Los resultados en las lesiones del plexo braquial han dado un vuelco. Existen numerosas técnicas de sustitución de los nervios dañados.

El desarrollo de técnicas microquirúrgicas de transferencia o neurotización nerviosa ha revolucionado el tratamiento de las lesiones nerviosas periféricas y las del plexo braquial, con clara ventaja en resultados respecto de los injertos nerviosos y la cirugía paliativa.

La mejora de resultados clínicos -en torno al 90 % de recuperaciones completas- ha implicado un nuevo planteamiento terapéutico para lesiones en las que otros abordajes quirúrgicos daban resultados pobres, especialmente en las lesiones nerviosas más proximales, como las de plexo braquial, o alejadas de los órganos diana (músculos y sensibilidad de la piel).

Existen numerosas técnicas de transferencia nerviosa, que básicamente consisten en cortar nervios sanos para sustituir los nervios lesionados y que éstos recuperen su función. Normalmente se utilizan nervios que sean redundantes o de función prescindible, para poder rescatar las funciones prioritarias, pero tienen que ser nervios con funciones similares (músculos agonistas).

Recuperación
“Los principales retos de las transferencias nerviosas actualmente son reducir el tiempo de recuperación de la lesión nerviosa y utilizar estrategias de reparación que sean fáciles de integrar para el paciente”, explica Antonio García López, traumatólogo responsable de la Unidad de Cirugía del Plexo Braquial y Nervio Periférico del Hospital General Universitario (HGU) de Alicante, que es referencia nacional para este tipo de microcirugía.

Allí se han diseñado esquemas novedosos de transferencias nerviosas para la parálisis del plexo braquial baja, para la parálisis del nervio radial y para las lesiones de cordón posterior del plexo braquial. Todas han sido refrendadas en la literatura científica (Journal of Hand Surgery, Microsurgery, Annals of Plastic Surgery).

Músculo cubital
En parálisis del plexo braquial se utilizan ramas nerviosas del nervio cubital y ramas nerviosas del mediano para reinervar los músculos que quedan paralizados por la lesión del cordón posterior. “Esta técnica aporta una mejor función en los músculos reinervados, rapidez en la recuperación y mejor integración cortical. Los movimientos se integran muy bien porque el paciente aprende el cambio de una función por otra a través de mecanismos de plasticidad neuronal”, según el traumatólogo.

El experto resalta las indicaciones de los nuevos esquemas: lesiones traumáticas del plexo braquial y lesiones altas de nervio cubital, radial y mediano. También se está iniciando en lesionados medulares a nivel cervical (pacientes tetrapléjicos).

Se trata de abordar lesiones que conducen a parálisis motora, sensitiva y vegetativa que no pueden recuperarse espontáneamente, ni siquiera con los clásicos injertos de nervios o la cirugía paliativa de transferencia de tendones, que fracasan en el 40 % de los casos.

“El paciente ideal sería joven, con lesión reciente, aunque estas técnicas pueden aplicarse hasta dos años después de producirse la lesión y tras el fracaso de otras terapias”, apunta García López, advirtiendo que se requieren 18 meses de rehabilitación y recuperación para obtener resultados óptimos.

Y es que el nervio tiene que volver a crecer desde el punto donde se transfiere hasta el músculo que se quiere recuperar, con una velocidad de crecimiento de 1 mm diario y, una vez reinervado, el músculo deberá hipertrofiar para recuperar sus funciones normales.

“Las transferencias nerviosas requieren no solamente un profundo conocimiento fisiopatológico de la lesión nerviosa, sino también de las variaciones anatómicas y de los nervios que queremos neurotizar, que sólo podremos identificar conociendo bien la anatomía del paciente”, subraya García López.

Para garantizar la viabilidad y reproducibilidad de las técnicas que diseñan en el hospital alicantino realizan estudios anatómicos de cadáver, el último sobre la transferencia del nervio braquiorradial al nervio interóseo anterior, a punto de salir en Microsurgery.

Recuperar la sensibilidad perdida

En la Unidad de Cirugía de Plexo Braquial y Nervio Periférico del Hospital General Universitario de Alicante se practican transferencias nerviosas, sólo por parálisis del plexo braquial, a unos 40 pacientes anuales procedentes de toda España. Las lesiones graves que llevan a este tipo de discapacidades suelen producirse en accidentes de tráfico, especialmente de motos o quads, por heridas del brazo o fracturas del húmero con mucha violencia, accidentes de esquí, o caídas de bicicleta, según advierte Antonio García. También se utilizan técnicas de microcirugía para transferencias nerviosas sensitivas que permiten, por ejemplo, recuperar la sensibilidad perdida de la palma de la mano o del quinto dedo, transfiriendo nervios del dorso. En ese caso el dorso quedará insensible, pero para el paciente es mucho más práctico recuperar la funcionalidad táctil a la hora de tocar o asir objetos cotidianamente, comprobar temperaturas, o incluso poder acariciar.
febrero 11/2013 (Diario Médico)

febrero 12, 2013 | Dra. María T. Oliva Roselló | Filed under: Medicina Regenerativa | Etiquetas: , , |

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