Desde el pasado 7 de marzo varios países del mundo suspendieron el uso de la vacuna contra el coronavirus de AstraZeneca, tras informes sobre graves efectos secundarios. A este respecto, el Comité Consultivo Mundial sobre Seguridad de las Vacunas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) celebra una reunión para abordar en detalle los problemas en torno al fármaco.

vacuna Astrazeneca (1)El 7 de marzo, las autoridades de Austria anunciaron su decisión de retirar un lote de la vacuna después de que una mujer inmunizada muriera por trombosis múltiple, mientras que otra fuera diagnosticada con embolia pulmonar.

A pesar de que la Agencia Europea del Medicamento (EMA) declaró que «no hay indicios de que la vacunación haya causado estas afecciones, que no figuran como efectos secundarios de la vacuna», Estonia, Letonia, Lituania y Luxemburgo siguieron el ejemplo de Austria y suspendieron por precaución el uso del lote sospechoso (ABV5300).

En total, este lote de un millón de dosis fue distribuido entre 17 miembros de la Unión Europea, entre ellos España.

Otras suspensiones

El 11 de marzo, las autoridades sanitarias de Dinamarca suspendieron el uso de la vacuna de la farmacéutica británica hasta nuevo aviso, en medio de informes sobre casos graves de formación de coágulos en la sangre de algunos vacunados.

En particular, se informó sobre la muerte de una persona inmunizada con el fármaco, aunque de momento no se determinó la existencia de un vínculo entre la vacuna y los coágulos fatales, según el Ministerio de Salud danés.

Después de Dinamarca, las decisiones similares de suspender la vacunación con AstraZeneca fueron tomadas en Noruega e Islandia. Sin embargo, las autoridades de estos países destacaron que no se detectaron efectos secundarios, y la suspensión se debe a los informes de los socios daneses.

Luego, Bulgaria, Irlanda y los Países Bajos también se unieron a la lista de naciones europeas que suspendieron el uso de la vacuna hasta que la EMA disipe las dudas sobre la seguridad del fármaco.

Alemania, que a principio afirmó confiar en la seguridad de la vacuna de AstraZeneca, por fin decidió detener el uso del fármaco como medida de precaución, basándose en la recomendación del Instituto Paul Ehrlich, y precisando que la decisión se extiende también a los que ya recibieron la primera dosis.

Francia, Italia y España también paralizaron el 15 de marzo la aplicación de la vacuna a la espera de aclaraciones por parte de la EMA y la OMS, aunque la formación de trombos se registró solo en una treintena de casos de los 5 millones de vacunados en la UE.

Recientemente, decisiones similares anunciaron las autoridades de Portugal, Eslovenia, Chipre y Suecia, mientras el Gobierno de Venezuela declaró que no dará permiso para el uso de la vacuna. A su vez, Japón afirmó que tomará una decisión al respecto tras recopilar y analizar toda la información disponible sobre el fármaco.

Entre otros países fuera de la UE que bloquearon la inmunización con el medicamento de AstraZeneca están la República Democrática del Congo, Indonesia y Tailandia.

Ausencia de pruebas

El comité de seguridad de la Agencia Europea de Medicamentos afirmó que investigará todos los incidentes ocurridos con personas inmunizadas y examinará todos los datos disponibles para determinar si la vacuna podría provocarlos.

El regulador comunicó que celebrará una reunión extraordinaria el 18 de marzo «para resumir la información recopilada y abordar cualquier medida adicional que pueda ser necesaria».

La EMA también confirmó que durante la investigación, el regulador parte de que los beneficios de la vacuna de AstraZeneca superan los riesgos relacionados con el fármaco.

 «No vemos ningún problema en continuar la campaña de vacunación con este medicamento», dijo el jefe de la unidad de amenazas biológicas a la salud y vacunas de la agencia, Marco Cavaleri.

A su vez, la portavoz de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Margaret Harris, subrayó que por ahora no existen pruebas de que los problemas con la sangre sufridos por pacientes en varios países de Europa fueron provocados por la vacuna.

Recordó que en el Reino Unido fueron vacunados con ese fármaco más de 10 millones de personas sin que se registraran efectos secundarios graves, y subrayó la necesidad de continuar las campañas de vacunación para salvar vidas y evitar el desarrollo de las formas graves de la COVID-19.

La propia AstraZeneca comunicó el 12 de marzo que no había hallado pruebas de que su vacuna genere riesgo de formación de coágulos de sangre.

«Un análisis de nuestros datos de seguridad en más de 10 millones de registros no ha revelado evidencia alguna de un riesgo elevado de embolia pulmonar o de trombosis venosa profunda en ningún grupo de edad y de género, en ningún lote, en ningún país particular», afirmó la farmacéutica en un comunicado.

Subrayó que el número de casos de esa enfermedad en los vacunados es «significativamente menor de lo que se podría esperar entre la población general».

marzo 16/2021 (Sputnik). Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2019. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.

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