El primer ministro británico David Cameron incursionó en un terreno donde gobiernos anteriores han fracasado, prometiendo cambios de fondo al oneroso y agobiado sistema de salud pública de la nación.
Cameron dijo que las reformas reducirían las trabas burocráticas y mejorarían el tratamiento a los pacientes, pero sus detractores afirman que causarán caos y podrían conducir a una privatización velada del muy criticado pero popular Servicio Nacional de Salud (NHS).
El mandatario, cuyo Partido Conservador dirige el gobierno de coalición del país, dijo que ahorraría dinero y reduciría los trámites al dar control del servicio a los médicos de familia en lugar de a burócratas, y al permitir que compañías privadas, instituciones de caridad y empresas sociales participen en la licitación de contratos para el servicio público de salud.
Hacer más eficientes los servicios de salud ha sido una meta escurridiza para varios gobiernos británicos. El anterior gobierno laborista prometió reducir los tiempos de espera para recibir tratamiento, y lo logró, pero con el costo, dicen los críticos, de tener una burocracia derrochadora.
En un discurso en el que delineó los planes de su gobierno para reestructurar los servicios públicos, Cameron prometió deshacerse de la burocracia verticalista que ejerce una cadena de mando tipo militar.
El gobierno planea publicar detalles de sus reformas en una iniciativa de ley.
El servicio de salud es el principal generador de empleos en Gran Bretaña y cuesta más de 100 000 millones de libras (158 000 millones de dólares) al año.
Cameron dijo que: \»un NHS gratuito al momento de usarse, para todos era parte de Gran Bretaña, parte de lo británico\».
Aunque algunos médicos apoyan los cambios, otros afirman que la dimensión de las reformas -que harán que los consorcios de doctores tomen la administración operada por fideicomisos locales- podría provocar un caos.
En una carta publicada el lunes en el periódico londinense The Times, diversos grupos, como la Asociación Médica Británica, el Colegio Real de Enfermería y sindicatos -que en conjunto representan a muchos de los más de un millón de empleados del NHS-, advirtieron que: \»la magnitud y el ritmo de las reformas hacen que los cambios sean extremadamente riesgosos y potencialmente desastrosos\». La carta señaló que al incrementar la competencia interna \»existe el grave peligro de que se centre en el costo, no en la calidad\».
Londres, enero 18/2011  (AP)

enero 19, 2011 | Lic. Heidy Ramírez Vázquez | Filed under: Salud Pública | Etiquetas: , , |

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