Es probable que las personas asmáticas estén en mayor riesgo de desarrollar diabetes y enfermedades cardiacas, de acuerdo con un nuevo estudio que analizó la relación entre el asma y otras cuatro afecciones inflamatorias.El estudio, que analizó los expedientes médicos desde finales de la década de los sesenta hasta principios de los ochenta, encontró tasas más altas de diabetes y enfermedades cardiacas en personas asmáticas que en otras personas.

Por otro lado, los investigadores dirigidos por el Dr. Young J. Juhn, del departamento de pediatría y medicina adolescente de la Clínica Mayo en Minnesota, encontraron que los asmáticos no estaban en mayor riesgo de desarrollar enfermedad intestinal inflamatoria ni artritis reumatoide.

Un experto apuntó que los resultados fueron inesperados, pues los asmáticos tienen un perfil de sistema inmunitario diferente al de los pacientes cardiacos y de diabetes.

\”Fue sorprendente porque observamos dos grandes categorías de perfiles inmunitarios\”, explicó la Dra. Jennifer Appleyard, jefa de alergias e inmunología del Hospital St. John y el Centro Médico de Detroit.
Un tipo de perfil es más común en personas asmáticas, y el otro en personas con enfermedades inflamatorias como la artritis y la enfermedad cardiaca coronaria, señaló. Appleyard apuntó que, en teoría, una persona que es propensa al asma no debería ser propensa a la diabetes.

Appleyard cree que los hallazgos del estudio deben ser vistos como preliminares y que se necesitan más investigaciones para entender esta relación.
\”Es importante tomar en cuenta la forma en que el asma, la diabetes o las enfermedades cardiacas interactúan o se afectan entre sí, para buscar causas comunes y factores de riesgo, y luego diseñar un tratamiento específico para tratar esa parte del sistema inmunitario\”, explicó Appleyard.

En los materiales de respaldo del estudio, el autor principal, Juhn, señaló que aunque las personas asmáticas tienen un perfil inmune más propenso a las alergias, este se equilibra por una contrarregulación conocida como perfil inmune Th1, que subyace en afecciones proinflamatorias como la enfermedad de la arteria coronaria y la diabetes. Appleyard especuló con que quizá \”hay una relación inversa\” entre el asma y esos tipos de afecciones proinflamatorias.

Se tenía previsto presentar los hallazgos en la reunión anual de la Academia Estadounidense de Alergia, Asma e Inmunología en San Francisco. Los expertos señalan que las investigaciones presentadas en reuniones no están sometidas al mismo tipo de escrutinio riguroso que las investigaciones que se publican en revistas médicas revisadas por pares.

El asma, una enfermedad pulmonar crónica que puede variar entre leve y grave, afecta a cerca de 25 millones de estadounidenses desde recién nacidos hasta adultos mayores, según refirió el estudio. Entre los síntomas se encuentran dificultad para respirar, opresión en el pecho, tos y respiración sibilante. Se desconoce la causa subyacente, pero la enfermedad puede desencadenarse por alergias, ejercicio o contaminantes ambientales como vapores químicos o polvo. Cerca del 70% de los asmáticos tienen alergias.

El nuevo estudio analizó los expedientes médicos de casi 2400 sujetos que tenían asma y un grupo de control de 4784 personas sin asma entre 1967 y 1983. Tanto los asmáticos como los que no tenían asma coincidían en cuanto a la edad y al sexo.
La media de edad a la que aparecía esta afección era a los 15 años. La gran mayoría eran blancos y el 57%, hombres.

El estudio encontró que entre los asmáticos, cerca de 138 personas por cada 100 000 tenían diabetes, en comparación con 104 para personas sin asma, la tasa de enfermedad coronaria fue de casi 189 por 100 000, frente a 134 entre los no asmáticos.
Pero un especialista en asma apuntó que era \”importante tomar en cuenta\” la naturaleza retrospectiva del estudio, pues analizar registros antiguos no es la forma más eficaz de obtener datos.

Se necesitaría un estudio prospectivo para identificar ahora a pacientes asmáticos y luego darles seguimiento para ver qué pasa\”, señaló la Dra. Linda Dahl, otorrinolaringóloga y cirujana del Hospital Lenox Hill. \”Sería importante evaluar tanto la enfermedad como el tratamiento, y cómo esto afecta la forma en que se desarrollan otras enfermedades\”.

El estudio también analizó los pacientes desde 1960 a 1980 que no tuvieron acceso a muchos medicamentos disponibles actualmente, apuntó. El tratamiento hace 40 años era \”alto en esteroides\”, lo que pudo haber contribuido al aumento de peso, un factor de riesgo conocido para la diabetes y las enfermedades cardiacas, señaló Dahl.

\”Algunas veces el tratamiento puede ser parte del problema\”, destacó.
Hoy en día, medicamentos como los agonistas beta de acción prolongada (ABAP) y los corticosteroides, puede prevenir las exacerbaciones del asma. Medicamentos como el albuterol y los corticosteroides orales e intravenosos se toman para los ataques repentinos. Los medicamentos antialérgicos también se utilizan para prevenir los episodios de la enfermedad en el tiempo.

Sin embargo, Dahl también señaló que había observado que muchos de sus pacientes asmáticos y alérgicos tenían otras enfermedades inflamatorias como artritis y síndrome del intestino irritable. \”Es difícil saber si uno es la causa del otro, o si su ocurrencia simultánea es una coincidencia\”, apuntó.
Desde luego, el asma puede ser mortal en sí mismo. Según la Academia Estadounidense de Alergia, Asma e Inmunología ( AAAI) , ocurrieron cerca de 3400 muertes por asma desde 2005.

Marzo 22, 2011 (HealthDayNews) MedlinePlus
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