Un trabajo español ha clarificado por primera vez el curso natural de la nefropatía IgA: no suele precisar de tratamientos agresivos porque su pronóstico es relativamente favorable.

Los datos de una investigación española, coordinada por Manuel Praga y Eduardo Gutiérrez, jefe y miembro, respectivamente, del Servicio de Nefrología del Hospital 12 de Octubre, de Madrid, son concluyentes y pueden variar el concepto patológico y terapéutico de la nefropatía IgA, la glomerulonefritis más usual en España y que, dependiendo de su forma de presentación, conduce a diálisis y trasplante renal a personas a partir de 35-40 años.

Las conclusiones, publicadas en el Journal of the American Society of Nephrology (doi: 10.1681/ASN.2012010063), ponen de manifiesto que “el pronóstico de muchos pacientes con trastorno renal por acumulación de anticuerpos, lo que se denomina enfermedad de Berger o nefropatía IgA, cuya función renal es normal y con microhematuria mínima o leve en el momento del diagnóstico, es excelente y no requiere tratamientos específicos o agresivos para su remisión, excepto el seguimiento y control de la presión arterial y el incremento de la proteinuria”, han explicado a DM los autores.

Todos sin diálisis
El trabajo se ha realizado con la colaboración de los hospitales La Paz, Ramón y Cajal, Gregorio Marañón y La Princesa, todos de Madrid, así como La Fe, de Valencia, y el Valle de Hebrón y la Fundación Puigvert, ambos de Barcelona, y en él se ha analizado durante 15-20 años la situación de 141 pacientes cuyos criterios de inclusión eran tener función renal normal y microhematuria en orina de 24 horas igual o inferior a 0,5 gramos. A los 20 años de seguimiento la supervivencia renal, entendida como un incremento mayor del 50 %  de la creatinina sérica basal, fue del 91,9 %. “Ningún paciente desarrolló insuficiencia renal terminal, lo que supone que no precisaron diálisis, y el 37, 5 % de ellos consiguieron la remisión clínica a los cuatro años”, según Gutiérrez.

Para Praga, los hallazgos de la investigación -en este ámbito es la primera retrospectiva que se realiza en Europa- son relevantes para la adopción de decisiones clínicas y terapéuticas. Estudios previos, según Praga, sugerían que la nefropatía IgA era progresiva incluso cuando la situación clínica estaba normalizada, por lo que se indicaban ciclos de  y, en algunos casos, inmunosupresores, no exento de efectos secundarios importantes.

Con los datos del estudio “es posible eliminar los esteroides y mantener tratamiento conservador, con IECA o ARA II, sólo si aparecía hipertensión o proteinuria, más teniendo en cuenta además que el diagnóstico ha incorporado, por primera vez, el estudio histológico, que también es pronóstico, de biopsias renales de los pacientes, según la reciente y aceptada Clasificación de Oxford”, según Gutiérrez.

No biopsia, sí control
Pero lo más importante es que sólo un 35 % de pacientes precisaron IECA o ARA II; sólo seguimiento periódico”, matiza Praga, y añade que el trabajo indica que en enfermos con esta situación clínica “no se recomienda biopsia renal, pero sí seguimiento. Para la investigación se han aprovechado los datos de series históricas del 12 de Octubre”.

Actualmente, el Grupo de Enfermedades Glomerulares (Glosen), de la Sociedad Española de Nefrología, coordinado por el equipo del 12 de Octubre y del que forman parte varios hospitales españoles, ya ha publicado destacadas series sobre estas patologías. Según ambos nefrólogos, el nuevo estudio clarifica la evolución natural de la patología y establece líneas concretas de tratamiento, más aún cuando las guías no establecían pautas claras, al menos en población caucásica, puesto que en la asiática, china o japonesa, es posible que el devenir de la nefropatía IgA sea diferente y haya que llevar a cabo otros abordajes por la implicación de los factores genéticos.

Estudios sobre bases génicas moduladoras

La investigación española se acompaña de un editorial de Benjamin Freda, del Centro Médico de Nefrología de Springfield, y Gregory Braden, de la Universidad de Massachusetts, ambos en Estados Unidos. En él analizan el relevante impacto del hallazgo para una enfermedad con diseños de estudios genéticos que podrán responder por qué unos enfermos acaban, y además de forma precoz, con insuficiencia renal y diálisis, y otros no. El equipo del 12 de Octubre colabora con Santiago Rodríguez de Córdoba, del Centro de Investigaciones Biológicas, en una línea de trabajo que estudia la implicación del complemento, como base genética, en la modulación evolutiva de la nefropatía IgA.
febrero 11/2013 (Diario Médico)

Gutiérrez E, Zamora I, Ballarín JA, Arce Y, Jiménez S, J, Praga M.Long-term outcomes of IgA nephropathy presenting with minimal or no proteinuria.J Am Soc Nephrol.2012 Oct;23(10):1753-60.

febrero 12, 2013 | Dra. María T. Oliva Roselló | Filed under: Nefrología | Etiquetas: , , , , |

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