El control de la actividad patológica y de la medicación es esencial. Diagnósticos precoces y terapias efectivas han mejorado el pronóstico.La enfermedad reumática no contraindica, categóricamente, un embarazo. Pero, desde luego, es necesario realizar un control más riguroso en el tiempo de la gestación. De esta idea ha nacido, en el Hospital Gregorio Marañón, de Madrid, la Unidad o Consulta de Embarazo en Enfermedades Reumáticas, siendo la artritis reumatoide (AR) la más frecuente. El objetivo es que cuando una mujer con estas enfermedades desea quedar embarazada o ya lo está, pase a la consulta de alto riesgo, dependiente de Obstetricia, para después realizar un seguimiento conjunto con la unidad de reumatología, donde se realiza “un seguimiento de las medicaciones que está tomando, si puede tomarlas durante el embarazo, si es necesario suspenderlas con anticipación, así como el tipo de enfermedad y su actividad, porque ello también puede influir en el desenlace del embarazo”, han señalado Francisco Javier López Longo, Julia Martínez Barrio y Esperanza Naredo Sánchez, jefe de sección y miembros, respectivamente, del Servicio de Reumatología del Gregorio Marañón.

Control terapéutico
Según los expertos, aunque se considera que los tratamientos reumatológicos que se emplean en estos casos son seguros, es imprescindible realizar seguimiento, pero no se recomienda, “a priori”, abandonar la medicación en el embarazo, sobre todo si la reumopatía está activa. Además, López Longo destaca que es importante, si es posible, planificar el embarazo porque, “además de intentar reducir potenciales aspectos problemáticos para el embarazo, se puede intentar, a través de la medicación, establecer un control muy riguroso de la enfermedad para que en el embarazo no exista actividad o ésta sea muy escasa, por lo que requerirá menos medicación durante la gestación”. No obstante, si durante la gestación existen síntomas, es necesario administrar tratamientos que, “afortunadamente, son seguros”. Los datos provienen de registros en los que no se han dado efectos y solo se administrarían los fármacos catalogados por la Administración de Alimentos y Fármacos (FDA) estadounidense como de categoría B: corticoides en dosis bajas y los antiTNF-alfa, especialmente uno de ellos que no atraviesa la placenta.

Martínez Barrio explica que el momento menos adecuado para que la mujer se quede embarazada es cuando la enfermedad reumatológica está activa, ya que “esta actividad puede dar lugar a un peor desenlace gestacional y el control de la enfermedad es más complejo”. Generalmente, aunque siempre hay que individualizar, existe una mayor tasa de abortos y de recién nacidos con bajo peso por crecimiento intrauterino retardado (CIR) debido a la inflamación sistémica que acompaña a la dolencia reumática.

Naredo Sánchez señala que, afortunadamente, en los últimos años las enfermedades reumatológicas, en general, y las inflamatorias en particular y especialmente la AR, gozan de un mejor pronóstico gracias a diagnósticos más precoces y a tratamientos más efectivos. Esto hace que la calidad de vida de los pacientes sea normal en un porcentaje muy elevado, lo que implica que el planteamiento de tener hijos sea más positivo, “algo casi impensable hace 30 años, cuando el pronóstico de la AR era mucho peor. El planteamiento de tener hijos era escaso porque su situación física no se le permitía”.

Nuevo escenario
López Longo apostilla que muchos profesionales la consideraban incluso una situación catastrófica en la que el embarazo o no se contemplaba o se contraindicaba. Pero “el panorama ha cambiado mucho y solo existe una minoría de pacientes, menos del 5 por ciento, con hipertensión pulmonar grave o nefropatía grave, en los que no se aconsejaría un embarazo, aunque todo depende del caso concreto”.

Se ha entrado, por tanto, en un escenario nuevo, en el que también aparece la figura del padre con enfermedad reumatológica, y no la madre, atendiendo fundamentalmente al tipo de tratamiento que esté tomando y que pueda influir en la concepción.

Compartir experiencias

El 25 por ciento de las personas que padecen artritis reumatoide en España -un 1 por ciento de la población- tiene entre 20 y 30 años, lo que indica la importancia y necesidad de atender a las mujeres afectadas que desean ser madres. Importante para mejorar en su abordaje integral  es, según los profesionales, crear un registro de casos en nuestro país y promover datos comunes con otros países intentando desarrollar una red europea para compartir experiencias.
enero 14/2016 (Diario Médico)

enero 15, 2016 | Lic. Heidy Ramírez Vázquez | Filed under: Ginecología y Obstetricia, Reumatología | Etiquetas: , , |

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