Los hijos de mujeres que fumaron antes, durante y después del embarazo -lo que se conoce como fumadoras persistentes- sufren más sibilancias, tos nocturna y se resfrían más a menudo que el resto de los niños durante los cuatro primeros años de vida, según un estudio publicado recientemente en la revista Archivos de Bronconeumología de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica.
Los hijos de mujeres fumadoras sufren más enfermedades respiratorias
En este estudio, presentado por los investigadores españoles Bibiana Fríguls, Oscar García-Algar, Carmen Puig, Cecilia Figueroa, Jordi Sunyer y Oriol Vall, han participado un total de 1611 infantes incluidos en el estudio AMICS (Asthma multicentric Infant Cohort Study) en Ashford (Reino Unido), Barcelona y Menorca.
Su objetivo era evaluar los períodos de mayor susceptibilidad a la exposición de tabaco y relacionarlos con las enfermedades respiratorias. Para ello, se realizó un seguimiento de los participantes desde el embarazo hasta los 4 años de edad, a través de cuestionarios anuales sobre hábitos tabáquicos de los padres y síntomas respiratorios y alérgicos de los niños. Además, se les realizó un seguimiento antropométrico, es decir, del peso, la talla y el perímetro craneal.
Se demostró que la exposición al humo del tabaco tiene efectos
nocivos para la salud de los niños, sobre todo para su aparato respiratorio. En concreto, los niños expuestos al tabaco solo en época prenatal presentaron una incidencia de hospitalizaciones por infección respiratoria mayor que los hijos de madres no fumadoras: de 2,96 odds (ratio de probabilidad en el primer año) y de 4,95 a los dos años de edad.
Por su parte, la exposición postnatal se asoció con la aparición de sibilancias tardías (odd ratio: 2,48) y con un aumento de probabilidades de padecer asma a los 4 años de edad (odd ratio:1,69).
También los niños expuestos pre y postnatalmente a los efectos del tabaco presentaban más silibancias (odd ratio: 2,18), roncus persistente (odd ratio: 1,7), tos nocturna (odd ratio:1,90) y más probabilidades de padecer resfriados comunes al año y de ser diagnosticados de asma, especialmente entre el segundo (odd ratio 2,47) y el tercer año de vida (odd ratio 2,51).
Además, el análisis antropométrico realizado en paralelo al estudio respiratorio muestra que en los hijos de fumadoras persistentes los parámetros están disminuidos significativamente al nacer respecto a los hijos de madres que nunca han fumado. Los parámetros de peso y talla se igualaban a los 4 años en todos los niños.
Los hijos de las mujeres que fumaban solo durante el periodo prenatal presentaban tallas menores respecto a los niños del grupo de las madres no fumadoras. Sin embargo, los bebés de madres que dejaron de fumar durante la gestación no presentaron ninguna diferencia respecto a los de las no fumadoras.
La conclusión evidencia que la exposición pasiva al humo del tabaco durante el embarazo y la infancia tiene efectos clínicos respiratorios bien diferenciados en niños, por lo que la interrupción del hábito tabáquico en mujeres que quieren ser madres debería ser una medida preventiva de salud pública.
Madrid, 12 de julio (EUROPA PRESS)

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