Aunque algunas conductas aumentan el riesgo de obesidad en los niños de ambos sexos, una investigación reciente muestra que hay diferencias sexuales.

Por ejemplo, aunque pertenecer a un equipo deportivo redujo el riesgo de obesidad entre los chicos de escuela intermedia, no sucedió lo mismo con las chicas, apuntó la autora del estudio, la Dra. Elizabeth Jackson, profesora asistente de medicina de la Facultad de Medicina de la Universidad de Michigan.

Por otro lado, “las chicas que bebían leche parecían tener una mayor protección “contra la obesidad”, señaló.

Mientras tanto, ciertas conductas aumentaron el riesgo de obesidad en los niños de ambos sexos, halló el estudio. Comer el almuerzo escolar de forma regular aumentó el riesgo de obesidad en un 29 % entre los chicos y en un 27 % entre las chicas. Ver dos o más horas de televisión al día aumentó las probabilidades de obesidad en un 19 % en ambos sexos.

El estudio, que halló vínculos pero no causalidad, aparece en la revista Pediatrics (doi:10.1542/peds.2012-2994).

La obesidad infantil es un importante problema de salud pública. En los últimos 30 años, la obesidad ha aumentado de forma dramática entre niños y adolescentes. Por ejemplo, entre los niños en la escuela intermedia, casi el 20 % eran obesos, según un informe de 2010.

A principios de mes, un nuevo informe del Centro para el Control y la Prevención de las Enfermedades (CDC) de EE. UU. ofreció una vislumbre de esperanza. Las tasas de obesidad entre los niños en edad preescolar de bajos ingresos se habían reducido ligeramente en al menos 19 estados. Sin embargo, aún falta un largo camino, concurrieron los expertos.

En el nuevo estudio, Jackson observó datos obtenidos de más de 1700 estudiantes de sexto curso de 20 escuelas de Michigan entre 2004 y 2011. Los investigadores tenían información sobre el índice de masa corporal (una medida de la grasa corporal), la presión arterial, el colesterol, la glucemia y otras medidas de salud, y además sobre los hábitos, como ver televisión.

Más del 37 %  de los chicos y alrededor del 31 %  de las chicas tenían sobrepeso o eran obesos.

Los chicos y chicas obesos tenían un colesterol HDL (el “bueno”) más bajo, una presión arterial más elevada y otros indicadores de riesgo de enfermedad cardiaca que los estudiantes de peso normal o de bajo peso.

Cuando Jackson observó los hábitos, halló “predictores” de la obesidad.

La actividad deportiva en equipo redujo el riesgo de obesidad en los chicos en un 23 %. Beber leche redujo el riesgo de obesidad en las chicas en un 19 %. Jackson dijo que es posible que los que bebían leche fueran menos propensos a beber bebidas azucaradas, que se vinculan con el aumento de peso.

El vínculo entre ver televisión y los problemas de peso es bien conocido. El riesgo de obesidad vinculado con comer los almuerzos escolares con regularidad, planteó, podría relacionarse con el hecho de que los niños que comen almuerzos escolares con regularidad, a veces subsidiados, provienen de familias con unos ingresos más bajos, y un estatus socioeconómico más bajo se ha relacionado con unas mayores probabilidades de obesidad.

Jackson dijo que los deportes podrían no haber aparecido como una conducta reductora del riesgo entre las chicas porque quizás no se reportó lo suficiente. Por ejemplo, quizás no se consideró a la danza o a la animación deportiva como actividades deportivas.

“En realidad no hay grandes sorpresas en los hallazgos importantes, ya que todos se han reportado antes”, aseguró Michael Goran, profesor de medicina preventiva y director del Centro de Investigación sobre la Obesidad Infantil de la Facultad de Medicina Keck del Sur de California. Goran revisó los hallazgos.

Las estrategias para reducir el riesgo de obesidad varían según la edad, apuntó Goran. Para los niños de escuela intermedia, sugiere que los padres reduzcan la ingesta de bebidas azucaradas, fijen límites para la televisión y otros medios de comunicación, y que limiten los postres y otros tipos de comidas ricas en calorías. “Establezca patrones lo antes posible para una alimentación sana y vida activa”, aconsejó.

“Compren, cocinen y coman juntos, e incluya a los niños en las decisiones y la planificación de las comidas, los postres y la actividad”, planteó.

A esto, Jackson, autora del estudio, añadió que las escuelas y los padres también podrían animar a las chicas a participar más en los deportes.
agosto 12/2013 (HealthDay News)

Morgen Govindan, Roopa Gurm, Sathish Mohan, Eva Kline-Rogers, Nicole Corriveau, Caren Goldberg.Gender Differences in Physiologic Markers and Health Behaviors Associated With Childhood Obesity.Pediatrics peds.2012-2994. 2013 Ago 12.

agosto 26, 2013 | Dra. María T. Oliva Roselló | Filed under: Endocrinología, Pediatría | Etiquetas: , , , , |

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