La viróloga e investigadora del consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Sonia Zúñiga ha reconocido recientemente que, la cepa británica del coronavirus «se está extendiendo», pero, aunque resultara más contagiosa, ha destacado que ni ésta ni otras variantes, como la sudafricana o la brasileña, «atraviesan mascarillas y la distancia social sigue siendo efectiva». Además, ha resaltado que «las vacunas que hay son prácticamente igual de efectivas» frente a la cepa británica.

mascarilla 2También ha subrayado que dos de las tres vacunas que desarrolla el CSIC contra la COVID-19 podrían empezar sus ensayos clínicos en este primer trimestre de 2021 y estar disponibles para la ciudadanía a finales de año.

En una entrevista concedida a Onda Vasca, recogida por Europa Press, Zúñiga ha dicho que la variante británica «se está extendiendo, pero a día de hoy todavía no se sabe si es o no más contagiosa que las otras variantes que con las que se convive». «Aunque lo fuera, ninguna variante atraviesa las mascarillas y la distancia social sigue siendo igual de efectiva», ha remarcado.

Por ello, ha recomendado «ser extremadamente cuidadosos y guardar todas las medidas de seguridad, porque son efectivas frente a cualquier variante del virus, sea como sea de contagioso».

A su juicio, en la actualidad se está viendo «el efecto de un diciembre hasta cierto punto relajado». «Todo el mundo tiene que ser muy consciente de que, en el momento en el que se quite una mascarilla, por ejemplo, para comer, para cenar, aunque sea con su familia, y más si es en un sitio cerrado y no bien ventilado, es un momento de riesgo extremo de contagio», ha avisado. Por ello, ha subrayado que, si se reducen esos «momentos de riesgo extremo de contagio«, estos decrecerán.

Vacunas

La investigadora ha señalado que, «de momento, las vacunas, como era de esperar, están llegando con cuentagotas», y ha apuntado que «la idea sería aprovechar todas las vacunas que llegan en este momento para inmunizar al mayor porcentaje de población más vulnerable, que son los que corren más riesgo de sufrir una enfermedad severa».

Sonia Zúñiga ha explicado que, cuando vayan llegando otros antídotos, se podrá «coger velocidad para poder inmunizar al resto de la población». En todo caso, ha puntualizado que el hecho de que se alcance o inmunidad de grupo dependerá «mucho de cuánto dure la inmunidad que generan las vacunas que, a día de hoy», no se sabe muy bien porque «los ensayos siguen en proceso». «Esperamos que sea igual o mejor que la que genera el virus, pero esto hay que ir viéndolo poquito a poco», ha manifestado.

Según ha indicado, los indicios apuntan a que las vacunas protegen al menos durante tres o cuatro meses, y los niveles de inmunidad que ofrecen son «muy altos«, pero no se han podido evaluar más tiempo. Más adelante se comprobará durante cuánto se mantiene la inmunidad.

Sobre la efectividad de los antídotos ante las nuevas cepas, ha señalado que, de momento, los datos preliminares indican que «las vacunas que hay son prácticamente igual de efectivas frente a la variante británica».

Zúñiga ha admitido que preocupan más las variantes de Brasil y Sudáfrica, «que tienen dos cambios en esta proteína de la espícula que incluyen las vacunas», aunque algunos antídotos que ahora mismo están muy avanzados o que están ya llegando a la población, «podrían seguir siendo efectivos frente a estas variantes», pese a que «baje un poquito la efectividad».

Asimismo, ha advertido de que pueden llegar más cepas nuevas, pero habrá que verlo con tiempo, y ha explicado que no hay constancia de que las vacunas actuales prevengan la infección, sino «la enfermedad severa».

Por ello, una persona vacunada puede infectarse y, si el virus se multiplica en ella y está «luchando contra la presión que ejerce la vacuna, podrían aparecer nuevas variantes que, de alguna manera, parcialmente al menos, escapen del efecto de la vacuna». «Esto no tiene por qué pasar, pero todos los científicos estamos muy vigilantes», ha subrayado.

Antídotos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas

La viróloga ha explicado que, de las doce vacunas que aproximadamente que se están desarrollando en España, tres de las más adelantadas las trabajan en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Según ha dicho, de ellas dos están «muy avanzadas», porque existen datos preclínicos en modelos animales «que son muy prometedores, en los que se indica la protección del 100 % de los animales vacunados», algo «muy importante». Estas vacunas están pendientes de aprobación para empezar ensayos clínicos en el primer trimestre del año, con el fin de que estén disponibles para la ciudadanía a finales de este año.

La tercera vacuna que desarrolla el CSIC es «más compleja y va más retrasada». «Ya tenemos pruebas en cultivos celulares de que se comporta como debe y estamos ahora en conversaciones con empresas que nos ayuden a poder formular esta vacuna, poder vehiculizarla, para poder empezar estos ensayos preclínicos de modelos animales, con la idea de que en la segunda mitad de este año se pudieran empezar ensayos clínicos en humanos», ha añadido.

Zuñiga ha apuntado que los fondos públicos no llegan para cubrir la inversión de la vacuna y, por eso, tienen que buscar compañías privadas que participen en el desarrollo de vacunas.

A su juicio, las primeras vacunas anti COVID que se están distribuyendo «van a ser muy buenas porque van a ayudar a reducir toda la incidencia que hay a nivel mundial, pero vendrán en el futuro vacunas mejores, y ahí las empresas quieren estar también».

La investigadora ha manifestado que la Organización Mundial de la Salud (OMS) «recoge, ahora mismo, prácticamente 180 ó 190 desarrollos distintos de vacuna en todo el mundo». «De estas, muchas están ya en ensayos clínicos y eso es muy bueno», ha apuntado, para recordar que hay que vacunar a toda la población mundial, en distintos lugares donde las condiciones son «muy distintas», y la efectividad también es diferente según el rango de edad. «Tener una diversidad es buenísimo», ha valorado.

Asimismo, considera «muy importante tener medicamentos antivirales o tratamientos para que, una vez que hay individuos infectados, que están en el hospital, se les pueda tratar», porque éste ha sido uno de los problemas que ha habido con esta epidemia. «Para coronavirus no existía ningún medicamento que se hubiera desarrollado con anterioridad, de manera que, cuando llegó el virus y llegaban los pacientes a los hospitales, no había con qué tratarlos», ha señalado.

Tras considerar que, ante la cCOVID-19, cuanto más disminuya la interacción entre personas, «más fácil será controlar el virus», ha recomendado que, «independientemente de las medidas que se adopten en cada lugar», cada ciudadano debe ser consciente de lo que hace y en qué momento pone en riesgo su salud y las de su alrededor.

«Uno sabe el momento en el que se está poniendo el riesgo, que es el momento en el que se quita la mascarilla. Lo que hay que hacer es evitar ese tipo de situaciones porque, con la responsabilidad de todos, conseguiremos también bajar la incidencia», ha concluido.

febrero 03/2021(Europa Press) Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2019. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.

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