Muchos hombres de mediana edad encuentran  que sus cinturas se expanden y su deseo sexual decae, síntomas que un nuevo  estudio publicado atribuye a la deficiencia de una hormona, pero  no la testosterona como cabría imaginar, si no a los estrógenos.

Hasta ahora se consideraba como culpable de este problema a un descenso de  la testosterona, pero los investigadores afirman que un descenso en estrógenos  podría ser también parte del problema.

“Este estudio establece los niveles de testosterona en que varias funciones  fisiológicas comienzan a verse perjudicadas y podrían facilitar una lógica a la  hora de determinar qué hombres deberían ser tratados con suplementos de  testosterona”, afirma Joel Finkelstein, del Hospital General de Massachusetts,  uno de los coautores del estudio aparecido en la revista New England Journal of  Medicine (NEJM) ( doi: 10.1056/NEJMoa1206168.).

Aunque “la mayor sorpresa fue que alguno de los síntomas rutinariamente  atribuidos a la deficiencia de testosterona son parcial o casi exclusivamente  causados en realidad por un descenso de los estrógenos, un resultado  inseparable del bajo nivel de testosterona”, afirmó Finkelstein.

Tradicionalmente, un diagnóstico del hipogodanismo masculino -un descenso  de las hormonas reproductivas suficientemente drástico como para producir  efectos físicos como la disminución del deseo sexual o la pérdida de masa  muscular- se basaba puramente en una medida de los niveles de testosterona de  los hombres en la sangre.

Estos diagnósticos se han incrementado de forma dramática en años  recientes, lo que supone un incremento de hasta cinco veces más recetas de  testosterona en 2000 que en 1993.

Sin embargo, la medicina tenía hasta ahora una comprensión muy limitada de  los niveles exactos de testosterona requeridos para permitir al organismo  mantener normalmente ciertas funciones. La producción de testosterona tiene  también un impacto directo en los niveles de estrógenos en hombres, puesto que  una parte de la hormona masculina es convertida en estrógenos por una enzima.

Esto hace difícil saber qué hormona se necesita y en qué cantidad, para  contrarrestar los síntomas que aparecen en hombres mayores.

Para averiguar, los investigadores suprimieron toda la producción natural  de las hormonas entre más de 300 sujetos masculinos, de entre 20 a 50 años. La  mitad de los individuos recibieron una dosis diaria de un gel de testosterona o  un placebo durante 16 semanas. A la otra mitad se le dio ese gel más un fármaco  que inhibe la conversión de testosterona a estrógenos.

El resultado del estudio sugiere que la testosterona regula la masa y la  fuerza muscular, mientras que los estrógenos impactan en la acumulación de la  grasa en el cuerpo.

Cualquier función sexual se ve impactada por ambas hormonas: una falta de  estrógenos disminuye el deseo y un bajo nivel de testosterona impide la  erección.

Se necesitan más estudios, apunta Finkelstein, para confirmar si los  hallazgos de este estudio controlado son precisos para las fluctuaciones de  hormonas que ocurren normalmente.
septiembre 11/2013  (AFP) –

Tomado del boletín de selección temática de Prensa Latina: Copyright 2013 “Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.”

Finkelstein JS, Lee H, Burnett-Bowie SA, Pallais JC, Yu EW, Borges LF. Gonadal steroids and body composition, strength, and sexual function in men.N Engl J Med. 2013 Sep 12;369(11):1011-22.

septiembre 16, 2013 | Dra. María T. Oliva Roselló | Filed under: Salud Reproductiva | Etiquetas: , , |

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