El estrés psicológico en la primera infancia, la violencia doméstica y los maltratos son un trauma para los niños, que sometidos a esas experiencias muestran signos de envejecimiento precoz en su ADN.

Por ello los niños que viven en condiciones de violencia doméstica o sufren situaciones como el acoso escolar son más “viejos” que sus coetáneos exentos de esas experiencias. Ese envejecimiento puede alcanzar entre siete y diez años.

Lo demostró una investigación de Idan Shalev, del Duke Institute for Genome Sciences & Policy de Duhram, publicada en la revista Molecular Psychiatry
(doi: 10.1038/mp.2012.32).

El envejecimiento real de una persona puede ser muy distinto de su edad civil: en los últimos años se comprendió que para medir la edad biológica real de un individuo es preciso observar su ADN, más exactamente el largo de sus telómeros, es decir  las extremidades protectores de cada cromosoma.

Los telómeros funcionan como los protectores plásticos de los cordones de los zapatos, evitando que el ADN se “deshilache”: cuanto más largos son estos telómeros, tanto más saludable es el ADN y más joven permanece la persona.

Por el contrario, se acortan cada vez que una célula se divide, hasta que no puede dividirse más y muere.

Recientemente, diversos estudios demostraron que  factores como la obesidad, el tabaco, el sedentarismo y el estrés psicológico acortan los telómeros del ADN en  individuos adultos.

Sin embargo, hasta ahora nunca se había pensado en investigar el “envejecimiento biológico” de un niño. Los científicos norteamericanos lo hicieron midiendo los telómeros de más de 2000 gemelos pertenecientes a 1100 familias, cuando tenían cinco y luego diez años.

Durante el estudio fueron entrevistadas las madres de los niños, a quienes se les tomaron muestras de ADN del interior de las mejillas.

Así surgió que los niños expuestos a un clima de violencia y maltratos en su casa envejecen antes que los otros de su edad que crecen en ambientes más protegidos.

Los telómeros se acortaron más rápido en los niños expuestos a dos o más tipos de violencia, precisó Shalev: y salvo que los patrones cambien, en el futuro estos niños pueden desarrollar enfermedades -desde pérdidas de memoria hasta ataques cardíacos- hasta diez años antes que sus pares.

De todos modos, con una buena alimentación, ejercicio y menos estrés los niños víctimas de maltrato pueden mejorar la situación y volver a alargar los telómeros.

Asimismo se comprobó que el envejecimiento biológico de una  persona comienza ya a los cinco años, y es visible en sus telómeros.
abril 26/2012 (ANSA) –

Tomado del boletín de selección temática de Prensa Latina: Copyright 2011 “Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.”

I Shalev,T E Moffitt,K Sugden,B Williams,R M Houts,A Danese.Exposure to violence during childhood is associated with telomere erosion from 5 to 10 years of age: a longitudinal study.Molecular Psychiatry 24 abr 2012

abril 27, 2012 | Dra. María T. Oliva Roselló | Filed under: Genética, Psicología | Etiquetas: , , , |

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