, dijo De Barros Viana.

julio 11/ 2017 (FAPESP/DICYT)

julio 12, 2017 | Dra. María Elena Reyes González | Filed under: Enfermedades del sistema nervioso, Epilepsias, Psicología, Psiquiatría | Etiquetas: |

La Sociedad Española de Patología Dual, la Fundación Patología Dual y la World Association on Dual Disorders han elaborado un decálogo en defensa del concepto de adicción. Al considerar la adicción como un trastorno mental/ cerebral se han producido medidas preventivas, abordajes terapéuticos y políticas de salud pública eficaces para abordarla. Read more

julio 4, 2017 | Lic. Heidy Ramírez Vázquez | Filed under: Psicología, Psiquiatría, Sociología |

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