Está el de alto peso molecular y el de bajo; los hay más puros y otros que no lo son tanto… Esta molécula tan de moda tiene funciones diferentes según su tipología.

ácido hialurónicoEl ácido hialurónico es uno de los ingredientes top de la cosmética y está presente en muchos productos por su acción hidratante.

El ácido hialurónico es una de las moléculas que está más de moda en la cosmética. Se habla de sus múltiples funciones antiaging y no hay producto que no presuma de llevarlo. De hecho, las farmacéuticas Gema Herrerías y Marián García, en su libro Radiografía de un cosmético, destacan a este ingrediente como uno del top de la dermofarmacia. Pero, ¿son todos los ácidos hialurónicos iguales? ¿Tienen las mismas propiedades? ¿Se pueden recomendar a todo el mundo por igual? 

Deborah García Bello, química y divulgadora científica, da respuestas a estas preguntas y comienza explicando qué es el ácido hialurónico y cómo se sintetiza y se degrada. «El ácido hialurónico es una molécula que todos tenemos en nuestro cuerpo. Yo, que peso unos 70 kg, tengo unos 15 gramos de ácido hialurónico ya de forma natural, porque forma parte del líquido sinovial que tenemos en las articulaciones, por ejemplo, y forma parte de la piel, porque está integrado con el colágeno y hace que la piel esté tersa y flexible».

La experta recuerda que nuestro organismo sintetiza este ácido hialurónico de forma natural a diario, pero también lo degrada a diario de forma natural. «De hecho, -afirma- cada día perdemos en torno a un tercio del ácido hialurónico que fabrica nuestro cuerpo. El problema de esto es que con la edad ese balance se descompensa y, al final, acabamos perdiendo más ácido hialurónico del que nuestro organismo es capaz de sintetizar, por eso, además de lesiones articulares, perdemos cierta tersura en la piel, que es menos flexible». 

Desde el punto de vista químico, García Bello resalta que el ácido hialurónico es un polisacárido, es decir, es «una cadena de azúcares y cada uno de los eslabones de esa cadena sería un azúcar, que, en realidad, es el ácido glucorónico y el N-acetilglucosamina». Como experta, lo interesante de que sean esos azúcares en concreto es que «entre sí tienen repulsión eléctrica, esto hace que las cadenas se repelen entre sí. Por tanto, aunque hagas presión sobre el ácido hialurónico, no consigues comprimirlo, por lo que, en una articulación, va a funcionar como si fuera una colchoneta. Esto indica que tiene muy baja densidad, es decir, un muy poca cantidad de ácido hialurónico ocupa un gran volumen en proporción por esa repulsión».

Alto y bajo peso molecular

Pero no todos los ácidos hialurónicos son iguales. Como indica la experta en Química, está el de bajo peso molecular y el de alto peso molecular. «Para hacer esta distinción los químicos lo medimos en kilodaltons -detalla-. El ácido hialurónico de bajo peso molecular tiene entre 20 y 30 kilodaltons, o incluso menos, y el de alto peso molecular ronda los 300 kilodaltons o más».

La diferencia entre ambos, señala, es que el de bajo peso molecular «es como si tuviéramos trocitos pequeños de esa cadena de azúcares» y «su capacidad de penetración es mayor, va más allá de la epidermis. Lo que se ha constatado en ensayos clínicos es que promueve la síntesis natural de más ácido hialurónico y de colágeno». Esto tiene sus pros y sus contras. A favor, «su efecto rellenador, que interesa mucho desde el punto de vista cosmético»; en contra, que «al ser una molécula tan pequeña puede causar algún tipo de intolerancia o irritación, por lo que, las pieles enfermas o que necesitan cuidados especiales tienen que tener cuidado con este ácido hialurónico micro». Por eso, añade, «las fórmulas cosméticas que son para pieles sensibles y que necesitan activos de alta tolerancia, el ácido hialurónico de bajo peso molecular va formulado con el de alto para favorecer la tolerancia».

Respecto al ácido hialurónico de alto peso molecular, García Bello defiende que «forma cadenas grandes» y, además de la repulsión mencionada, «puede albergar en su interior moléculas de agua. Pero no solo una, sino miles de moléculas de agua; de hecho, el ácido hialurónico puede retener hasta mil veces su peso en agua». ¿Qué ventajas aporta esto? Según la experta, que «favorecerá la hidratación». Pero hace un inciso: «Hidratar no es aportar agua a la piel, es evitar que se deshidrate». Como argumenta de forma muy sencilla, «la piel va perdiendo agua de forma natural, pero no tenemos forma de meterla en su interior, por lo que tenemos que hacer es poner un tapón para que esa agua no se pierda. Se puede recurrir a las cremas oclusivas, hidratantes, humectantes, pero lo interesante del ácido hialurónico de alto peso molecular es que, al final, estás haciendo una especie de película en la superficie de la piel hecha de agua, que evita que la piel pierda agua». De ahí que se mencione al ácido hialurónico de alto peso molecular por sus propiedades hidratantes, «con la que no puede competir ninguna otra molécula que se utilice con este fin».

Herrerías y García en uno de los capítulos de su libro destacan cuatro tipos de ácido hialurónico:

Ácido hialurónico en forma de sal sódica: «[…] puede tener un peso molecular bajo, medio o alto peso molecular -describen- Se incluye en los cosméticos de manera libre o encapsulado para mejorar su penetración.

Ácido hialurónico hidrolizado: «[…] de peso molecular muy bajo, lo que le permite una mayor penetración. Aumenta la hidratación de la piel en profundidad, disminuye las arrugas y mejora la firmeza. Además, posee función antioxidante al proteger la piel de los radicales libres», describen las autoras en Radiografía de un cosmético.

Ácido hialurónico acetilado: «Es un ácido hialurónico de peso molecular muy bajo que ha sido modificado químicamente para aumentar su afinidad por la piel, conseguir una mayor penetración y biodisponibilidad y mejorar su resistencia a los enzimas hialuronidasas. Tiene un efecto altamente hidratante, ya que es capaz de reparar la función barrera, disminuir la pérdida de agua transepidérmica y, en consecuencia, mejorar las arrugas y la elasticidad cutánea».

Ácido hialurónico reticulado: […] forma con otros polímeros una red, una estructura tridimensional gracias a la cual consigue resistir mejor a la degradación por las enzimas hialuronidasas […]. Tiene una alta eficacia que ayuda a mejorar la función barrera y protege la piel de los daños producidos por las radiaciones UV y la contaminación ambiental. Además, reduce la pérdida de agua transepidérmica, produciendo un efecto hidratante a largo plazo.

Estabilidad y pureza

García Bello pone el foco en algo que considera importante relacionado el ácido hialurónico, y es su estabilidad y pureza. «Por lo que pagan los laboratorios es, por un lado, por el peso molecular, que tiene que ser muy estable, no vale la mezcla de muchos pesos moleculares, y por la pureza. «Cuando trabajas en un laboratorio y te dedicas a hacer síntesis química o por fermentación, lo más importante es lograr una pureza muy alta y esto es lo más difícil. El esfuerzo para conseguir una pureza del 99,9 % comparado con él inviertes para un 99,2 % es muy alto, por eso, cuando hablamos de pureza en el laboratorio no es tanto el porcentaje que lleve de ingredientes si no cuán puro es ese ingrediente».

Asimismo, hace hincapié en que al analizar un cosmético hay que hacerlo fijándose no solo en un ingrediente, sino en la fórmula en su conjunto, «porque puede haber ingredientes que eclipsen a otros o que los potencien. Por ejemplo, un ácido hialurónico incorporado a una crema, que es una emulsión, con una fase grasa y otra acuosa, es interesante para procesos inflamatorios, sobre todo, que sea de alto peso molecular y alta pureza. Si lo que queremos lidiar es con un proceso de cicatrización, una lesión, una herida o un eritema por una quemadura solar, interesa más una fórmula en gel, basada en agua. y si tiene ácido hialurónico de alto peso molecular va a hacer esa película que va a prevenir la deshidratación y va a favorecer la cicatrización». 

Una advertencia

Herrerías y García en su libro responden a una creencia que se cierne sobre el ácido hialurónico y es que seca la piel. Las autoras aclaran que si se aplica ácido hialurónico como único ingrediente en una piel deshidratada en un ambiente muy seco, podría absorber la humedad de la piel y provocar justo el efecto contrario: la pérdida de agua transdérmica. «La solución pasa por combinar el ácido hialurónico con lípidos, como las ceramidas, los ácidos grasos o el colesterol, o con sales minerales que ayuden a retener el agua. Si los cosméticos están bien formulados, el ácido hialurónico no deshidrata la piel, sino todo lo contrario».

septiembre 22/2022 (Diaio Médico)

septiembre 23, 2022 | Dra. María Elena Reyes González | Filed under: Bioquímica, Dermatología y Venerología, Farmacología | Etiquetas: , , |

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