El ictus es la primera causa de muerte en mujeres y la tercera en hombres en España, siendo además el primer motivo de discapacidad en los adultos. La edad y el sexo son los dos principales factores de riesgo, pero también la hipertensión arterial eleva las posibilidades. Por todo ello, es de gran relevancia establecer el riesgo de ictus en los pacientes hipertensos, lo que permite proporcionar un adecuado tratamiento médico preventivo y reducir sus consecuencias clínicas.

Un estudio promovido por la Sociedad Valenciana de Hipertensión Arterial y publicado en «Revista Española de Cardiología» ha comprobado que un método ya utilizado por los médicos en pacientes con fibrilación auricular para recomendar o no el tratamiento con anticoagulantes orales y prevenir el ictus, basado en la escala CHAD2S, es igualmente útil para predecir el riesgo de esta enfermedad en pacientes hipertensos que no presentan arritmias cardiacas -un aspecto que no había sido evaluado hasta la fecha por la comunidad científica-.

Según ha explicado a DM Pedro Morillas, especialista del Servicio de Cardiología del Hospital General Universitario de Elche e investigador principal del estudio, «son múltiples los estudios epidemiológicos que han mostrado que la hipertensión arterial es el determinante más importante en el riesgo de ictus y que cada uno de los componentes de la puntuación CHAD2S se han asociado de manera independiente con el accidente cerebrovascular en estudios poblacionales. Sin embargo, no hemos encontrado en la literatura médica ningún trabajo que haya analizado la utilidad de esta puntuación en la identificación del riesgo de evento cerebrovascular en pacientes hipertensos y sin fibrilación auricular conocida».

Para comprobar este enfoque, 69 investigadores de Atención Primaria y unidades hospitalarias de Hipertensión Arterial de Alicante, Castellón y Valencia han seguido durante casi tres años a 887 pacientes hipertensos mayores de 65 años.

«Ninguno de estos pacientes tenía antecedentes de fibrilación auricular en su historia clínica, se encontraban en ritmo sinusal según el electrocardiograma realizado en la visita basal y no estaban en tratamiento con anticoagulantes. Se recogieron los principales factores de riesgo, la historia cardiovascular, el tratamiento farmacológico, una analítica básica, un electrocardiograma y se calculó la puntuación CHADS2. Además, se realizó un seguimiento clínico con recogida de los ingresos hospitalarios por accidente cerebrovascular».

Riesgo más elevado
Morillas ha apuntado: «Hemos analizado los factores de riesgo de ictus en pacientes hipertensos sin arritmias cardiacas y elaborado una fórmula sencilla basada en la escala CHAD2S en la que se suma 1 punto por cada una de las siguientes condiciones que presenta el paciente: insuficiencia cardiaca, hipertensión arterial, edad mayor de 75 años y/o diabetes; asimismo, se suman 2 puntos si el paciente ha sufrido previamente un ictus».

Los resultados del estudio muestran que los pacientes con una puntuación mayor de 3 tienen un riesgo más elevado de presentar un ictus comparados con los pacientes con menor puntuación. Concretamente, «aquellos con una puntuación mayor de 4 multiplican por 9 el riesgo de desarrollar un accidente cerebrovascular a medio plazo comparados con los pacientes con una puntuación de 1″.

Los hallazgos ponen de manifiesto que con un sencillo cálculo el médico puede valorar el riesgo potencial de ictus en su paciente hipertenso e insistir en medidas de tratamiento más agresivas y un seguimiento más cercano. Morillas ha resaltado que «es fácilmente aplicable por los médicos y no requiere coste adicional en la práctica diaria».

Fibrilación auricular asintomática
Uno de los factores que hay que tener en cuenta es la posible aparición de fibrilación auricular asintomática, la arritmia cardiaca más frecuente en el paciente hipertenso y que favorece la aparición de trombos dentro del corazón, los cuales pueden desprenderse y obstruir los vasos cerebrales provocando un ictus. Es por tanto fundamental que «en pacientes que presenten una puntuación alta en la escala CHAD2S, se busque activamente esta posible arritmia, ya que su detección podría implicar la necesidad de un tratamiento anticoagulante que reduzca o evite el ictus», ha señalado el especialista.

Tabaco y ejercicio físico

La investigación también refleja que otro de los factores que ha mostrado asociarse a un mayor riesgo de ictus es el tabaquismo, «con una prevalencia significativamente más elevada en el grupo de pacientes que sufrió un ictus comparado con el grupo que no desarrolló la complicación (20 % frente a 8 %), multiplicando el riesgo de ictus por 3″.

En contraste, la práctica de ejercicio físico de forma regular se asocia a una reducción de este riesgo en más de un 50 %, «corroborando una vez más los efectos beneficiosos conocidos del ejercicio físico en la salud cardiovascular, incluso en niveles tales como andar activamente al menos 30 minutos al día o hacer algún tipo de deporte tres días a la semana».
julio 10/2015 (Diario Médico)

julio 11, 2015 | Lic. Heidy Ramírez Vázquez | Filed under: Cardiología, Enfermedades Cardiovasculares | Etiquetas: , , |

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