Muchas personas que no cumplen con los criterios de tratamiento reciben desfibriladores cardíacos implantables, lo que incrementa los costos en atención médica y los riesgos de complicaciones, informaron investigadores estadounidenses.
Los expertos señalaron que hasta un 22,5% de estos desfibriladores cardioversores implantables (DCI), son colocados en personas que no satisfacen las pautas de tratamiento porque tuvieron recientemente un ataque cardíaco o una cirugía de bypass, o porque fueron diagnosticados hace poco o presentan insuficiencia cardíaca.
\”La tasa del 22,5% es demasiado elevada y definitivamente mucho mayor de lo que se esperaba\”, dijo la doctora Sana Al-Khatib, del Instituto de Investigación Clínica de Duke en Carolina del Norte, cuyo estudio fue publicado en la Journal of the American Medical Association (JAMA).
Los DCI detectan las arritmias cardíacas peligrosas y administran descargas para restaurar los latidos normales del corazón, lo que protege a los pacientes de una muerte cardíaca súbita, en la cual el corazón no puede bombear la sangre. Las personas que han tenido un infarto cardíaco o que tienen “corazones menos eficientes” porque sufren insuficiencia cardíaca corren riesgo.
Los dispositivos no se recomiendan en pacientes que han sufrido recientemente un ataque cardíaco o que aún se están recuperando de una cirugía de bypass cardíaco, ni en quienes tienen síntomas graves de insuficiencia cardíaca.
Los DCI y los marcapasos representan un mercado global de más de 10 000 millones de dólares para los fabricantes de dispositivos médicos, como Medtronic Inc, St. Jude Medical y Boston Scientific.
Para el estudio, Al-Khatib y colegas emplearon un registro nacional amplio de implantes de DCI en pacientes cubiertos por el programa federal estadounidense Medicare para los adultos mayores, pero también incluyeron a una gran cantidad de pacientes con seguros médicos privados.
El estudio observó solo los DCI usados para prevenir una muerte cardíaca súbita y no los dispositivos más costosos que también incluyen a un marcapasos que se utiliza para tratar la insuficiencia cardíaca.
La investigación demostró que de más de 111 000 implantes de DCI entre 2006 y 2009, el 22,5% se realizó en pacientes que no cumplían con las recomendaciones terapéuticas y que estaban demasiado enfermas para recibir esos implantes. De ellos, el 36,8% había tenido un infarto cardíaco dentro de los 40 días previos al implante y el 62,1% había sido diagnosticado con insuficiencia cardíaca recientemente.
Además, los pacientes que recibieron un DCI sin cumplir con los requerimientos fueron más propensos a morir o desarrollar complicaciones que prolongaban su estadía en el hospital.
El implante de cada uno de estos dispositivos cuesta unos 20 000 dólares. \”En lugar de destinar nuestro dinero en procedimientos que no beneficiarían a los pacientes, preferiría ver ese dinero usado en procedimientos y dispositivos que puedan ayudarlos\”, dijo Al-Khatib.
La experta añadió que otros estudios hallaron que muchos pacientes que sí cumplen con los criterios para el tratamiento con DCI no son tratados con los dispositivos.
Chicago, enero 5/2011 (Reuters)

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