El tratamiento se consolida como la gran esperanza contra el cáncer de mama, según dice Javier Cortés, jefe de la Sección de Cáncer de Mama del Hospital Ramón y Cajal.
Los viejos tratamientos se consolidan, emergen nuevas combinaciones terapéuticas, aumenta la supervivencia, disminuye la toxicidad, la cirugía es cada vez más conservadora… y la inmunoterapia se perfila como la gran promesa frente al cáncer de mama.

Así lo corrobora Javier Cortés, jefe de la Sección de Cáncer de Mama del Hospital Ramón y Cajal, de Madrid, y director del Programa de Cáncer de Mama del Hospital Valle de Hebrón, de Barcelona, quien considera que la inmunoterapia «tiene visos de comportarse, especialmente en cáncer de mama triple negativo, como en el cáncer de pulmón», donde ya ha acumulado importantes evidencias de eficacia terapéutica. «Ya hay una plétora de ensayos clínicos que confirman que es el nuevo gran avance en cáncer de mama». Las terapias dirigidas son otro de los frentes en los que proliferan los ensayos clínicos. «En el próximo simposio de San Antonio daremos datos positivos de un ensayo en fase tres con un inhibidor de PI3K», cita Cortés a modo de ejemplo.

tumores Her2+
El experto cree que los avances más destacados de los últimos dos años se resumen en la constatación de que los nuevos tratamientos para cáncer de mama HER2+ avanzado también son eficaces en tumores curables; en el desarrollo de fármacos de gran eficacia, como palbociclib, gracias al mejor conocimiento de la biología molecular y los mecanismos de resistencia a los tratamientos; y en la optimización de los nuevos tratamientos de quimioterapia. En este último punto, Cortés destaca que, «cuando se utiliza eribulina en cáncer de mama triple negativo, los resultados mejoran de forma espectacular».

En el ámbito quirúrgico también se han registrado avances significativos. Charo Noguero, jefa del Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Rey Juan Carlos, de Móstoles (Madrid), señala que «la tendencia es hacia la menor agresión posible».

Entre otros aspectos, esto se ha traducido en una disminución drástica de las linfadenectomías, de las que se prescinde en muchos casos a pesar de la afectación de uno o dos ganglios. «En países como Estados Unidos o Italia es una práctica habitual; en España está costando más evitar las linfadenectomías innecesarias».

Del mismo modo, se tiende hacia una radioterapia parcial y en quimioterapia, precisa Noguero, «a lo que se va es a no tratar». En este sentido, el test Oncotype se ha convertido en una herramienta indispensable para evitar la quimioterapia en pacientes que presentan un riesgo mediano. Por lo tanto, uno de los avances más relevantes es, precisamente, «el no tratamiento».

Un tributo cardiaco por vivir más años

En el último congreso de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO) se han presentado resultados de estudios sobre la toxicidad cardiaca a largo plazo de los fármacos para el cáncer de mama.

Es uno de los tributos que tienen que pagar las pacientes por el aumento de la supervivencia. Según un estudio presentado en el congreso, la evaluación cardiaca antes y durante la administración de terapias basadas en antraciclinas todavía no constituye una práctica clínica habitual. Y eso a pesar de que se estima que la insuficiencia cardiaca secundaria al tratamiento con estos quimioterápicos puede aparecer en una de cada cuatro pacientes. No obstante, hay centros que sí han tomado buena nota de este problema, como el Hospital La Paz, de Madrid, cuya Unidad de Cardio-Oncología fue pionera en España.
octubre /2015 (Diario Médico)

octubre 22, 2015 | Lic. Heidy Ramírez Vázquez | Filed under: Farmacología, Neoplasias, Oncología | Etiquetas: , |

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