Un trabajo conjunto entre Correo Farmacéutico (CF), en colaboración con ‘Lactoflora’ (Stada),  han organizado el primer curso para analizar la eficacia de los probióticos en el abordaje de las afecciones vaginales y del tracto urinario más frecuentes en la mujer.

Son diversos los factores que pueden provocar una alteración de los mecanismos naturales de defensa de la vagina, que confieren la propia anatomía de la vulva y la vagina, el moco cervical y la microbiota, también llamada flora vaginal. Así, los cambios en los niveles hormonales, el contacto con el semen durante las relaciones sexuales y la menstruación, pueden hacer que varíe el pH.

Por otra parte, la protección natural de los lactobacilos, presentes en la microbiota, pueden disminuir por una higiene vaginal excesiva, por el uso de dispositivos intrauterinos y espermicidas, por el tabaco y por la toma de antibióticos.

En estas situaciones es cuando aumenta el riesgo de sufrir dos afecciones muy comunes: la vaginosis bacteriana y la vulvovaginitis por Cándida. Estas dos patologías, que necesitan tratamientos farmacológicos diferentes, se pueden abordar de forma coadyuvante con los probióticos, concretamente los que contienen lactobacilos, y cuya eficacia está demostrada por numerosos estudios científicos con evidencias muy altas, que hacen que su recomendación en la oficina de farmacia esté más que respaldada.

Éstas son algunas de las conclusiones que se extrajeron en la primera edición del curso , organizado por CF en su sede de Madrid, con el apoyo de Stada. Con esta iniciativa, el periódico pretende que un grupo reducido de farmacéuticos comunitarios de diferentes provincias profundice en un tema de interés para su día a día, que en este caso son los probióticos y su aplicación en las afecciones vaginales.

Saber distinguir

Antes de describir las investigaciones realizadas al respecto, Ana Rosa Jurado, secretaria del Grupo de Trabajo de Sexología de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen) y profesora del curso, consideró importante establecer las diferencias entre vaginosis bacteriana y vulvovaginitis por Cándida.

“El principal signo de alarma que puede ayudar al farmacéutico a distinguirlas es el tipo de exudado. Así, mientras que en la vaginosis bacteriana es un exudado con un hedor muy característico a pescado, en la vaginitis candidiásica es grumosos y blanquecino”. “La bacteriana -añadió- se trata con metroniazol y la candidiásica, con anti fúngicos”. Según la experta, lo que tienen en común es que los probióticos con lactobacilos son beneficiosos en ambos casos.

Primer consenso

Jurado recordó que la Sociedad Española del Estudio de la Menopausia (AEEM) elaboró en 2012 un primer consenso sobre probióticos, en el que ella participó, que concluyó, tras una minuciosa revisión de las publicaciones científicas, que la suplementación con lactobacilos es efectiva. De hecho, los autores del documento afirman que “mejora las tasas de curación de vaginosis bacteriana, con una evidencia 1A; disminuye las recurrencias en este trastorno, con evidencia 1B; disminuye las recurrencias en las infecciones del tracto urinario, con evidencia 1B; mejora las tasas de curación en vulvovaginitis por Cándida, con evidencia 1B, y disminuye sus recurrencias, con evidencia 2B”.

La experta mencionó una serie de ensayos in vitro, en los que se demostraba qué cepas de los lactobacilos son realmente efectivas, concretamente las cepas L. Gasseri, L. Acidophilus, L. Reuteri, L. Rhamnosus y L. Paracasei, entre otras. “Es importante tener esto claro -matizó la doctora- porque si el médico recomienda una cepa específica para una afección concreta el farmacéutico no puede sustituirla por otra diferente en el caso de que no lo tenga”.

“Otros estudios -añadió- muestran los mecanismos de acción de estos microorganismos, que se basan en su adherencia a las células epiteliales y en la producción de ácido láctico, peróxido de hidrógeno y bacteriocinas”.

También por vía oral

Jurado también destacó cómo algunas investigaciones “evidencian que los lactobacilos ingeridos seguían vivos en el organismo a los 19 días”. Y subrayó cómo igualmente se ha demostrado que el Lactobacillus casei subsp. rhamnosus Lcr35, tomado por vía oral, sobrevive en el tracto gastrointestinal en ratones y en humanos sanos. Es más, se ha constatado que existía un “mayor número de lactobacilos a las tres semanas de su consumo oral en personas con menor población previa”.

Cada cosa en su lugar

Un buen consejo farmacéutico debe estar detrás de cualquier dispensación de un probiótico. Pero no sólo. De hecho, la ubicación de estos productos en las estanterías de la farmacia también es importante si se quiere generar demanda e interés por parte de los usuarios. “Lo que no se ve no se vende”, afirmó Elena Simón, product manager de Lactoflora (Stada) y encargada de presentar las novedades de la gama, quien recomendó a los farmacéuticos asistentes realizar una doble colocación siempre que se pueda. “Si la farmacia cuenta con una sección de salud vaginal los probióticos se pueden colocar aquí, además de en la sección propia de probióticos. Y si se tiene un lineal de mayores podrían ubicarse aquí y en la categoría de incontinencia urinaria”.

octubre 18/2016 (Correo farmacéutico)

octubre 19, 2016 | Dra. María Elena Reyes González | Filed under: Problemas de Salud | Etiquetas: , , , |

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