Un sistema de realidad virtual llamado “Isla Calma” permite distraer el miedo al dolor en los pacientes que deben someterse a una intervención, como un tratamiento dental o una cirugía menor. Esta aplicación es fruto de diez años de investigaciones sobre la aplicación de la realidad virtual en el dolor.

Consiste en un software que permite, a través de unas gafas en 3D, que el paciente se sumerja en un escenario relajante e interactúe con él.

Un estudio de la Universidad de Barcelona sobre el uso de realidad virtual en consulta publicado el pasado año en Studies in Health Technology and Informatics reveló que la mayoría de los participantes que experimentaron distracción con realidad virtual interactiva reportaron menos intensidad del dolor.

El sistema tiene su principal aplicación en consultas dentales, para personas con aversión al dentista o que prefieren distraerse mientras se practica la intervención; en unidades de dolor y tratamientos crónicos; en intervenciones con anestesia parcial; en centros sanitarios que realizan procedimientos molestos o dolorosos, como las biopsias, las infusiones de medicamentos o las diálisis; así como en grupos de investigación en dolor, y en tratamientos de ansiedad y estrés.

Diversas investigaciones demostraron que el miedo al dolor aumenta la sensibilidad al mismo. En el caso del odontólogo, un estudio que se publicó en Community Dental and Oral Epidemiology mostró recientemente que el miedo al dolor es una de las principales causas para sufrirlo durante la intervención. También se observó que esta fobia es el factor más influyente en la calidad de vida relacionada con la salud dental, según
se publicó en BMC Oral Health.

Para Unai Díaz, psicólogo de Nesplora, que participó en el desarrollo de “Isla Calma”, “la percepción del dolor tiene un importante componente psicológico, en el que la atención juega un papel clave. Hemos comprobado que cuando la atención del paciente está concentrada en un entorno de realidad virtual, el umbral a partir del cual se siente el dolor se eleva”. Los estudios en que se basó esta aplicación muestran que los pacientes tienen menos náuseas, presión arterial más baja y piden menos analgésicos tras el tratamiento.

El programa dura unas tres horas, aunque puede interrumpirse o reanudarse en cualquier momento. El paciente sabe en todo momento qué puede hacer, no necesita interactuar con el profesional, que puede realizar el procedimiento sin interferencias. Las gafas permiten aislar a la persona por completo o dejarle ver lo que pasa a su alrededor mientras juega o se relaja en ese entorno. Hay ocho escenarios en los que se desarrolla la acción, desde un jardín japonés con un estanque de carpas hasta una colonia de tortugas marinas.
septiembre 6/2012 (JANO.es)

Nota: Los lectores del dominio *sld.cu acceden al texto completo del artículo a través de Hinari.

Martin Tickle, Keith Milsom, Fiona I. J. Crawford, Vishal R. Aggarwal. Predictors of pain associated with routine procedures performed in general dental practice. Community Dental and Oral Epidemiology, vol 40(4), págs 343–350, agosto 2012. DOI: 10.1111/j.1600-0528.2012.00673.x.

La editora recomienda:

Anne N Åstrøm, Erik Skaret, Ola Haugejorden. Dental anxiety and dental attendance among 25-year-olds in Norway: time trends from 1997 to 2007. BMC Oral Health marzo 2011.

septiembre 7, 2012 | Lic. Heidy Ramírez Vázquez | Filed under: Cirugía,Estomatología,Psicología | Etiquetas: , , , |

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