Una novedosa combinación de los fármacos artemether y lumefantrine ha resultado tan eficaz y segura como la quinina oral en el tratamiento del paludismo en mujeres gestantes de Uganda, y tiene menos efectos secundarios, según indica un estudio publicado en la revista The Lancet Infectious Diseases\”.
La investigación demostró que ese tratamiento, que se administró en casos de paludismo simple, eliminaba el parásito y ofrecía un porcentaje de curación del 95%.
Además, era más tolerado por las pacientes que la quinina convencional.
Cada año mueren entre 75 000 y 200 000 niños como resultado de infecciones por paludismo durante el embarazo.
La quinina se considera un buen tratamiento para el período de gestación, pero sus numerosos efectos secundarios hacen que muchas personas no sean constantes en el cumplimiento del tratamiento.
En 2006, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó la administración de tratamientos combinados con artemisinina (ACT) para las embarazadas en el segundo y tercer trimestre.
Sin embargo, hay pocos estudios comparando los efectos de los diferentes tratamientos durante el embarazo, y la mayoría se han hecho en el sureste asiático, donde hay poca incidencia de transmisión del paludismo.
Faltaban por tanto investigaciones en regiones de África donde el paludismo es endémico.
En este estudio un equipo liderado por Patrice Piola, de Epicentro, en Francia, y la universidad inglesa de Oxford comprobó que el ACT más común, artemether-lumefantrine, es seguro y eficaz para el tratamiento de un paludismo sin complicaciones en mujeres embarazadas en el este de África.
Para llegar a esta conclusión, examinaron a 304 mujeres en el segundo y tercer trimestre del embarazo, que fueron asignadas a diferentes grupos de tratamiento, con ACT o con quinina.
Se les hicieron análisis semanales hasta el día del parto o el 42 de tratamiento (la fecha que fuera posterior).
En el día 42, un 99,3% de las pacientes que tomaron artemether-lumefantrine estaban curadas comparado con un 97,6% de las que habían sido tratadas con quinina.
Los científicos también constataron que 142 mujeres tratadas con quinina sufrieron efectos secundarios (náusea, vómitos, anorexia, tinnitus), que además en algunos casos obligó a abandonar el tratamiento.
En cambio, solo 94 tuvieron efectos secundarios, más leves, en el grupo de la terapia combinada, como dolores abdominales, jaquecas y síntomas parecidos a los de la gripe.
Por su eficacia y menores efectos secundarios, los investigadores recomiendan el tratamiento del paludismo simple en mujeres embarazadas con las terapias combinadas con derivados de la artemisinina, y señalan que el precio de estos tratamientos ha bajado en el mercado.
Sin embargo, advierten de que deben llevarse a cabo más estudios en otras regiones del planeta.
Londres, octubre 6/2010 (EFE)

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