Un estudio de la Universidad de Georgetown muestra que el resveratrol reduce la inflamación neuronal disminuyendo el deterioro cognitivo de los pacientes con alzhéimer.

Administrar resveratrol a los pacientes con alzhéimer parece restaurar la integridad de la barrera hematoencefálica reduciendo la capacidad de las moléculas inmunes dañinas secretadas por las células inmunes de infiltrarse hacia los tejidos del cerebro, según un trabajo de investigadores del Centro Médico de la Universidad de Georgetown (GUMC), en Estados Unidos. La reducción de la inflamación neuronal disminuyó el deterioro cognitivo de los pacientes en comparación con un grupo de pacientes con el trastorno tratados con placebo.

Los datos de laboratorio proporcionan una imagen más completa de los resultados de un ensayo clínico que estudia el resveratrol en la enfermedad de Alzheimer, del que se informó por primera vez en 2015. Los nuevos resultados se han presentado en la Conferencia Internacional de la Asociación de Alzheimer 2016, celebrada en Toronto, Canadá. Los investigadores consideran que la elevada inflamación en el cerebro con alzhéimer -que históricamente se cree que proviene solo de las células inmunes “residentes” del cerebro- empeora la enfermedad. Según los científicos, este estudio sugiere que algunas de las moléculas inmunes que pueden causar inflamación en la sangre pueden entrar en el cerebro a través de la barrera hematoencefálica. “Los hallazgos sugieren que el resveratrol impone una especie de control de multitudes en la frontera del cerebro. El agente parece excluir a moléculas inmunes no deseadas que pueden exacerbar la inflamación del cerebro y matar las neuronas”, dice Charbel Moussa, científico y director clínico de investigación del Programa de Neuroterapéutica Traslacional en GUMC.

De fuera del cerebro
“Los hallazgos son muy interesantes porque muestran que el resveratrol se acopla con el cerebro de manera medible y que la respuesta inmune a la enfermedad de Alzheimer viene, en parte, desde fuera del cerebro”, añade. El resveratrol es un compuesto natural que se encuentra en alimentos como las uvas rojas, el vino tinto, las frambuesas y el chocolate negro. Investigadores del GUMC, dirigidos por R. Scott Turner, probaron la sustancia en 119 pacientes en el mayor ensayo clínico de fase II en todo el país para estudiar altas dosis de resveratrol sintético puro (grado farmacéutico) en individuos con enfermedad de Alzheimer de leve a moderado. El estudio se publicó el 11 de septiembre de 2015 en Neurology. La nueva parte del estudio sobre el resveratrol examinó moléculas específicas en el líquido cefalorraquídeo (LCR) tomadas de los participantes con biomarcadores que confirman la enfermedad de Alzheimer: 19 recibieron un placebo y los otros 19 fueron tratados diariamente durante un año con resveratrol, el equivalente a la cantidad que se encuentra en alrededor de mil botellas de vino tinto.

Estudios anteriores con animales encontraron que las enfermedades relacionadas con la edad -incluyendo el alzhéimer- pueden prevenirse o retrasarse por la restricción calórica a largo plazo (el consumo de dos tercios de la ingesta calórica normal). Los científicos probaron el resveratrol porque imita los efectos de la restricción calórica en la activación de las proteínas sirtuínas.

Beneficioso para los pacientes
En este estudio, Moussa y Turner encontraron que los pacientes tratados tuvieron una reducción del 50 por ciento en los niveles de metaloproteinasa-9 (MMP-9) en el líquido cefalorraquídeo. MMP-9 se reduce cuando se activa sirtuin1 (SIRT1). Los altos niveles de MMP-9 provocan una ruptura de la barrera hematoencefálica, lo que permite que proteínas y moléculas del cuerpo entren en el cerebro. Normalmente, bajos niveles de MMP-9 mantienen la barrera, dicen los investigadores. “Los nuevos hallazgos son muy interesantes, ya que aumentan nuestra comprensión de cómo el resveratrol puede ser clínicamente beneficioso para las personas con alzhéimer. En particular, señalan la importancia del papel de la inflamación en la enfermedad y los potentes efectos antiinflamatorios del resveratrol”, dice Turner, director del Programa de Trastornos de Memoria de GUMC y codirector del Programa de Neuroterapéutica Traslacional. También encontraron que el resveratrol aumenta el nivel de moléculas vinculadas a una reacción inmune beneficiosa a largo plazo o “adaptativa”, lo que sugiere la participación de las células inflamatorias que residen en el cerebro, añade Moussa. “Este es el tipo de respuesta inmune que se desea que esté ahí para eliminar y degradar las proteínas neurotóxicas. Un hallazgo desconcertante del estudio (así como estrategias de inmunoterapia para el alzhéimer) es la mayor contracción del cerebro encontrada con el tratamiento.

Los hallazgos apoyan la idea de que el resveratrol disminuye la inflamación en el cerebro con alzhéimer. El efecto aparentemente paradójico también se encuentra con muchos de los medicamentos beneficiosos para los pacientes con esclerosis múltiple, otra enfermedad cerebral caracterizada por inflamación excesiva”. Moussa cree que el resveratrol debe probarse en un estudio de fase III, pero el agente, por sí mismo, es poco probable que sea un tratamiento completo para el alzhéimer. No inhibe la destrucción de las neuronas del cerebro por tau, otro agregado proteico implicado en la enfermedad, por lo que un probable tratamiento beneficioso debería combinar el resveratrol con un agente que se dirige a la tau.
julio 28/2016 (Diario Médico)

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