may
21
Científicos del Instituto Butantan, con sede en la ciudad de São Paulo, en Brasil, combinarán técnicas innovadoras de biotecnología para elaborar una nueva vacuna contra el COVID-19. El objetivo es inducir en el organismo distintos tipos de respuesta inmune contra el nuevo coronavirus (SARS-CoV-2) de manera más efectiva. Read more
may
17
El 14 de febrero se registró en Egipto el primer caso de coronavirus del continente africano. Lejos de las proyecciones alarmistas, tres meses después, el continente no ha vivido el cataclismo anunciado, aunque continúa la prudencia sobre la evolución de una pandemia que podría avanzar lentamente y durante mucho tiempo. Read more
may
11
Boletín de Noticias Al Día
Infomed
Fecha lunes, 11 de mayo de 2020
Año 27 No. 113
Titulares:
1.- Investigador afirma que el SARS-CoV-2 daña la hemoglobina y que la hidroxicloroquina promete inmunidad contra el coronavirus
2.- El estudio más grande de pacientes hospitalizados con COVID-19 en los Estados Unidos vincula las comorbilidades con la agudeza de la enfermedad
3.- El SARS-CoV-2 ‘entra’ en el sincrotrón
4.- La COVID-19 influirá negativamente en el control y abordaje del paludismo
5.- Desarrollada una nueva terapia prometedora contra uno de los cánceres de mama más agresivos
6.- Un estilo de vida saludable reduce casi a la mitad el riesgo de cáncer colorrectal
Noticias ampliadas:
1.- Investigador afirma que el SARS-CoV-2 daña la hemoglobina y que la hidroxicloroquina promete inmunidad contra el coronavirus
Una investigadora italiana de farmacología afirma que la COVID-19 daña la hemoglobina, afectando por ello la capacidad de los glóbulos rojos para transportar oxígeno por todo el cuerpo, afectando los pulmones, lo que conduce al síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA).
En una explicación de su tesis al periódico, The Jerusalem Post, Annalisa Chiusolo dijo que su teoría proporciona las respuestas a varias preguntas sobre el nuevo coronavirus, incluida la mayor vulnerabilidad demostrada por los hombres, particularmente los diabéticos, de enfermarse gravemente por el virus, así como la menor tasa de infección por el SARS-CoV-2 entre mujeres embarazadas y niños. Chiusolo cree que comprender este mecanismo puede allanar el camino para un descubrimiento más rápido de medicamentos altamente efectivos para tratar el virus.
Chiusolo, graduada de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Perugia, Italia, y quien trabaja como farmacéutica en el país, ha publicado su teoría en algunos de los principales periódicos italianos. Según Chiusolo, el SARS-CoV-2 depende de las porfirinas para sobrevivir y posiblemente para replicarse, lo que hace que ataque la hemoglobina, la proteína que transporta oxígeno en la sangre, con el resultado de menos oxígeno disponible para el cuerpo. Como resultado de menos oxígeno, el dióxido de carbono se acumula.
Chiusolo también evaluó el uso de la hidroxicloroquina para tratar el SARS-CoV-2 y descubrió que, además de tener un efecto antiviral e inmunomodulador, el fármaco se une a la ferriprotoporfirina del éster metílico de ecgonina (EME), bloqueando así la enzima clave del paludismo.
La ferriprotoporfirina es el grupo responsable de la unión de la hemoglobina al oxígeno. Chiusolo cree que se puede utilizar un mecanismo similar contra el SARS-CoV-2. Su teoría es respaldada por un estudio realizado por una universidad china que demuestra que el SARS-CoV-2 se une a la cadena beta de la hemoglobina, inhibiendo así el metabolismo de la EME.
Según Chiusolo, la hidroxicloroquina podría actuar como profiláctico, evitando o limitando los síntomas de la COVID-19, mientras se formula una vacuna que estimula específicamente la respuesta de anticuerpos del cuerpo. Chiusolo cree que la hidroxicloroquina podría hacer que el paciente sea inmune al COVID-19 y/o limitar sus efectos secundarios, pero admitió que el medicamento tiene algunos efectos secundarios graves, especialmente entre los pacientes con enfermedades cardíacas.
2.- El estudio de enfermos hospitalizados con COVID-19, vincula las comorbilidades con la agudeza de la enfermedad
Un análisis de las historias clínicas electrónicas (HCE) de enfermos hospitalizados con COVID-19 ha descubierto varias comorbilidades como un factor clave en la agudeza de la enfermedad.
El Consorcio de Investigación sobre COVID-19 de Northwell Health, con el apoyo de los Institutos Feinstein de Investigación Médica (Manhasset, Northwell, Estados Unidos), describió el curso clínico y los resultados de 5 700 pacientes de Northwell, hospitalizados con COVID-19, la cohorte de enfermos hospitalizados más grande hasta la fecha, de los Estados Unidos, entre el 1 de marzo y el 4 de abril de 2020.
La mayoría de los enfermos en el estudio eran hombres, y la edad media de todos los enfermos tratados era de 63 años. Aproximadamente un tercio de todos los enfermos (1 734) presentaron fiebre, 986 tuvieron una frecuencia respiratoria alta y 1 584 pacientes recibieron oxígeno suplementario. En promedio, los enfermos fueron dados de alta después de cuatro días. Las tasas de mortalidad fueron más altas para los enfermos masculinos que para las mujeres en cada intervalo en adultos, de 10 años.
Los hallazgos del Consorcio de Investigación sobre COVID-19 de Northwell Health, demostraron que la hipertensión (57 %), la obesidad (41 %) y la diabetes, 34 fueron las comorbilidades más comunes en los enfermos estudiados con COVID-19. Los enfermos con diabetes tenían más probabilidades de recibir ventilación mecánica invasiva, recibir tratamiento en la unidad de cuidados intensivos (UCI) o desarrollar enfermedad renal aguda.
De los 2 634 enfermos hospitalizados para los que se conocían los resultados, el 14 % recibió tratamiento en la UCI, el 12 % recibió ventilación mecánica invasiva y el 3 % recibió tratamiento de reemplazo renal. A partir del 4 de abril de 2020, para los enfermos que requieren ventilación mecánica (n = 1151, 20,2 %), 38 (3,3 %) fueron dados de alta vivos, 282 (24,5 %) fallecieron y 831 (72,2 %) permanecieron en el hospital.
“A través de nuestro consorcio, compartiremos nuestros conocimientos clínicos y científicos a medida que evolucionamos las formas de cuidar y tratar a los enfermos con COVID-19”, dijo Karina W. Davidson, PhD, MASc, profesora y vicepresidente sénior de los Institutos Feinstein.
“Estos estudios observacionales y otros resultados de ensayos clínicos aleatorizados de los Institutos Feinstein mejorarán la atención para los demás que enfrentan brotes de COVID”, agregó Kevin J. Tracey, MD, presidente y director ejecutivo de los Institutos Feinstein.
3.- El SARS-CoV-2 ‘entra’ en el sincrotrón
Los científicos que luchan contra el nuevo coronavirus tienen a su disposición varias superestructuras y estructuras singulares como el ALBA.
El pasado 13 de marzo, la fuente de luz del sincrotrón ALBA, ubicada en Cerdanyola del Vallés, cerca de la Universidad Autónoma de Barcelona y su parque científico, detuvo parte de su actividad debido al Estado de Alarma decretado por el Gobierno para hacer frente a la pandemia, aunque el centro siguió abierto de forma telemática, especialmente a la espera de prestar servicio a investigaciones biomédicas relacionadas con el SARS-CoV-2 y la COVID-19 y las posibles estrategias para combatirlo (vacunas, terapias…). Y el 15 de abril sonó la primera campana: una empresa farmacéutica (se guarda el anonimato) realizará experimentos en su línea de luz Xaloc, dentro de una investigación sobre COVID-19.
Xaloc es una línea de difracción de macromoléculas, informan fuentes autorizadas del ALBA. “Se colocan muestras, sobre todo cristales de proteínas, ante la luz de sincrotrón. Los electrones de los átomos de la muestra difractan esta luz y un detector de alta resolución recoge esta luz difractada. Así, se obtiene un patrón de difracción, y a partir de él se realizan análisis y cálculos para reconstruir la estructura tridimensional de la muestra. Es muy típico usar esta línea para ver cómo los fármacos interaccionan con proteínas, por ejemplo, a nivel 3D de estructura. Ya se ha hecho con otras enfermedades como el paludismo o la enfermedad del sueño”.
El ALBA se inauguró hace ya diez años, el 22 de marzo de 2010, un periodo en el que ha prestado servicio a personal científico de 1 850 instituciones y centros de investigación de 45 países distintos que han realizado más de 1 500 experimentos que han sido recogidos en unas 1 100 publicaciones en revistas especializadas.
Actualmente, el sincrotrón dispone de 8 líneas de luz y 5 más están en fase de construcción, equipadas con técnicas capaces de analizar la materia a escala atómica y molecular gracias a la gran calidad de la luz de sincrotrón producida. Las fuentes del ALBA informan de que están a la espera de más proyectos relacionados con la pandemia y aclaran que el caso del sincrotrón es un poco especial, ya que el proceso es más largo en el sentido de que se deben diseñar los experimentos, preparar las muestras, etc., para venir a hacer investigaciones en las líneas de luz. Es un paso más después de que los diferentes centros de investigación hayan empezado a investigar hace unas semanas. Deben proponer un experimento para el ALBA según las necesidades que se vayan encontrando estos días. Aseguran que, por su parte, “lo tenemos todo preparado y estamos a disposición de estos centros, nacionales o internacionales, para cuando necesiten nuestro equipamiento”.
Estos días, casualmente, se ha hecho pública la resolución provisional en espera de la formalización definitiva de la última convocatoria para la asignación de cofinanciación procedente del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (Feder) para la realización de proyectos cooperativos de creación, construcción, adquisición y mejora de equipamientos y plataformas científicas y tecnológicas compartidas. Entre los proyectos estratégicos aprobados se encuentran dos propuestas: una liderada por el Instituto Catalán de Nanociencia y Nanotecnología (ICN2) y otra por el Instituto de Biología Molecular de Barcelona (IBMB-CSIC), que gracias al esfuerzo concertado de nueve entidades de investigación permitirán instalar en el ALBA varios equipamientos de microscopia electrónica avanzada.
Más recursos para los investigadores de la COVID-19
Otra superestructura, la del Centro Nacional de Supercomputación de Barcelona (BSC), que colabora en la lucha contra la pandemia desde diferentes vertientes: bioinformática; inteligencia artificial y procesamiento del lenguaje natural y técnicas de big data, y uso del superordenador MareNostrum 4. Y también lo hace ya la Sala Blanca del Instituto de Microelectrónica de Barcelona (IMB-CNM), que participa en el proyecto europeo Convat para diseñar un test en tiempo real, sencillo y barato, coordinado por el ICN2.
4.- La COVID-19 influirá negativamente en el control y abordaje del paludismo
Desde la Organización Mundial de la Salud y Médicos Sin Fronteras, alertan del impacto negativo que la pandemia de la COVID-19 supondrá sobre el control y abordaje del paludismo.
La situación actual de pandemia mundial de COVID-19 no ha hecho desaparecer otros problemas sanitarios que afectan a numerosos países y a millones de personas. Con motivo del Día Mundial de la Malaria o Paludismo, que se celebró el 25 de abril, la Organización Mundial de la Salud, alertó a los países que mantengan todos los servicios de control de esta enfermedad y avancen y distribuyan herramientas de prevención en esta etapa del brote.
En esta línea, Estrella Lasry, asesora de medicina tropical de Médicos Sin Fronteras, ha explicado que nos encontramos ante un panorama poco halagüeño no solo para el paludismo sino también para todas las enfermedades prevenibles por vacunas, así como para la tuberculosis y el virus de inmunodeficiencia humana (VIH). Todas aquellas enfermedades con mayor incidencia y prevalencia en zonas con sistemas de salud débiles se multiplicarán.
Desde la OMS se alerta, además, de que interrumpir las campañas de fumigación, de entrega de mosquiteros y de acceso a medicamentos podría duplicar las muertes por paludismo en el África subsahariana, en comparación con los datos recogidos en el Informe de Paludismo de 2018.
La organización ha analizado nueve posibles escenarios de interrupción en el acceso a las herramientas de control de la infección en 41 países. En el peor de ellos, se suspenderían las campañas de fumigación y habría una reducción del 75 % en el acceso a los antipalúdicos, lo que llevaría, según han estimado, a 769 000 muertes en el África subsahariana en 2020, el doble de las contabilizadas en 2018. Esto supondría una mortalidad por paludismo como la registrada hace 20 años.
A propósito del informe de la OMS, Lasry ha puntualizado que, aunque no se han podido incluir todos los datos en este modelling y las conclusiones no son predicciones exactas, sí permiten bosquejar una fotografía del efecto que la COVID-19 puede suponer en estos países. “Se calcula que se produzca un aumento entre el 20 y el 200 % en las muertes por paludismo en función de los países”.
COVID-19 y Paludismo
De momento, los casos de COVID-19 en África subsahariana representa una pequeña proporción del total mundial, aunque van aumentando cada semana y ya son 45 países los que tienen casos confirmados. Esta situación hace que, según la OMS, estos países tengan la oportunidad de minimizar las interrupciones en la prevención y el tratamiento de paludismo durante el brote de COVID-19.
La OMS insta a acelerar las campañas masivas de control vectorial como las campañas de distribución de mosquiteros tratados con insecticidas y de fumigación, ya que se ha tenido conocimiento de la suspensión de estas acciones en algunos países por la alarma generada ante la posible exposición a COVID-19. Todas estas campañas deben mantenerse asegurando la protección de trabajadores y comunidades contra la transmisión del coronavirus.
Según Lasry, “la distribución de mosquiter0s ya se ha visto afectada por la COVID-19, aunque algunos países como Benin, República Democrática del Congo, Chad y Sierra Leona la han adelantado”. Si combinamos ese retraso con el paludismo estacional que comienza en junio o en julio en la parte de África Occidental, “retrasar más la distribución de mosquiteros implica que no van a tener los recursos disponibles para la próxima temporada”.
Asimismo, la OMS advierte de que deben mantenerse las terapias preventivas para mujeres embarazadas y niños, así como la realización de pruebas diagnósticas y el suministro de medicamentos antipalúdicos. De hecho, la implantación de quimioprevención en algunos países en menores de cinco años ha permitido la reducción de los casos de paludismo hasta en un 60-70 % y la mortalidad entre el 30 y el 40 %. «Si esas actividades no se realizan a nivel comunitario y preventivo, el impacto también puede ser bastante importante. Lo mismo ocurriría en el caso de las embarazadas», ha añadido Lasry.
Según la OMS, experiencias previas de otros brotes, como el de ébola entre 2014 y 2016, ha demostrado que ante estas situaciones la lucha contra el paludismo se resiente y se produce un gran aumento en los contagios y muertes por esta causa. Por este motivo es fundamental mantener las medidas de prevención, detección y tratamiento.
Se espera, según Lasry, una reducción en el nivel de detección y control de los casos de paludismo por una disminución en la atención de salud primaria y comunitaria, por menor acceso a las estructuras de salud por el miedo de la población, así como una reducción del personal por infección o por dedicación a la respuesta al COVID-19. “Esperamos que no haya tanto impacto por mortalidad en el contexto africano como ha habido en España, aunque solamente sea por el rango de edad de los sanitarios”.
Mayor mortalidad
Se va a producir un exceso de mortalidad de una enfermedad que ya teníamos un poco más controlada en algunas zonas y que podía ser prevenible. Todo el trabajo que se ha hecho en estos años para reducir el número de muertes y de casos por paludismo y dar a la población una mejor calidad de vida va a verse menguado a consecuencia de la COVID-19, sobre todo si no se mantiene un foco sanitario al respecto. Desde MSF se apunta a que la falta de personal y de camas en África impedirá el manejo clínico de muchas patologías: «Si lo estamos viendo en sitios con sistemas de salud tan potentes como el español, en África el efecto se multiplicará».
El paludismo y la COVID-19 pueden tener sintomatología parecida, aunque no afecten a la misma población. Los casos de paludismo se dan principalmente en niños menores de 5 años. Hacer un análisis de mortalidad retrospectiva de enfermedades con síntomas parecidos; fiebre, dificultad respiratoria y diarrea, sería muy difícil discernir a qué, atribuir unas muertes u otras”.
En el caso de Asia, en vías de eliminación del paludismo, la COVID-19 va a suponer un retraso de todos los esfuerzos de lucha, de control y de detección de los casos, ha concluido Lasry.
Problemas de suministro
Desde la OMS añaden que esta pandemia mundial ha provocado también que haya habido interrupciones en las cadenas de suministro de productos esenciales como mosquiteros tratados con insecticidas, pruebas diagnósticas y medicamentos, debido al cierre de fábricas o los problemas en las exportaciones e importaciones de material.
El tratamiento de la COVID-19 incluye el uso de cloroquina e hidroxicloroquina. Ambos compuestos comparten el mismo principio activo que la amodiaquina, uno de los principales fármacos de tratamiento del paludismo. “Ya se está hablando de un impacto en la producción de artesunato amodiaquina por la producción extra de cloroquina, así como una increíble subida del precio de la molécula que comparten”, ha explicado Lasry.
5.- Desarrollada una nueva terapia prometedora contra uno de los cánceres de mama más agresivos
Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han desarrollado una nueva y esperanzadora terapia contra uno de los cánceres de mama más agresivos.
La terapia consiste en combinar un anticuerpo frente a la proteína HER3 con un fármaco altamente citotóxico, creándose un nuevo fármaco que se denomina EV20/MMAF. Según ha demostrado en el estudio publicado en la revista EMBO Molecular Medicine, el tratamiento ha probado su eficacia en animales y ahora deberá ser sometido a ensayos clínicos. El cáncer de mama HER2+ es muy agresivo y representa el 20 % de todos los casos de cáncer de mama.
El estudio ha sido dirigido por Atanasio Pandiella, investigador principal del Centro de Investigación del Cáncer (CIC-IBMCC, centro mixto del CSIC y la Universidad de Salamanca), y Alberto Ocaña, de la Universidad de Castilla La Mancha y la Unidad CRIS Cáncer de nuevas terapias en el Hospital Clínico de San Carlos de Madrid, que lideran el grupo de Investigación CRIS para cáncer de mama y ovario.
El estudio se ha centrado en aquellos tumores que son resistentes a las terapias actuales para ofrecer una alternativa a las pacientes. El doctor Pandiella detalla cómo han desarrollado la investigación: “El estudio se ha realizado tanto en células tumorales humanas HER2+ en cultivo, como en animales. En estos animales inyectados con células de cáncer de mama HER2+, el fármaco EV20/MMAF fue capaz de ejercer un potente efecto antitumoral.”
Eficacia contra tumores rebeldes
Uno de los datos más espectaculares se observó en estos animales inyectados con células resistentes a un fármaco convencional llamado trastuzumab. En estos animales, los tumores resistentes a trastuzumab se erradicaron mediante una única dosis del fármaco EV20/MMAF. Tras un seguimiento de un año, no se observó ninguna recidiva en los animales analizados. Este resultado es importante porque abre la esperanza de que el tratamiento con EV20/MMAF pueda ser utilizado para controlar tumores HER2+ rebeldes a los tratamientos convencionales, detalla Pandiella.
Ahora, tras estos resultados obtenidos con modelos animales, el siguiente paso será verificar la eficacia del tratamiento mediante el desarrollo de un ensayo clínico. Estamos ya dando pasos en esta dirección, ratifica Pandiella.
Este trabajo no se hubiera podido llevar a cabo sin el apoyo de CRIS contra el Cáncer, que durante siete años financia con más de 50 000 euros anuales a este grupo de investigación que trabaja coordinadamente desde Salamanca, Albacete y Madrid.
Referencia bibliográfica:
Gandullo‐Sánchez L., Capone E., Ocaña A., Lacobelli S., Sala G., Pandiella A,. HER3 targeting with an antibody‐drug conjugate bypasses resistance to anti‐HER2 therapies. EMBO Molecular Medicine. DOI: 10.15252/emmm.201911498
6.- Un estilo de vida saludable reduce casi a la mitad el riesgo de cáncer colorrectal
Investigadores españoles han demostrado que llevar una alimentación saludable, realizar actividad física y limitar la ingesta de alcohol y tabaco está asociado con un 48 % menos riesgo de desarrollar cáncer colorrectal, el segundo tipo de tumor más frecuente en mujeres y el tercero en hombres.
Las recomendaciones para evitar el desarrollo de cáncer colorrectal incluyen una alimentación saludable, actividad física y reducir la ingesta de alcohol y tabaco.
Los últimos resultados del estudio PREDIMED (PREvención con DIeta MEDiterránea), muestran una asociación protectora entre seguir las últimas recomendaciones del organismo internacional World Cancer Research Fund/American Institute for Cancer Research (WCRF/AICR), mantener un estilo de vida saludable y el riesgo de desarrollar cáncer colorrectal. El trabajo publicado en el Journal of Clinical Medicine.
El cáncer colorrectal supone un importante problema de salud pública en el mundo, ya que es el segundo cáncer más frecuente en las mujeres y el tercero en los hombres. En 2018, hubo más de 1,8 millones de casos y se prevé que su prevalencia aumente debido al crecimiento de la población de edad avanzada, así como la adopción de hábitos y estilos de vida occidentalizados.
En 2018, hubo más de 1,8 millones de casos de cáncer colorrectal.
De hecho, existen evidencias robustas que han relacionado el consumo de alimentos como las carnes rojas y procesadas, y el exceso de ingesta de bebidas alcohólicas con el desarrollo de cáncer colorrectal.
Sin embargo, además de la calidad de la dieta, hay otros factores de estilo de vida que también podrían desempeñar un papel importante en el desarrollo de enfermedades crónicas como el cáncer.
Con la finalidad de profundizar en esta cuestión, los investigadores del Centro de Investigación Biomédica en Red de la Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CIBEROBN), en colaboración con otros grupos de investigación del estudio PREDIMED, investigaron la asociación entre dos índices de estilo de vida y el riesgo de desarrollar cáncer colorrectal en individuos con alto riesgo cardiovascular.
El primero, denominado Índice WCRF/AICR 2018, evalúa el cumplimiento de siete de las últimas recomendaciones del WCRF/AICR para la prevención del cáncer: 1) mantener un peso saludable; 2) realizar actividad física; 3) seguir una dieta rica en alimentos integrales, verduras, frutas y legumbres; 4) limitar el consumo de comida rápida y otros alimentos procesados ricos en grasas y azúcares; 5) restringir el consumo de carnes rojas y procesadas; 6) reducir la ingesta de bebidas azucaradas; y 7) limitar el consumo de alcohol.
El segundo índice, propuesto por investigadores de la Universidad de Harvard, Estados Unidos, en 2018, se denomina Índice de Estilo de Vida de Bajo Riesgo y sirvió de herramienta para medir el seguimiento de cinco factores de estilo de vida saludables: 1) no fumar; 2) no ingerir alcohol; 3) realizar actividad física regularmente; 4) mantener un índice de masa corporal adecuado y 5) seguir una dieta saludable.
Más de 7 000 participantes
Después de analizar datos de 7 216 participantes de una edad de 55 a 80 que fueron estudiados durante 6 años, se observó que aquellos individuos que presentaban una mayor adherencia a las recomendaciones específicas para la prevención del cáncer (seguimiento de al menos 5 recomendaciones de las 7 consideradas), presentaban un 48 % menos riesgo de desarrollar cáncer colorrectal en comparación con aquellos que siguieron menos.
Los participantes con mayor consumo de bebidas azucaradas mostraron un 58 % más riesgo de desarrollar cáncer colorrectal.
Por otro lado, de todas las recomendaciones de prevención de cáncer, la que mostró una mayor asociación con el riesgo de cáncer colorrectal fue el consumo de bebidas azucaradas. Así, se observó que aquellos participantes con un mayor consumo de estas bebidas (más de 250 ml/día, equivalente a más de un vaso al día) mostraban un 58 % más riesgo de desarrollar cáncer colorrectal en comparación con los que no las consumían.
Asimismo, también se observó que una mayor adhesión a un estilo de vida saludable, valorado mediante el índice de estilo de vida de bajo riesgo (cumplir con más de 3 de las 5 recomendaciones), se asociaba con un 52 % menos riesgo de desarrollar este cáncer.
Referencia:
Barrubés, L.; Babio, N.; Hernández-Alonso, P.; Toledo, E.; Ramírez Sabio, J.B.; Estruch, R.; Ros, E.; Fitó, M.; Alonso-Gómez, A.M.; Fiol, M.; Lapetra, J.; Serra-Majem, L.; Pintó, X.; Ruiz-Canela, M.; Corella, D.; Castañer, O.; Macías- González, M.; Salas-Salvadó, J. Association between the 2018 WCRF/AICR and the Low-Risk Lifestyle cores with Colorectal Cancer Risk in the Predimed Study. J. Clin. Med. 2020, 9(4), 1215.
Selección, edición y composición: Dra. María Elena Reyes González
may
11
Desde la Organización Mundial de la Salud y Médicos Sin Fronteras, alertan del impacto negativo que la pandemia de la COVID-19 supondrá sobre el control y abordaje del paludismo. Read more
may
8
Boletín de Noticias Al Día
Infomed
Fecha: viernes, 08 de mayo de 2020
Año 27 No. 111
Titulares:
1.- La genética, otra clave de la desigualdad frente a la COVID-19
2.- COVID-19: No hay evidencia científica de los supuestos efectos protectores de la nicotina
3.- Descubren una proteína esencial que controla el desarrollo y las funciones de los vasos sanguíneos del cerebro
4.- Los anticoagulantes pueden mejorar la supervivencia en las hospitalizaciones por COVID-19
5.- Identifican en ratones una proteína clave para garantizar la regeneración del hígado tras un trasplante o cirugía
6.- La única forma de frenar los contagios es encontrar a posibles infectados sin síntomas
Noticias ampliadas:
1.- La genética, otra clave de la desigualdad frente a la COVID-19
¿Por qué pacientes jóvenes y sin patologías previas se hallan en cuidados intensivos a causa de la COVID-19? Frente a uno de los misterios de este virus, los científicos siguen la pista de la predisposición genética.
La gran mayoría de enfermos graves de la COVID-19 son personas mayores que ya sufrían patologías diversas.
Pero el genetista Jean-Laurent Casanova estudia el 4 ó 5 % restante, esto es los menores de 50 años que se hallaban en buen estado de salud y son víctimas de formas graves del coronavirus.
Por ejemplo, alguien que podía correr un maratón en octubre de 2019 y que en abril de 2020 se halla en cuidados intensivos, intubado y con un respirador mecánico, afirma a la AFP Casanova.
La hipótesis es que estos enfermos tienen variaciones genéticas que permanecen silenciosas hasta que se encuentran con el virus, prosigue este codirector del Laboratorio de genética humana de enfermedades infecciosas, basado en el Instituto Imagine de París y en la universidad Rockefeller de Nueva York.
Por ello, el consorcio Covid Human Genetic Effort empezó a reclutar a pacientes principalmente de China, Irán, Japón, Europa y América del Norte.
A estos pacientes se les toma una muestra de sangre, se analizan sus secuencias de ADN y se seleccionan variaciones genéticas candidatas, para incriminarlas o exculparlas, indica el doctor Casanova.
Años atrás, la existencia de enfermos graves de la COVID-19 sin motivo aparente se habría achacado al azar, pero no es solo una cuestión de suerte, explica Jacques Fellay, investigador del Hospital Universitario Vaudois y de la Escuela Politécnica Federal de Lausana.
Hoy en día, tenemos la capacidad de disecar el genoma de estas personas y ver si tienen o no una mutación rara que podría volverles especialmente susceptibles al SARS-CoV-2, explica a la AFP este experto en genómica y enfermedades infecciosas.
La ciencia identificó en estos últimos años las variaciones genéticas responsables de predisposiciones a varias enfermedades infecciosas, desde la tuberculosis hasta formas graves de gripe, pasando por encefalitis virales.
Pero la clave para la COVID-19 no está forzosamente relacionada con una mutación genética única, según los expertos.
Nuestras defensas inmunitarias funcionan un poco como el mecanismo de un reloj, cuyos elementos deben funcionar juntos, subraya Fellay.
Puede que haya granos de arena en varios lugares del engranaje y cada uno de estos granos puede ser diferente en un mismo grupo de pacientes, pero el resultado puede ser el mismo, es decir, una forma grave de la covid-19, según este médico suizo.
Es por ello que debemos contar con una muestra muy amplia y una colaboración entre investigadores de todo el mundo, afirma Mark Daly, director del Instituto de Medicina Molecular de Helsinki.
Así, la iniciativa COVID-19 Host Genetic, persigue reclutar a al menos 10 000 pacientes y compartir los resultados entre unos 150 centros de investigación, con la esperanza de lograr informaciones útiles durante el verano boreal.
Pero el tiempo que se tarde en identificar las variantes genéticas implicadas dependerá de lo que nos reserve la Señora Naturaleza, previene Fellay.
A veces damos con blancos fáciles de identificar, pero también podemos invertir meses pasando revista pacientemente, como monjes copistas, a nuestros archivos informáticos inmensos y a hacer largos análisis.
Si este trabajo diera sus frutos, podría conducir a pistas terapéuticas.
Si encontramos indicios que nos orientan hacia un gen para el que ya existe un medicamento, entonces podríamos simplemente reconvertir el fármaco, según Daly.
Pero no hay ninguna garantía
Si no encontramos nada contra la deficiencia genética, podrían hacer falta cinco años para desarrollar nuevas moléculas, insiste Fellay. O lo que sería peor: si no se pudiera hacer nada contra la mutación o si los efectos secundarios de un tratamiento fueran demasiado importantes.
Por otro lado, la investigación genética sobre el nuevo coronavirus también versa sobre la diversidad de los síntomas y la resistencia de algunas personas.
Por ejemplo, enfermeras, médicos, parejas de pacientes que no desarrollan la enfermedad y ni siquiera se contagian, explica Casanova.
Para estos casos, se trata de la hipótesis contraria: Estos individuos podrían tener variaciones genéticas que los vuelven resistentes al virus, añade.
Es el caso de otros virus, como una mutación del gen CCR5 que confiere una inmunidad natural contra el VIH.
Este hallazgo permitió desarrollar estrategias terapéuticas: dos pacientes fueron declarados curados en 2011 y 2020 del virus del sida tras un trasplante de células madre de donantes portadores de esta mutación. También se desarrolló un medicamento sobre esta base, el maraviroc.
mayo 07/2020 (AFP). Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2019. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.
2.- COVID-19: No hay evidencia científica de los supuestos efectos protectores de la nicotina
Sanidad ha advertido que los estudios difundidos sobre posibles efectos beneficiosos del tabaco en la COVID-19 son muy preliminares y no tienen en cuenta los daños de la nicotina y el humo en las vías respiratorias de las personas fumadoras y en su sistema inmunitario. Por el contrario, sí existen investigaciones que demuestran cómo fumar conlleva un riesgo 133 veces mayor de desarrollar una forma grave de sus síntomas.
Fumar se asocia con la progresión negativa de la COVID-19
No hay evidencia científica que demuestre los supuestos efectos protectores de la nicotina frente a la COVID-19. Así ha dejado claro el Ministerio de Sanidad, que subraya cómo estos estudios no tienen en cuenta los efectos perjudiciales del tabaquismo en la salud, que daña las vías respiratorias y el sistema inmunitario.
En la COVID-19, existen investigaciones que demuestran una peor evolución de la enfermedad en pacientes fumadores
En los últimos días se han difundido investigaciones realizadas en otros países que hablan del posible efecto beneficioso que la nicotina podría tener en el proceso de infección del virus que provoca la COVID-19.
En estos trabajos se atribuye a la nicotina propiedades antiinflamatorias en los pacientes, lo que se relaciona con uno de los síntomas de la enfermedad, un cuadro inflamatorio agudo que provoca el empeoramiento del proceso infeccioso.
Sin embargo, estos estudios son muy preliminares y no han pasado por el proceso de revisión por pares. Además, no se tienen en cuenta los perjuicios que produce la nicotina y el humo del tabaco en las vías respiratorias y en el sistema inmunitario, consecuencias sobre las que sí existe evidencia científica abundante.
Anteriores trabajos también probaron que el consumo de tabaco empeora el curso de las enfermedades respiratorias.
En el caso de la COVID-19, existen investigaciones que demuestran una peor evolución de la enfermedad en pacientes fumadores y que indican que fumar conlleva un riesgo 133 veces mayor de desarrollar una forma grave de los síntomas que en personas no fumadoras.
Fumadores más vulnerables
Según la OMS, resulta probable que los fumadores sean más vulnerables a la infección causada por el nuevo coronavirus.
A día de hoy, las revisiones sobre la relación entre fumar y la progresión de la COVID-19 concluyen, basándose en la evidencia actual, que fumar se asocia con la progresión negativa y resultados adversos en la enfermedad.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), resulta probable que los fumadores sean más vulnerables a la infección causada por el coronavirus, como consecuencia de la manipulación de los cigarrillos y el contacto de estos con los labios.
3.- Descubren una proteína esencial que controla el desarrollo y las funciones de los vasos sanguíneos del cerebro
Investigadores de la Facultad de Medicina Yong Loo Lin, de la Universidad Nacional de Singapur, han informado del descubrimiento de una proteína llamada MFSD7c en las células de los vasos sanguíneos del cerebro, fundamental para su desarrollo y el crecimiento cerebral.
Estos hallazgos, que publican en línea en el Journal of Clinical Investigation, pueden allanar el camino para una mejor comprensión de los nutrientes esenciales necesarios para la salud de los vasos sanguíneos y el crecimiento del cerebro.
Los vasos sanguíneos del cerebro son redes fundamentales para mantener las funciones cerebrales ya que controlan el intercambio de nutrientes, gases y desechos entre las células neuronales y la sangre. Los defectos en ellos provocan enfermedades que amenazan la vida, como derrames cerebrales y hemorragias cerebrales. Todavía no se comprende completamente cómo absorben nutrientes para sus propias funciones y cómo suministran al cerebro nutrientes esenciales.
MFSD7c es un transportador de proteínas huérfanas que se ha relacionado con el síndrome de Fowler. Los sujetos afectados con variaciones en el gen Mfsd7c presentan signos de defectos neurológicos graves. Las características típicas de esta enfermedad son hidrocefalia congénita, hidranencefalia, hipervasculación y adelgazamiento de las cortezas en el sistema nervioso central (SNC).
Estas anormalidades del desarrollo están asociadas con una alta mortalidad prenatal. En este estudio innovador, los investigadores de NUS revelaron los efectos de la deficiencia de Mfsd7c en ratones y lo compararon con los hallazgos fenotípicos en humanos con mutaciones bi-alélicas de Mfsd7c.
Descubrieron que se necesita MFSD7c para el crecimiento normal de los vasos sanguíneos del cerebro y la ablación de este gen produce vasculopatía asociada a microcefalia en ratones y humanos.
En el estudio, dirigido por el profesor asistente Long Nam Nguyen, del Departamento de Bioquímica y su equipo (los becarios posdoctorales Pazhanichamy Kalailingam y Toan Quoc Nguyen, y los estudiantes de pregrado Xiu Ru Toh y Kai Qi Wang), los investigadores descubrieron que MFSD7c no solo es esencial para el desarrollo de vasos sanguíneos cerebrales, pero esencial para el crecimiento cerebral.
La pérdida de MFSD7c causa una reducción severa de la densidad de los vasos sanguíneos y funciones que resultan en hipoxia y muerte celular neuronal. La deficiencia de MFSD7c también causa microcefalia en ratones y humanos.
Aunque los mecanismos detallados por los cuales MFSD7c regula estos dos procesos aparentemente relacionados requieren más investigaciones, su estudio sugirió que las moléculas transportadas al cerebro por MFSD7c son críticas para el desarrollo y las funciones del cerebro.
Los investigadores observaron que muchos transportadores de proteínas se expresan en los vasos sanguíneos del cerebro. Sin embargo, lo que sabemos sobre el cerebro humano aún es limitado.
Los nutrientes que el cerebro necesita durante el desarrollo temprano y en la edad adulta aún no se han descubierto por completo. Nuestro estudio ayudó a revelar que Mfsd7c es una puerta de entrada fundamental en los vasos sanguíneos, probablemente al aportar nutrientes esenciales al cerebro, explica el doctor Nguyen. Este estudio abre nuevas vías de investigación destinadas a identificar los nutrientes esenciales transportados a través de los vasos sanguíneos del SNC para el crecimiento y las funciones del cerebro.
Estamos buscando activamente estas preguntas científicas con la esperanza de que los resultados de nuestra investigación puedan utilizarse para el tratamiento de enfermedades neuronales mediante la manipulación de moléculas esencialmente nutricionales requeridas por el cerebro, concluye.
mayo 07/2020 (Europa Press) -Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2019. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.
Referencia:
Pazhanichamy Kalailingam, Kai Qi Wang, Xiu Ru Toh, Toan Q. Nguyen, Madhuvanthi Chandrakanthan, Zafrul Hasan, Clair Habib, Aharon Schif3 Francesca Clementina Radio, Bruno Dallapiccola, Karin Weiss, and Long N. Nguyen.. Deficiency of MFSD7c results in microcephaly-associated vasculopathy in Fowler síndrome. Journal of Clinical Investigation. First published May 5, 2020 Free access | 10.1172/JCI136727
4.- Los anticoagulantes pueden mejorar la supervivencia en las hospitalizaciones por COVID-19
Un nuevo estudio muestra que los pacientes hospitalizados con COVID-19 tratados con anticoagulantes tienen un mejor pronóstico vital sin incrementar el riesgo de sangrado. Estos resultados podrían cambiar las guías de tratamiento para prevenir la coagulación asociada con el nuevo coronavirus, una de las principales complicaciones de la enfermedad.
El estudio se ha realizado en casi 3 000 personas que eran hospitalizadas por COVID-19. Una de las principales complicaciones que dificulta el manejo de los pacientes con COVID-19 es la formación de coágulos de sangre que puede provocar eventos tromboembólicos potencialmente mortales, como infartos o ictus.
Una nueva investigación, publicada en The Journal of the American College of Cardiology (JACC), confirma que los anticoagulantes, fármacos que ralentizan la coagulación de la sangre, son capaces de mejorar la supervivencia de las personas hospitalizadas con el virus al prevenir estos posibles eventos asociados.
Los anticoagulantes pueden desempeñar un papel importante en el cuidado de los pacientes con COVID-19 al prevenir posibles eventos mortales asociados, afirma Valentín Fuster.
Liderado por Valentín Fuster, director del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) y del Instituto Mount Sinai Heart, de Nueva York, el estudio realizado en casi 3 000 personas podría aportar una nueva visión sobre cómo tratar y manejar a los pacientes con COVID-19 una vez que ingresan en el hospital.
Los anticoagulantes, administrados por vía oral, subcutánea o intravenosa, pueden desempeñar un papel importante en el cuidado de los pacientes con COVID-19 al prevenir posibles eventos mortales asociados, como ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares y embolia pulmonar, asegura Fuster.
El uso de los fármacos anticoagulantes se debe considerar cuando los pacientes ingresan en Urgencias y han dado positivo por el nuevo coronavirus. Sin embargo, cada caso debe evaluarse de forma individualizada para tener en cuenta el riesgo potencial de sangrado, apunta.
Otro reciente estudio, también publicado en JACC,
explicaba que la respuesta inflamatoria que provoca el virus favorece la aparición de trombosis venosa o arterial, así como de lesión miocárdica, miocarditis y arritmia.
Sus autores señalaban que las personas infectadas por el coronavirus tienen un mayor riesgo de padecer una enfermedad tromboembólica venosa (ETV, trombosis venosa y embolia pulmonar). Las razones eran que estos pacientes presentan parámetros de coagulación de la sangre anormales o niveles de D-dímero muy elevados (marcador de riesgo de ETV).
Dosis terapéuticas de anticoagulantes
En este nuevo trabajo, los investigadores del Centro de Informática COVID Mount Sinai han evaluado los datos de 2 773 pacientes confirmados con el virus, ingresados en cinco hospitales en Nueva York entre el 14 de marzo y el 11 de abril de 2020.
En concreto, analizaron las tasas de supervivencia de los pacientes tratados con anticoagulantes y las compararon con las de aquellos sin tratamiento. Antes de evaluar la efectividad de la anticoagulación, se consideraron ciertos factores de riesgo: edad, etnia, enfermedades preexistentes y terapia previa con anticoagulantes.
El 62,7 % de los pacientes intubados que no fue tratado con anticoagulantes falleció, en comparación con el 29,1 % de los intubados con tratamiento.
De los pacientes con COVID, 19 analizados, 786 (28 %) recibieron anticoagulación en dosis terapéuticas , más altas que las dosis preventivas que se utilizan en muchos pacientes ingresados.
Los resultados mostraron que el tratamiento con anticoagulantes se asoció con una mejor supervivencia hospitalaria, tanto dentro como fuera de las UCI.
De aquellos que no sobrevivieron, los tratados con anticoagulantes fallecieron después de pasar una media de 21 días en el hospital, en comparación con los pacientes sin tratar que murieron después de una media de 14 días en el hospital.
Además, la terapia con anticoagulación tuvo un efecto más pronunciado en los pacientes que precisaron ventilación asistida: así, el 62,7 % de los pacientes intubados que no fue tratado con anticoagulantes falleció, en comparación con el 29,1 % de los pacientes intubados tratado con anticoagulantes.
Para los autores, esto puede sugerir que los pacientes con enfermedades más graves pueden beneficiarse de esta terapia con anticoagulantes desde los primeros momentos.
Sin mayor riesgo de sangrados
La nueva investigación observó que el tratamiento con anticoagulantes no aumentó de manera significativa el riesgo de eventos adversos en forma de sangrados.
“Se ha observado un aumento en la cantidad de casos de trombos de sangre entre pacientes hospitalizados, por lo que es fundamental demostrar si los anticoagulantes tienen beneficios”, apunta Anu Lala, de la Escuela de Medicina Icahn en Mount Sinai.
Los resultados de este estudio abren la puerta a un análisis más extenso que se realizará en 5 000 pacientes con COVID-19 y que evaluará la efectividad de anticoagulantes que se prescriben actualmente.
Referencia:
Paranjpe I., Fuster V., Lala A., Russak A., Benjamin S Glicksberg, Matthew A Levin, Charney A. W. , Narula J., Fayad Z.A., Bagiella E., Zhao Sh., Nadkarni G.N.. Association of Treatment Dose Anticoagulation with In-Hospital Survival among Hospitalized Patients with COVID-19. The Journal of the American College of Cardiology (JACC).
5.- Identifican en ratones una proteína clave para garantizar la regeneración del hígado tras un trasplante o cirugía
Investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona (UB) y del Centro de Investigación Biomédica CELLEX (IDIBAPS), en colaboración con científicos de la Universidad de Sydney, la Universidad de Londres y el Instituto de Investigación Sant Joan de Déu, han identificado en un estudio con ratones una proteína clave para garantizar la recuperación y la regeneración adecuadas del hígado tras la cirugía hepática o un trasplante.
En concreto, el trabajo, publicado en la revista Hepatology y liderado por los profesores del departamento de Biomedicina Carles Rentero y Carles Enrich, ha demostrado que la regeneración del hígado después de una resección (operación que consiste en extirpar una parte del órgano) no se producía en ratones sin la proteína Anexina A6 (AnxA6).
A juicio de los investigadores, los resultados obtenidos son altamente relevantes para el número creciente de pacientes que sufren trastornos hepáticos graves en todo el mundo. Y es que, para estas dolencias, la única cura es un trasplante de hígado, generalmente parcial, y después es necesario que el órgano se reconstruya de forma completa y saludable.
El hígado de los mamíferos tiene una gran capacidad para regenerarse después de una resección, un traumatismo o una intoxicación, pero también en determinadas situaciones fisiológicas, como el embarazo o la lactancia. Esta característica del hígado es la base del éxito del trasplante a partir de donante vivo.
En este estudio, los investigadores han estudiado en ratones la función de AnxA6, una de las proteínas más abundantes del hígado. Se trata del primer estudio que identifica la función de esta proteína en el hígado in vivo, ya que se conoce muy poco de su función tanto en procesos fisiológicos como de enfermedad, ha explicado Enrich.
De hecho, los resultados muestran cómo la regeneración de este órgano tras la resección hepática no se producía en ratones sin la proteína citada, lo que provocaba la muerte de los animales. Esto se ha asociado con una caída irreversible de los niveles de glucosa en sangre, un elemento fundamental en el funcionamiento hepático.
Mejora de la supervivencia
Para reconstruir un hígado sano después de una resección, proceso denominado regeneración hepática, el remanente del órgano debe asumir las muchas funciones críticas que tiene, como por ejemplo mantener los niveles de glucosa en la sangre entre las comidas. Para que tenga lugar esa regeneración, los músculos deben descomponer proteínas con el fin de proporcionar sus constituyentes básicos, los aminoácidos, de modo que las células del hígado puedan captar y utilizar esas moléculas para elaborar glucosa, ha comentado Rentero.
En ese sentido, los investigadores han observado que los ratones sin AnxA6 no tenían unas moléculas básicas para poner en marcha la elaboración de glucosa. El estudio muestra que los transportadores SNAT4, unas proteínas de la membrana celular encargadas de captar aminoácidos, no aparecen en la superficie de las células del hígado de estos ratones, lo que imposibilita la captación de aminoácidos fundamentales como la alanina de la sangre, y por lo tanto la producción de glucosa, ha detallado Enrich.
Así, el investigador ha informado de que la reinserción en el hígado de AnxA6 mediante terapia génica o la aportación de glucosa a la bebida de los ratones después de la cirugía restableció la supervivencia de estos animales.
Según los investigadores, estos resultados abren un abanico de posibilidades respecto a si la AnxA6 o la glucosa en sangre pueden jugar un papel a la hora de mejorar la regeneración del hígado y aligerar la insuficiencia hepática en distintas condiciones patológicas.
Este trabajo podría tener a la larga un impacto clínico, pues podría cambiar los protocolos de actuación médicos durante un proceso de daño hepático. Sin embargo, todo esto es muy especulativo y, ahora mismo, no es más que una posibilidad que se debería investigar, ha zanjado Rentero.
mayo 07/2020 (Europa Press) –Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2019. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.
6.- La única forma de frenar los contagios es encontrar a posibles infectados sin síntomas
Para mantener la seguridad durante la desescalada es necesaria una estrategia de diagnóstico precoz, vigilancia y control de los nuevos casos. La catedrática de Epidemiología y Salud Pública de la Universidad Europea de Valencia explica la importancia de rastrear estas nuevas infecciones.
El Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS), consensuó ayer un nuevo plan para ampliar la capacidad de detección precoz de cualquier caso de infección activa que pueda transmitir el SARS-COV-2, causante de la actual pandemia de COVID-19.
La estrategia de diagnóstico precoz, vigilancia y control, que explicó en rueda de prensa Salvador Illa, ministro de Sanidad, se incluye dentro del Plan para la Transición hacia una Nueva Normalidad, aprobado por el Consejo de Ministros el pasado 28 de abril.
El Consejo Interterritorial consensuó un nuevo plan para ampliar la capacidad de detección precoz de cualquier caso de infección activa que pueda transmitir el SARS-CoV-2.
El objetivo consiste en “dar respuesta a la capacidad de detección precoz, el aislamiento de nuevos casos sospechosos y confirmados, así como la vigilancia y diagnóstico de los contactos estrechos, que constituyen el eje central para poder acometer la fase de transición con las máximas garantías”, según el comunicado.
“Las comunidades autónomas deberán reforzar las capacidades en Atención Primaria y todos los sistemas de información para que podamos tener una adecuada transmisión de datos”, recalcó Illa. Además de mejorar la detección, los centros de salud realizarán la vigilancia e identificación de todos los contactos.
Patricia Guillem, catedrática de Epidemiología y Salud Pública de la Universidad Europea de Valencia, subraya el alcance de estos sistemas de vigilancia epidemiológica para ser capaces de adoptar reacciones rápidas en caso de nuevos brotes. “El plan de rastreo es una medida de gran importancia para ayudar a controlar el avance de la epidemia y, por tanto, conocer la dinámica de evolución que está teniendo el virus en España”, señala Guillem.
De forma indirecta, además, permitirá analizar si las medidas de prevención y contención aplicadas durante cada una de las fases de la desescalada resultan suficientes para no provocar un rebrote de la enfermedad. “Y, en el caso de detectar una posible desviación y crecimiento del número de contagios, dar un paso atrás y volver a unas mayores restricciones”, puntualiza.
¿Cómo se deben controlar los nuevos infectados para evitar que el virus resurja durante la desescalada?
Un elemento clave para la contención de este virus, que entre sus potenciales características perjudiciales cuenta con un elevado poder de transmisión, consiste en la rápida detección y reacción para evitar que los contagios continúen diseminándose por la población.
“El plan de rastreo es una medida de gran importancia para controlar el avance de la epidemia y, por tanto, conocer la dinámica de evolución que está teniendo el virus en España”, señala Patricia Guillem
Para llevar a cabo esta tarea, es necesario disponer de un importante equipo de rastreadores que ayuden a analizar y reportar la situación del virus, en tiempo real, a través no solo de la búsqueda de posibles personas infectadas sino también de averiguar los posibles contactos. La única forma de frenar los contagios es adelantarnos a ellos y encontrar a posibles infectados que estén sanos.
¿Quién debería encargarse de llevar a cabo este control?
De forma habitual, las tareas de rastreo y seguimiento de enfermedades transmisibles se realizan por los servicios de salud pública de las diferentes comunidades autónomas, en coordinación con el Centro Nacional de Epidemiología, formando una red de vigilancia epidemiológica.
Sin embargo, este funcionamiento se vio desbordado el pasado marzo y muchas comunidades, a día de hoy, todavía parecen tener dificultades para realizarlo de una forma efectiva. Por tanto, se necesita incorporar un equipo de trabajo que no solamente integre a los profesionales de la salud pública, sino también a personal activo de primera línea vinculado a la atención primaria y especializada.
Es necesario disponer de un importante equipo de rastreadores que ayuden a analizar y reportar la situación del virus.
¿Cuál sería la forma más óptima para este rastreo?
El protocolo a seguir debería garantizar una ágil gestión y transmisión de la información dentro de los diferentes departamentos y sectores sanitarios. Así, la Atención Primaria cuenta con un rol relevante en cuanto a la realización de la prueba PCR y el seguimiento de los pacientes con COVID-19, ya que constituye la principal puerta de acceso del usuario al sistema sanitario.
“Atención Primaria cuenta con un rol relevante en el seguimiento de los pacientes con COVID-19, ya que constituye la principal puerta de acceso del usuario al sistema sanitario”, afirma Guillem
Desde la atención especializada, los facultativos notificarían los posibles casos al Servicio de Medicina Preventiva del hospital para que este realizase el registro y seguimiento de los pacientes. Otro posible sector que podría ayudar sería el de la medicina del trabajo, a través de la identificación de casos presentes o sospechosos que se produjesen durante sus exámenes al personal.
Por supuesto, se podría valorar la ayuda externa de laboratorios y empresas que estén en disposición de hacer las pruebas serológicas a los ciudadanos que así lo soliciten.
¿Hasta dónde habría que llegar en el rastreo para evitar más brotes?
El objetivo debe ser generar una base de datos completa y actualizada. Para ello, durante el rastreo debe de haber una gran conexión informática y contar con los recursos necesarios para que toda la información llegue a ser analizada por los especialistas de salud pública. Por eso es fundamental contar con indicadores epidemiológicos rápidos que permitan vigilar la situación.
Es más, los datos clínicos y epidemiológicos se deberán cruzar con los serológicos que se vayan obteniendo del estudio nacional de seroprevalencia ENE-COVID.
La idea es valorar en paralelo cómo se encuentra el avance de la inmunidad colectiva, y comprobar si se están produciendo anticuerpos de recuerdo y en qué cantidades. Como herramientas accesorias se podrían implementar diferentes medidas tecnológicas para el seguimiento de los pacientes diagnosticados.
En otros países ya hay programas para hacer efectivo este rastreo. ¿Cuál es su valoración?
Las estrategias más utilizadas en los distintos países pasan por la detección de los posibles casos (a través de los test masivos), las medidas de rastreo y seguimiento, así como por la rápida reacción en el aislamiento de nuevos casos (confinamiento de los portadores).
Según la Asociación Nacional de Condados y Ciudades de Estados Unidos, en España se podrían necesitar unos 13 500 rastreadores.
Otras herramientas disponibles para hacer rastreo se basan en la utilización de los móviles para determinar con algunas aplicaciones, de forma rápida y automática, quién ha estado en contacto con el enfermo. Países como Singapur, Israel, Corea del Sur y Polonia ya están utilizando los teléfonos de las personas para emitir alertas de contagio de coronavirus. Sin embargo esta herramienta cuenta con un período muy corto de evaluación y con numerosas críticas respecto a la seguridad y a la privacidad de sus usuarios.
Por su parte, en Estados Unidos, Reino Unido y Alemania también se está invirtiendo en formación y, por tanto, se está entrenando a miles de personas para convertirse en rastreadores de la enfermedad. Según el cálculo de la Asociación Nacional de Condados y Ciudades de Estados Unidos, se necesitan aproximadamente 30 rastreadores por cada 100 000 habitantes, lo que para España supondría unos 13 500 rastreadores.
Selección, edición y composición: Dra. María Elena Reyes González
may
8
¿Por qué pacientes jóvenes y sin patologías previas se hallan en cuidados intensivos a causa de la COVID-19? Frente a uno de los misterios de este virus, los científicos siguen la pista de la predisposición genética. Read more
