Una investigación sugiere una relación entre obtener unas notas mejores y desempeñar trabajos complejos con un riesgo más bajo de demencia.
Los niños aventajados de clase no solamente tienen mejores perspectivas con respecto a la universidad y al trabajo, sino que también podrían evitar el alzhéimer, según sugieren dos estudios recientes.

Las personas con las mejores notas escolares y que tienen luego los trabajos más complejos (como gerentes, profesores o ejecutivos, por ejemplo) tienen aproximadamente un riesgo entre un 40 y un 60 % más bajo de contraer demencia, según los dos equipos de investigadores suecos.

Pero los dos estudios suecos solamente hallaron una asociación entre obtener unas mejores notas académicas, los trabajos que se tienen más adelante y el riesgo de demencia, y no una relación de causalidad probada.

“Solamente estamos empezando a comprender que hay un riesgo de por vida de contraer alzhéimer”, dijo Dean Hartley, director de iniciativas científicas de la Asociación del Alzheimer (Alzheimer’s Association), que no participó en ninguno de los estudios.

Parte de la reducción del riesgo de demencia es construir lo que los expertos llaman una “reserva cognitiva”, dijo.

La reserva cognitiva se establece al construir muchas conexiones (llamadas sinapsis) entre las células cerebrales. Parece que cuanto más se usa el cerebro, más conexiones se crean entre las células cerebrales, dijo Hartley.

Un trabajo complejo que requiera una gran cantidad de trabajo cerebral puede preservar esas conexiones celulares y construir incluso más, dijo Hartley.

A su vez, “tener más conexiones en su cerebro permite mantener una mayor cantidad de pensamiento y de capacidades de memoria”, dijo.

En uno de los estudios suecos, un equipo de investigación dirigido por Serhiy Dekhtyar, del departamento de neurociencia clínica del Instituto Karolinska de Estocolmo, dio seguimiento a más de 7500 personas mayores de 64 años que participaron en el Estudio de cohorte de nacimientos de Uppsala durante más de 20 años. También se recogieron datos sobre las capacidades mentales de los participantes en la infancia.

Los investigadores hallaron que 950 personas habían contraído demencia, y el riesgo de deterioro mental aumentó un 21 % en las personas cuyas notas estaban entre el 20 % de las más bajas de la población general sueca.

Pero el riesgo de demencia se redujo un 23 % entre los que tenían trabajos que requerían un pensamiento complejo y trabajaban con datos y números: los administradores, los profesores y los ejecutivos, señaló Hartley.

Las personas que obtuvieron notas altas en la escuela y un trabajo complejo más adelante presentaron las mayores reducciones en el riesgo de demencia: de un 39 %, hallaron los investigadores.

“Nuestros hallazgos enfatizan la importancia del rendimiento cognitivo al principio de la vida con respecto al riesgo de demencia en la parte final de la vida”, dijo Dekhtyar en un comunicado de prensa. “Parece que la capacidad cognitiva inicial (incluso a los 10 años de edad) podría aportar el fundamento de un envejecimiento cognitivo exitoso en un momento de la vida muy posterior”.

En el otro estudio, un equipo también del Instituto Karolinska halló que el riesgo de demencia aumentó más de un 50 % en las personas mayores de 75 años cuyas notas escolares estaban entre el 20 % más bajas, incluso en el caso de que hubieran tenido una educación más formal o un trabajo que requiriera un pensamiento complejo.

Los graduados de secundaria tenían un riesgo un 28 % más bajo de demencia que los que solamente tenían un nivel educativo de primaria, dijeron los investigadores.

Además, las mujeres con trabajos complejos en los que se requería negociar, dar instrucciones y supervisar a personas tenían un riesgo un 60 % más bajo de contraer demencia que las que tenían trabajos menos complejos, hallaron los investigadores.

Las conclusiones de los investigadores se basaron en los datos de 440 hombres y mujeres mayores de 74 años a los que se dio seguimiento durante 9 años. Durante ese tiempo, 163 participantes del estudio contrajeron demencia.

El Dr. Andrew Adesman, jefe de pediatría del desarrollo y conductual del Centro Médico Pediátrico Cohen de Nueva York, en New Hyde Park, dijo que los hallazgos del estudio ofrecían poca aplicación práctica para los niños.

“No es realista pensar que un niño de 9 años se esforzará más en la escuela para tener una calidad de vida más satisfactoria 50 o 60 años más tarde”, dijo.

Además, “un clínico podría argumentar que siempre habrá un 25 % de personas que tendrán los peores resultados con respecto al rendimiento en las pruebas y las notas”, añadió Adesman.

Pero existen muchas otras buenas razones por las que los estudiantes deberían esforzarse en la escuela, dijo.

El Dr. Luca Giliberto, investigador sobre el alzhéimer en el Instituto para la Investigación Médica Feinstein en Manhasset, Nueva York, dijo que la actividad mental es una buena medicina preventiva. “Ser activo mental y físicamente da beneficios con respecto a la reducción del riesgo de alzhéimer y ayudará a construir esa reserva cognitiva”, dijo Giliberto.

Los resultados de estos estudios se presentarán el lunes en la Conferencia internacional de la Asociación del Alzheimer en Washington, D.C. Los datos y conclusiones presentados en reuniones por lo general se consideran preliminares hasta que se publiquen en una revista médica revisada por profesionales.
julio 23/2015 (HealthDay News)

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