jun
12
Los océanos han conmemorado este domingo su día mundial entre datos que confirman un año más el aumento de temperatura de sus aguas, la gravedad creciente de la afección por olas de calor y la sobreexplotación de sus recursos, han explicado a EFE diversos especialistas en la materia.
«La situación de los océanos en cuanto sistema ecológico es frágil», resume el investigador del Instituto de Ciencias del Mar (ICM), Miquel Ortega, quien alerta de una pérdida generalizada de biodiversidad y una “transformación de casi todas las estructuras y relaciones marinas”, de lo cual responsabiliza a las presiones simultáneas del cambio climático, la actividad humana y la contaminación.
Este estado de debilidad, abunda Ortega, conlleva además una amenaza para diferentes servicios ecológicos clave que proveen los océanos, como la alimentación -«los productos del mar son la principal fuente de proteínas para el 50 % de la población», recuerda- o la absorción del 90% del exceso de calor producido por el cambio climático.
A estos servicios, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la ONG Oceanic Global añadieron, en su convocatoria del Día Mundial de los Océanos, la producción del 50% del oxígeno planetario o de compuestos para medicinas, el secuestro de carbono atmosférico y la creación de zonas de amortiguamiento de fenómenos extremos en las costas.
La ONU, que destaca especialmente el papel de los mares y sus servicios en el «sustento de todos los organismos en la Tierra», también ha querido advertir sobre su explotación excesiva: «con el 90% de las especies marinas de peces mermadas y el 50% de los arrecifes de coral destruidos, estamos extrayendo de los océanos más de lo que se puede reponer».
Aguas cada vez más cálidas
Unido a la sobreexplotación, las aguas marinas continúan calentándose como consecuencia del cambio climático: según datos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA por sus siglas en inglés), la temperatura media de los océanos a nivel global durante los cinco primeros meses de 2025 ha sido casi medio grado más alta de lo normal, en línea con los dos años previos, los más cálidos de la serie histórica.
A este calentamiento de fondo se suman olas de calor marinas -períodos de al menos cinco días con temperaturas extremadamente altas- que son «cada vez más graves», añade Justino Martínez, del Instituto Catalán de Investigación para la Gobernanza del Mar y el ICM, ya que empujan a los peces a migrar hacia zonas más frías.
Estos movimientos tienen efectos devastadores sobre otras especies que no se pueden mover, como los corales o los moluscos.
Las zonas más afectadas son las ubicadas a menor profundidad en los mares extratropicales, como las áreas costeras del mar del Norte o del Mediterráneo, precisa Marta Marcos, científica del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (Imedea), aunque cada vez existen más evidencias de casos de este tipo «a varios cientos de metros».
Océanos desconocidos
La ONU y Oceanic Global también han resaltado en su llamamiento el papel de los océanos como «fuentes de asombro» así como de «aspectos aún desconocidos», como buena parte de la biodiversidad de los fondos marinos y sus interrelaciones.
Un estudio reciente de Science Advances constató el escaso conocimiento que el ser humano posee todavía sobre este ecosistema pues apenas ha podido observar hasta ahora un 0,001 % de los fondos marinos.
«Actualmente conocemos aproximadamente un cuarto de millón de especies marinas, pero desconocemos tres o cuatro veces más», revela Juan Junoy, catedrático de la Universidad de Alcalá de Henares, quien asegura que una parte de ellas «probablemente se extinguirá antes de ser descritas».
El descubrimiento de estas nuevas especies permitiría comprender algunos aspectos de la vida en el fondo del océano u obtener tratamientos farmacológicos novedosos, argumenta Junoy, cuyos estudios sobre nemertinos, unos gusanos litorales escasamente conocidos, han revelado compuestos biológicos potencialmente útiles como pesticidas y en el tratamiento del alzhéimer.
08 junio 2025 | Fuente: EFE | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2025. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia
may
21
Los efectos de los fenómenos meteorológicos extremos y el cambio climático continúan exacerbando el hambre, la inseguridad y los desplazamientos humanos en África, avaló hoy otro estudio de las Naciones Unidas.
Las consecuencias de tales eventos «trastornan todos y cada uno de los aspectos del desarrollo socioeconómico» del continente, lamentó la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
«Confío en que este informe favorecerá la acción colectiva para abordar retos cada vez más complejos que entrañan consecuencias en cadena», declaró la secretaria general de la institución, Celeste Saulo, a través de una nota de prensa.
Hay un sinnúmero de retos para la agricultura y el medioambiente, la seguridad alimentaria, hídrica y energética, y la salud y la educación, demostró el estudio mediante diversas comparaciones estadísticas; pero a juicio de la OMM también existen «oportunidades y nuevos medios para encarar los desafíos».
El uso de la inteligencia artificial, las herramientas de comunicación móvil y los modelos avanzados de predicción meteorológica pueden ser alternativas válidas y, de hecho, ya están potenciando la exactitud y el alcance de los servicios meteorológicos en África, consideró la entidad de Naciones Unidas.
Sin embargo, alertó, el avance de la transformación digital «requiere una mayor inversión en infraestructura, marcos más sólidos de intercambio de datos y una prestación de servicios más inclusiva».
A juicio de la fuente, la situación es de apremio, por lo que instó a gobiernos, asociados para el desarrollo y al sector privado a acelerar las inversiones racionales desde un punto de vista climático.
El informe evidencia las realidades derivadas del cambio climático, «su agravamiento y la urgencia con la que debe actuarse al respecto», remarcó Saulo.
También muestra la clara distribución de los fenómenos meteorológicos extremos: algunos países lidian con inundaciones excepcionales fruto de lluvias excesivas, mientras otros soportan pertinaces episodios de sequía y escasez de agua, comentó.
De acuerdo con el análisis, el año pasado fue el más cálido o el segundo más cálido del que se tiene constancia; las temperaturas de la superficie del mar alrededor del conjunto del continente batieron récords, y el calentamiento fue particularmente rápido en el océano Atlántico y el mar Mediterráneo. La pesquisa da cuenta de numerosos damnificados y muertos; así como del declive de los rendimientos agrícolas en cultivos fundamentales para la alimentación de las comunidades y en la producción de energía hidroeléctrica.
El documento publicado este lunes contiene múltiples gráficos sobre el deterioro descrito y forma parte de una serie de informes de la OMM para fundamentar los procesos decisorios que desembocan en la formulación de estrategias climáticas de alcance nacional y regional.
12 mayo 2025 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2025. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia
may
20
Autoridades sanitarias de Panamá confirmaron hoy las primeras dos muertes por malaria, las primeras desde 2017.
Según el informe epidemiológico del Ministerio de Salud (Minsa) se trata de dos menores de edad, de sexo femenino, residentes en las provincias de Panamá Este y la occidental Veraguas.
El Minsa alertó además sobre un aumento sostenido de casos y señaló que en 2023 se notificaron 11 659 personas afectadas por la enfermedad, trasmitida por la picadura de un mosquito infectado.
La institución detalló que el pasado año registraron 15 109 casos y el repunte está vinculado a factores como el aumento de la movilidad humana hacia zonas de transmisión activa y los efectos de la variabilidad y el cambio climático.
En ese sentido, se recomendó a la población que reside o se mantiene en zonas de riesgo utilizar mosquiteros tratados con insecticida, aplicar repelente en la piel y la ropa y vestir prendas de manga larga, especialmente durante las horas de mayor actividad del insecto.
El paludismo o malaria es una enfermedad infecciosa potencialmente grave causada por parásitos del género Plasmodium, que se transmite a los seres humanos principalmente por la picadura de mosquitos hembra del género Anopheles infectados.
Los síntomas de la dolencia pueden incluir fiebre, escalofríos, dolores de cabeza, fatiga, náuseas, vómitos, sudoración excesiva, dolor abdominal, entre otros.
En casos graves, la malaria puede derivar en complicaciones severas como malaria cerebral, insuficiencia renal, anemia grave o daño a órganos vitales.
10 mayo 2025 | Fuente: Prensa Latina | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2025. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia
may
20
La presidenta de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), Yolanda Gilaberte, ha advertido del impacto que el cambio climático tiene en la salud de la piel, ya que el incremento de temperaturas, la baja humedad y la contaminación pueden generar o agravar dolencias cutáneas.
«El aumento de las temperaturas puede afectar a las dermatitis atópicas, influir en enfermedades donde el aumento de la sudoración es perjudicial y, por supuesto, en el cáncer de piel», ha asegurado en declaraciones a EFE la presidenta de la Academia, que esta semana ha celebrado su quincuagésimo segundo Congreso en València, donde ha reunido a más de 2 000 dermatólogos.
Según ha indicado, la Academia Española de Dermatología, a través de su programa de sostenibilidad, «tiene mucho interés en investigar cuál es la influencia en el corto o largo plazo de todos estos cambios en las enfermedades de la piel que supone el cambio climático».
Para Gilaberte, el aumento de la temperatura y la baja humedad pueden llevar a cambiar los vectores, bacterias, hongos y virus que tenemos alrededor y podría generar en la piel, nuestra barrera externa, infecciones que no son habituales en nuestro medio.
Además, el cambio climático y la polución pueden influir de forma negativa en la dermatitis atópica, ya que al ser una piel muy sensible es mucho más propensa a esos cambios ambientales, así como a enfermedades en las que el aumento de la sudoración sea perjudicial, como la hidradenitis o la hiperhidrosis.
También en las denominadas psicodermatosis, enfermedades cutáneas que están relacionadas con cuestiones psicológicas, y «por supuesto» en el cáncer de piel, ya que un aumento de las temperaturas «va a hacer que las personas estén más tiempo al aire libre y con menos ropa, y eso significa más exposición solar y más cáncer cutáneo».
Incremento de casos
Según Gilaberte, en los últimos años ha habido un incremento en la incidencia de casos de dermatitis atópica y de enfermedades autoinmunes, en las que «sin duda tiene que influir la cuestión ambiental», así como de cáncer de piel, «cuyo aumento sigue desde hace muchos años y no para».
«Este aumento de casos en enfermedades cutáneas influido por el cambio climático lo vamos a ver de forma progresiva, no va a ser un incremento brusco como cuando se produce un desastre natural, como por ejemplo la dana, donde se vieron patologías cutáneas que tenían relación con las inundaciones», ha explicado.
La presidenta de la Academia Española también ha advertido de los efectos que pueden tener en la piel los microplásticos «a los que estamos expuestos en cosméticos o en alimentos».
Personalizar la fotoprotección
«Hay que intentar educar y personalizar la fotoprotección porque no todo el mundo tiene el mismo riesgo ni las mismas exposiciones», según Gilaberte, quien ha destacado que desde la Academia abogan por educar a la ciudadanía y ofrecerles recomendaciones sobre la importancia que tiene la higiene de la piel, la protección solar o la detección precoz de posibles problemas cutáneos.
Según explica, las personas que trabajan en el exterior permanentemente necesitan una protección muy intensa porque su riesgo de cáncer de piel es alto, pero quienes lo hacen en una oficina y en una ciudad con mucha polución necesitan más un protector contra esa contaminación ambiental a la que está expuesta.
«De ninguna manera vamos a alentar que la gente se quede en casa, que es lo más protector de todo. Por supuesto hay que salir, disfrutar y hacer ejercicio, pero siempre con las medidas adecuadas» de protección.
En ese sentido, ha recordado que la Academia tiene la aplicación móvil gratuita UV-Derma, que busca fomentar los hábitos dermosaludables frente a los efectos dañinos del exceso de exposición solar.
Se trata de una herramienta informativa que ofrece consejos para la prevención del cáncer de piel con información meteorológica a tiempo real sobre los niveles de radiación ultravioleta solar incidente en la localidad donde se encuentre la persona con su móvil.
Lo primero que hace la persona que se conecta es ver su fototipo e identificar cómo responde su piel al sol, y la aplicación aporta la información del índice de radiación ultravioleta (UVI) a tiempo real y las recomendaciones básicas en fotoprotección.
11 mayo 2025 | Fuente: EFE | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2025. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia
may
15
Los incendios forestales impulsados por el cambio climático han contribuido a provocar miles de muertes cada año y miles de millones de dólares en costos económicos en Estados Unidos debido al humo, según un nuevo estudio.
En el documento, publicado el viernes en la revista Nature Communications Earth & Environment, se indica que, de 2006 a 2020, el cambio climático contribuyó a provocar unas 15 000 muertes por exposición a partículas pequeñas derivadas de incendios forestales y costó alrededor de 160 000 millones de dólares. El intervalo anual de muertes fue de 130 a 5 100, según el estudio, siendo el más alto en estados como Oregón y California.
«Vemos muchos más de estos eventos de humo derivado de incendios forestales», señaló Nicholas Nassikas, autor del estudio, médico y profesor de medicina en la Facultad de Medicina de Harvard. Por ello, él y un equipo multidisciplinario de investigadores querían saber «qué significa realmente en un entorno cambiante para factores como la mortalidad, que es el peor resultado posible para la salud».
Lisa Thompson, profesora de la Universidad de Emory que estudia la contaminación del aire y el cambio climático y que no participó en la investigación, comentó que es uno de los primeros estudios que ha visto donde se aísla el efecto del cambio climático en la mortalidad. Observar los impactos a lo largo del tiempo y el espacio también hace que el estudio sea único, señaló.
Los investigadores se centraron en las muertes vinculadas a la exposición a partículas finas, o PM2.5, la principal preocupación relacionada con el humo de los incendios forestales.
Estas partículas pueden alojarse profundamente en los pulmones y provocar tos y ojos irritados con una exposición a corto plazo. Pero a largo plazo pueden empeorar problemas de salud existentes y provocar una serie de padecimientos crónicos y mortales. Los niños, las personas embarazadas, los ancianos y los trabajadores al aire libre son algunas de las personas más vulnerables. El Instituto de Efectos en la Salud estimó que el contaminante causó cuatro millones de muertes en todo el mundo.
Han surgido pruebas de que las partículas PM2.5 del humo de los incendios forestales son más tóxicas que otras fuentes de contaminación. Cuando dichos incendios se acercan a las ciudades, quemando automóviles y otros materiales que contienen tóxicos, el peligro aumenta.
Numerosos estudios han vinculado el cambio climático causado por el ser humano —provocado por la quema de carbón, petróleo y gas— con un aumento de los incendios en América del Norte. El calentamiento global incrementa la sequía, especialmente en el oeste, así como otros fenómenos meteorológicos extremos. Las condiciones más secas extraen humedad de las plantas, que actúan como combustible para los incendios. Cuando la vegetación seca y las estaciones se mezclan con temperaturas más altas, eso aumenta la frecuencia, extensión y severidad de los incendios forestales y el humo que emiten.
Hallazgos desalentadores, pero no sorprendentes, dice un académico
Jacob Bendix, profesor emérito de geografía y medio ambiente en la Universidad de Syracuse, dijo sentirse «desalentado», pero no sorprendido, por los hallazgos.
«Estas cifras son realmente importantes. Creo que las personas que están fuera de las áreas que realmente se están quemando tienden a ver el aumento de los incendios como un inconveniente distante… Este estudio subraya cuán amplios son los impactos», dijo Bendix en un correo electrónico. El académico no participó en el estudio.
Los autores del estudio se basaron en datos modelados y existentes para llegar a sus conclusiones. Primero, buscaron entender la magnitud del área quemada por incendios forestales atribuible al cambio climático. Hicieron eso analizando las condiciones climáticas reales —calor y lluvia, por ejemplo— cuando estallaron los incendios forestales, de 2006 a 2020, y compararon los datos con un escenario donde las mediciones meteorológicas serían diferentes sin el cambio climático.
A partir de ahí, calcularon los niveles de PM2.5 del humo de los incendios forestales vinculados al cambio climático utilizando el mismo enfoque. Por último, integrando la comprensión actual, basada en investigaciones publicadas, de cómo las partículas afectan la mortalidad, cuantificaron el número de muertes relacionadas con el PM2.5 de los incendios forestales y calcularon su impacto económico.
Este marco mostró que de 164 000 muertes relacionadas con la exposición a partículas PM2.5 derivadas de incendios forestales ocurridos de 2006 a 2020, el 10% eran atribuibles al cambio climático. Las mortalidades fueron de un 30% a un 50% más altas en algunos estados y condados del oeste de Estados Unidos.
Preguntas sobre las conclusiones del estudio
Marshall Burke, profesor de política ambiental global de la Universidad de Stanford, dijo que las pruebas que vinculan el cambio climático con las áreas quemadas eran «sólidas», pero los pasos posteriores eran más difíciles.
«Vincular el área quemada con el humo es más complicado porque nunca se sabe exactamente hacia dónde va a soplar el viento», comentó, y se preguntó cómo los cálculos de muertes se comparaban con los decesos vinculados a la contaminación del aire en general.
Aun así, su enfoque fue sensato y razonable, dijo Burke.
Patrick Brown, profesor de política climática y energética de la Universidad Johns Hopkins, dijo tener algunas preocupaciones sobre el estudio. Una era conceptual. El estudio reconoce el poder que tienen los factores no climáticos sobre los incendios forestales, pero no les da el peso adecuado, dijo en un correo electrónico.
Brown, quien no participó en el estudio, teme que los responsables de la toma de decisiones puedan concluir erróneamente que mitigar las emisiones de carbono que calientan el planeta es la única solución. «Sin embargo, en muchas regiones, la acción más inmediata para salvar vidas puede ser la creación de cortafuegos, quemas controladas, regulación de fuentes de ignición, campañas de salud pública, etcétera», comentó.
Las prácticas de manejo de tierras como las quemas controladas pueden reducir el combustible de los incendios forestales, dijo Nassikas. Pero, en última instancia, el estudio señala que el problema de las muertes por humo de incendios forestales no hará más que empeorar si no hay una reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.
«Parte del estudio es crear conciencia», afirmó. «Y luego, una vez que entendemos eso… ¿cuáles son las intervenciones que podemos implementar en un nivel personal, en un nivel comunitario y, obviamente, en un nivel más amplio en todo el país y en todo el mundo?».
07 mayo 2025 | Fuente: AP | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2025. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia
may
14
Los niños de hoy, en especial los que viven en países de renta baja, vivirán un futuro «sin precedentes», en el que sufrirán las consecuencias desproporcionadas de un cambio climático que ninguna generación humana ha vivido antes.
En el mejor de los casos, si el mundo consigue limitar el calentamiento global a 1,5 °C para finales de siglo -compromiso fijado en el Acuerdo de París-, alrededor del 52% de los nacidos en 2020 (62 millones de personas) experimentarán una exposición sin precedentes a las olas de calor a lo largo de su vida.
Pero, si las emisiones elevan la temperatura mundial 2,7 °C por encima de los niveles preindustriales, unos 100 millones de los 120 millones de niños nacidos en 2020 (el 83% del total) vivirán unas condiciones climáticas nunca vistas, y si la temperatura supera los 3,5 °C serán el 92 %.
Estos niños serán víctimas de olas de calor, malas cosechas, inundaciones, ciclones tropicales, sequías e incendios forestales, consecuencias de un calentamiento atmosférico continuado que no hemos podido o querido frenar, según un estudio de la Universidad Vrije de Bruselas (VUB), Bélgica, y de la organización Save the Children, cuyos detalles se han publicado este miércoles en la revista Nature.
La diferencia entre rebasar los 1,5 °C o alcanzar los 2,7 °C es que rebajaría el número de afectados en 38 millones, personas que podrían salvarse de este desastre con solo reducir el uso de combustibles fósiles, según el estudio.
Los autores explican que las consecuencias del calentamiento global serán mortales para los niños y para su salud física y mental, porque dificultarán el acceso a los alimentos y al agua potable y obligará a cerrar las escuelas, todo ello, supondrá «vivir una vida sin precedentes».
Vivir una vida sin precedentes significa que, sin el cambio climático antropogénico, «uno tendría menos de una posibilidad entre 10 000 de experimentar tantos extremos climáticos a lo largo de su vida», apunta Luke Grant, científico en la VUB y del Environment and Climate Change Canada (ECCC) y autor principal del informe.
Combinando datos demográficos y proyecciones de modelos climáticos de extremos climáticos para cada lugar del planeta, los autores calcularon el porcentaje de cada generación nacida entre 1960 y 2020 que se enfrentará a una exposición sin precedentes de extremos climáticos.
Así, observaron que cuanto más joven es una persona, mayor es su probabilidad de sufrir las consecuencias del cambio climático.
Incluso si se consigue limitar el calentamiento global a 1,5 °C, el 52% de los niños nacidos en 2020 estarán expuestos a olas de calor sin precedentes, frente a sólo el 16% de los nacidos en 1960, advierte el informe.
«Estabilizando nuestro clima en torno a 1,5 °C por encima de las temperaturas preindustriales, aproximadamente la mitad de los jóvenes de hoy estarán expuestos a un número sin precedentes de olas de calor a lo largo de su vida. En un escenario de 3,5 °C, más del 90% sufrirá esa exposición a lo largo de su vida», advierte Grant.
Pero si el aumento de la temperatura global se limitase a 1,5ºC en lugar de alcanzar los 2,7 °C, 38 millones de niños evitarían verse expuestos a olas de calor sin precedentes, 8 millones evitarían la pérdida de cosechas, 5 millones evitarían inundaciones y ciclones tropicales, 2 millones evitarían la exposición a sequías y 1,5 millones la exposición a incendios forestales a lo largo de su vida, detalla el informe.
La injusticia social del cambio climático
El estudio también revela la injusticia social del cambio climático y sus repercusiones.
«Los niños más vulnerables experimentan la peor escalada de los extremos climáticos. Con recursos y opciones de adaptación limitados, se enfrentan a riesgos desproporcionados», lamenta Wim Thiery, catedrático de Ciencias del Clima de la VUB y autor principal del estudio.
«En todo el mundo, los niños se ven obligados a soportar el peso de una crisis de la que no son responsables. Calor peligroso que pone en peligro su salud y su aprendizaje; ciclones que azotan sus hogares y escuelas; sequías progresivas que marchitan las cosechas y reducen lo que hay en sus platos. En medio de este ritmo diario de desastres, los niños nos suplican que no nos desconectemos», denuncia la directora general de Save The Children International, Inger Ashing.
Esta investigación muestra que «aún hay esperanza»; pero «sólo si actuamos de forma urgente y ambiciosa para limitar rápidamente el calentamiento de las temperaturas a 1,5 °C, y situar realmente a los niños en el centro de nuestra respuesta al cambio climático», advierte Ashing.
«Con unas emisiones globales que no dejan de aumentar y el planeta a solo 0,2 °C del umbral de los 1,5 °C, los líderes mundiales deben dar un paso adelante para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y disminuir la carga climática sobre los jóvenes de hoy», zanja Thiery.
07 mayo 2025 | Fuente: EFE | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2025. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | Noticia
