El uso combinado de tacrolimus (TAC) y micofenolato mofetil (MMF) proporciona los mejores beneficios a largo plazo y una menor cantidad de efectos secundarios después de un trasplante de riñón, según un estudio aleatorizado llevado a cabo durante varios años que pretende servir de guía a los médicos que atienden a los pacientes de trasplante renal.

Para los miles de pacientes que reciben trasplantes de riñón en Estados Unidos cada año, la prevención del rechazo de órganos sin comprometer otros aspectos de la salud requiere un delicado equilibrio de medicamentos. Los inmunosupresores que protegen los órganos trasplantados también pueden causar efectos secundarios graves, incluyendo la susceptibilidad de los pacientes a contraer una infección, el cáncer y otras amenazas.

El estudio, realizado por la doctora Giselle Guerra y sus colaboradores de la Universidad de Miami, aparece en Journal of the American Society of Nephrology, publicación de la American Society of Nephrology ( doi:10.1681/ASN.2011010006).

Para comparar las terapias, la doctora Guerra estudió a 150 pacientes con trasplante renal que recibieron uno de los tres regímenes comunes de tratamiento inmunosupresor: tacrolimus + MMF, tacrolimus + sirolimus o ciclosporina + sirolimus. El tacrolimus y la ciclosporina pertenecen a una clase de medicamentos llamados inhibidores de la calcineurina y pueden prevenir el rechazo temprano, pero también pueden ser tóxicos para los riñones; el sirolimus y el MMF no dañan los riñones.

Los pacientes recibieron a menudo dosis bajas de inhibidores de la calcineurina más sirolimus o MMF con el fin de obtener el máximo beneficio sin riesgo grave para los riñones. Todos los pacientes del estudio también recibieron otro fármaco inmunosupresor llamado daclizumab, poco después del trasplante, así como esteroides, y fueron observados durante un promedio de ocho años después del trasplante.

De las pruebas se desprende que la supervivencia de los órganos trasplantados fue similar en todos los grupos de pacientes; significativamente, menos pacientes tratados con tacrolimus + MMF (12%) experimentaron rechazo agudo, en comparación con aquellos tratados con tacrolimus + sirolimus (30%) o ciclosporina + sirolimus (28%); los pacientes tratados con tacrolimus + MMF también tuvieron una mejor función renal durante los primeros 36 meses; los pacientes tratados con tacrolimus + MMF o cicloporina + sirolimus fueron menos propensos a morir (12% y 4% respectivamente), en comparación con aquellos tratados con tacrolimus + sirolimus (26%).

Los pacientes que tomaron sirolimus fueron más propensos a desarrollar infecciones virales, suspender el tratamiento, y necesitar medicamentos reductores del colesterol, en comparación con los pacientes que no estaban tomando sirolimus.

En conjunto, estos resultados sugieren que los pacientes trasplantados obtienen más beneficios a largo plazo con tacrolimus + MMF que con tacrolimus + sirolimus o ciclosporina, + sirolimus. \”Hemos sido capaces de demostrar que el uso de dosis bajas de tacrolimus y MMF es seguro y proporciona excelentes resultados en el tiempo a los pacientes con trasplante renal\”, manifestó la doctora Guerra.
Agosto 1/2011 (JANO)

Nota: Los lectores del dominio *sld.cu tienen acceso al artículo a texto completo a través de Hinari.

Giselle Guerra, Gaetano Ciancio, Jeffrey J. Gaynor, Alberto Zarak, Randolph Brown. Randomized Trial of Immunosuppressive Regimens in Renal Transplantation. Publicado en JASN Agosto 1/2011 .

agosto 5, 2011 | Dra. María T. Oliva Roselló | Filed under: Farmacología, Nefrología, Trasplantes | Etiquetas: , , , , |

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