Varias bacterias de la flora intestinal vivieron en el cuerpo de nuestros ancestros antes de que apareciera la especie humana y han evolucionado con el hombre, según afirma un estudio estadounidense publicado en Science.

Algunas bacterias del intestino humano se han transmitido a lo largo de millones de años. Esto implicaría que la evolución tiene un papel más destacado de lo que se pensaba en la formación de la flora intestinal, según un estudio que publica Science.

Las bacterias que los científicos han estudiado guiaron el desarrollo temprano de los intestinos, entrenaron el sistema inmune frente a patógenos y puede que incluso afectaran al comportamiento. La investigación ha sido liderada por Howard Ochman, profesor de biología de la Universidad de Texas en Austin, y Andrew Moeller, de la Universidad de California, en Berkeley.

“Es sorprendente que las bacterias del intestino, que podrían provenir de muchas fuentes ambientales, hayan coevolucionado con el hombre durante tanto tiempo”, declara Ochman.

Mientras los humanos y los grandes simios africanos evolucionaron en especies diferentes desde un ancestro común, las bacterias presentes en ese ancestro también evolucionaron en diferentes cepas, han señalado los científicos.

Además, hallaron evidencia genética de que las bacterias se dividieron en varias cepas aproximadamente en los mismos periodos en que sus huéspedes divergían en diferentes especies. Por ejemplo, una de esas divisiones bacterianas se produjo hace 15,6 millones de años, cuando el gorila se separó de los homínidos. Hace 5,3 millones de años sucedió otra división, cuando los ancestros de los humanos se separaron de los de los chimpancés.

“Durante mucho tiempo se ha conocido que los humanos y los grandes simios albergaban bacterias en el intestino. Las mayores preguntas que queríamos responder eran: ¿de dónde vinieron estos microorganismos? ¿Los obtuvimos de nuestro ambiente o de nuestra historia evolutiva? ¿Durante cuánto tiempo han persistido en los huéspedes?”, dice Moeller.

Antes de este estudio, los científicos no se ponían de acuerdo sobre si diferentes cepas microbianas se habrían mantenido dentro de un linaje homínido durante el tiempo suficiente como para llevar a la coespeciación. La persistencia de algunos microbios podría haberse visto amenazada por los cambios en la dieta, en la geografía, o por el uso de antibióticos.

Muestras de homínidos
Los investigadores estudiaron muestras de heces de grandes simios africanos salvajes (chimpancés, bonobos y gorilas) y de personas de Connecticut. La evidencia fósil y genética ha establecido que las cuatro especies homínidas evolucionaron de un ancestro común que vivió hace diez millones de años.

Los científicos usaron la secuenciación genética para analizar las distintas versiones de un mismo gen bacteriano presente en cada muestra. Gracias a estos datos, reconstruyeron los árboles evolutivos de tres grupos bacterianos que abarcarían hasta el 20 por ciento de la flora intestinal, y que coincidían en gran parte con la evolución de especies homínidas.

Los científicos no saben a ciencia cierta cómo estas cepas antiguas se transmitieron de una generación a otra, pero todo indicaría que la primera transmisión sería durante el parto, y el resto a través de las relaciones sociales.
julio 28/2016 (Diario Médico)

julio 29, 2016 | Lic. Heidy Ramírez Vázquez | Filed under: Antropología, Microbiología | Etiquetas: , , |

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