jun
20
Con una bolsa llena de naloxona, un medicamento que revierte rápidamente los efectos de una sobredosis de opioides, Adam Trionfo recorre las calles adoquinadas de Baltimore, una de las ciudades portuarias más antiguas de Estados Unidos.
Este hombre cuarentón y el pequeño equipo que lo acompaña se desplazan por barrios considerados como «puntos calientes» del tráfico de drogas para distribuir el valioso antídoto, vendido bajo el nombre comercial de Narcan.
Fácil de usar, este aerosol nasal se ha convertido en una herramienta clave en la lucha contra la mortal crisis de opioides en Estados Unidos, que se cobró 750 000 vidas entre finales de los años 1990 y 2022.
«Solo en la última semana distribuimos 200 kits de Narcan», comenta a la AFP Trionfo, que supervisa un programa de asistencia para adicciones en la filial local de la organización benéfica Catholic Charities.
Durante su recorrido, el grupo, que también ofrece alimentos y productos de higiene, identifica a un hombre tirado en medio de un montón de basura debajo de una escalera. Le entregan una caja de Narcan y un folleto sobre su organización.
El hombre lo toma con una mano mientras oculta torpemente una jeringa detrás de su espalda.
El último kit de Narcan va para otro hombre, cuyas piernas están cubiertas de cicatrices marrones, que espera cerca de un edificio en ruinas.
Escenas así no son raras en esta ciudad situada a unos 50 kilómetros de Washington y conocida por su criminalidad endémica.
Baltimore fue el escenario de la exitosa serie de televisión «The Wire» a principios de los 2000, que retrataba el narcotráfico desde varios ángulos.
Y el año pasado, el New York Times apodó a esta ciudad portuaria de la costa este como la «capital estadounidense de la sobredosis».
Entre 2018 y 2022, la tasa de mortalidad relacionada con las drogas fue casi el doble de alta allí que en cualquier otra gran ciudad estadounidense. El principal asesino: el fentanilo.
«Esfuerzos enormes»
Pero desde el auge de la crisis de los opioides, en 2021, el panorama ha mejorado en gran parte del país, incluso en Baltimore.
El número de sobredosis fatales en la ciudad cayó un 35% el año pasado, de 1 043 en 2023 a 680.
Políticas proactivas de la municipalidad, junto con el trabajo preventivo realizado por Catholic Charities, ayudaron a combatir el problema.
«Hemos hecho esfuerzos enormes en toda la ciudad para que la gente empiece un tratamiento, y también para distribuir naloxona», dice Michael Fingerhood, jefe de medicina de adicciones en el Centro Médico Johns Hopkins Bayview.
El Narcan, repartido a gran escala durante aproximadamente una década, ha funcionado como un «extintor de incendios», según Fingerhood.
En Baltimore, el medicamento ese encuentra ahora en todas partes: en farmacias, en máquinas expendedoras, e incluso en bibliotecas públicas.
Caminos
La disminución del número de sobredosis en Baltimore también está vinculada a un cambio, observado en los últimos años, en la composición de las drogas.
«Contienen un fentanilo menos potente y aditivos menos propensos a provocar una sobredosis», explica Fingerhood.
La conciencia de los riesgos asociados con este potente opioide sintético también ha aumentado entre los usuarios, llevándolos a ser más «cautelosos», observa Bakari Atiba, que trabaja en la Charm City Care Connection.
La organización sin fines de lucro asiste a adictos en Baltimore –conocida como Charm City («ciudad con encanto»)– y recientemente recibió fondos provenientes de acciones legales emprendidas por la ciudad contra fabricantes y distribuidores de opioides.
Para Ativa, esto es algo que permite mirar al futuro con «optimismo».
«No estoy diciendo que la gente vaya a dejar de consumir drogas», señala. «Ni siquiera es nuestro objetivo».
«Se trata de ir al encuentro de las personas que consumen, asegurarse de que estén a salvo, apoyadas y de que tengan caminos posibles de recuperación si lo desean», resume Atiba.
14 junio 2025 | Fuente: AFP | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2025. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia
jun
20
Autoridades costarricenses salvaron hoy a 10 pacientes cardiovasculares, al reunir a personal de salud de tres hospitales de igual número de provincias para ofrecerles la atención médica necesaria.
La iniciativa, impulsada por la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), coordinó los esfuerzos de los hospitales Tony Facio (Limón), Monseñor Sanabria (Puntarenas) y San Juan de Dios (San José), bajo el nombre de «Salvando corazones de costa a costa», publicó el Diario Extra.
Los 10 enfermos con padecimientos cardíacos fueron trasladados este sábado desde la centro-oriental región de Limón hasta la suroriental Puntarenas para recibir procedimientos especializados en las arterias del corazón, conocidos como cateterismos, añadió la fuente.
«Dimos una solución y una respuesta a esos pacientes que estaban hospitalizados en Limón y no tenían la opción inmediata por la falta allí de especialistas en la materia que necesitaban», explicó la máster Mónica Taylor Hernández, presidenta ejecutiva de la CCSS.
Los procedimientos a los enfermos de Limón –añadió la doctora- fueron realizados en el hospital Monseñor Víctor Manuel Sanabria (Puntarenas) por cardiólogos del San Juan de Dios (San José), quienes se desplazaron para intervenir a los enfermos hospitalizados, que tenían riesgo de un accidente vascular, comentó, por su parte, el especialista Alexander Sánchez.
El traslado de los pacientes comenzó a la medianoche de viernes para sábado, mediante ambulancias con soporte médico, y fue coordinado por el Centro de Atención de Emergencias y Desastres.
«Es otra oportunidad de vida, por decirlo así –reconoció la enferma salvada Haylin Phillips-. Estoy muy agradecida, ante todo con Dios por darme una segunda oportunidad, y con el hospital de Limón por todos los esfuerzos que hizo».
14 junio 2025 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2025. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia
jun
20
En España viven casi 16 000 personas con más de cien años, cuando hace dos décadas no llegaban a 2 000. La Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) busca investigadores para descubrir el secreto del ‘gero boom’ y dar con el elixir del envejecimiento saludable.
En 2011, la SEMG, junto al Servicio de Medicina Preventiva del Hospital Carlos III de Madrid y las Cátedras de Bioquímica (Escuela Universitaria de Óptica) y Genética (Facultad de Veterinaria) de la Universidad Complutense de Madrid fueron pioneros promoviendo el Registro Nacional de Centenarios de España (Renace) para realizar una investigación epidemiológica y biológica sobre la longevidad extrema y sus determinantes.
Ahora buscan investigadores con los que reactivar aquel proyecto para estudiar los biomarcadores asociados al envejecimiento activo, puesto que los centenarios de 2025 no son exactamente los mismos que los de 2000, ha destacado Pilar Rodríguez Ledo, presidenta de la SEMG, en la última jornada de su 31º Congreso Nacional.
No todo es sanitario
El estudio piloto, cuyos resultados se publicaron en 2018 en la Revista Medicina General y de Familia, se realizó con 73 personas cuya mediana de edad eran 102 años y en su inmensa mayoría (58, el 79,5 %), mujeres.
Su estado de salud general, funcional y cognitivo era en promedio bueno, dentro de la fragilidad y complejidad pluripatológica de este grupo etario.
Las enfermedades crónicas más frecuentes que presentaban eran la artrosis (68,1 %) y la hipertensión arterial (46,5 %). Por el contrario, las que estaban por debajo de la media fueron el cáncer, la diabetes y la obesidad.
Entre los fármacos que más consumían estaban los inhibidores de la bomba de protones (47,9%) y el paracetamol (45,2%).
Casi dos tercios (62,7 %) autovaloraba su salud como buena. Un 30% había sido ingresado en el último año y el 63% había sido intervenido quirúrgicamente a lo largo de su vida.
Entre los participantes de esa primera fase, apenas había fumadores, no existía la obesidad, la diabetes ni el cáncer.
«Pero no todo es sanitario. Hay otros factores como el tipo de vida y las redes de apoyo», ha subrayado la doctora. En las zonas azules, mundialmente conocidas por su longevidad, los centenarios tienen en común el mantenimiento de una vida activa, una dieta saludable, un buen control del estrés y una sólida red social y de apoyo.
Para ver en qué y cómo han cambiado nuestros centenarios, que se han multiplicado por más de 7 en los últimos 25 años (de 1 998 en el 2000 a 15 911 en 2024, según el INE), la sociedad científica ha aprovechado su 31 Congreso para avanzar en el reclutamiento de investigadores con los que reactivar el Renace, que esperan arranque en septiembre.
Con ella esperan profundizar más en los parámetros biológicos y no tanto sociales que pueden influir en su longevidad en buen estado de salud.
«Vivir en paz conmigo mismo»
Juan se levanta cada día a las 7:15 de la mañana con ayuda de cinco alarmas que conecta a unos altavoces para escucharlas bien. Se viste, se asea y se prepara el desayuno él solo. A las 9:00 ya está listo para coger la guagua que le lleva al centro de día.
A sus 98 años, no tiene ni colesterol ni azúcar; sí que le fallan los ojos, en uno de los cuales ha perdido toda la visión y en el otro sólo le queda el 20 %, así que ya no puede pintar al óleo como tanto le gustaba hacer de joven.
Trabajó de contable hasta en tres empresas al mismo tiempo. Es cierto que fumó hasta los 64, y consiguió dejarlo de un día para otro porque notaba que el tabaco «le tenía cogido».
Hoy, sus «aspiraciones de seguir viviendo no son muchas porque uno termina aburriéndose y no hace más que dormir».
Aunque no se atreve a dar consejos a nadie, cree que su secreto ha sido el de «vivir una vida tranquila, comer sano y hacer lo que a uno le guste. Eso es lo principal».
«Soy feliz, a mi manera. No tengo problemas de conciencia. Mi secreto ha sido vivir en paz con Dios y conmigo mismo, no tener problemas de conciencia, ser libre y y vivir la vida como viene», concluye.
14 junio 2025 | Fuente: EFE | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2025. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia
jun
19
Trasladarse en bicicleta con frecuencia podría reducir el riesgo de demencia, posiblemente al proteger una parte del cerebro relacionada con las funciones de la memoria, según un nuevo estudio.
La investigación realizada por especialistas de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Huazhong (China) y la Universidad de Sídney (Australia), y publicada en JAMA Network Open, considera que el ejercicio moderado frecuente y mantener el cerebro activo puede proteger contra la neurodegeneración.
Los expertos analizaron los registros de salud pública del Reino Unido de casi medio millón de personas con una edad promedio de 56 años, en busca de una relación entre los medios de transporte más comunes y el desarrollo de algún tipo de demencia.
Los medios de transporte se dividieron en cuatro grupos: no activos (coche y transporte público), caminar, caminar e inactivos combinados y, finalmente, un grupo de personas que se desplazaban principalmente en bicicleta o la utilizaban junto con otras opciones.
En comparación con los viajeros inactivos, los ciclistas presentaron un 19% menos de riesgo de demencia por cualquier causa, un 22% menos de riesgo de Alzheimer, un 40% menos de riesgo de demencia de inicio temprano (antes de los 65 años) y un 17% menos de riesgo de demencia de inicio tardío.
De acuerdo con los investigadores, el nivel de actividad física que exige el ciclismo podría ser el principal responsable de la reducción del riesgo de demencia, o tener que negociar rutas y direcciones, o la necesidad de mantenerse alerta, o quizás una mayor exposición al aire libre.
En su opinión, estos hallazgos sugieren que «promover estrategias de desplazamiento activo, en particular el ciclismo, podría estar asociado con un menor riesgo de demencia en adultos de mediana edad y mayores, lo que conlleva importantes beneficios para la salud pública al fomentar prácticas accesibles y sostenibles para la preservación de la salud cognitiva».
13 junio 2025 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2025. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia
jun
19
Las plantas y ecosistemas naturales sufren cada vez más el impacto de las altas temperaturas y las continuas emisiones de gases de efecto invernadero que aumentan el calentamiento global, según señala hoy un artículo de science.org.
Explica que los niveles de regulación y respuesta a las altas temperaturas se encuentran actualmente en un delicado equilibrio, y muchos ecosistemas —como las praderas, los bosques tropicales y las tierras de cultivo— se ven afectados por los efectos del cambio climático.
Dada esta situación, comprender cómo responden las plantas al aumento de las temperaturas en todas las escalas es fundamental para predecir y mitigar los impactos del calentamiento en la vegetación y, en última instancia, en las personas que dependen de ella, esclarece la publicación.
Agrega que las plantas cuentan con un conjunto de respuestas térmicas celulares y fisiológicas para promover el enfriamiento y reparar los daños, así como con respuestas poblacionales mediante la adaptación y la dispersión para adaptarse a los cambios climáticos.
Unido a ello, los investigadores han descubierto diversas maneras en que las plantas perciben el calor e integran la temperatura en sus vías de señalización.
La capacidad de estas para responder al calor se amplía e influye en la productividad y la resiliencia de los ecosistemas y los sistemas de producción de alimentos, precisa el artículo.
Además, los esfuerzos para optimizar la arquitectura de los cultivos, el uso del agua y la eficiencia fotosintética a altas temperaturas ofrecen prometedoras vías para mitigar algunos de los efectos del calor en la producción agrícola.
Una mejor comprensión de estos mecanismos mediante la secuenciación y el análisis de los genomas vegetales puede proporcionar alternativas para ayudar a las plantas a adaptarse a las altas temperaturas.
Sin embargo, predecir las respuestas de todo el ecosistema al calentamiento requiere reconocer que las respuestas al calor a escala foliar y vegetal no siempre son aplicables, de acuerdo con la fuente.
13 junio 2025 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2025. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia
jun
19
Un reciente informe de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) mostró hoy avances en la donación voluntaria de sangre en América Latina y el Caribe, aunque persisten desigualdades y desafíos.
Datos recabados en 2023 indican que 23 países —17 latinoamericanos y seis del Caribe de no habla hispana— recolectaron 9 212 861 unidades de sangre, un aumento de 15,5% respecto a las 7 776 198 de 2020.
Cerca del 80% de las naciones notificaron incrementos significativos gracias a la transición postpandemia y nuevas estrategias de sensibilización.
Según el documento, la región promedia 16 donaciones de sangre por cada 1000 habitantes, pero existen grandes diferencias: 13 países están por debajo de este promedio y 10 lo superan, en tanto Brasil, México, Colombia y Argentina aportan el 75% de las donaciones totales.
Detalla que en 2023 el 56,8% de las unidades recolectadas provino de donantes voluntarios, un aumento de 6,7 puntos porcentuales respecto a 2019, retomando el ritmo de crecimiento previo a la pandemia.
Tal avance es resultado de la realización de campañas digitales, colectas móviles y alianzas con instituciones, aunque los especialistas remarcan que aún está lejos de la meta del 100%.
Mientras, el resto de las donaciones provino de familiares y personas cercanas a los pacientes que respondieron a un llamado.
Ningún país reportó donaciones remuneradas, lo cual refleja un compromiso con la donación altruista. El informe de la OPS destaca también avances en la seguridad y calidad: países reportan que la totalidad de las unidades de sangre donadas fueron sometidas a tamizaje, y el 90% fueron fraccionadas en componentes como glóbulos rojos, plasma y plaquetas, optimizando su uso clínico.
Sin embargo, la gobernanza y organización de los sistemas nacionales y regionales de sangre presentan debilidades, con más de 1 900 centros de colecta y 1 400 de procesamiento que operan de manera dispersa, limitando la eficiencia.
Solo cuatro naciones procesaron un promedio superior a 10 00 unidades anuales, con Paraguay como el más destacado con 20 706.
Las transfusiones de sangre son esenciales para tratar hemorragias en el parto, anemia infantil por desnutrición o malaria, emergencias por desastres, y procedimientos quirúrgicos complejos.
En este contexto, el organismo sanitario insta a los gobiernos a invertir en sistemas nacionales de sangre eficientes, promover la donación voluntaria y fortalecer la vigilancia para garantizar un acceso equitativo y seguro.
12 junio 2025 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2025. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia
