Un equipo de investigadores filma, mediante el uso de técnicas de imágenes microscópicas en multicolor y 3D, el instante en que las células T citotóxicas cazan y eliminan a las células afectadas por el tumor.

En los glóbulos blancos existe un tipo de leucocitos conocidos como linfocitos T citotóxicos especializados en destruir las células tumorales y las células infectadas por virus. Ahora, en un estudio publicado en la revista «Immunity«, investigadores de Reino Unido y de Estados Unidos han conseguido filmar este proceso.

La profesora británica Gillian Griffiths, directora del Instituto de Cambridge para la Investigación Médica y una de las autoras del estudio, puntualiza que dentro de todos los cuerpos humanos “se esconde un ejército de asesinos en serie –los linfocitos T– cuya función principal es matar una y otra vez».

Según el estudio, hay millones de células T en la sangre. Ejemplo de ello es que una sola cucharada llena de sangre tiene alrededor de cinco millones de ellas. Cada uno de estos glóbulos blancos mide alrededor de 10 micrómetros de longitud, es decir, una décima parte del grosor de un cabello humano.

Precisión y eficacia

«Estas células patrullan nuestros cuerpos, identifican y destruyen las células infectadas por virus y el cáncer y lo hacen con notable precisión y eficacia», apunta Griffiths. En el video, los linfocitos T aparecen como manchas amorfas de color anaranjado y verdoso que se mueven de forma rápida por la pantalla, explorando su entorno a medida que viajan.

Cuando un leucocito del tipo T citotóxico encuentra a otra celula afectada –en el caso del vídeo células cancerosas de color azul–, las protuberancias de la membrana de estas células identifican si se trata de un huésped no deseado.

Tras esto, la célula T se une a la cancerosa e inyecta proteínas «venenosas» conocidas como citotoxinas (en rojo) a través de vías especiales llamadas microtúbulos. Estos canales conectan las superficies de contacto entre las dos células, antes de perforar la superficie de la célula cancerosa y traspasar su carga mortal.

«Una vez que las citotoxinas se inyectan en las células cancerosas, su destino está decidido y podemos ver cómo se marchitan y mueren. Después, la célula T hambrienta, pasa a buscar a otra víctima”, explican los científicos.

Para grabar estos procesos, los investigadores utilizaron técnicas de microscopía confocal y de corte de la muestra por celosía. Estos procesos permitieron capturar las imágenes en rebanadas y posteriormente «coserlas» entre sí para ofrecer una última imagen multicolor en 3D.

Debido al uso de estos enfoques, los investigadores han logrado dilucidar el orden de los acontecimientos que conducen a la entrega de la exitosa carga letal de estos «asesinos en serie».
mayo 21/2015 (JANO.es)

mayo 22, 2015 | Lic. Heidy Ramírez Vázquez | Filed under: Oncología | Etiquetas: , , , |

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