Investigadores lograron crear un sistema de producción masiva de proteínas que permiten reconocer en poco tiempo a los patógenos en muestras de suero. Y que también podrían ser la base de vacunas.

Los virus de la encefalitis de Saint Louis (SLEV) y West Nile (WNV) se encuentran entre los agentes infecciosos que causan enfermedades emergentes transmitidas por mosquitos a humanos de mayor importancia a escala global. Y ya han sido detectadas en Argentina.

Ambas causan fiebre, dolores de cabeza, náuseas, infección en el sistema nervioso central y, en algunos casos, coma y muerte si no se tratan de manera oportuna. Y están causados por virus del mismo género.

Ahora, investigadores de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ) realizaron un avance que sienta bases para el desarrollo de pruebas de diagnóstico específicas para los virus SLEV, de la encefalitis de Saint Louis, y el WNV, del Nilo Occidental. “El principal motivo de la necesidad de contar con un diagnóstico específico para cada agente viral es poder tener un conocimiento preciso de la casuística en la región, dado que tienen diferencias en su patogenicidad y en los cuadros clínicos que producen”, afirmó la doctora Sandra Goñi, responsable del estudio y directora del Laboratorio de Virus Emergentes (LVE) del Instituto de Microbiología Básica y Aplicada (IMBA), que depende de la UNQ.

En 2005 se registró por primera vez en Argentina un brote de la encefalitis de San Luis, que produjo 47 casos registrados en la ciudad de Córdoba, con 9 víctimas fatales. Los diagnósticos sirven no solo para elegir el tratamiento más adecuado para el paciente, sino también para realizar estudios epidemiológicos, indicó Goñi, también investigadora del Departamento de Ciencia y Tecnología (DCYT) en la UNQ. El brote en Córdoba marcó un hito en la epidemiología de este virus, ya que fue el primero en registrarse fuera de Estados Unidos desde que se aisló en St. Louis, Missouri, en 1933.

Tal como describe la revista Protein Expression and Purification, Goñi y sus colegas lograron crear un sistema para producir de manera eficiente y de bajo costo una gran cantidad de proteínas NS1, presentes en ambos virus. Esas proteínas se usan para que “pesquen” a los anticuerpos que puedan haber originado las personas que estuvieron realmente infectadas con esos virus. “O sea, detecta la respuesta inmune que el paciente puso en marcha para defenderse del virus”, explicó Goñi.

Mediante técnicas de ingeniería genética, los investigadores lograron multiplicar el volumen de proteínas NS1 expresándolas en bacterias Escherichia coli y luego las purificaron. En un siguiente paso, comprobaron que sueros humanos de casos positivos de SLEV y WNV mostraron reactividad frente a las proteínas NS1 generadas o recombinantes, lo cual habilita la posibilidad de usarlas en la detección de ambas infecciones.

Los científicos también demostraron que las proteínas producidas lograron generar una respuesta inmune en ratones que puede “discernir” entre el virus SLEV y el WNV, lo cual reafirma lo observado previamente con sueros humanos. Debido a que los ciclos virales en cada país o región pueden tener diferencias, estos métodos inmunológicos con proteínas recombinantes pueden emplearse para monitorear la presencia de estos virus en diferentes hospedadores, indicó Goñi

Del avance también participaron María Soledad Collado, Marcelo Argüelles, Rosana Rota y Mario Lozano, de la UNQ; y Lorena Spinsanti, del Instituto de Virología “Dr. J. M. Vanella”, que depende de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Córdoba.

enero 18/2020 (Dicyt)

 

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