Un estudio epidemiológico realizado sobre población sueca sugiere que la eliminación del apéndice en una etapa temprana de la vida puede incidir en un menor riesgo -entre el 19 y el 25 por ciento- de desarrollar la enfermedad de Parkinson. El trabajo es el más amplio realizado sobre esta hipótesis y se acaba de publicar en Science Translational Medicine.

Agregados de sinucleína-alfa en las neuronas del apéndice.

Este hallazgo también consolida el papel del intestino y el sistema inmunitario en la génesis de la enfermedad neurodegenerativa, y revela que el apéndice actúa como un reservorio clave de la proteína sinucleína-alfa anormalmente plegada, lo que se relaciona con el inicio y la progresión del párkinson.

“Nuestros resultados apuntan al apéndice como un lugar de origen para el Parkinson y brindan un camino para diseñar nuevas estrategias de tratamiento que aprovechen el papel del tracto gastrointestinal en el desarrollo de la enfermedad”, afirma Viviane Labrie, profesora en el Instituto de Investigación Van Andel (VARI), en Michigan, y autora principal del estudio. “A pesar de su reputación de innecesario, el apéndice juega un papel importante en nuestro sistema inmunológico, en la regulación de la composición de la microbiota intestinal y ahora, como demuestra nuestro trabajo, en la enfermedad de Parkinson”.

La reducción del riesgo solo se hizo evidente cuando el apéndice y la sinucleína-alfa que contenía se eliminaron en una etapa temprana de la vida, años antes del inicio de la enfermedad, lo que sugiere que podría participar en el inicio de esta enfermedad. La eliminación del apéndice después de que comience el proceso de la enfermedad, sin embargo, no tuvo ningún efecto sobre su progresión.

Los datos para el estudio se obtuvieron de una caracterización y visualización en detalle de las formas de la proteína sinucleína-alfa en el apéndice, que se parecía mucho a las encontradas en el cerebro de la enfermedad de Parkinson, así como de dos grandes bases de datos de registros de salud -el Registro Nacional de Pacientes de Suecia y el registro de funcionarios suecos Statistics Sweden-. El equipo de VARI colaboró ​​con investigadores de la Universidad de Lund, en Suecia, para revisar datos de 1698 000 personas seguidas durante 52 años. El segundo conjunto de datos estudiado fue el registro Parkinson’s Progression Marker Initiative , que incluye detalles sobre el diagnóstico del paciente, la edad de inicio de la enfermedad, datos demográficos e información genética.

Riesgo en población general y rural

En población general, las personas sometidas a una apendicectomía tenían un 19 por ciento menos de probabilidades de desarrollar párkinson. Este efecto aumentó en los habitantes de áreas rurales, con una reducción del 25 por ciento del riesgo. El mal de Parkinson a menudo es más frecuente en las poblaciones rurales, una tendencia que se ha asociado con una mayor exposición a los pesticidas.

El estudio también demostró que la apendicectomía puede enlentecer la progresión de la enfermedad, retrasando el diagnóstico en un promedio de 3,6 años.

Por el contrario, las apendicectomías no tuvieron un beneficio aparente en las personas cuya enfermedad estaba relacionada con mutaciones genéticas transmitidas por sus familias, alrededor del 10 por ciento de los casos.

La tinción de tejido de apéndices sanos revela la sinucleína-alfa (en rojo).

El equipo de Labrie encontró sinucleína-alfa en el apéndice de personas sanas de todas las edades, además de en los pacientes con párkinson. “Nos sorprendió que las formas patógenas de la proteína estuvieran tan generalizadas en personas sanas y pacientes. Parece que las formas agregadas de la proteína, aunque tóxicas cuando están en el cerebro, son bastante normales en el apéndice. Esto sugiere que la sola presencia de la proteína no puede ser la causa de la enfermedad “, afirma Labrie.

En ello abunda Julio Mayol, director médico y de innovación del Hospital Clínico San Carlos, en Madrid. El cirujano, consultado por Diario Médico sobre el alcance de este llamativo estudio, apunta que si bien “es interesante y tiene hallazgos originales, solo sigue siendo un trabajo que genera hipótesis. Hay muchas limitaciones que impiden establecer una relación causa-efecto entre apendicectomía y prevención de la enfermedad de Parkinson. Incluso la relación entre el apéndice y la enfermedad. El hecho de que el efecto sea significativo, pero no muy alto sugiere que, en el caso de que el apéndice estuviera implicado en la enfermedad de Parkinson, habría otros sospechosos“.

Este trabajo se enmarca en la línea de investigación cada vez más intensa que vincula a ciertas enfermedades del sistema nervioso central con la microbiota del tracto digestivo. Con diferentes metodologías de estudio, se ha sugerido que las bacterias de nuestro organismo pueden estar implicadas en la enfermedad de Alzheimer e incluso que su modulación podría mejorar ciertos trastornos psiquiátricos. Un trabajo reciente, también en Science Translational Medicine, vincula una enzima bacteriana con el origen de la esclerosis múltiple.
noviembre 8/2018 (diariomedico.com)

 

noviembre 9, 2018 | Lic. Heidy Ramírez Vázquez | Filed under: Problemas de Salud | Etiquetas: , |

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