Los efectos positivos de la denervación de las arterias renales para el tratamiento de la hipertensión arterial (HTA) refractaria se mantienen a los cuatro años, según los últimos datos del estudio Simplicity que se han debatido durante el XXV Congreso de la Sociedad Catalana de Cardiología, que se celebra en Barcelona.

Joan Antoni Gómez, jefe de sección en el Servicio de Cardiología del Hospital Universitario de Bellvitge y moderador de la mesa sobre denervación renal en la reunión científica, ha explicado a Diario Médico que el seguimiento a largo plazo de estos pacientes ha confirmado también que la técnica es segura, ya que no se han observado complicaciones ni efectos adversos asociados, como podría ser la temida estenosis de la arteria renal.

Todos los participantes a los que se les practicó esta técnica, que consiste en la ablación de inervación de las arterias renales por medio de radiofrecia mostraron un descenso de al menos 20 mmHg en la presión sistólica y una reducción de la presión diastólica.

La denervación renal se había postulado como una técnica prometedora para el control de la HTA resistente ya que la mayoría de los pacientes mejoraron tras doce meses de seguimiento.

Ahora se ha visto que, “pasado el primer año, la respuesta de los pacientes mejora, ya que durante los primeros meses después de la intervención su cuerpo responde con un mecanismo inflamatorio que tiene un efecto sobre la tensión arterial”, ha puntualizado Gómez.

Perfil de los pacientes
Los candidatos a esta alternativa terapéutica son enfermos jóvenes -la mayoría de ellos entre los 40 y los 50 años- que están en tratamiento con al menos cuatro fármacos antihipertensivos, o bien con tres, pero que han mostrado un mal control de la enfermedad.

Además, aunque de inicio el objetivo de intervención no consistía en modificar el tratamiento farmacológico, se ha podido observar que en más de la mitad de los casos se ha tenido que reducir la medicación, ya que algunos pacientes denervados comenzaban a mostrar cifras de hipotensión.

Estos hallazgos han motivado a los investigadores a probar la técnica en pacientes “menos refractarios”, es decir, en aquellos que responden poco al tratamiento o bien que están mal controlados por problemas de adherencia.

En España ya se han tratado una treintena de enfermos con esta técnica invasiva y, en los próximos días, el Hospital de Bellvitge intervendrá a los primeros dos pacientes de un total de cinco que tiene reclutados para el proyecto piloto.

Otra de las ventajas indirectas de la introducción de esta técnica, según ha destacado Gómez, es que permite estudiar mejor a los pacientes con HTA resistente -que son un 5 % del total de hipertensos- y conocer mejor su perfil, ya que antes de optar por la denervación renal es necesario descartar la presencia de todo tipo de enfermedades que pudieran tener asociada una HTA secundaria.
junio 6/2013 (Diario Médico)

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