La estimulación del nervio vago ofrece resultados exitosos en pacientes con epilepsia; sin embargo, según una revisión sistemática de todos los estudios sobre esta técnica en depresión, aún se necesitan estudios controlados y aleatorizados para hallar evidencia de eficacia. 
Existe un determinado porcentaje de sujetos, que se estima en torno al 30 %, que va a ser resistente a los fármacos utilizados habitualmente contra la depresión. Partiendo de este contexto, José Luis R. Martin, responsable de investigación de la Facultad de Ciencias Biomédicas y de Ciencias de la Salud de la Universidad Europea de Madrid, ha afirmado a Diario Médico que “hay que buscar otras intervenciones alternativas que puedan aportar eficacia en estos pacientes refractarios. Hace una década, dentro de la investigación que está surgiendo para mejorar su calidad de vida o aminorar los síntomas depresivos, se empezó a trabajar con neuroestimuladores, en concreto con la estimulación magnética transcraneal (TMS). Así se abrió una línea terapéutica de trabajo en ese sentido”.

Los neuroestimuladores activan zonas concretas del cerebro donde están involucrados sistemas y núcleos relacionados con el estado de ánimo. Es el caso del sistema límbico. En cuanto a los núcleos, hay neurotransmisores implicados en la psicopatología, por ejemplo,  la serotonina. “La neuroestimulación es interesante precisamente por eso, porque focaliza el tratamiento en esas zonas, a diferencia de las terapias sistémicas”.

Después apareció la estimulación del nervio vago (VNS), según Martin “para reducir las crisis en los pacientes epilépticos. Se vio que mejoraba el humor de ese grupo de enfermos. A partir de ahí se pensó que la VNS podía ser útil en el tratamiento de los individuos con depresión”.

Procedimiento de la VNS
La VNS se administra en el nervio vago cervical izquierdo tras una intervención en la que el generador se ha implantado bajo la piel, en el lado izquierdo del tórax. Un electrodo se conecta al nervio vago izquierdo en el cuello. ¿Qué sucede entonces? “Se suministran descargas de baja intensidad al nervio vago durante 24 horas al día, mediante un programa que controla el neurólogo o el psiquiatra. La intensidad del programa (más o menos descargas) se puede variar dependiendo de cómo vaya el paciente. La administración del VNS no requiere hospitalización, sino que se hace de forma ambulatoria”.

Martin, junto a Eva Martín-Sánchez, del Área de Investigación Clínica de la Fundación Sociosanitaria de Castilla-La Mancha, han desarrollado un metanálisis, que se ha publicado en European Psychiatry (Doi : 10.1016/j.eurpsy.2011.07.006), sobre todos los estudios clínicos existentes de la estimulación del nervio vago en depresión. Los ensayos revisados utilizaron un porcentaje mayor de mujeres depresivas que de hombres y la media de edad estaba entre los 30 y los 50 años.

“Lo que nos encontramos es una controversia en los resultados. Me explico: un ensayo clínico con grupo control no halló resultados estadísticamente significativos; sin embargo, los estudios sin grupo control aleatorio vieron que la VNS era muy eficaz para los pacientes con depresión. De esta forma, nos dimos cuenta, realizando una meta-regresión, de que la variable que determinaba la eficacia de los sujetos era el grado de depresión que tenían a nivel inicial”.

La conclusión a la que llegaron los investigadores españoles es que “la técnica de estimulación del nervio vago funcionaba mejor cuanto mayor grado de depresión tenía el individuo”. Y las causas de estos resultados podían deberse a “un posible efecto placebo, que responde a que cuanto más extremas son las medidas iniciales más tienden a remitir”.

En realidad, “la prinicipal conclusión es que se necesitan estudios controlados y aleatorizados para ver si la técnica es eficaz o no. Por lo tanto, a nivel clínico todavía queda mucho camino que recorrer para aplicarla con garantías de éxito”.

Los efectos secundarios de la VNS más significativos son el dolor en el cuello, las alteraciones en la voz y la disfagia. “Nos preocupaba determinar si los pacientes tratados con VNS tenían más ideas suicidas en comparación con los que tomaban fármacos antidepresivos, pero comprobamos que no era así”.

Como información “extra”, Martin ha comentado que la técnica se suele emplear en pacientes con epilepsia que no pueden ser sometidos a cirugía, pero es incipiente en el tratamiento de la depresión. La FDA americana aprobó este método, en 2005, como terapia adyuvante para depresión crónica o recurrente que no respondía adecuadamente a los antidepresivos convencionales. Hasta el momento, la alternativa para los refractarios a la medicación son los neuronavegadores y la psicoterapia.
mayo 28/2012 (Diario Médico)

Nota: Los lectores del dominio *sld.cu acceden al texto completo del artículo a través de Hinari.

J.L.R. Martin a, E. Martín-Sánchez. Systematic review and meta-analysis of vagus nerve stimulation in the treatment of depression: Variable results based on study designs. European Psychiatry; Vol. 27 (2012) 147-155).

mayo 29, 2012 | Lic. Heidy Ramírez Vázquez | Filed under: Psiquiatría | Etiquetas: , , , |

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