Un nuevo estudio español explora cómo las bajas temperaturas mejoran la actividad del surfactante pulmonar, una mezcla molecular esencial para la respiración.

enfermo con SARSCoV-2Enfriar el cuerpo para repararlo. Ese es el principio de la hipotermia terapéutica, un tratamiento que podría ayudar a los pacientes con síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA), según publica El Mundo.

Esta dolencia pulmonar afecta a la décima parte de las personas ingresadas en las unidades de cuidados intensivos de todo el mundo, incluidos muchos pacientes con formas más severas de la COVID-19.

Una nueva investigación llevada a cabo por científicos del laboratorio de Jesús Pérez Gil en la Universidad Complutense de Madrid explora no solo los mecanismos biológicos detrás de esta técnica, sino también sus beneficios potenciales en pacientes con SDRA. Su trabajo se publicó en enero en la revista Nature Scientific Reports y ha sido presentado este martes en la 65ª Reunión Anual de la Sociedad de Biofísica, celebrada de forma virtual.

La clave es el surfactante pulmonar, una mezcla molecular presente en los alveolos, esencial para la respiración. “Es el lubricante que facilita el trabajo mecánico de nuestros pulmones”, explica Chiara Autilio, investigadora de doctorado en el centro madrileño y autora principal del estudio. El equipo descubrió que al bajar la temperatura a 33 °C esta sustancia muestra una menor tensión superficial, lo que facilita la entrada de oxígeno en los pulmones. También observaron que esa menor tensión modifica la actividad de las moléculas del surfactante, impidiendo que la sangre las altere, un problema habitual durante una lesión pulmonar.

“Este tratamiento parece mejorar la mecánica respiratoria al reducir la inflamación pulmonar, el daño oxidativo y el desgaste del sistema surfactante por enzimas degradativas, cuyos niveles aumentan en condiciones de alta inflamación pulmonar”, explica la autora. “De hecho, en nuestro trabajo también demostramos que la hipotermia da lugar a un mejor funcionamiento del sistema surfactante pulmonar, que reduce más y mejor la tensión de la superficie respiratoria y, en consecuencia, reduce también al mínimo el trabajo asociado a la respiración”.

Los investigadores también señalan que el enfriamiento provoca la ralentización del metabolismo celular, lo que da lugar a una disminución del consumo de oxígeno y de la producción de CO₂. “Eso tiene efectos beneficiosos y facilita una ventilación menos agresiva para el paciente, lo que evita el daño pulmonar que este procedimiento puede causar”, añade Autilio.

Hibernación terapéutica

El concepto de hibernación terapéutica no es nuevo, el médico griego Hipócrates ya sugería sumergir en nieve y hielo a pacientes con hemorragias agudas o inflamación. Recientemente la hipotermia terapéutica se ha empleado para mejorar la respiración en adultos con lesiones o inflamaciones pulmonares, así como de algunos bebés prematuros, que nacen sin haber desarrollado aún el surfactante y necesitan tratamientos de emergencia para sustituirlo. También se ha utilizado para reducir los daños causados por paros cardíacos.

Se trata de disminuir la temperatura corporal entre 32 o 34 grados Celsius y mantenerla durante 24 horas, siempre que sea posible. “Esta técnica se utiliza de manera rutinaria para reducir la inflamación cerebral y el daño por reperfusión en los niños con asfixia perinatal y en adultos o niños como tratamiento después de un paro cardiaco”, precisa Autilio.

Algunos estudios preliminares habían indicado un beneficio en pacientes con SDRA, así que los investigadores han trabajado en verificar cómo ese enfriamiento puede afectar al surfactante. “Parece ser beneficioso en condiciones en las que aparece una alta inflamación pulmonar, debido a daños directos en el pulmón, como ocurre en los adultos con distrés respiratorio agudo directo”, relata la investigadora. “Por otra parte, se ha demostrado que esta misma técnica de hipotermia terapéutica podría ser peligrosa si el daño pulmonar se debe a causas extrapulmonares como en el caso de sepsis”, matiza.

Actualmente hay varios ensayos clínicos en marcha en otros laboratorios para poner a prueba la hipotermia terapéutica como tratamiento en problemas respiratorios graves asociados a la COVID-19. Por ejemplo, en el Hospital Universitario North Shore de Nueva York un estudio con un grupo reducido de pacientes mostró que la hipotermia reducía el estado hipermetabólico causado por la COVID-19, provocando una mejora en la función pulmonar en los pacientes que padecían infecciones graves con fallo multiorgánico. Mientras, en el laboratorio del profesor Pérez Gil en la Complutense continúan los trabajos para crear un surfactante para adultos que pueda funcionar en el contexto del síndrome de dificultad respiratoria aguda.

 febrero 25/2021 (Diario Médico)

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