Además de su efecto cancerígeno, este metal, cada vez más cotidiano, incide en otras facetas de la salud.

La comunidad científica ya había puesto de manifiesto que una exposición a altas dosis de cadmio, como las que se producen en catástrofes ambientales o ciertos contextos ocupacionales, actúa como cancerígena y daña riñones, pulmones y huesos. No obstante, en los últimos años existe una mayor evidencia científica que avala que la población general también puede sufrir los efectos crónicos del cadmio procedente de alimentos, aire y tabaco.

Un reciente estudio internacional con participación española apoya además que dicha exposición representa un factor de riesgo cardiovascular para la población. Así, el incremento de un microgramo por gramo de cadmio medio en orina se ha asociado con el 25 por ciento más de riesgo de padecer enfermedad cardiovascular e ictus y muerte cardiovascular. El estudio, publicado en Epidemiology (doi: 10.1097/EDE.0b013e31828b0631) y apoyado por los NIH estadounidenses, suma la participación de investigadores del Instituto de Investigación Sanitaria del Hospital Clínico Universitario de Valencia (Incliva) a la de científicos de la Universidad Johns Hopkins, del Instituto MedStarHealth, en Estados Unidos, y de la Universidad Franzenz, en Austria.

María Téllez (Incliva) ha señalado a DM que el trabajo se basó en datos del Estudio Strong Heart, una cohorte de 3.348 nativos americanos de Arizona, Oklahoma y Dakota del Norte y del Sur, seguidos durante veinte años; se trata de una población con tasas muy elevadas de enfermedad cardiovascular.

Riesgo específico
Las razones de riesgo específicas obtenidas para la incidencia de enfermedad coronaria, accidente cerebrovascular e insuficiencia cardiaca comparando el percentil 80 con el 20 de la distribución de cadmio en orina fueron, respectivamente: 1,22 (intervalo de confianza del 95 % = 1,08-1,38), 1,75 (1,17-2,59), y 1,39 (1,01-1,94)”, ha expuesto Téllez. Además, los resultados se han obtenido independientemente de la presencia de otros factores de riesgo cardiovascular, como diabetes, hipertensión y tabaquismo.

“Es la primera vez que disponemos de información prospectiva de eventos cardiovasculares no fatales y, por tanto, los resultados apoyan que el cadmio puede tener efectos en todo el espectro de manifestaciones cardiovasculares”.

Para minimizar el riesgo, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha propuesto un punto de referencia en cadmio medido en orina de un microgramo/gramo para el cálculo de una ingesta semanal tolerable de 2,5 microgramos/kilogramo de peso.

Sin embargo, estos mismos investigadores han publicado recientemente otro trabajo realizado en población general de Estados Unidos donde la exposición a dosis de cadmio menores de un microgramo/gramo también se asocia con la mortalidad cardiovascular. Téllez ha apuntado que “todavía no hemos podido identificar una concentración de cadmio tan baja que deje de estar asociada con riesgo cardiovascular; en cualquier caso, dado que el cadmio no es un metal esencial y no tiene ninguna función conocida en el cuerpo humano, cuanto menos exposición, mejor”. Así, es importante no fumar, tener una dieta equilibrada y que el aire que respiramos sea lo más limpio posible. “Los esfuerzos de salud pública para reducir el cadmio en suelos, alimentos y aire podrían contribuir a reducir la carga de enfermedad en la población”.

Respecto a las posibles vías de investigación presentes y futuras en relación al cadmio, Téllez ha expuesto que “hay estudios experimentales que indican que el cadmio induce la formación de ateroesclerosis, la disfunción endotelial y la generación de radicales libres”. Asimismo, “se sospecha que el cadmio puede tener efectos epigenéticos mediante la alteración de la metilación del ADN, la modificación de histonas y la expresión de microARN, y la capa epigenética podría ser una diana terapéutica en potencia. Sin embargo, necesitamos estudios epidemiológicos prospectivos de elevado tamaño muestral que confirmen el eventual papel mediador de la epigenética en la toxicidad cardiovascular del cadmio”.

Un metal cotidiano difícil de eliminar
El cadmio es un metal pesado de la corteza terrestre. A partir de la mitad del siglo XX, se expandió su producción y la eliminación constituye un gran problema, pues se acumula en la cadena alimentaria. El cadmio se halla en alimentos (en ciertas verduras, mariscos y moluscos), así como en la planta del tabaco. Se ha empleado mucho en baterías, aparatos electrónicos, procesos de estabilización de plásticos y plaguicidas y fertilizantes, y en paneles solares.
mayo 20/2013 (Diario Médico)

Tellez-Plaza Maria, Guallar Eliseo, Howard Barbara V., Umans Jason G., Francesconi Kevin A., Goessler Walter. Cadmium Exposure and Incident Cardiovascular Disease.Epidemiology. 24(3):421-429, May 2013.

mayo 22, 2013 | Dra. María T. Oliva Roselló | Filed under: Cardiología | Etiquetas: , , , , |

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