Todavía hay muchas incógnitas alrededor de la covid persistente o long covid, que se estima que puede afectar a un 10 % de los infectados por el coronavirus. Aunque existen varias hipótesis sobre sus causas, una de las barreras para conseguir respuestas es la variabilidad de los casos tanto en presentación de los síntomas como en los perfiles inmunológicos de los afectados a medida que va progresando la pandemia.

variante SARS-CoV-2La Organización Mundial de la Salud (OMS) definió en diciembre de 2021 la covid persistente como “la condición que ocurre en individuos con antecedentes de infección probable o confirmada por SARS-CoV-2, generalmente 3 meses después del inicio, con síntomas que duran al menos 2 meses y no pueden explicarse con un diagnóstico alternativo”.

Los síntomas comunes incluyen, entre otros, fatiga, dificultad para respirar y disfunción cognitiva, y generalmente tienen un impacto en el funcionamiento diario, si bien un sondeo de la SEMG en enfermos con esta dolencia detectó más de 200 síntomas, que además pueden fluctuar en el tiempo.

Tras dos años y medio de pandemia, ¿qué sabemos de la covid persistente más allá de estos síntomas?

Según los expertos consultados, todavía hay pocas certezas aún y además su estudio se va complicando. Pilar Rodríguez-Ledo, vicepresidenta de la SEMG y responsable del área de investigación de la sociedad, reconoce que, con el tiempo, “ya no vemos enfermos en estado puro de afectación covid”, sino que hay distintos perfiles: personas con varias dosis de vacunas, infecciones previas e incluso reinfecciones. “Parece que en los nuevos casos hay menos síntomas y menos intensos, pero digo ‘parece’ porque hay que investigar para cuantificar y hablar más allá de la experiencia de cada uno”, recalca.

El rol de atención primaria

La SEMG, que en su 28º congreso nacional en Bilbao celebró diferentes mesas acerca de esta enfermedad, ha sido una de las promotoras de la Red Española de Investigación en covid persistente (Reicop). Un total de 57 entidades científicas y profesionales formarán parte de esta red.

Uno de sus proyectos es el desarrollo de un registro clínico de base en la atención primaria en el que se recabarán datos básicos para identificar los factores clínicos y genéticos asociados al desarrollo de covid persistente. También se pretende crear y validar una escala asistencial a partir de la información obtenida en el registro clínico, para evaluar de una forma integral y holística a los pacientes que sufren long covid, más allá del seguimiento de cada uno de sus síntomas por especialistas de forma separada.

Verónica Tiscar, coordinadora de Investigación e Innovación en OSI de Bilbao-Basurto ESI y que participó en uno de los debates del congreso de la SEMG, destaca que atención primaria está liderando muchos estudios sobre covid persistente, cuestión que le parece fundamental “por esa visión global que tienen del paciente. Teniendo en cuenta que se han descrito 200 síntomas posibles, aunque hay algunos que afectan más a la calidad de vida de los pacientes, necesitan una atención más individual, personalizada”.

“Hay un alto porcentaje de población que tiene tres dosis de vacunas y creemos que la situación no es igual a los casos de infecciones en el estado inicial”

Señala que para muchos investigadores se llega a una implicación casi personal, “porque estas personas están pasando por una situación difícil que ha roto completamente su calidad de vida y algunas han tenido que dejar de trabajar, llevan con bajas laborales desde hace mucho tiempo. Son personas jóvenes y al final empatizas muchísimo”.

En un primer sondeo promovido por la SEMG entre más de 2 000 pacientes, entre julio y octubre de 2020, el perfil de paciente con long covid era el de una mujer de 43 años con síntomas como la fatiga y dolores de cabeza, además de otros muchos -más de 200- neurológicos, psicológicos, motores o respiratorios.

Después de tanto tiempo, ¿qué ha pasado con los casos más antiguos? Según Rodríguez-Ledo, “parece que hay un pequeño porcentaje de ellos en los que la sintomatología ha desaparecido. Un grupo importante de ellos afortunadamente se encuentran mejor y conviven mejor con la enfermedad, pero puede ser tanto que se hayan curado como que se hayan adaptado a la nueva situación clínica”. 

Precisamente este es uno de los temas en los que la SEMG quiere profundizar, retomando lo antes posible su encuesta de los pacientes con covid persistente, que serviría además para ver si efectivamente hay cambios en los síntomas según la situación del paciente.

Por lo que esta especialista en Medicina de Familia percibe, “en los afectados de la  primera ola que vimos persistía mucha sintomatología, muy variada y muy intensa. Parece que la afectación no fue igual en todas las olas; en las siguientes habría más porcentaje de hombres respecto a la primera y de mayor edad y parece que empieza a haber menos intensidad de síntomas tanto en cantidad como en cantidad. Ahora falta saber qué pasa con los pacientes de la sexta ola, pues la mayoría han sido asintomáticos en fase aguda y ahora empiezan a manifestarse como covid persistente”.

Por eso, defiende es importante de cara a la investigación también caracterizar estos perfiles de distinta olas y las distintas respuestas inmunológicas en cada caso. “Hay un alto porcentaje de población que tiene tres dosis de vacunas y creemos que la situación no es igual a los casos de infecciones en el  estado inicial”.

Hipótesis sobre las causas

La investigación sobre covid persistente toca varios asuntos en los que existen todavía pocas certezas: desde cómo curar o cronificar la enfermedad y mejorar la calidad de vida de los pacientes a identificar, por ejemplo, qué factores se asocian a covid persistente, dado que no todos los pacientes acaban desarrollándola.

“Tenemos la intuición de que quienes lo desarrollan tienen nexos en común en cuanto a afectación inmunitaria y sería importante identificarlo para hacer un tratamiento más intensivo a quien tenga covid leve pero tenga más riesgo de desarrollar long covid”, apunta la vicepresidenta de la SEMG

Hay diferentes teorías sobre las posibles causas de la covid persistente. Las principales irían desde un fenotipo de riesgo concreto, a que sea una reacción exacerbada del sistema inmunitario, pasando por la permanencia del virus en los órganos del paciente, que se ha detectado en partes del cuerpo como el apéndice, el sistema nervioso, la retina o el tubo digestivo.

Nace la Red Española de Investigación en covid persistente

Rodríguez-Ledo explica que incluso podría ser una mezcla de varios factores y en consecuencia el tratamiento variaría: “Es posible que en unos predomine la permanencia del virus y en otros la alteración inmunológica. Si estamos hablando de un problema de inmunidad, el tratamiento va a ser con fármacos biológicos, corticoides… en el otro caso habría que tratarle con antivirales,  fármacos que a los que los pacientes de covid persistente no tienen acceso a día de hoy”

Por otra parte, Rodríguez-Ledo recalca que, a falta de tratamientos, “lo que tenemos que hacer es priorizar la calidad de vida y la funcionalidad de estos enfermos, que está muy afectada no solo en el ámbito de la salud, sino que también tiene repercusiones familiares, sociales, laborales…”. Los pacientes se quejan de que, a pesar de lo incapacitante de ciertos síntomas, muchos están siendo obligados a volver de sus bajas de forma forzosa pasado el año.

“¿Cómo eran esas personas antes del covid? De casi ninguno vas a tener una historia clínica previa, salvo de los crónicos”

“Muchos investigadores e incluso los clínicos se han involucrado muchísimo e intentar desarrollar diferentes plataformas de investigación desde sus áreas para dar la máxima ayuda posible y poder llegar a una solución”, señala Nieves Embade, research assistant en el laboratorio de medicina de precisión y metabolismo en el CIC Biogune. Aunque otros países tengan más medios que España, reconoce, “la respuesta es excelente, no se está dejando caer en el olvido al covid persistente, que es el principal miedo que tenían los infectados”.

“Si consideramos que el SARS-CoV-1 y el MERS son de la misma familia, ha habido algunos estudios que han indicado que hay muchas personas que 10 años después siguen manteniendo síntomas. Eso quiere decir que hay algo en común en esos virus que se nos está escapando”, apunta.

Comparativa de datos

“Desafortunadamente en mi opinión es que tenemos que investigar mucho más sobre las causas, pero el problema es que las diferentes sintomatologías hacen muy difícil la investigación”, lamenta esta científica, ya que llega un momento en que puede ser muy complicado determinar si los valores de ciertos compuestos se deben a la covid como tal o a uno de los síntomas en concreto.

Otro problema añadido es con qué datos comparar a estos pacientes para hacer un estudio adecuado. “¿Cómo eran esas personas antes del covid? De casi ningún paciente vas a tener una historia clínica previa, salvo los enfermos crónicos y casos previos con problemas como la migraña”. Además, «muchas veces coges las muestras de una persona en periodo de latencia que luego sufren un brote y no están para donar o están más medicados”.

La investigación que lidera Embade consiste en el análisis de muestras de suero y orina para estudiar el metabolismo de estos enfermos mediante resonancia magnética nuclear y ver sus posibles alteraciones comparándolas con personas sanas. A falta de muestras anteriores a la covid de los participantes del estudio, “estamos trabajando con bases de datos de individuos sanos, tenemos 10 000 individuos caracterizados metabólicamente. Es información previa a la pandemia y eso nos ayuda muchísimo a la hora de poder relacionarlo con los pacientes con covid persistente, porque partimos de gente sana. Ahora sería muy difícil empezar y conseguir personas que no hayan estado en contacto con covid”.

julio 03/2022 (Diario Médico)

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