Entre el 10 y el 15% de los adolescentes tiene problemas de hipertensión arterial (HTA), una realidad que comienza a hacer sus primeros estragos a edades más tempranas, ya que como destacan los especialistas, entre el 1,5 y el 3% de la población infantil presenta problemas de este tipo.Esto guarda una relación directa, según la presidenta de la Sociedad Española de Hipertensión-Liga Española para la Lucha contra la Hipertensión Arterial (SEH-LELHA), Nieves Martell, con el aumento preocupante de las tasas de sobrepeso y obesidad en niños y jóvenes.
De hecho, se estima que en las dos últimas décadas la obesidad y el sobrepeso han aumentado de forma exponencial y en la actualidad el exceso de peso afecta al 40% de la población entre 2 y 24 años. “La obesidad se ha convertido en el principal factor de riesgo cardiovascular, ya que la prevalencia de la hipertensión arterial entre niños obesos puede superar el 30%”.

“La obesidad en la infancia y en la adolescencia ha sido asociada a un aumento de la hipertensión arterial, perfil lipídico, diabetes mellitus tipo 2 y lesiones ateroscleróticas precoces, así como mayor riesgo de obesidad en época adulta con el aumento correspondiente de morbilidad y mortalidad”, añade el especialista de la SEH-LELHA, Àlex Roca-Cusachs.

Así lo demuestran estudios realizados en niños, en los que se observa que los menores que presentan persistentemente valores de presión arterial en los límites altos de la normalidad, tienen mayor riesgo de ser hipertensos en la edad adulta pero también más posibilidades de que la HTA sea secundaria a alguna enfermedad, siendo las causas renales las más frecuentes.

Por todo ello, los especialistas creen que la prevención, basada en la educación sobre hábitos de vida saludables, y la detección precoz son los dos elementos clave, pese a que ellos mismos reconocen que la detección precoz representa “el verdadero problema” al que se enfrentan.

“Los niños con hipertensión arterial conocida acuden a la consulta del especialista donde son establecidos el tratamiento y seguimiento, pero la dificultad la encontramos en el diagnóstico precoz, en establecer una serie de marcadores del riesgo que nos ayuden a identificar a aquellas personas que en épocas tempranas de la vida tengan un mayor riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular en la edad adulta”, admite el Dr. Roca-Cusachs.

“Por tanto -prosigue el experto-, debemos empezar a adoptar una serie de medidas antes de que la HTA se establezca. Si la tratamos de manera establecida, estamos llegando tarde. De esta forma, hay que intervenir precozmente para conseguir una mejora de la calidad de vida a largo plazo”.

Por su parte, la presidenta de SEH-LELHA destaca la necesidad de necesidad de integrar la actividad física como un hábito de vida diario, junto a una educación alimentaria desde edades tempranas, encaminada a enseñar a los niños a comer bien.
“La educación en salud es uno de los principales temas que deben conocer y manejar los jóvenes de hoy, por ello creemos que la vía más adecuada para hacerles llegar esta información es transmitirla in situ en los centros educativos. Con este fin, hemos diseñado unos materiales con un carácter joven y actual que nos permita acercar la salud y los beneficios de seguir una vida cardiosaludable”, afirma la Dra. Martell.
marzo 15/2011, JANO

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