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10
Una nueva investigación del Centro Médico de Boston ha descubierto que las personas seropositivas que han padecido tuberculosis pulmonar presentan respuestas de anticuerpos del VIH más amplias y potentes, así como diferencias en las secuencias del VIH que se prevé que sean resistentes a los anticuerpos, en comparación con las que no padecen tuberculosis presunta o documentada. Publicado en iScience, el estudio sugiere que la enfermedad tuberculosa concomitante tiene un impacto significativo en las respuestas inmunitarias al VIH y en los virus que circulan en las personas seropositivas.
La tuberculosis infecta a más de 2.000 millones de personas en el mundo y, aunque es la coinfección más frecuente en las personas que viven con el VIH, estudios anteriores no habían examinado cómo afecta la tuberculosis a las respuestas inmunitarias al VIH y a las características de los virus.
Este estudio sugiere que la tuberculosis puede influir en la eficacia de las estrategias preventivas y terapéuticas basadas en anticuerpos. Las vacunas para provocar anticuerpos y los anticuerpos también se están investigando como medio para tratar y curar el VIH. La mayor prevalencia de cepas resistentes a los anticuerpos junto con la enfermedad tuberculosa implica que estas intervenciones basadas en anticuerpos tienen más probabilidades de fracasar en estas personas.
«La tuberculosis es muy frecuente, sobre todo en regiones del mundo con altos niveles de transmisión del VIH, e influye tanto en las respuestas inmunitarias como en las características del virus circulante en las personas seropositivas, por lo que es imprescindible comprender la relación entre ambas», afirma el Dr. Manish Sagar, internista del Centro Médico de Boston y catedrático de Medicina de la Facultad de Medicina Chobanian & Avedisian de la Universidad de Boston. «Estos estudios tienen implicaciones para las vacunas contra el VIH y la terapéutica del VIH basada en anticuerpos».
Los investigadores colaboraron estrechamente con investigadores de Uganda y del AIDS Clinical Trial Group (ACTG) para recoger muestras de personas recién diagnosticadas de VIH que tenían o no tuberculosis. De estas personas, examinaron muestras recogidas antes y unos 6 meses después del inicio de la medicación contra el VIH. Los investigadores compararon los anticuerpos, los marcadores inflamatorios plasmáticos y las secuencias del VIH en las muestras iniciales y en las de tratamiento.
La enfermedad tuberculosa se asocia a una mayor prevalencia del VIH resistente a algunos anticuerpos. La elevada transmisión actual del VIH en zonas del mundo con enfermedad tuberculosa frecuente sugiere que una posible vacuna que provoque anticuerpos amplios y potentes podría no funcionar porque estas regiones geográficas tienen más probabilidades de tener cepas resistentes a los anticuerpos.
Los investigadores destacan que este estudio tiene implicaciones para las estrategias de vacunación contra el VIH, ya que su objetivo es generar anticuerpos capaces de bloquear el virus tras la exposición. Generar anticuerpos contra el VIH amplios y potentes no se ha conseguido y sigue siendo un reto monumental. Pero la tuberculosis genera respuestas de anticuerpos ampliamente potentes y la disección de las vías biológicas que permiten comprender cómo la tuberculosis potencia las respuestas de anticuerpos contra el VIH podría aprovecharse para desarrollar estrategias novedosas de obtención de anticuerpos contra el VIH amplios y potentes.
Mayo 10/2023 (MedicalXpress) – Tomado de HIV & AIDS – Diseases, Conditions, Syndromes Copyright Medical Xpress 2011 – 2023 powered by Science X Network.
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abr
29
Lavarse las manos con jabón puede reducir hasta en un 17% los casos de infección respiratoria aguda (IRA) en los países de renta baja y media (PRMB), según una revisión publicada en The Lancet.
Estos resultados, procedentes de uno de los mayores metaanálisis conocidos hasta la fecha sobre este tema, ponen de relieve lo que el equipo de investigadores denomina una «oportunidad perdida» para reducir la carga de las enfermedades respiratorias.
Las IRA son infecciones de las vías respiratorias por virus o bacterias que afectan a la respiración. Pueden clasificarse en dos tipos, superiores (URI) o inferiores (LRI), según la localización de la infección por encima o por debajo de la laringe, respectivamente. Ejemplos de IRA son el resfriado común, la gripe y la neumonía.
Recientemente, el virus SARS-CoV-2 (responsable del COVID-19, una IRA) llevó a los gobiernos de todo el mundo a recomendar medidas de salud pública, entre ellas el lavado de manos con jabón, para combatir la infección.
Aunque el COVID-19 ha suscitado una atención sin precedentes, las IRA endémicas siguen siendo una de las principales causas de mortalidad en todo el mundo. A nivel mundial, las IRA son responsables de hasta 2,5 millones de muertes en 2019; con más del 80% de estas muertes ocurriendo en países de ingresos bajos y medios.
Los metaanálisis anteriores investigaron el impacto del lavado de manos con jabón en las IRA, pero los análisis han tenido un alcance limitado (incluyendo solo ciertos diseños de estudio), rara vez se han centrado en los PIBM, donde la carga es mayor, o solo han examinado las IRA virales.
En esta revisión, el equipo -formado por miembros de la London School of Hygiene & Tropical Medicine (LSHTM), así como de la Organización Mundial de la Salud y otras universidades- analizó 26 estudios que investigaban el impacto de las intervenciones que promueven el lavado de manos con jabón en entornos domésticos, escolares o de atención infantil en los PIBM sobre la morbilidad de las IRA.
Estos estudios incluyeron un total de 160.000 participantes de toda Asia, África y América Latina entre principios de la década de 2000 y mayo de 2021, y las intervenciones elegibles iban desde la provisión de instalaciones y productos adecuados hasta la promoción de su uso a través de campañas en los medios de comunicación o visitas puerta a puerta.
En general, las intervenciones que promovían el lavado de manos con jabón fueron responsables de reducir la morbilidad, o carga, de las IRA en un 17% en comparación con los casos en los que no se intervino en el lavado de manos. Desglosadas por tipo de IRA, las intervenciones redujeron la carga de IRA en un 22% y de IRA en un 26%, aunque el equipo no encontró pruebas de su efecto sobre la gripe confirmada mediante pruebas.
Los autores subrayan que estos resultados demuestran la importancia de promover más ampliamente las medidas de lavado de manos para ayudar a reducir la carga de las IRA en los PIBM más allá del contexto pandémico. Aunque los autores sólo investigaron los PIBM, al tener en cuenta las estimaciones mundiales anteriores predicen que sus resultados también son aplicables a los países de ingresos altos.
El autor principal, el Dr. Ian Ross, del LSHTM, declaró: «En la actualidad, la ONU calcula que 1.800 millones de personas carecen de acceso a un grifo de agua en su casa o jardín. Nuestros resultados muestran lo que podría lograrse con una acción gubernamental sostenida para promover el lavado de manos y garantizar el acceso universal a la infraestructura subyacente de suministro de agua y jabón.»
Abril 28/2023 (MedicalXpress) – Tomado de Diseases, Conditions, Syndromes – Health Copyright Medical Xpress 2011 – 2023 powered by Science X Network
abr
23
El aumento de las infecciones de transmisión sexual (ITS) en los últimos años ya tiene una consecuencia clara: su extensión a grupos vulnerables, en este caso a los recién nacidos. La tremenda escalada que están viviendo se ha convertido en un fenómeno que alcanza similares dimensiones en toda Europa y EEUU.
«El crecimiento de las cifras de sífilis congénita [en EEUU] refleja la realidad de la epidemia de sífilis del país y la tendencia creciente de las infecciones entre las mujeres y sus parejas sexuales», apuntaba Robert McDonald, de la División de Prevención de ITS, de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) en Atlanta, EEUU en un artículo que publicaba hace un año The Lancet Microbe. «De 2015 a 2019, las tasas de sífilis primaria y secundaria aumentaron más del 170% en mujeres en edad reproductiva». Sin embargo, dos décadas antes este escenario era completamente diferente, ya que EEUU se preparaba para erradicar de forma definitiva la sífilis.
Al otro lado del Atlántico, el escenario es similar. En 2019, se notificaron 72 casos confirmados de sífilis congénita en 13 países de la UE, según los últimos registros del Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC). Este es el segundo año consecutivo en una década en que aumenta el número de casos notificados (66 en 2018).
En España, las ITS han aumentado 158,93% en las mujeres y 113,83% en los hombres entre los años 2016 y 2019, según los datos más actualizados del Instituto de Salud Carlos III. En 2021 se notificaron 6.613 casos de sífilis y su tasa de incidencia por 100.000 habitantes se ha duplicado en los últimos 10 años, hasta los 13,97.
En Europa, la tendencia es similar y, en EEUU, los CDC en su último informe advierten de que los casos de sífilis se dispararon en 2021, especialmente entre las mujeres y un preocupante aumento de los casos de sífilis congénita en bebés, que puede ser mortal.
Según los últimos datos que registra el informe de febrero de Renave, que realiza el Instituto Carlos III, en el año 2021 se notificaron cinco casos confirmados de sífilis congénita precoz (menor de dos años de edad). Los casos correspondieron a tres niños y dos niñas, todos ellos se diagnosticaron antes del primer mes de vida, excepto una de las niñas que se diagnosticó con 10 meses. La tasa de incidencia de casos confirmados en 2021 es de 1,48, la quinta más alta desde el año 2000.
La sífilis congénita llega al recién nacido a través de la transmisión de la bacteria Treponema pallidum desde la madre al hijo. La probabilidad de transmisión vertical está directamente relacionada con el estadio de la sífilis materna durante el embarazo y/o el trimestre de la gestación en el que la madre adquirió la infección.
«Una infección durante la gestación supone un riesgo para para el feto si hay transmisión. Hemos visto un incremento en los casos en los últimos diez años, si se tiene en cuenta que hasta hace unos años era considerada excepcional, porque se había producido un descenso progresivo». Pero ahora «estamos evidenciando un incremento en España», manifiesta Aguilera.
Las mujeres de entre 25 y 34 años registran los índices más altos de sífilis. Esta cuestión se avala por razones biológicas y conductuales. Por un lado, se encuentra relacionado por el momento de experimentación en el que se encuentran las jóvenes con más parejas sexuales que las mujeres de más avanzada edad, explican desde Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (Sego). Por otro lado, la biológica, la flora vaginal de la mujer se encuentra cambiante a esas edades, además, la zona de la metaplasia en el cuello uterino en las mujeres jóvenes es más grande siendo un lugar perfecto para que las bacterias y los virus se acantonen.
La bacteria puede permanecer latente en la mujer y dar la cara en el momento de los análisis rutinarios de la gestante. «A veces, puede pasar desapercibida durante el embarazo y dar la cara en el bebé recién nacido», detalla Aguilera. Esto ocurre porque la infección pasa por varias fases, en una de ellas quedan latente y sin tratamiento ni medidas profilácticas puede desembocar en complicaciones graves y nuevos contagios.
Existe una sífilis primaria que se caracteriza por la aparición de una úlcera en el lugar de la infección (chancro sifilítico) a las dos o tres semanas tras la exposición. Tras esto suele desarrollarse una erupción que suele afectar al tronco y a las palmas de las manos y plantas de los pies, conocida como sífilis secundaria).
Después de la exposición de síntomas se llega a la fase silenciosa, en la que se produce un periodo caracterizado por ausencia de signos de enfermedad, denominada sífilis latente. Aquí, puede coincidir con el momento de la gestación. Sin tratamiento la enfermedad avanza y muchos años después de la adquisición puede aparecer afectación de múltiples órganos, incluyendo daños severos vasculares y en el sistema nervioso, lo que se conoce como sífilis terciaria.
Síntomas de la sífilis congénita en el bebé
Hay dos escenarios por los que se llega al diagnóstico en el bebé. «El más frecuente es una detección durante el embarazo de sífilis en diferentes estadios, de tal forma que establecemos el riesgo de transmisión», explica el también médico adjunto de pediatría de infecciosas del Hospital Universitario Gregorio Marañón (Madrid). «También puede ser por una serie de signos que presente el bebé en las primeras semanas de vida», añade.
El cuadro clínico en el recién nacido es variable y pueden no presentarse síntomas al nacer o manifestarse como rinitis, lesiones mucocutáneas, alteraciones óseas, hepatoesplenomegalia acompañada de ictericia y anemia en los dos primeros años de vida. A partir de esa edad puede existir afectación ocular, sordera y afectación ósea entre otras manifestaciones. Puede convertirse en causa de aborto, muerte neonatal o muerte del lactante debida a parto prematuro o a enfermedad sistémica.
Aguilera subraya la importancia de la detección a tiempo «porque la afectación puede ser grave, pudiendo afectar a nivel neurológico, hematológico… Se puede poner en peligro la vida del feto incluso antes de nacer».
«Hay que vigilar la evolución hasta el momento del parto y establecer el riesgo de transmisión de la infección y se comprueba en el momento del parto», explica Aguilera. Sea en la gestante o en el bebé, el abordaje terapéutico es a través de penicilina «a diferentes dosis y duración».
Abril 23/2023 (Diario Médico) – Tomado de Microbiología y Enfermedades Infecciosas – Aumento de las ITS https://www.diariomedico.com/medicina/enfermedades-infecciosas/preocupacion-entre-los-expertos-por-el-incremento-de-casos-de-sifilis-congenita.html Copyright Junio 2018 Unidad Editorial Revistas, S.L.U.
abr
19
Investigadores de la Universidad de São Paulo (USP), en Brasil, han demostrado por primera vez que la obesidad gestacional asociada a la infección por el virus del zika influye en la respuesta antiviral de la placenta, debilitando la capacidad del órgano para atacar al patógeno y proteger al feto.
El estudio contó con el apoyo de la FAPESP. Sus resultados se recogen en un artículo publicado en la revista Viruses. Según los autores, los resultados subrayan la importancia de una atención prenatal adecuada.
Normalmente asociamos la obesidad durante el embarazo a problemas como la diabetes gestacional o los recién nacidos de alto peso, pero hay que subrayar que las consecuencias pueden ir más allá. En este estudio demostramos que la respuesta inmunitaria de la placenta, o más bien la respuesta inmunitaria que se produce en la interfase materno-fetal, está muy comprometida en estos casos, afirma Maria Notomi Sato, profesora de la Facultad de Medicina de la USP y última autora del artículo.
En los casos de infección por zika en embarazadas obesas, explicó, tanto la transcripción de genes como la producción de proteínas implicadas en la respuesta inmunitaria están disminuidas. «Sobre todo, la vía del interferón está alterada. La proteína interferón ayuda a inhibir la replicación del virus y es una parte extremadamente importante de la respuesta a cualquier enfermedad viral», dijo.
Cabe señalar que el zika, al igual que el dengue y el SARS-CoV-2, es capaz de atravesar la barrera placentaria e infectar al bebé. El grupo analizó 30 muestras de placenta de embarazadas obesas y no obesas infectadas por el zika suministradas por la Fundación Oswaldo Cruz (FIOCRUZ), institución de investigación subordinada al Ministerio de Salud de Brasil, y 39 de mujeres sanas suministradas por Patrícia Rondó (investigadora de la Facultad de Salud Pública de la USP).
El análisis demostró que el zika puede alterar morfológicamente la placenta en gestantes obesas y agravar la insuficiencia de la vía placentaria del interferón tipo I. Como estrategia de evasión inmunitaria, el virus inhibe la activación de receptores intracelulares que detectan el ARN viral y desencadenan la producción de interferón de tipo I, como RIG-I, IRF-3 y MAVS.
Los interferones son una amplia clase de citoquinas provocadas para defender al organismo y son esenciales para movilizar la respuesta inmunitaria frente a los patógenos, activando genes que impiden su replicación.
Otro mecanismo de evasión utilizado por el zika es la degradación de la proteína STAT2, que media en la señalización del interferón. El estudio demostró que estas estrategias de evasión permitieron al virus persistir en la placenta, facilitando su replicación y transmisión al feto.
Otro mecanismo de evasión utilizado por el zika es la degradación de la proteína STAT2, que media en la señalización del interferón. El estudio demostró que estas estrategias de evasión permitían al virus persistir en la placenta, facilitando su replicación y transmisión al feto.
«El análisis de las muestras de placenta mostró que en las embarazadas obesas no infectadas no había alteraciones en la expresión transcripcional de los factores antivirales ni en la expresión de los tipos I y III de interferón. En las embarazadas obesas que contrajeron el zika, observamos una disminución de la expresión transcripcional de RIG-I e IFIH1 [el gen precursor de la proteína MDA-5]. Esta disminución dio lugar a una respuesta antiviral debilitada», dijo Anna Claudia Castelo Branco, primera autora del artículo y candidata a doctora en el Departamento de Inmunología del Instituto de Ciencias Biomédicas de la USP.
Microcefalia
El estudio no encontró una relación entre la obesidad gestacional y la microcefalia infantil. «No fue posible demostrar tal relación porque el estudio incluyó un pequeño número de muestras», dijo Castelo Branco. «Investigaciones anteriores habían descubierto que la infección por zika en el primer o segundo trimestre era más crítica para la aparición de microcefalia debido a cuestiones relacionadas con el desarrollo neuronal del feto. Teníamos un mayor número de muestras de embarazadas obesas que se infectaron en el tercer trimestre».
Factores de riesgo como el momento de la infección durante el embarazo y si se trataba de una infección primaria, una reinfección o una infección crónica, así como la rotura de membranas y el tipo de parto, pueden influir en la incidencia de la transmisión fetal, añadió.
La obesidad es un estado de inflamación crónica que provoca múltiples enfermedades metabólicas, prosiguió:
Es como si todos los componentes de la obesidad -hiperplasia adipocitaria, acumulación de grasa, alteración de la microbiota intestinal- hicieran que el organismo estuviera constantemente inflamado. Sin embargo, la inflamación es de bajo grado, por lo que el sistema inmunitario está siempre alerta en una sucesión de falsas alarmas.
Se ha comprobado que la obesidad en general (no en el contexto del embarazo) se correlaciona con respuestas deficientes a infecciones y vacunas, y es un factor de riesgo de muchas enfermedades.
En el contexto del embarazo, pocos estudios han encontrado hasta ahora una relación entre la obesidad y un mayor riesgo de infecciones. Nuestro estudio es el primero que demuestra que la respuesta inmunitaria de la placenta está debilitada en las mujeres obesas infectadas por el zika. Castelo Branco.
Abril 19/2023 (EurekaAlert!) – Tomado de News Release: https://www.eurekalert.org/news-releases/986731 Copyright 2023 by the American Association for the Advancement of Science (AAAS).
Traducción realizada con la versión gratuita del traductor www.DeepL.com/Translator
abr
15
La epidemia por viruela del mono o monkeypox, desencadenada el año pasado, pudo declinar por dos factores. Por un lado, la consecución de una inmunidad de grupo y, por otro, por un cambio de comportamiento entre la población con más prácticas de riesgo de contraer dicha enfermedad.
Así lo sostienen un grupo de investigadores belgas que presentan sus conclusiones en el Congreso Europeo de Microbiología Clínica y Enfermedades Infecciosas (Eccmid) que comienza hoy sábado, en Copenhague.
Hasta el brote de monkeypox en 2022 no se había documentado un comportamiento similar de esta infección viral con una transmisión sostenida de persona a persona fuera de África.
El número total de casos registrados en todo el mundo superó los 85.000 casos, con la población de hombres que tienen sexo con hombres como la de mayor incidencia. Los casos aumentaron rápidamente desde mayo de 2022, para comenzar a disminuir unos meses después.
Las razones por las que el brote disminuyó no están claras. El investigador Christophe Van Dijck, del Instituto de Medicina Tropical de Amberes, Bélgica, sostiene que el rápido aumento de casos en mayo de 2022 probablemente fue causado por “una transmisión viral eficiente durante el contacto sexual entre personas con una alta rotación de parejas en una densa y geográficamente extendida red sexual”.
El conocimiento insuficiente de la enfermedad, así como la transmisión asintomática y presintomática, pueden haber favorecido la propagación de la misma, según plantean los responsables de este trabajo.
La posterior disminución de la epidemia después de julio de 2022 sigue sin explicarse suficientemente. Las hipótesis de partida que se plantean son un cambio de comportamiento en la población en riesgo y la adquisición de inmunidad inducida por vacunación o infección.
Disminución de casos antes de la vacunación
“Sin embargo, en la mayoría de los países, incluida Bélgica, la disminución de los casos de monkeypox ya había comenzado antes de que se vacunara a una proporción sustancial de la población en riesgo”, por lo que Van Dijk y su equipo se plantearon la hipótesis de que la epidemia disminuyó debido a un cambio en el comportamiento de la población en riesgo.
Una infección ‘vistosa’
Santiago Melón, jefe de Servicio de Virología del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) destaca, a la hora de interpretar las conclusiones de este estudio, el hecho de que se trata de una infección “muy vistosa”, en el sentido de que se manifiesta con síntomas llamativos que no invitan al mantenimiento de relaciones sexuales.
Para obtener más información, utilizaron dos conjuntos de datos recopilados en el Instituto de Medicina Tropical en 2022. Todos los participantes dieron su consentimiento informado. El primer conjunto de datos provino de un cuestionario que completaron las personas con monkeypox en el momento del diagnóstico.
Abril 14/2023 (Diario Médico) – Tomado de la selección de noticias de Congreso Europeo de Microbiología Clínica y Enfermedades Infecciosas en la sección de Microbiología y Enfermedades Infecciosas. Copyright Junio 2018 Unidad Editorial Revistas, S.L.U.
abr
15
La directora de Salud Pública y Medio Ambiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS) María Neira confía en que el final de la pandemia del VIH está muy cerca.
Es importantísimo tener alguna victoria también en salud pública y estamos tan cerca de apuntar este final del VIH que vale la pena poner ese último esfuerzo, así como se está haciendo con la polio, señaló.
Neira aseguró que en salud pública nunca se es suficientemente optimista y no hay que poner límites a la ambición, aunque consideró que la humanidad tiene que llegar al fin de la pandemia de esa enfermedad y por supuesto que lo va a conseguir.
La directiva de la OMS apuesta por un esfuerzo colectivo para desarrollar nuevos diagnósticos y tratamientos y por mantener la financiación, para que “las desigualdades no impidan acabar con el VIH».
Tras la pandemia de la Covid-19, cuya alerta global espera que se desactive antes de que concluya el año, Neira tiene claro que el gran reto en estos momentos es prevenir.
En este sentido, consideró necesario una defensa de la salud animal, la humana y la ambiental.
«Como no protejamos los alimentos, el aire y el agua, las bases de nuestra salud, vamos a tener siempre un riesgo sin enfrentar», precisó al tiempo que alertó del impacto de las deforestaciones sobre la biodiversidad.
Neira defendió que se debe avanzar hacia energías limpias, una planificación urbana más saludable, y asegurar un sistema sostenible de producción de alimentos.
Según la Organización de Naciones Unidas, hasta diciembre de 2021, aproximadamente, 84,2 millones de personas habían contraído la infección por el VIH. De esos, 40,1 millones han muerto de enfermedades secundarias asociadas al SIDA.
Hoy día existen unas 38,4 millones de personas infectadas, y durante 2021 se contabilizaron cerca de 1,5 millones de nuevos casos, mientras el número de fallecidos fue de alrededor de 650 mil personas.
Abril 15/2023 (Prensa Latina) – Tomado de la selección de noticias de Ciencia. Copyright 2016-2021 Agencia Informativa Latinoamericana S.A.

