may
13
El cáncer de páncreas es uno de los tumores más letales. La tasa de supervivencia al adenocarcinoma ductal de páncreas, la forma más frecuente de la enfermedad, se sitúa en un 8,6%, el porcentaje más bajo de todos los tumores comunes, según datos de la Sociedad Española de Oncología Médica.
A pesar de los avances en la investigación sobre este tipo de cáncer hay muchas incógnitas por responder. La mayoría de las veces se diagnostica cuando ya está en fases avanzadas. La última novedad reseñable la firma un equipo que ha conseguido revelar por qué se inicia la mecha de este tipo de cáncer. Los detalles del proceso se publican en el último número de la revista Science.
Es conocido que en los tumores de páncreas, como en otros tipos de cáncer, son claves las mutaciones en el oncogén KRAS. El equipo que ahora publica novedades sobre la enfermedad, formado por investigadores del Memorial Sloan Kettering Cancer Centre (MSKCC), de Nueva York, y la investigadora Direna Alonso-Curbelo, que ahora trabaja en el Instituto de Investigación Biomédica de Barcelona (IRB), también demostró anteriormente el papel inductor que cumplen en el desencadenamiento de la enfermedad factores externos como por ejemplo, una lesión en el tejido que provoque inflamación. Ahora, los científicos han demostrado que para el proceso también es fundamental la identidad celular, la capacidad de algunas células para responder a la influencia de los oncogenes y la inflamación.
Las interacciones entre mutaciones genéticas y factores externos, subrayan los investigadores, modifican la identidad de algunas subpoblaciones de células, las transforman. Y, como consecuencia de esto, la capacidad de estas células para comunicarse e interactuar con otras células de su entorno aumenta enormemente, lo que contribuye a favorecer el desarrollo del cáncer.
Alta plasticidad
Concretamente, los científicos han demostrado que en el páncreas existen subpoblaciones de células diversas que tienen una alta plasticidad y responden mucho más a los factores genéticos y no genéticos que predisponen al cáncer. Según sus datos, esas células tienen, por un lado, un epigenoma diferente y específico; y, por otro, una capacidad incrementada para poder responder y mandar señales a su entorno.
Impulsadas por la influencia de las mutaciones y la inflamación, esas células generan redes de comunicación aberrante, provocando un bucle de retroalimentación que conduce al desarrollo y progresión del cáncer.
En modelos de ratón, el equipo demostró que era posible bloquear la citada comunicación aberrante y que esas conversaciones entre células cumplían un papel fundamental en el desarrollo del cáncer. «Nuestros análisis demostraron que estas redes de comunicación expansivas que se establecen en las fases iniciales del cáncer de páncreas son funcionalmente relevantes y dirigen la tumorigénesis pancreática en ratones», señala Alonso-Curbelo.
Métodos computacionales
Así, la investigación combinó sofisticados modelos de ratón genéticamente modificados y métodos computacionales avanzados para mapear los distintos estados celulares que conducen al cáncer y desentrañar las características de las subpoblaciones de células individuales del páncreas en cada fase de la progresión del tumor.
El área computacional de la investigación ha estado dirigida por Cassandra Burdziak, estudiante de doctorado en el laboratorio de la doctora Pe’er, en el MSKCC; mientras que la parte experimental y conceptual ha sido liderada por la propia Alonso-Curbelo, que inició la investigación durante su estancia en la institución neoyorkina.
El hallazgo coincide en su publicación con otro artículo que aparece esta semana en Nature donde se han mostrado resultados prometedores de una vacuna experimental basada en tecnología de ARN mensajero, la misma que se utilizó en las vacunas contra la covid-19, contra el cáncer de páncreas más agresivo.
Los resultados de un ensayo clínico en fase I realizado en 16 pacientes, muestran que las vacunas, personalizadas, son capaces de inducir una respuesta inmunitaria contra el cáncer.
Los primeros resultados del estudio han demostrado que la vacuna induce respuesta inmunitaria sustancial y retrasa potencialmente la recaída de los pacientes en una forma de cáncer, ya que se elaboraron con neoantígenos identificados en sus propios tumores. El tratamiento se administró en combinación con quimioterapia e inmunoterapia.
Mayo 12/2023 (Diario Médico) – Tomado de Oncología – Identidad celular Copyright Junio 2018 Unidad Editorial Revistas, S.L.U.
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12
Las metástasis son más parecidas desde el punto de vista genómico a los tumores primarios de lo que inicialmente se habría podido esperar, al menos, en algunos tipos de cáncer. De esta forma parece reforzarse la idea de que el microambiente tumoral tiene un protagonismo importante en el desarrollo metastásico.
Es una de las conclusiones de dos estudios importantes publicados en Nature y Nature Genetics, en los que también se ha constatado que los tumores muestran alteraciones de escape al sistema inmunitario ya desde estadios muy tempranos.
Así lo señala Francisco Martínez Jiménez, primer autor de ambos estudios que ha desarrollado en el Centro de Medicina Molecular de la Universidad de Utrecht, y es actualmente jefe del Grupo de Inmunogenómica Computacional del Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO), que forma parte del Campus Vall d’Hebron, además de ser líder de la unidad de Minados de Datos de la Fundación Médica Hartwig.
A pesar de los muchos esfuerzos por comprender la contribución de los cambios genómicos al desarrollo de metástasis, el conocimiento sobre esta cuestión es aún limitado, de ahí la importancia de caracterizar las diferencias genómicas entre los cánceres primarios y metastásicos y cuantificar su impacto en la resistencia a las terapias «para poder comprender y aprovechar las intervenciones terapéuticas que establecen terapias más efectivas y personalizadas”, explica Francisco Martínez.
Para afrontar estas preguntas, investigadores del Centro de Medicina Molecular e Instituto Oncode de la Universidad de Utrecht y la Fundación Médica Hartwig han generado el mayor conjunto de datos armonizados de secuenciación completa de genomas de tumores de pacientes con cáncer. Este conjunto de datos abarca más de 7.000 muestras de tumores primarios y metastásicos no apareados de 71 tipos de cáncer, incluidos 23 tipos de cáncer con una gran representación en ambos estadios clínicos.
Una de las observaciones relevantes de los estudios ahora publicados es que las diferencias entre los tumores primarios y metastásicos dependen en gran medida del tipo de tumor. «En algunos tipos de tumores como por ejemplo el de páncreas las diferencias genómicas entre los tumores primarios y metastásicos son sutiles. En cambio, en otros como próstata, tiroides y algunos tipos de cáncer de mama hay diferencias genómicas muy importantes”, explica este investigador.
Papel del microambiente
Dicho esto los estudios liderados por Francisco Martínez constatan «a gran escala una tendencia dominante en el campo de la investigación de la metástasis, como es que su proceso de generación no puede ser explicado por una alteración genómica específica sino por un proceso evolutivo en el que posiblemente juegue un papel muy relevante la interacción de las células tumorales con el microambiente que rodea al tumor”.
No obstante, estos estudios sí han permitido la identificación de un conjunto de alteraciones genómicas enriquecidas en los tumores metastáticos y que podrían estar asociadas a la adquisición de resistencia a determinadas tratamientos contra el cáncer. “Es un primer paso importante, pero se necesitan estudios clínicos dedicados para validar su relevancia clínica en pacientes”, explica el jefe del Grupo de Inmunogenómica Computacional del VHIO.
Capacidad de escape al sistema inmune
En paralelo, los investigadores han estudiado cómo los tumores son capaces de escapar de la vigilancia impuesta por el sistema inmune en distintas fases de la enfermedad. Esta capacidad de escape a menudo involucra alteraciones genómicas específicas del tumor en las vías relacionadas con el sistema inmunitario.
“Sabemos que los tumores tienen la capacidad de ser invisibles al sistema inmune, pero queríamos comprender qué alteraciones genómicas le confieren esta capacidad y cómo de frecuentemente las detectamos en distintos tipos de cáncer y en distintas fases de la evolución tumoral”, señala Francisco Martínez.
Y los resultados de este análisis han revelado que uno de cada cuatro pacientes tiene alteraciones genómicas en el tumor directamente asociadas con el escape del reconocimiento del sistema inmunitario. Sin embargo, los investigadores han vuelto a constatar diferencias sustanciales entre distintos tipos de cáncer. Mientras que, en algunos, como en carcinoma cervical, más de la mitad de los pacientes tienen estas alteraciones, en otros la prevalencia es prácticamente nula.
Tumores primarios y metastáticos
Una observación llamativa a partir de la comparación entre tumores primarios y metastáticos es que apenas existen diferencias entre ambas etapas, ni en la frecuencia ni el tipo de alteraciones de escape del sistema inmune observadas. “Esto nos lleva a pensar que la mayoría de los tumores probablemente adquieren la capacidad de evadir el sistema inmune en etapas muy tempranas de su evolución”, explica Francisco Martínez.
Otro hallazgo relevante es que el tipo y la frecuencia de alteraciones genéticas de escape está directamente relacionada con la cantidad de mutaciones que presenta el tumor, de modo que en aquellos con poca carga de mutaciones prácticamente no se observan alteraciones genéticas de escape, mientras que en aquellos con carga mutacional media y alta se observan frecuentemente alteraciones que parcialmente truncan el reconocimiento por parte del sistema inmunitario.
Y tumores con carga mutacional muy alta (comúnmente denominados como hipermutados o ultrahipermutados) presentan un tipo de alteraciones muy específicas que tienden a truncar completamente el reconocimiento por parte del sistema inmunitario.
“Ahora que tenemos una idea más completa del panorama de alteraciones genéticas de escape que hacen al tumor invisible al sistema inmune, el siguiente paso es investigar si estas alteraciones tienen una influencia en la respuesta tratamiento de inmunoterapia”, avanza el jefe del Grupo de Inmunogenómica Computacional del VHIO.
Mayo 12/2023 (Diario Médico) – Tomado de Oncología – ‘Nature’ y ‘Nature Genetics’ Copyright Junio 2018 Unidad Editorial Revistas, S.L.U. Todos los derechos reservados.
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12
La vacuna personalizada de ARNm denominada cevumerán autogénico se ha administrado en combinación con cirugía, quimioterapia y otro tipo de inmunoterapia (inhibidores de puntos de control) en 16 pacientes con adenocarcinoma ductal pancreático.
El tratamiento ha obtenido en un ensayo en fase 1 generar respuesta inmunitaria, observada a través de los linfocitos T de los pacientes.
La vacuna terapéutica se ha desarrollado a partir de la presencia en este tipo de cánceres de niveles elevados de neoantígenos (proteínas en la superficie tumoral que aparecen tras ciertos tipos de mutaciones del ADN).
En la mitad de los pacientes que recibieron el tratamiento, se constató la respuesta inmunitaria, según apuntan los investigadores que han realizado el estudio, cuyos resultados se publican en Nature.
El autor principal del trabajo publicado, es Vinod Balachandran, del Servicio de Inmuno-Oncología en el Centro del Cáncer Memorial Sloan Kettering, en Nueva York.
Tras realizar un seguimiento de año y medio, las respuestas inmunitarias elevadas que se detectaron en los pacientes se correlacionaron con un mayor espacio de tiempo hasta la recaída de la enfermedad.
En cambio, los pacientes que no mostraron respuesta inmunitaria a esta vacuna terapéutica experimentaron progresión en una mediana de 13,4 meses tras la evaluación inicial.
Este estudio piloto muestra el potencial de las vacunas individualizadas de ARNm en el tratamiento del cáncer de páncreas, uno de los de peor pronóstico, además de aportar pruebas de su eficacia general como herramienta terapéutica en el tratamiento de la enfermedad.
Para Manel Juan, jefe del Servicio de Inmunología en el Hospital Clínic de Barcelona, el estudio “demuestra algo que ya ha sido sugerido antes muchas veces (con datos menos sólidos), como es que la vacunación personalizada con ARNm de antígenos tumorales es eficaz en inducir una respuesta y que puede, como mínimo, incrementar los periodos de supervivencia. En este trabajo se confirma que puede generar respuestas con efectos adversos claramente muy reducidos contra uno de los tumores con mayor mortalidad, el adenocarcinoma ductal de páncreas”.
El inmunólogo, en declaraciones a SMC España, añade que además el estudio “encaja perfectamente con el cada vez mayor número de trabajos que muestran evidencia de estos tratamientos. La principal aportación es que lo consigue en un tumor considerado en general poco reactivo a la inmunoterapia y reconfirma a todos los que consideramos que la inmunoterapia es una propuesta general más dependiente del estado inmunitario de la persona que no del tipo de tumor en concreto”.
Mayo 12/2023 (Diario Médico) – Tomado de Oncología – Estudio en 16 pacientes Copyright Junio 2018 Unidad Editorial Revistas, S.L.U. Todos los derechos reservados.
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Un tratamiento contra el cáncer que se enfoca en tumores sólidos y estimula el sistema inmunitario se ha mostrado seguro en humanos y se puede combinar con inmunoterapias aprobadas para mejorar sus efectos, según los resultados de un primer ensayo en humanos llevado sobre 115 pacientes con cánceres avanzados.
El régimen combinado también ha mostrado signos prometedores de activación inmunitaria, lo que podría mejorar potencialmente las respuestas al tratamiento en personas con cánceres metastásicos que normalmente no responden a la inmunoterapia, según los datos publicado en el último Science Translational Medicine.
Los anticuerpos anti-PD-L1 y otras inmunoterapias contra el cáncer funcionan activando las células T del sistema inmune que combaten el cáncer. Sin embargo, muchos pacientes no responden a las terapias con inhibidores de puntos de control inmunitarios, también llamados check-points, lo que pone de relieve la necesidad de desarrollar estrategias de tratamiento más eficaces.
Un enfoque potencial implica el uso de agentes coestimuladores, proteínas que añaden un ‘plus’ a los tratamientos de inmunoterapia, como el coordinado por especialistas del Cancer Center Clínica Universidad de Navarra, junto con la compañía farmacéutica Roche. Es un estudio pionero de inmunoterapia en pacientes con tumores sólidos avanzados, en el que se ha ensayado la nueva proteína de activación dirigida 4-1BB (RO7122290) usando otra proteína (FAP) como diana. Los resultados citados en la publicación anteriormente mencionada muestran su capacidad de estimular la respuesta inmune antitumoral en este tipo de tratamientos.
La molécula ensayada en pacientes es producto de las investigaciones del Centro de Innovación de Roche en sus sedes de Suiza, Reino Unido y Alemania, coordinadas por Pablo Umaña.
En el ensayo clínico participaron 115 pacientes que recibieron dosis semanales intravenosas de esta terapia como agente único o en combinación con atezolizumab en cinco hospitales españoles.
En el artículo se pone de manifiesto que actualmente más del 80% de los pacientes no responden adecuadamente o muestran resistencia a la inmunoterapia con anticuerpos monoclonales inmunomoduladores. Por ello, este equipo investigador ha activado el receptor 4-1BB como opción terapéutica, ya que su «actividad coestimuladora para la respuesta inmunitaria antitumoral constituye uno de los principales mecanismos en investigación para incrementar la eficacia de los tratamientos», señala Ignacio Melero, codirector de Inmunología e Inmunoterapia en la Clínica Universidad de Navarra y en el Cima de la misma universidad, que ha sido uno de los investigadores principales de este ensayo.
Aumentar las respuestas
La estimulación de este receptor en los pacientes ha mostrado una mayor proliferación de células T y una formación de memoria, longevidad y citotoxicidad de estas células, lo que aumenta la inmunidad antitumoral de estos pacientes.
En este primer estudio en fase clínica de escalada de dosis se ha evaluado la seguridad, tolerabilidad y actividad antitumoral preliminar en pacientes con tumores sólidos avanzados o metastásicos con resultados que han llevado a este agente biespecífico a ensayos fase 1b-2 actualmente en curso. Melero destaca, de hecho, que la portada de la publicación representa imágenes de microscopia que demuestran, en biopsias seriadas, «cómo el tratamiento incrementa muy notoriamente en los tumores la densidad de células inmunitarias con capacidad para destruirlo».
El investigador indica a Diario Médico que en este ensayo clínico se han probado tanto el agente nuevo biespecífico como la combinación de este con el anticuerpo anti-PD-L1 atezolizumab, observándose que ejerce «funciones que incrementan el infiltrado de linfocitos T intratumorales y su grado de activación en ambas circunstancias en un número limitado de pacientes tratados previamente con múltiples líneas. Se ha observado actividad de control del crecimiento tumoral y, en algunos casos, respuestas objetivas».
En este ensayo clínico, los investigadores han probado, por tanto, el agente coestimulador biespecífico llamado RO7122290, que reconoce la proteína de activación de fibroblastos-α (FAP) para atacar el tumor sólido y también funciona como un agonista 4-1BB para activar las células T. Han participado 115 pacientes con tumores avanzados o metastásicos, de los cuales 65 recibieron dosis semanales de RO7122290 y 50 recibieron el compuesto junto con el anticuerpo anti-PD-L1 aprobado atezolizumab.
Los ensayos, indica Melero, se han llevado a cabo en la población habitual de los ensayos fase 1: pacientes sin otra alternativa de tratamiento, todavía con buen estado general y, generalmente, después de haber recibido varias líneas terapéuticas a las que la enfermedad ha progresado. «Aún no está enfocado a un tipo de tratamiento de tumor, aspecto que precisamente constituye el objetivo de los ensayos fase 2 que es están realizando ahora».
Hace 25 años, el equipo ya demostró, en ensayos con ratón, que este receptor 4-1BB aumentaba la respuesta inmunitara frente al cáncer, hecho que en estos momentos se está explotando en distintas estrategias, sobre todo en combinación.
Mayo 11/2023 (Diario Médico) – Tomado de Oncología – Ensayo multicéntrico en ‘Science Translational Medicine’ Copyright Junio 2018 Unidad Editorial Revistas, S.L.U. Todos los derechos reservados.
may
8
La compañía farmacéutica Lilly ha anunciado este lunes en Madrid que su medicamento oncológico abemaciclib (Verzenios) está disponible en España para el tratamiento adyuvante del cáncer de mama luminal, con receptores hormonales positivos (HR+) y receptor 2 de factor de crecimiento epidérmico humano negativo (HER2-), en estadios iniciales con alto riesgo de recaída.
Este fármaco oral, que estaba comercializado desde 2019 para enfermedad metastásica, se podrá administrar a partir de ahora con intención curativa. Se convierte así en el primer y único inhibidor de ciclinas autorizado en adyuvancia, tras el tratamiento principal o cirugía, con el objetivo de evitar la recaída.
Es la primera vez en más de veinte años que se logra reducir el número de recidivas en pacientes con alto riesgo. El anterior avance en la terapia adyuvante de los tumores homonodependientes se produjo con la llegada de los inhibidores de la aromatasa.
Reducir las recaídas
Según estimaciones de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), en 2023 se prevé que se diagnostiquen más de 35.000 nuevos casos de cáncer de mama. De estos, siete de cada diez serán tumores de mama HR+ y HER2-. Aunque el 95% de los tumores de mama se detecta en estadios iniciales, una de cada cinco pacientes sufrirá una recaída a lo largo de su vida. Y el 50% de las recaídas se producen en los primeros dos años tras la cirugía o la quimioterapia.
Dentro de las pacientes con cáncer de mama luminal se ha identificado un grupo, que supone entre el 15% y el 18% del total, que se consideran de muy alto riesgo y que presentan un 40% de riesgo de recaída a los 10 años. Estas pacientes tienen cuatro o más ganglios positivos, o entre uno y tres ganglios positivos y al menos un factor adicional de mal pronóstico, como son un grado histológico 3 o que el tumor sea igual o mayor de 5 cm.
Para determinar el efecto en la prevención de recaídas de abemaciclib en este subgrupo de pacientes de alto riesgo, el ensayo clínico de fase III monarchE incluyó a 5.000 pacientes (de las que 750 eran españolas) con edad media de 51 años. Los resultados de este estudio han sido el fundamento para que Sanidad dé luz verde a la financiación del medicamento en esta nueva indicación.
Todas las mujeres recibieron el tratamiento estándar (quimioterapia, cirugía, radioterapia y terapia hormonal), pero fueron aleatorizadas para que uno de los grupos recibiera abemaciclib dos veces al día durante dos años.
Miguel Martín, presidente del Grupo Español de Investigación en Cáncer de Mama (Geicam) y jefe del Servicio de Oncología Médica del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, ha explicado que los resultados del seguimiento a cuatro años muestran una reducción relativa del riesgo de recaídas (reaparición del cáncer en la mama o en órganos distantes) del 40%.
En términos absolutos, el 86% de las mujeres en la rama de abemaciclib estaban libres de recaídas frente al 80% del grupo control. «A los cuatro años evitamos que el 6% de las pacientes recaigan. Eso puede parecer poco pero es muchísimo. Es una de la cifras más impactantes en términos de evitar recaídas».
Los beneficios clínicos del fármaco se demostraron en todos subgrupos de pacientes representados en el estudio: mujeres premenopáusicas, perimenopausicas y posmenopausicas, y en hombres con esta patología oncológica.
Martín ha insistido el impacto del beneficio clínico del fármaco «a cambio de una toxicidad que es básicamente gastrointestinal, se puede tratar con medicamentos y desaparece a los dos o tres meses».
El fármaco se asocia a diarrea, que según ha señalado Martín, se maneja bien con medicación. También puede provocar fatiga y neutropenia, «que no tiene relevancia clínica». «Pero lo importante», ha enfatizado, «es que todos estos efectos secundarios desaparecen a los dos años, cuando se interrumpe el tratamiento».
Mayo 8/2023 (Diario Médico) – Tomado de Empresas – Nueva indicación financiada para ‘Verzenios’, de Lilly
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may
7
La incidencia del cáncer colorrectal sigue en aumento en ambos sexos, y, de forma preocupante, entre la población menor de 50 años. Los programas de cribado han contribuido a una detección del cáncer en sus fases más incipientes, no obstante, un número nada desdeñable de pacientes se diagnostica con la enfermedad avanzada.
Según DM Elena Élez, jefa del Grupo de Cáncer Colorrectal del Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO) y oncóloga médica en el Hospital Universitario Vall d’Hebron, en Barcelona “la terapia dirigida es bastante limitada en el cáncer colorrectal, y en la inmensa mayoría de pacientes se utilizan dos líneas de tratamiento. Por tanto, hay una cantidad reseñable de pacientes con cáncer colorrectal metastásico refractario”.
Un nuevo esquema de tratamiento vendría a reforzar el abordaje de estos pacientes. La combinación se ha analizado en el estudio Sunlight, un ensayo clínico multicéntrico internacional de fase III coordinado por Josep Tabernero, director del VHIO, y liderado en el Hospital Universitari Vall d’Hebron por Elena Élez.
El nuevo esquema
El ensayo demuestra que sumar trifluridina/tipiracilo más bevacizumab mejora la supervivencia en pacientes con cáncer de colon metastásico tratados con dos regímenes de quimioterapia estándar, respecto a los pacientes tratados únicamente con trifluridina/tipiracilo, “una opción de acceso variable en España”, asociada a características clínicas de los pacientes, que en determinadas comunidades autónomas se indica en enfermos que cumplen criterios de buen pronóstico.
Por otra parte, el anticuerpo monoclonal antiangiogénico bevacizumab se administra en combinación en primera y segunda línea de tratamiento, pero “hasta ahora no existía ningún estudio que demostrase su eficacia en la enfermedad refractaria”, recuerda la especialista.
Los resultados definitivos del estudio Sunlight que respaldan esta nueva opción de tratamiento combinado para pacientes de cáncer colorrectal metastático refractario a las terapias estándar, se publican en el número de esta semana de la revista The New England Journal of Medicine. Además, se presentarán los datos en la reunión anual de la Sociedad Americana de Oncología Médica (ASCO), el próximo junio en Chicago, tras el avance ya expuesto en la reunión sobre Tumores Gastrointestinales de la ASCO el pasado enero.
“Los resultados del estudio Sunlight podrían representar un avance significativo en el tratamiento de los pacientes con cáncer colorrectal metastásico que han progresado después de dos tratamientos de quimioterapia estándar”, afirma Josep Tabernero, jefe del Servicio de Oncología médica del Hospital Universitari Vall d’Hebron que ha dirigido este estudio clínico.
En total, se reclutaron a 492 pacientes con cáncer colorrectal metastásico que habían recibido dos regímenes de quimioterapia estándar. A la mitad de los enfermos se les trató con trifluridina/tipiracilo más bevacizumab y a la otra mitad con la monoterapia de trifluridina/tipiracilo.
Los enfermos que recibieron la combinación terapéutica alcanzaron una supervivencia global media de 10,8 meses tras el inicio del abordaje frente a los 7,5 meses de los pacientes que solo recibieron los citotóxicos. También se observaron mejoras significativas en la supervivencia sin progresión que pasó de 2,4 meses con el tratamiento estándar a 5,6 meses en el nuevo esquema.
“El estudio es clínicamente relevante, porque logramos superar la eficacia de la quimioterapia (trifluridina/tipiracilo) en monoterapia al asociarla al antiangiogénico bevacizumab. Es una combinación muy bien tolerada que duplica los beneficios de lo que se considera el tratamiento estándar. Es un paso adelante muy importante porque tenemos a muchos enfermos en esta situación. Además, el tratamiento preserva la calidad de vida de los pacientes”. De hecho, aumentó el tiempo que pasa hasta que el estado de salud del paciente y su calidad de vida se deterioran. Medido con la escala de ECOG (0-4), se observó que los pacientes tratados con trifluridina/tipiracilo más bevacizumab presentaban un deterioro clínico categorizado de ECOG 2 a los 9,3 meses frente a los 6,3 meses en el caso de los que reicibieron monoterapia.
Elena Élez añade que el tratamiento quimioterápico se administra por vía oral, como pastillas, y el anticuerpo monoclonal bevacizumab requiere una administración endovenosa cada dos semanas, “lo que reduce la necesidad de visitas al hospital”.
En cualquier perfil molecular
“Estas mejoras se observaron en todos los subgrupos de pacientes independientemente de la lateralidad o el perfil molecular del tumor” explica Tabernero, “lo que indica que Trifluridine/tipiracil más bevacizumab es una opción para todos los subgrupos clínicamente relevantes”.
Por ello, el tratamiento, apunta Elena Élez, “no necesita de un biomarcador molecular; los pacientes pueden responder igual independientemente de su tipo de tumor. Además, el beneficio obtenido de este nuevo esquema no está limitado a los pacientes de buen pronóstico, algo que puede abarcar una proporción mayor de pacientes, y que es de esperar que contribuya a una mayor y más equitativa accesibilidad”.
Mayo 6/2023 (Diario Médico) – Tomado de Oncología – Dobla supervivencia Copyright Junio 2018 Unidad Editorial Revistas, S.L.U.





