La actividad física reduce el efecto de la sal sobre la presión arterial, según un estudio de la Facultad de Salud Pública y Medicina Tropical de la Universidad de Tulane, en Nueva Orléans, que se ha hecho público durante las sesiones científicas de la American Heart Association (AHA) sobre Nutrición, Actividad Física y Metabolismo/Epidemiología y Prevención de la Enfermedad Cardiovascular, que se celebran en Atlanta (Estados Unidos).

Los resultados del trabajo muestran que cuanto mayor es la actividad física, menor es el aumento de la presión arterial en respuesta a una dieta alta en sal. Según explicó Casey M. Rebholz, director del estudio, “los pacientes deberían ser advertidos sobre aumentar su actividad física e ingerir menos sodio. Además, la restricción de sodio es particularmente importante para reducir la presión arterial en las personas más sedentarias”.

Los investigadores compararon la presión arterial de los participantes en el estudio que seguían dos dietas en el período de  una semana, una baja en sodio (3.000 mg/día) y otra alta en sodio (18.000 mg/día). La AHA recomienda consumir menos de 1500 mg diarios.

Si la presión sistólica media de una persona aumentaba en un 5% o más de la dieta baja en sodio en comparación con la dieta alta en sodio, los investigadores etiquetaban a esta persona como muy sensible a la sal. Utilizaron cuestionarios de actividad física para dividir a los participantes en cuatro grupos, que iban desde muy activos físicamente a bastante sedentarios. Los aumentos medios en la presión sistólica tras el cambio de dieta de niveles bajos a altos de sodio y según edad y género fueron de 5,27 mm Hg en el grupo menos activo; 5,07 mm Hg en el más cercano al grupo de menor actividad; 4,93 mm Hg en el más cercano al grupo de más actividad; y 3,88 en el grupo más activo.

En comparación con el grupo sedentario, las probabilidades de ser sensible a la sal, según edad y género fueron del 10% en el grupo de actividad más cercano al grupo de menor actividad; del 17% en el más cercano al grupo de mayor actividad; y del 38% en el grupo más activo.

Los participantes fueron 1906 adultos chinos de etnia Han, con una edad media de 38 años, participantes en un gran proyecto, denominado \”GenSalt\”, que trata de identificar los factores genéticos y ambientales que contribuyen a la sensibilidad a la sal. El proyecto se localiza en la China rural, dado que la población homogénea hace más probable identificar los genes que influyen en el control de la hipertensión arterial.

“El estudio necesita ser repetido pero creo que la relación entre ejercicio físico y sensibilidad a la sal podría aplicarse a otras poblaciones”, concluye Rebholz.
marzo 25/2011 (JANO)

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