Científicos de la Facultad de medicina de la Universidad de Columbia, en Estados Unidos, han identificado un defecto en el tráfico de proteínas en las células neurales que puede ser la causa común de las formas no familiares de la enfermedad de Parkinson.

Según muestra el estudio publicado en Neuron, este defecto descubierto se encuentra en al menos tres de los genes que habían sido anteriormente definidos como implicados en las investigaciones sobre la enfermedad neurodegenerativa.

Esta vía defectuosa se denomina retromer debido a que puede guiar la reutilización de moléculas clave desplazándolas de nuevo desde la superficie a los alamacenes internos. Estos defectos mostraron tener importantes efectos en la maquinaria de eliminación de la célula, lo que puede explicar por qué las células del párkinson avanzado acumulan grandes agregados de proteína.

Dichos defectos pueden ser revertidos mediante el aumento de la actividad de la vía retromer, apuntando a una posible diana terapéutica. Además, los autores descubrieron que, incluso en individuos sanos que simplemente transportan variantes genéticas comunes asociadas con la enfermedad de Parkinson, estos cambios moleculares están igualmente implicados. De ahí se deduce la importancia de un tratamiento temprano en la lucha contra la enfermedad.

Para llevar a cabo el estudio, Abeliovich y su equipo utilizaron una matriz inusualmente amplia de enfoques y encontraron que las variantes comunes en dos genes previamente relacionados con la enfermedad, el LRRK2 y el RAB7L1, produjeron un efecto inesperadamente similar en el tejido cerebral.

Además, se observaron grandes cambios celulares en la vía retromer que están implicados en el tráfico de proteínas desde el aparato de Golgi a los lisosomas. Asimismo, se comprobó que las mutaciones que afectan a la vía del retromer también se han encontrado en el párkinson familiar.

El impacto de las variantes RAB7L1 y LRRK2 era evidente en los individuos sin síntomas de la enfermedad, lo que sugiere que hay un estado previo en los portadores no afectados de las dos variantes genéticas que favorece la aparición temprana de la dolencia y que, en teoría, podría ayudar a dirigir la terapia.

Los investigadores también demostraron que la sobreexpresión de una de las variantes, RAB7L1, puede superar los efectos de la otra variante. Del mismo modo, la expresión de VPS35, un gen implicado en la vía retromer, puede suprimir el LRRK2 mutado en la enfermedad. “Será interesante la búsqueda de nuevos fármacos que afecten directamente a estos componentes de retromer o que, en general, promueva, el flujo a través de la vía.”
febrero 8/2013 (Diario Médico)

David A. MacLeod, Herve Rhinn, Tomoki Kuwahara, Ari Zolin, Gilbert Di Paolo, Brian D. MacCabe, et. al. RAB7L1 Interacts with LRRK2 to Modify Intraneuronal Protein Sorting and Parkinson’s Disease Risk. Neuron 77(3) pp. 425 – 439 .

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