Un estudio muestra que el gen GADD45 beta es responsable de controlar la absorción de ácidos grasos en el hígado, y que los ratones que carecían de este gen eran más propensos a desarrollar la enfermedad.

Investigadores del Helmholtz Zentrum de Munich, Alemania, han observado que el ayuno activa la producción de una proteína que regula el metabolismo del hígado, lo que podría servir para combatir la enfermedad del hígado graso, según los resultados publicados en la revista EMBO Molecular Medicine.

Desde hace tiempo el incremento del sobrepeso y la obesidad se ha convertido en uno de los problemas de salud más importantes a nivel mundial, sobre todo por las patologías metabólicas asociadas a este exceso de peso, tales como la diabetes tipo 2. Para combatirlo, se sabe que la reducción de la ingesta de calorías, por ejemplo dejando de comer de forma intermitente, puede servir para poner el metabolismo de nuevo en forma.

En este trabajo, los investigadores buscaron entender cómo este ayuno influye en el metabolismo para conseguir este “efecto terapéutico”, según ha destacado Stephan Herzig, uno de los autores del estudio, y se pusieron a buscar una molécula que reduzca la absorción de ácidos grasos en el hígado.

Los científicos analizaron las diferencias en la actividad genética de las células hepáticas que provoca el ayuno, y vieron que el gen de la proteína GADD45 beta se lee de manera diferente dependiendo de la dieta. Y cuanto mayor es el hambre, mayor es la producción de esta molécula, cuyas siglas son sinómino de detención del crecimiento y el daño del ADN inducido.

Pruebas posteriores de simulación demostraron que el GADD45 beta es responsable de controlar la absorción de ácidos grasos en el hígado, y los ratones que carecían de este gen eran más propensos a desarrollar la enfermedad de hígado graso.

Sin embargo, cuando la proteína fue restaurada, el contenido de grasa del hígado se normalizó y los niveles de azúcar mejoraron. Además, los científicos también fueron capaces de confirmar este hallazgo en humanos, donde un nivel más bajo de este gen se asoció a una mayor acumulación de grasa en el hígado y mayores niveles de azúcar en sangre.

“El estrés en las células del hígado causado por el ayuno, en consecuencia, parece estimular la producción GADD45 beta, que luego ajusta el metabolismo a la baja ingesta de alimentos”, resume Herzig. Los investigadores quieren ahora utilizar los nuevos hallazgos para intervenir en el metabolismo de la grasa y el azúcar, para lo que el ayuno podría ser un buen tratamiento.

julio 11/ 2016 (JANO)

julio 12, 2016 | Dra. María Elena Reyes González | Filed under: Gastroenterología, Medicina | Etiquetas: , , , |

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